Autoestima en la Adolescencia: 19 Consejos para Trabajarla

Trabajar la autoestima en la adolescencia consiste en comunicarse adecuadamente, establecer normas, dar responsabilidad, enseñar a tomar decisiones, apoyar, escuchar, no juzgar, no humillar, dar refuerzos, apoyar los talentos y otras formas que a continuación te explicaré.

¿Tienes un hijo adolescente? Si la respuesta es sí, seguro que te habrás preguntado cómo podrías trabajar la autoestima desde casa como complemento a las actividades y dinámicas que se realizan en la escuela.

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El adolescente necesita sentirse integrado, valorado por el resto de compañeros y demás personas cercanas de su entorno y grupo de iguales, por lo que necesita tener una buena autoestima y un buen autoconcepto para su correcto desarrollo de la personalidad.

Como ya sabes, la adolescencia es una etapa que se caracteriza por los cambios tanto físicos como mentales que sufren los jóvenes. Por otro lado, también es el momento en el que las habilidades y relaciones sociales comienzan a cobrar más importancia que nunca.

¿Cómo trabajar la autoestima en la adolescencia?

1- Comunícate a diario con ellos

La comunicación durante la adolescencia es esencial si se quiere desarrollar la autoestima de nuestro hijo y además de una forma correcta. Como padres tenemos que aprender a escuchar lo que nos tenga que decir sin juzgar y con paciencia para apoyarles en la medida en que podamos y nos deje para ganarnos su confianza.

Tenemos que tener en cuenta que los adolescentes en su gran mayoría suelen “despreciar” a sus padres en esta etapa porque mayormente se sienten juzgados e incomprendidos por ellos.

2- Establece normas y límites

No solo hay que establecer normas y límites cuando son pequeños, en la adolescencia también será algo muy importante para nuestro hijo. Si su vida no se rige por unas pautas que se mantienen en el tiempo sus consecuencias pueden ser muy negativas tanto para su vida en general como para su autoestima en particular.

En ocasiones es normal que nuestro hijo se disguste y quiera hablar con nosotros para expresarse y negociar sobre las normas y límites que se le han impuesto. Nuestro deber como padres es darle la oportunidad de hablar con nosotros y pautarlas teniendo en cuenta ambos puntos de vista.

Esto le demostrará que siempre que lo necesite podrá utilizando la palabra cambiar aquello que no le guste. Por otro lado, se sentirá realizado porque habrá conseguido lo que quería (en el caso de que sea posible) aumentando así su autoestima.

Si quieres saber más sobre las normas y límites en el hogar haz clic en el enlace. 

3- Anímalo a que haga actividades

Realizar ejercicio hace que aumente nuestra autoestima y por tanto nos sintamos mejor con nosotros mismos. Todos los adolescentes deberían realizar este tipo de actividades en su vida diaria ya que por otro lado hace que se sientan útiles y descarguen energía.

Lo recomendable sería que practicara un deporte que le guste y con el que además pueda competir. Esto le ayudará a fijarse metas y a luchar por ellas además de a relacionare con los demás. Por otro lado, también nos servirá para trabajar su autoestima en el caso de que pierda o incluso gane cuando compita.

4- Enséñale a tomar decisiones

En muchas ocasiones, por el hecho de ser adolescentes no se le da la oportunidad a los jóvenes de ser responsables con su vida y de tomar decisiones que puedan afectarle. Los padres suelen protegerles de tener que hacer este tipo de cosas cuando en realidad deberíamos de dejarles y de supervisar lo que hacen.

Si optamos por tener esta actitud les estaremos dando la oportunidad de sentirse competentes lo que le ayudará a desarrollar una buena autoestima ya que se sentirán capaces de tomar las decisiones necesarias y en el caso de que tengan dudas podrán preguntarnos.

5- Dale responsabilidad y nuevos retos

Tener la confianza necesaria en tu hijo para saber que va a hacer las cosas bien beneficiará a su autoestima. Por ello, como padres debemos de darles la oportunidad de realizar diferentes labores tanto en casa como fuera de ella.

