
¿Qué es el bulbo raquídeo?
El bulbo raquídeo, o médula oblongada, es una región específica del cerebro, formada por un segmento del tronco del encéfalo que se localiza entre el puente troncoencefálico y la médula espinal.
Tiene forma de cono truncado en el vértice inferior y posee, aproximadamente, tres centímetros de longitud. Es una de las partes más internas del cerebro y sus funciones incluyen principalmente la transmisión de impulsos de la médula espinal al encéfalo.
En este sentido, es una región básica para comunicar el cerebro con la médula espinal y el resto de regiones corporales. Asimismo, controla funciones cardíacas, respiratorias, gastrointestinales y vasoconstrictoras.
Localización del bulbo raquídeo
La situación y localización de esta estructura permite entender gran parte del funcionamiento y de las actividades que desempeña. Está situado entre la médula espinal y el encéfalo, concretamente, entre la médula espinal y el puente del tronco del encéfalo.
Se conecta con la médula espinal a través de una decusación de las pirámides, conocida como decusación de Misticheli.
El límite entre ambas estructuras (bulbo raquídeo y médula espinal) es neta y se observa fácilmente en las caras anteriores y laterales. No obstante, en la cara posterior la división se hace menos clara y cuesta delimitar el inicio de una estructura y el final de la otra.
Para su descripción macroscópica, el bulbo raquídeo se puede dividir, de forma general, en una cara anterior y un surco medio anterior.
La cara anterior contiene un surco longitudinal en su línea media. Por su parte, el surco medio anterior contiene el surco bulboprotuberancial, que se localiza mediante una depresión conocida como foramen caecum, o agujero ciego.
En ambas caras de este surco se observan dos relieves (las pirámides), que representan la vía piramidal. Los relieves que intercambian fibras nerviosas con la médula espinal cruzando la línea media forman la región conocida como decusación de las pirámides.
Funciones del bulbo raquídeo
- Control de la respiración. Regula automáticamente el ritmo y la profundidad de la respiración.
- Regulación del ritmo cardíaco. Ayuda a controlar la frecuencia y la fuerza de los latidos del corazón.
- Control de la presión arterial. Interviene en la regulación del diámetro de los vasos sanguíneos y, por tanto, de la presión sanguínea.
- Deglución. Coordina los movimientos necesarios para tragar alimentos y líquidos.
- Reflejo de la tos. Activa la tos para ayudar a expulsar sustancias irritantes de las vías respiratorias.
- Reflejo del estornudo. Participa en la respuesta automática que permite eliminar partículas de las vías nasales.
- Reflejo del vómito. Coordina parte de los mecanismos que provocan la expulsión del contenido del estómago.
- Protección de las vías respiratorias. Participa en reflejos como el faríngeo, que ayudan a impedir la entrada de objetos o alimentos en las vías respiratorias.
- Transmisión de impulsos nerviosos. Funciona como vía de comunicación entre el cerebro y la médula espinal.
- Coordinación de funciones automáticas vitales. Integra diversas respuestas involuntarias esenciales para mantener el funcionamiento del organismo.
Estructura del bulbo raquídeo
- Pirámides bulbares. Dos prominencias situadas en la parte anterior. Contienen fibras nerviosas motoras que llevan órdenes desde el cerebro hacia la médula espinal.
- Olivas bulbares. Estructuras ovaladas, ubicadas a los lados de las pirámides. Participan en la coordinación de los movimientos y se relacionan con el cerebelo.
- Surco medio anterior. Hendidura que recorre longitudinalmente la superficie anterior del bulbo.
- Surcos preolivar y retroolivar. Están a ambos lados de las olivas y son zonas por donde emergen varios nervios craneales.
- Pedúnculos cerebelosos inferiores. Conectan el bulbo raquídeo con el cerebelo y permiten transmitir información relacionada con el equilibrio y la coordinación.
- Tubérculos grácil y cuneiforme. Localizados en la parte posterior, reciben información sensitiva procedente del cuerpo.
- Núcleos de los nervios craneales. En el interior del bulbo se encuentran núcleos relacionados con nervios como el glosofaríngeo, el vago, el accesorio y el hipogloso.
- Formación reticular. Red de neuronas que interviene en funciones automáticas como la respiración, el ritmo cardíaco, la presión arterial y el estado de alerta.
