Bufonofobia: síntomas, causas y tratamiento

La bufonofobia es el miedo excesivo e irracional a los sapos. La palabra bufonofobia proviene del latín bufo (sapo) y del griego fobia (miedo). Esta fobia es diferente en cada persona en cuanto a que los patrones de pensamiento (recuerdos en forma de imágenes, películas, sonidos o diálogos) que están internamente asociados con los sapos son diferentes en cada persona.

Sin embargo, síntomas como la ansiedad incontrolada, la incapacidad de actuar de manera normal debido a ella o la sensación de que debes hacer todo lo posible para evitar a los sapos, son compartidos por la mayoría de los bufonofóbicos.

bufonofobia

¿Cómo distinguir entre miedo y fobia?

El miedo es una emoción que con frecuencia se experimenta cuando la seguridad o el bienestar de la persona se ve amenazado, y generalmente se considera como una respuesta racional ante algo que es amenazante.

Una persona con una fobia puede reconocer que la persona, animal o cosa que le produce miedo no es una amenaza y es poco probable que le haga daño. Sin embargo es incapaz de superar el miedo sin ayuda.

Por ejemplo, la mayoría de las personas experimentan miedo cuando se encuentran ante un perro que está gruñendo, ladrando o soltando espuma por la boca. Sin embargo, una persona que tenga miedo a acercarse a cualquier perro (incluso aunque esté atado, detrás de una verja o durmiendo), así como al ladrido de un perro en la distancia, probablemente tenga fobia a los perros o cinofobia.

Causas

Las fobias pueden desarrollarse en cualquier etapa de la vida, y aunque no se conoce cuál es la causa exacta que las provoca, si se sabe que su aparición se debe a la combinación de distintos factores (aprendizaje, genética y sucesos traumáticos).

  • Aprendizaje: Los niños tienden a desarrollar fobias que sus familiares (sobre todo sus padres) poseen. Ellos pueden adquirir conductas que sus padres realizan tras haber observado las respuestas ansiógenas de éstos cuando entran en contacto con determinadas personas, objetos o situaciones.
  • Genética: Se ha demostrado que algunas personas nacen con tendencia a ser más ansiosas que otras. Sin embargo, esto no permite predecir qué tipo de fobia desarrollará, ni tan siquiera si desarrollará alguna. Tan solo es un factor de riesgo.
  • Sucesos traumáticos: Los eventos estresantes o traumáticos pueden hacer que las personas tengan miedo de determinados objetos o situaciones que les recuerden a dichos sucesos. Otras veces el niño recibe información amenazadora relacionada con un objeto o una situación, lo que puede provocar la aparición de un miedo intenso hacia ellos. Por ejemplo, si un adulto le advierte del peligro que supone acercarse a un perro en la calle, el niño puede desarrollar una fobia hacia los mismos.

Entre las posibles causas de la bufonofobia podemos encontrar el hecho de que existen sapos que son venenosos. Por ejemplo, el sapo gigante emite un tipo de veneno que puede matar tanto a personas como a animales. Debido a ello la gente tiende a generalizar asumiendo que todos los sapos son venenosos.

El sapo enastado puede ser otra de las posibles causas de este tipo de fobia. A pesar de que el sapo enastado es realmente un lagarto, tiene una apariencia que hace que haya personas que se asusten al verlo, o simplemente al pensar en él.

La asociación que existe entre este tipo de anfibio y la brujería puede ser otro de los motivos de la aparición de la bufonofobia. En este tipo de prácticas esotéricas los sapos se usaban en pociones en las que supuestamente se convertía a la persona que la tomaba en dicho animal como forma de castigo. Por tanto, aquellas personas que tengan estas creencias pueden desarrollar un miedo intenso a los sapos.

Finalmente este tipo de fobia puede venir precedida por otra que se haya generalizado, como por ejemplo la ranidafobia (fobia a las ranas). Cuando la sensación de miedo o temor se atribuye a los batracios en general, sin distinguir entre especies ni subespecies, recibe el nombre de batraciofobia.