Por otro lado, también podemos darle ideas sobre otras actividades que pueden realizar y que aún no han intentado, esto les estimulará y les incitarán a superarse y a crear nuevas metas.

6- Apóyalo

El sentir que la familia siempre va a estar ahí para todo lo que necesiten también desarrolla su autoestima. A todos nos gusta sentirnos apoyados y queridos y en esta etapa tan crítica es importante que sepan que es aceptado tal y como es, ya que como sabemos será criticado y juzgado por sus compañeros y buscará ser aceptado por un grupo.

Si hemos hecho bien los primeros consejos no tendremos dificultad alguna en hacer esta tarea como es debido, pues nos habremos ganado su confianza con creces. No debemos confundir esto con convertirnos en un amigo de nuestro hijo, todo lo contrario, los vamos a apoyar pero siempre siendo también sus padres.

7- Enséñale a reírse de los problemas

Uno de los errores más frecuentes como padres y que suelen minar la autoestima de muchos adultos es no saber aceptar el fracaso o el no saber cómo actuar ante los problemas que se nos presenta en la vida.

Por ello, hay que enseñarles a mantener la calma y a tomarse los fracasos de una forma constructiva. También tenemos que darle las herramientas para que sepan actuar ante los posibles problemas que le puedan suceder desde la base de que siempre hay una solución.

Esto puede ser algo complicado porque en muchas situaciones es casi imposible mantener la calma o pensar que va a existir una solución concreta que lo resuelva. Sin embargo, si lo hacemos en la adolescencia podremos influir en su autoconcepto y con esto estaremos trabajando su autoestima.

8- Coloca al menos un día especial a la semana

Aunque a la mayoría de nuestros hijos no les guste, es importante para su bienestar que sigan pasando tiempo con nosotros y que por ende, realicen actividades en nuestra compañía.

Una forma divertida de hacerlo es fijando un día a la semana como día especial en familia en el que el mismo adolescente será quien elija la actividad que quiere realizar con nosotros. Algunos ejemplos son: día de la pizza, de comer fuera, de ir al cine…

9- Escucha todo lo que quiera decirte

Si nada más que comienza a hablar lo estamos juzgando, jamás nos ganaremos su confianza y tampoco podremos apoyarle como es debido. Muchas veces lo único que necesitan es sentir que le están escuchando y que lo comprenden. Por ello, nuestra obligación es practicar la escucha activa.

Mostrarnos atentos a sus problemas y buscar entre los dos la mejor solución intentando que tu hijo sea el que tome la iniciativa le ayudará a integrar cómo debe de resolver los problemas que tiene con calma y beneficiará su estado emocional.

10- No lo juzgues de forma precipitada

Tampoco podemos juzgarles de forma precipitada sin haber escuchado antes su versión, esto hará que no crea en sí mismo y perjudicará su autoestima. Si él ha decidido actuar así tenemos que esperar a escuchar su razonamiento de una forma activa y tomar las medidas pertinentes en el caso de que aún así no haya actuado bien de una forma constructiva.

Ante estas situaciones los padres deben de dar ejemplo pues como ya sabemos nuestros hijos imitan nuestras conductas.

11- Ten empatía

Ponernos en el lugar de nuestro hijo con empatía cuando nos estemos comunicando con él será muy importante y necesario para él. Además, también tenemos que comprender sus conductas y actitudes así como los cambios que pueda tener en ellas por la etapa que está atravesando.

12- Confía en él

Por otro lado, será muy importante para su autoestima hacerle entender que confiamos en él y que tenemos expectativas positivas tanto en sus comportamientos como en sus posibilidades.

Esto hará que aumente su seguridad y confianza en sí mismo y que tenga en consecuencia una buena autoestima para afrontar todo lo que se proponga.

13- Trata sus preocupaciones como lo que son

Algo que solemos hacer mucho con nuestros hijos durante esta etapa es tratar sus problemas sin ninguna importancia. Esto es necesario que se evite ya que si lo hacemos le daremos a entender que no nos importa lo que le pueda ocurrir y se sentirán solos y sin apoyo.

Tenemos que prestarle la atención que merece dándole así una versión positiva para aliviar su ansiedad y como hemos dicho anteriormente ayudarlo en la solución de problemas.

