Catalepsia: Causas, Síntomas y Tratamiento

La catalepsia es un trastorno del sistema nervioso central que se caracteriza por una pérdida momentánea e involuntaria de la movilidad, adoptando el paciente una postura rígida. La conciencia puede estar intacta, o bien, alterada en distintos grados. Por ejemplo, el individuo puede sentir que es incapaz de mover su cuerpo o de pedir ayuda, siendo totalmente consciente de lo que ocurre a su alrededor.

La palabra catalepsia proviene del latín medieval catalēpsia, que a su vez proviene del griego katalepsis, que significa “apretar” o “agarrar”.

catalepsia

Durante la catalepsia, el cuerpo se encuentra inmóvil y no responde a estímulos, con las extremidades flácidas o rígidas. La respiración es tan suave que puede parecer que no está respirando y la frecuencia cardíaca puede ser casi imposible de detectar sin equipos médicos especiales.

En definitiva, el paciente presenta signos vitales muy débiles por lo que es fácil creer que ha fallecido si no es inspeccionado por profesionales. De hecho, existen numerosas leyendas que narran que en la antigüedad han llegado a enterrar a personas vivas que sólo sufrían periodos de catalepsia, pensando que habían muerto.

La catalepsia es muy típica de trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia o la psicosis. También se asocia con el Parkinson, la epilepsia y el abuso de ciertos fármacos que pueden producirla como síntoma secundario.

Respecto a la prevalencia de la catalepsia en la población y los criterios diagnósticos específicos para detectarla no existen datos en la actualidad. El fenómeno principalmente se estudia en animales de laboratorio, sobre todo en ratas.  

Causas de la catalepsia

La catalepsia tiene múltiples causas y se asocia con gran variedad de condiciones. Lo que se sabe es que se produce por alteraciones en mecanismos fisiológicos del organismo. En concreto, es asocia a enfermedades que afectan a los ganglios basales y a las vías extrapiramidales.

Por eso, esta condición puede presentarse como síntoma de condiciones neurológicas como el Parkinson y la epilepsia.

También se vincula a la depresión y a la esquizofrenia tratada con medicamentos antipsicóticos como el haloperidol. Este fármaco bloquea los receptores de dopamina del cerebro, que a largo plazo pueden alterar las vías motoras, por lo que no es de extrañar que aumente la probabilidad de sufrir catalepsia.

El tratamiento con fármacos inhibidores de los neurotransmisores adrenérgicos (como la reserpina), también se han relacionado con la catalepsia.

Esto es porque un bloqueo importante de estos neurotransmisores provoca hipotensión y un aumento de acetilcolina. Esta sustancia actúa en las funciones motoras, por lo que puede inducir a los síntomas de la catalepsia.

Las drogas pueden producir también esta condición, principalmente la abstinencia de cocaína en los adictos y la anestesia con ketamina.

En experimentos con animales se ha comprobado que el consumo de cocaína promueve la catalepsia, sobre todo en dosis altas. Según indican Gutiérrez Noriega y Zapata Ortiz, es posible que la catalepsia cocaínica se deba a una excitación extremadamente intensa de los centros nerviosos, que es mayor aún que la agitación motriz.

En una revisión de la Universidad de Navarra, se concluye que los síntomas motores de la catalepsia se deben a una alteración en la regulación dopaminérgica, serotoninérgica y glutaminérgica de los ganglios basales.

La deficiencia de proteína kinasa A (PKA) también parece influir en los síntomas de la catalepsia (Adams et al., 1997).

Hay autores que afirman que la catalepsia podría tener una base hereditaria. Al parecer, existe una predisposición genética a la catalepsia, de transmisión monogénica. En concreto, se sitúa en un fragmento del cromosoma 13, que contiene el gen del receptor serotoninérgico 5HT1A.

En otros casos, se dice que la catalepsia puede producirse después de un choque emocional muy fuerte, aunque no está del todo claro el por qué.

Los factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de sufrir catalepsia son: la abstinencia de psicoestimulantes después de haberlos usado de manera crónica, los fármacos Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS) y el estrés (si se es susceptible a la catalepsia).

Síntomas

La catalepsia se caracteriza por los siguientes síntomas:

– Pérdida total de control de los movimientos voluntarios e involuntarios. Es decir, la persona se encuentra en un estado de inmovilidad completa.

– Rigidez muscular y de la postura.

– Cierta disminución del sentido del tacto, con una reducción de la sensibilidad al dolor.