Síntomas

Los síntomas de la bufonofobia pueden ser de carácter mental, emocional o físico. A continuación vamos a establecer una clasificación atendiendo a dicha división, separando por tanto los síntomas en mentales, emocionales y físicos:

Síntomas mentales

  • Pensamientos obsesivos: La persona que padece bufonofobia no puede parar de pensar en los sapos, o bien en cualquier cosa relacionada con ellos, y lo hace de manera involuntaria, por lo que son egodistónicos ( que producen malestar al entrar en conflicto con las necesidades del “yo”)
  • Dificultad para pensar en cualquier cosa distinta a la fobia: Los pensamientos obsesivos hacen muy difícil que el bufonofóbico pueda centrar sus pensamientos en cualquier otra.
  • Imágenes o películas mentales relacionadas con sapos: Con frecuencia suelen aparecer imágenes mentales relacionadas con sapos, bien sean en forma de fotografías estáticas como puede ser la imagen de un sapo, o en forma de recuerdo de alguna situación, real o imaginaria, en la que aparezcan sapos o elementos relacionados con los mismos (partes de un sapo, un estanque, etc.).
  • Sentimientos de irrealidad o de descorporización del yo: Es una sensación que se produce, por ejemplo, como forma de escape ante una situación fóbica, y en la que la persona que la padece se siente alejada de la realidad del momento estresante y, por tanto, se produce una desconexión entre el cuerpo y la mente.
  • Miedo a perder el control o “volverse loco”: Es común en las personas con algún tipo de fobia que posean este síntoma, puesto que el miedo irracional que ésta conlleva puede hacer creer a las personas que la padecen que la fobia es algo externo a ellas y que, por tanto, no pueden controlarla.
  • Miedo a desmayarse: La exposición al objeto fóbico puede conllevar unos niveles de ansiedad tan elevados que puede llevar al desvanecimiento de la persona. Por tanto, uno de los motivos de la evitación o el escape de la situación fóbica es el miedo a sufrir una pérdida de conciencia o desmayo.

Síntomas emocionales

  • Ansiedad anticipatoria: Es la preocupación persistente que se produce ante la posible aparición de una situación en la que aparezca el estímulo fóbico, en este caso un sapo. La persona anticipa la reacción emocional que tendría si se diera la situación fóbica, lo que conlleva una alta activación fisiológica que se manifiesta en forma de sudoración, respiración entrecortada o un número de pulsaciones elevadas, entre otras.
  • Terror: Es el miedo persistente y abrumador que invade a la persona sobre todo cuando se encuentra ante el objeto de su fobia.
  • Deseos de huir: También denominado escape, es la necesidad instintiva de huir de la situación, ya sea real o imaginada.
  • Otros sentimientos: En mayor o menor medida, el bufonofóbico experimenta sentimientos de enfado, tristeza, miedo, daño o culpa como consecuencia de su fobia, lo que le produce un malestar significativo en su vida diaria.

Síntomas físicos

  • Mareos, temblores y palpitaciones en la cabeza
  • Respiración entrecortada y sensación de ahogo
  • Palpitaciones en el pecho y aceleración del pulso
  • Dolor o malestar pectoral
  • Sudoración excesiva
  • Náuseas y molestias gastrointestinales
  • Sensación de inestabilidad, excitación y desmayo
  • Sofocos o escalofríos

Tratamiento

La mejor forma de tratar cualquier tipo de fobia es con un diagnóstico precoz, ya que las conductas de evitación repetitivas con frecuencia generan un malestar mayor en la vida diaria del individuo. Por tanto, cuando el comportamiento normal de la persona se ve afectado, la ayuda profesional es la más adecuada.

Además, según la complejidad de la fobia el tipo de terapia variará. En el caso de las fobias más simples o menos arraigadas en el sujeto, la exposición al objeto fóbico es la mejor forma de tratamiento. Por otro lado, las fobias más complejas requieren un mayor tiempo y esfuerzo por parte del paciente, y las técnicas empleadas pueden variar.