- Centros respiratorios y cardiovasculares. Grupos neuronales especializados que ayudan a controlar la respiración, el corazón y los vasos sanguíneos.
- Vías nerviosas ascendentes y descendentes. Atraviesan el bulbo y permiten la comunicación entre el encéfalo, la médula espinal y otras partes del cuerpo.
Anatomía del bulbo raquídeo
En el estudio anatómico del bulbo raquídeo, suele dividirse en tres tercios diferentes: inferior, medio y superior.
La región inferior se caracteriza por la decusación piramidal. La parte medial posee la decusación sensorial y la zona superior contiene las olivas bulbares.
Asimismo, de forma general, en la anatomía de esta región se detectan dos organizaciones diferentes: la externa y la interna.
- Anatomía externa. El bulbo raquídeo es una estructura localizada en la región inferior del tronco del encéfalo. De hecho, resulta una porción inferior de esta estructura cerebral, que incluye otras regiones aparte del bulbo raquídeo. También es la última región del tronco del encéfalo y, por lo tanto, del encéfalo en sí. Por eso destaca por su límite con la médula espinal. La transición entre médula espinal y bulbo raquídeo es gradual en su aspecto externo. Es decir, no se observa un límite macroscópico preciso. No obstante, a nivel teórico se delimita que el bulbo raquídeo se prolonga por la parte inferior con la médula espinal hasta un punto determinado. Concretamente, este punto hace referencia a la región inmediatamente superior a la salida de las raíces del primer nervio espinal. Dicho de otra forma, los elementos que permiten diferenciar la médula espinal del bulbo raquídeo no residen tanto en la anatomía de ambas regiones sino en la observación del último nervio referente a la médula espinal. Por otro lado, ambas regiones presentan una serie de diferencias en su aspecto eterno debido al desarrollo del cuarto ventrículo. Esta estructura también sirve para determinar que las estructuras posteriores pasen a ubicarse posterolateralmente.

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- Cara anterior. En la cara anterior se observa una profunda hendidura, conocida como fisura mediana anterior, que resulta ser la continuación de la estructura del mismo nombre en la médula espinal. Es decir, existe una fisura mediana anterior referente al bulbo raquídeo y una fisura mediana anterior referente a la médula espinal que se interconectan directamente. A cada lado de esta estructura están las pirámides, regiones cerebrales que constituyen columnas abultadas de sustancia blanca y que contienen paquetes de fibras motoras. Las fibras motoras de las pirámides descienden hacía la médula espinal y forman los tractos corticoespinales en esta región. Si se sigue observando hacía la zona posterior de esta estructura del bulbo raquídeo, se observa una decusación de las pirámides. En este lugar, la mayoría de las fibras corticoespinales cruzan al lado opuesto para formar el tracto corticoespinal lateral.
- Cara posterior. Aquí se observa una zona oval denominada oliva. Por debajo de esta, se encuentran los pedúnculos cerebelosos inferiores, que forman el piso del receso lateral del cuarto ventrículo. En el surco longitudinal situado entre la pirámide (cara anterior) y la oliva (cara posterior) emergen raíces del nervio hipogloso. Este par craneal está formado por las raíces motoras de los nervios de segmentos occipitales, por lo que sus raíces se continúan en serie con las raíces anteriores de los nervios espinales de segmentos cervicales. Finalmente, en la parte más inferior del bulbo, se encuentran dos tubérculos gráciles, que indican la posición del núcleo grácil. En el lateral de cada tubérculo se encuentra el tubérculo cuneatus, una prominencia menos evidente que determina la posición del núcleo cuneatus subyacente.
- Anatomía interna. Esta estructura no es tan uniforme como la de la médula espinal. Por eso, las secciones del bulbo reflejan importantes modificaciones en la disposición espacial de la sustancia gris y la sustancia blanca. La aparición y expansión del cuarto ventrículo del cerebro durante el desarrollo embriológico del rombencéfalo motivan una notable alteración de la anatomía externa del bulbo raquídeo. En este sentido, las placas del bulbo raquídeo se ubican lateralmente y las basales medialmente respecto al surco limitante.