14- Comunícate con él de forma positiva

Aunque nos parezca que nos estamos comunicando debidamente con nuestro hijo, es importante que utilicemos un lenguaje claro y abierto, en el que predomine la tolerancia y la flexibilidad; evitando transmitirle desconfianza ni recriminarle conductas.

Por otro lado, tenemos que dejar de etiquetar el comportamiento de nuestro hijo sobre todo si éste no es el adecuado ya que puede repercutir en su autoestima gravemente.

15- No lo humilles

No debemos castigarle severamente en el caso de que tenga algún comportamiento inadecuado. Como padres debemos saber ponerles los castigos adecuados a aquellos comportamientos que no sean los esperados o apropiados.

Asimismo, ante una conducta no apropiada, la cual es necesario castigar debemos de intentar por todos los medios que no sea delante de gente ajena a la familia y siempre que sea posible mejor a solas. De lo contrario podríamos humillar a nuestro hijo sin saberlo y afectar gravemente a su autoestima.

16- Utiliza refuerzos positivos

Aunque no nos demos cuenta siempre solemos dejarle claro a nuestros hijos en la mayoría de ocasiones los comportamientos que no nos gustan pero se nos olvida también señalarle aquellos que han hecho bien.

En la adolescencia al igual que en el resto de las etapas de desarrollo es importante que le dejemos claro a nuestros hijos aquello que han hecho bien. Esto sólo les traerá beneficios positivos en todos los aspectos.

17- Dale herramientas para enfrentarse a los cambios

Es muy importante que seamos capaces de transmitirle a nuestro hijo cómo debe de actuar cuando se encuentra en una situación de estrés o difícil para él y por ello nosotros también tenemos que practicar con el ejemplo.

Si cuando estamos atravesando estos problemas nos ve que nos ponemos nerviosos y tensos y que no sabemos cómo actuar, él también adquirirá esa forma de dar respuesta y cuando crezca afectará a su autoestima y no sabrá cómo enfrentarse ante ese tipo de situaciones.

Lo ideal es hablar con ellos y demostrarles que los cambios son buenos en la vida y que hay que verlos como una fuente de aprendizaje es decir, mirarlos de forma constructiva.

Por ello una buena opción sería facilitarle consejos que pueda generalizar a todos los cambios que se le presenten en su vida para que poco a poco los vaya interiorizando y cuando le ocurran, estar con ellos asesorándoles y apoyándoles hasta su solución.

18- Critícalo de forma constructiva

Si en esta etapa de cambios le hacemos críticas de forma constructiva le estaremos ayudando a aceptarlas y a que no se ofenda en posteriores situaciones ya que no sólo las va a recibir en la adolescencia sino también en la etapa adulta y en todo lo que haga.

Podemos enseñarles que una crítica no es nada malo sino todo lo contrario, nos ayuda a mejorar como persona. Si conseguimos que nuestro hijo lo interiorice podremos beneficiar a su autoestima.

19- Fomenta sus talentos

En muchas ocasiones nos olvidamos al darles tantas responsabilidades o incluso tanta libertad de que nuestro hijo es feliz y se siente bien haciendo una actividad en concreto, ya sea dibujar, bailar o jugar al futbol.

Si realizándola se siente competente y además se le da bien, nuestro deber como padres es apoyarlo y fomentar su talento. Esto puede ser algo magnífico para su autoestima y su correcto desarrollo.

Conclusiones

Aunque nos preocupemos de seguir al pie de la letra esta pequeña lista con los consejos generales para trabajar y crear una buena autoestima en nuestros hijos adolescentes, es importante que tengamos en cuenta de que el mejor ejemplo para hacerlo somos nosotros mismos.

Por ello, tenemos que analizarnos nosotros primero para ver si realmente estamos en la posición y somos capaces de desarrollar y de trabajar la autoestima de nuestro hijo de forma adecuada.

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Graduada en Pedagogía por la Universidad de Sevilla y estudiante el Máster en Psicología de la Educación. Avances en Intervención Psicoeducativas y Necesidades Educativas Especiales.

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