Terapia cognitivo-conductual

Una de las más utilizadas en este tipo de casos es la terapia cognitivo-conductual. Este tipo de terapia ayuda a los pacientes a reconsiderar la forma en la que procesan los sucesos estresantes, proporcionando a su vez nuevas formas más constructivas de lidiar con la ansiedad que dichos sucesos les producen.

Además, los terapeutas cognitivo-conductuales animan a sus pacientes a buscar las posibles causas de su ansiedad, de forma que su respuesta pueda arrojar algo de luz al origen de la fobia en cuestión.

Otro tipo de tratamiento muy utilizado es el de la terapia grupal. Este tipo de terapia consiste en la reunión de un grupo de personas que tengan problemas semejantes, en este caso relacionados con alguna fobia.

La principal ventaja de este tipo de terapia radica en el hecho de que los miembros del grupo se motivan los unos a los otros durante y después de las sesiones, y sirve de apoyo en cuanto a que comparten sus problemas con personas que entienden por lo que están pasando.

Por último, en algunos casos el tratamiento de fobias incluye una combinación de medicación y terapia. Los tres principales tipos de medicamentos que se prescriben para tratar los aspectos ansiógenos relacionados con las fobias son los antidepresivos, los beta-bloqueadores y tranquilizantes, así como medicamentos que regulan los niveles de serotonina en el cerebro.

En definitiva los tratamientos para fobias son una forma gradual y controlada de disminuir la ansiedad y ayudar a la gente a desarrollar nuevas formas de pensar y de comportarse que promueva el bienestar y la realización vital.

Otras fobias relacionadas con los animales

La zoofobia es el miedo intenso o fobia hacia cualquier especie animal. Sin embargo, como hemos podido comprobar, por lo general la fobia suele estar relacionada con un animal en concreto, recibiendo distintas denominaciones en función del mismo. Por tanto, a continuación presentaremos una lista con aquellas fobias relacionadas con animales.

  • Apifobia: Fobia a las abejas
  • Ornitofobia: Fobia a los pájaros
  • Ailurofobia: Fobia a los gatos
  • Ictiofobia: Fobia a los peces
  • Entomofobia: Fobia a los insectos
  • Musofobia: Fobia a los ratones
  • Ofidiofobia: Fobia a las serpientes
  • Aracnofobia: Fobia a las serpientes
  • Helmintofobia: Fobia a los gusanos

12 Curiosidades relacionadas con otro tipos de fobias

  • Papafobia: Existe una llamativa fobia que es el miedo al Papa.
  • Número de fobias: Existe cierto debate en torno al número de fobias que existen en la realidad. En la actualidad, la comunidad científica ha reconocido en torno a 400 fobias distintas.
  • Hexakosioihexekontahexafobia: Esta fobia de extravagante nombre es el pánico al número 666 y a todo lo relacionado con él.
  • Nomofobia: El uso cada vez mayor de teléfonos móviles ha propiciado la aparición de un miedo irracional a perder el teléfono móvil o a quedarse sin señal.
  • Anatidaefobia: Existe una fobia a que en cualquier momento y lugar un pato te esté mirando o te persiga.
  • Figuras históricas con fobias: Personajes históricos de la talla de Napoleón Bonaparte, Alejandro Magno, Adolf Hitler o Benito Mussolini han compartido el miedo a los gatos o ailurofobia.
  • Didaskaleinofobia: Es el pánico que tienen muchos niños a ir a la escuela.
  • Fobofobia: Es la fobia a tener una fobia.
  • Caliginefobia: Es el nombre por el que se conoce a la fobia a acercarse o relacionarse con mujeres atractivas.
  • Cenosillicafobia: Es el miedo a tener el vaso de cerveza vacío.
  • Cherofobia: Es el miedo irracional a ser feliz por el pánico a que algo triste ocurra después. Es muy característica en las personas mayores.
  • Filofobia: Es el miedo a estar enamorado por temor a que el amor fracase.
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