Pirámides del bulbo raquídeo
Las regiones más importantes del bulbo raquídeo son sin duda las pirámides que se forman en su zona más próxima a la médula espinal. De hecho, son estas estructuras las que permiten conectar ambas regiones y, por lo tanto, producir la conexión entre cerebro y cuerpo.
De forma específica, existen dos pirámides en el bulbo raquídeo, ubicadas en la porción anterior, y separadas a través de la fisura mediana anterior.
Cada pirámide contiene fibras corticoespinales que viajan hasta la médula espinal. Asimismo, poseen algunas fibras corticonucleares que se distribuyen a través de los distintos núcleos motores de los pares craneales del bulbo.
Los otros elementos que contienen las pirámides del bulbo raquídeo son:
- Pedúnculos cerebelosos inferiores. Se ubican en la región posterolareal, al otro lado del cuarto ventrículo.
- Tracto espinocerebeloso posterior. Se encuentra cerca de los pedúnculos y se une con ellos.
- Tracto espinocerebeloso anterior. Se halla superficialmente entre el complejo olivar inferior y el núcleo espinal del trigémino.
- Lemnisco medial. Constituye una estructura fina y larga localizada a cada lado de la línea media del bulbo raquídeo.
- Fascículo longitudinal medial. Región que se encuentra al lado de cada lemnisco medial. Contiene un elevado número de fibras ascendentes y descendentes, y resulta una estructura vital para la coordinación de los movimientos oculares y la regulación de los cambios de posición de la cabeza.
- Otras estructuras
- Decusación piramidal. Otra estructura clave del bulbo raquídeo. Son las pirámides que se encuentran justo en la línea que separa el bulbo de la médula espinal. En esta región hay un gran número de fibras que conectan el bulbo raquídeo con la médula espinal. De todas ellas, la mayoría (90%) cruzan la línea media en dirección posterolateral y constituyen el tracto corticoespinal lateral. La decusación de las pirámides, y por lo tanto, de sus fibras motoras, provoca la desconexión de la sustancia gris de la región anterior. Asimismo, en la región posterior, poseen el fascículo grácil, que es una prolongación de la sustancia gris central. Finalmente, en la zona posterolateral del bulbo se halla el núcleo del nervio trigémino que contiene las fibras que conforman el tracto espinal.
- Cuarto ventrículo. Cavidad triangular situada entre el bulbo raquídeo, la protuberancia y el mesencéfalo. En su parte inferior, se conecta con la médula espinal a través del acueducto de Silvio. Por su parte superior, y por sus aberturas laterales y mediales, se conecta con el espacio subaracnoideo. Los fluidos circulan por todos los circuitos del ventrículo, por lo que el sistema ventricular se halla conectado anatómicamente hasta llegar a la médula espinal.
Enfermedades relacionadas con el bulbo raquídeo
Atendiendo a las actividades y las funciones que desempeña el bulbo raquídeo, alteraciones en esta región pueden dar lugar a la aparición de ciertos síntomas y enfermedades.
A su vez, existen diversos problemas de salud que pueden afectar de manera contundente el funcionamiento del bulbo. Tanto enfermedades congénitas, como patologías degenerativas, tumorales y vasculares pueden dañarlo. Las principales son:
- Atrofia multisistémica. Patología neurodegenerativa de causa desconocida que produce atrofia importante en el cerebelo.
- Esclerosis lateral amiotrófica. Enfermedad que daña las fibras corticoespinales. Constituye la patología del bulbo raquídeo más prevalente.
- Esclerosis múltiple. Habitual enfermedad que produce una notable disminución de la movilidad del individuo y daña distintas regiones cerebrales, incluido el bulbo raquídeo.
- Enfermedad de Behcet. Rara patología que origina úlceras de diversa índole y lesiones de clase nodular.
- Cáncer de bulbo raquídeo. Enfermedad grave que origina problemas de visión, vómitos, debilidad y aletargamiento.
Referencias
- Carlson, N.R. Fisiología de la Conducta (11 Edición). Pearson Educación.
- Rosenzweig, Breedlove i Watson. Psicobiología. Una introducción a la neurociencia conductual, cognitiva y clínica. Ariel.
- Nolte, J. El encéfalo humano en fotografías y esquemas (3ª Ed.). Elsevier.
- Nolte, J. Essentials of the human brain. Mosby/Elsevier.