Autoconcepto: desarrollo y relación con autoestima y creatividad

El autoconcepto o autopercepción es la imagen que tiene una persona sobre sí misma. Incluye todas las creencias sobre cómo es, cómo le perciben los demás, y todas sus características. A pesar de que no incluye juicios de valor sino solo información neutral, tiene una relación muy estrecha con la autoestima.

El autoconcepto nos ayuda a entendernos, a definirnos y a situarnos dentro de un entorno concreto. Su principal función es ayudarnos a comparar nuestras creencias, pensamientos, acciones y emociones con las de los demás. De esta manera, podemos comprobar si lo que estamos haciendo es adaptativo o no.

Fuente: unplash.com

El autoconcepto está compuesto de muchas dimensiones distintas. Cada persona valora más unos aspectos de sí misma que otros; y en función de cómo se vea en cada uno de ellos, su autoestima será más o menos baja. Sin embargo, todas las facetas de nuestra personalidad, comportamiento y estado interno están representadas en la autopercepción.

El concepto de autoconcepto es uno de los más importantes dentro de la psicología social y la humanista. Tener un autoconcepto sano es clave para gozar de una buena salud mental, para estar satisfecho con uno mismo, y para poder mejorar y solucionar nuestros problemas. En este artículo te lo contamos todo sobre este tema.

¿En qué consiste el autoconcepto?

El autoconcepto es la manera en la que nos vemos a nosotros mismos. Se trata de la forma en la que nos representamos aspectos de nuestra forma de ser como nuestro comportamiento, nuestras emociones, nuestros pensamientos, nuestro aspecto físico o nuestro estatus social.

La diferencia entre el autoconcepto y la autoestima puede ser complicada de entender, ya que ambos aspectos de nosotros mismos están muy relacionados. De hecho, se afectan mutuamente, siendo imposible entender uno sin el otro. Sin embargo, se trata de dos fenómenos psicológicos distintos.

Así, el autoconcepto tan solo es la recopilación de los datos que poseemos sobre nosotros mismos. La autoestima va un paso más allá, valorando la información que le proporciona el autoconcepto y premiándonos o castigándonos en función de ella.

Características

Según las investigaciones al respecto, el autoconcepto tiene cuatro características principales. Se trata de un fenómeno psicológico adquirido, dinámico, inconsciente y organizado. A continuación encontrarás la explicación de en qué consiste cada una de ellas.

La primera característica del autoconcepto es que es adquirido. Esto quiere decir que, cuando nacemos, todavía no tenemos una noción clara sobre cómo somos. A lo largo de los años, en función de nuestras experiencias y del feedback que recibamos del resto, se va desarrollando poco a poco.

De hecho, la segunda característica se refiere precisamente a este proceso de formación. El autoconcepto es dinámico; es decir, en todo momento los datos que recibimos de nuestro entorno y de nuestro interior pueden modificar lo que pensamos sobre nosotros mismos.

Por otra parte, la mayoría de los procesos que tienen que ver con el autoconcepto y su formación no son accesibles a nuestra consciencia. En lugar de ello, nuestra mente subconsciente es la que se encarga de ellos, y por lo tanto no es nada sencillo modificarlos a voluntad.

Por último, nuestro autoconcepto se encuentra organizado; es decir, nuestra mente subconsciente trata de darle un único sentido a toda la información de la que disponemos sobre nosotros mismos.

Como consecuencia, todo aquello que no encaje con esta idea generalizada es a menudo descartada, haciendo difíciles los cambios radicales en ella.

¿Cómo se desarrolla?

La teoría más aceptada sobre el autoconcepto defiende que esta parte de nuestra psique tiene dos componentes principales, uno personal y otro social. Cada uno de ellos se genera de manera ligeramente distinta, aunque los mecanismos que usan ambos son bastante similares.

Autoconcepto personal

El primer componente de nuestro autoconcepto es el que tiene que ver con cómo nos vemos a nosotros mismos, sin influencia de ningún tipo de nuestro entorno. Así, este se forma en función de las experiencias que vamos teniendo en diferentes ámbitos de nuestra vida.

Por ejemplo, nuestro autoconcepto en el ámbito de la educación se desarrollará según lo que vayamos viviendo durante nuestra vida escolar. Si tenemos buenas experiencias, nuestro autoconcepto será el de alguien a quien los estudios se le dan bien, y vicerversa. Esto ocurre en todos los ámbitos de nuestra existencia.

Una gran parte de nuestro autoconcepto se forma durante nuestros primeros años, siendo normalmente bastante complicado cambiarlo una vez que superamos la adolescencia. Sin embargo, si vivimos suficientes nuevas experiencias que contradigan nuestras creencias sobre nosotros mismos, es posible modificarlo.

Autoconcepto social

El otro componente del autoconcepto no tiene que ver con cómo creemos que somos nosotros mismos, sino con cómo pensamos que nos perciben los demás.

Este segundo componente se forma según los mensajes que recibimos de otras personas a lo largo de nuestra vida, especialmente durante la infancia y adolescencia.

Ambos componentes del autoconcepto se retroalimentan constantemente. Sin embargo, en función de cada persona y del momento vital en el que se encuentre, cobrará más importancia el personal o el social.

En general, la opinión que los demás tienen de nosotros es muy importante, pero no tiene por qué determinar cómo nos percibimos.

Relación con autoestima y creatividad

La autoestima y el autoconcepto son dos fenómenos psicológicos que están muy relacionados. Cuanto más positiva sea la idea que tenemos de nosotros mismos, y cuanto más competentes nos percibamos en los ámbitos que son importantes para cada uno, mayor será nuestra autoestima. Lo mismo ocurre también al contrario.

La teoría más aceptada sobre este tema es que la autoestima se produce cuando nuestra mente subconsciente compara nuestro autoconcepto con un “yo ideal” que nos gustaría alcanzar. Cuando más creamos que nos parecemos a él, mejor nos sentiremos con nosotros mismos.

Por otro lado, algunas investigaciones apuntan a que la creatividad también estaría muy relacionada con nuestro autoconcepto. Cuando una persona se percibe como creativa, sin importar si lo es realmente o no, se produce un fenómeno psicológico que le permite innovar y crear de manera más sencilla.

Debido a ello, modificar su autoconcepto puede ser un proceso muy útil para las personas que tengan problemas de autoestima o creatividad.

Existen varios métodos para conseguirlo, siendo los principales la terapia psicológica y la vivencia de nuevas experiencias que desafíen la idea que un individuo tiene de sí mismo.

Referencias

  1. “Autoconcepto: ¿qué es y cómo se forma?” en: Psicología y Mente. Recuperado en: 24 Enero 2019 de Psicología y Mente: psicologiaymente.com.
  2. “¿Qué es el autoconcepto y cómo se forma?” en: Psicopedia. Recuperado en: 24 Enero 2019 de Psicopedia: psicopedia.org.
  3. “¿Qué es el autoconcepto?” en: Psicología en Positivo. Recuperado en: 24 Enero 2019 de Psicología en Positivo: antonimartinezpiscologo.com.
  4. “Autoconcepto: dimensiones, origen, funciones, incogruencias, cambios y consistencia” en: Psiquiatría. Recuperado en: 24 Enero 2019 de Psiquiatría: psiquiatria.com.
  5. “Autoconcepto” en: Wikipedia. Recuperado en: 24 Enero 2019 de Wikipedia: es.wikipedia.org.
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here