– Falta de respuestas ante estímulos.

– Las extremidades permanecen en la misma posición cuando son movidos (lo que se denomina flexibilidad cérea)

– Respiración y pulso muy lentos, casi imperceptibles.

– Reducción de las funciones corporales.

– Palidez, tanto que puede creerse que la persona está muerta.

La catalepsia no debe confundirse con…

La catalepsia debe diferenciarse de los términos cataplejía, catatonía o narcolepsia.

La cataplejía o cataplexia se distingue por episodios repentinos y breves de pérdida del tono muscular que hace que la persona se desplome en el suelo. En la cataplejía, la conciencia permanece totalmente lúcida. Es muy típica en algunas formas de epilepsia y en la narcolepsia.

En cambio, la catatonía se presenta cuando hay ciertas anormalidades motoras junto con alteraciones de la conciencia. Destaca por una aparente falta de respuesta a estímulos externos, rigidez muscular, mirada fija y oposición a obedecer instrucciones. Es un síntoma muy vinculado a la esquizofrenia y al autismo.

Por otro lado, la narcolepsia es un trastorno del sueño caracterizado por somnolencia diurna excesiva y ataques de sueño. Puede acompañarse o no con catalepsia.

Tratamiento

Como se mencionó anteriormente, la catalepsia no es una enfermedad propiamente dicha, sino que es la consecuencia de otros trastornos. Por tanto, el tratamiento estará dirigido hacia la mejora de esas condiciones.

Por ejemplo, establecer tratamientos para Parkinson o la epilepsia, desintoxicación de drogas en el caso de adicción, o si son los medicamentos los causantes, cambiarlos por otros que no tengan esos síntomas secundarios.

Así, si es debida al abuso de drogas o efectos de fármacos, lo mejor es interrumpir la administración de estos cuanto antes y la catalepsia cesará en unos días.

Cuando es consecuencia de enfermedades mentales requiere atención psicológica y/o psiquiátrica lo antes posible.

Si, por el contrario, la catalepsia se debe a la experimentación de emociones extremas, normalmente desaparece por si sola en muy poco tiempo.

En otros casos, el tratamiento de preferencia suele ser de tipo farmacológico. Para algunas personas, son útiles los relajantes musculares o los barbitúricos. Parecen ser efectivos también los antidepresivos específicos noradrenérgicos y serotoninérgicos. Además, el consumo crónico de cafeína puede ser un factor protector ante la catalepsia.

Por otro lado, en los periodos prolongados de catalepsia es importante que se cuide la piel del paciente. Será necesario mover los músculos de éste para evitar problemas de circulación, así como ir cambiando de posición al afectado cada cierto tiempo.

Como en muchos casos estos pacientes están conscientes, es aconsejable que los familiares o seres queridos le acompañen para que se sientan más tranquilos.

Catalepsia y el miedo a ser enterrado vivo

Afortunadamente, en la actualidad es obligatorio por ley la confirmación de cualquier muerte por un médico cualificado antes de proceder al entierro. Sin embargo, esto no siempre ha sido así.

En el siglo I d.C. Plinio el Viejo afirmó en su obra “Historia Natural” que, a pesar de haber signos externos que indican la muerte, ninguno la asegura completamente.

El médico griego Galeno también señalaba lo complejo que era establecer la muerte de alguien cuando sufría de asfixia, histeria, intoxicación alcohólica, o, por supuesto, catalepsia.

A pesar de los avances científicos, en el siglo XVII la muerte seguía envuelta en un halo de misticismo y el procedimiento para certificar la muerte seguía siendo el mismo desde la antigua Roma. Es decir, se comprobaba la ausencia de latidos del corazón, la falta de respiración y el grado de sensibilidad.  

En el siglo XVIII y XIX se extendió por Europa y Estados Unidos el miedo a ser enterrado vivo. Muchas personas dejaron en su testamento indicaciones para evitar su sepultamiento antes de tiempo. Esto parecía tener cierta base, pues en 1749 el médico francés Jean-Jacques Bruhier afirmaba haber encontrado 56 casos de personas enterradas vivas.

Otro factor que promovió esta creencia fueron las declaraciones del médico François Thiérry a finales del siglo XVIII. Éste señaló que aproximadamente entre un tercio y la mitad de las muertes se detectaban de manera incorrecta, estando el cuerpo aún vivo cuando se enterraba.

En el siglo XX los investigadores William Tebb y E.P. Vollum publicaron un estudio en el que afirmaban que 161 personas habían sido enterradas vivas. Lo pensaban por las posiciones extrañas que mostraban muchos cuerpos cuando eran exhumados.

El progreso de la ciencia y la medicina ha hecho que hoy en día se abandonen estas creencias, pues es casi imposible que no se comprueben correctamente todos los signos vitales.

A pesar de lo anterior, se han conocido casos en los que algunas personas que se consideraban fallecidas se despertaban más tarde durante el velatorio. Sin embargo, se cree que estas historias son reales en una minoría. Parecen tratarse sobre todo de leyendas populares que no han sido comprobadas, que se han extendido a través de la literatura y el cine.

Catalepsia y literatura

La catalepsia ha sido tratada por muchos escritores y por algún motivo, ha recibido mucha atención en la literatura. Aquí te presento algunos autores que han hablado de ella en sus libros:

– George Eliot: en su obra “Silas Marner: el pastor de Rave”, describe al personaje principal como un hombre de mediana edad que tenía ataques de catalepsia.  Se cree que surgieron en su adolescencia cuando fue acusado erróneamente de ser ladrón, lo que le obligó a abandonar su pueblo natal.

– Edgar Allan Poe: en su cuento “El Entierro Prematuro”, narra una historia basada en el típico miedo de la época de ser enterrado vivo. En la obra se dice que: “Durante varios años sufrí ataques de ese extraño trastorno que los médicos han decidido llamar catalepsia, a falta de un nombre que mejor lo defina”. 

Describe el trastorno explicando que el paciente se queda en una especie de “exagerado letargo” durante un período. Y aunque está inconsciente e inmóvil, se mantienen las pulsaciones del corazón de forma muy débil, así como otros signos vitales. Por este motivo, las pruebas médicas no pueden determinar una diferencia entre ese estado y la muerte absoluta.

En otra historia, como en “La caída de la casa Usher”, atribuye la catalepsia a uno de sus personajes: Madeleine Usher. Igual ocurre en el cuento “Berenice”.

– Alexandre Dumas: el abate Faria, un personaje de “El Conde de Montecristo” sufría catalepsia.

– Arthur Conan Doyle: en su obra “El paciente interno” narra cómo un hombre finge un ataque de catalepsia para acceder al doctor Treveyan, un neurólogo especialista en catalepsia.

– Charles Dickens: en “La casa desolada”, relata cómo uno de sus personajes tiene espasmos violentos y “cae en la catalepsia, y hay que subirla por la estrecha escalera como si fuera un piano de cola”.

– Émile Zola: En un relato de su libro “El Arte de Morir”, que se denomina “La muerte de Olivier Bécaille” el protagonista cuenta la historia de su propia muerte y enterramiento, afirmando: “Cada vez veía más claro lo que me estaba pasando: debía de tratarse de un caso de esos de catalepsia de los que había oído hablar”.

Referencias

  1. Adams, M. R., Brandon, E. P., Chartoff, E. H., Idzerda, R. L., Dorsa, D. M., & McKnight, G. S. (1997). Loss of haloperidol induced gene expression and catalepsy in protein kinase A-deficient mice. Proceedings of the National Academy of Sciences, 94(22), 12157-12161.
  2. Catalepsia. (s.f.). Recuperado el 14 de diciembre de 2016, de Universidad de Salamanca.
  3. Catalepsy. (s.f.). Recuperado el 14 de diciembre de 2016, de Wikipedia.
  4. Catalepsy. (2015). Recuperado el 14 de diciembre de 2016, de Good Therapy.
  5. Cepeda, J.L. Catalepsia: Concepto y Fisiología. Trabajo de Fin de Grado de la Universidad de Navarra.
  6. Grosu, C., & Popescu, C. D. (2015). Catalepsy: then and now. Bulletin of Integrative Psychiatry, 21(1), 35-42.
  7. Gutiérrez-Noriega, C., & Zapata Ortiz, V. (1945). Catalepsia experimental producida por la Cocaína. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, 4(4), 268-283.
  8. Kondaurova, E. M., Bazovkina, D. V., & Kulikov, A. V. (2016). Studies of Catalepsy and Other Forms of Behavior Using Recombinant Mouse Strains. Neuroscience and Behavioral Physiology, 46(9), 992-996.
  9. La Catalelpsia y Narcolepsia. (22 de noviembre de 2013). Obtenido de Doctor Cisneros.
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Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Cursando Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

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