Las 10 Causas de Divorcio Más Comunes

Las causas del divorcio más comunes son la falta de compromiso, exceso de discusiones, expectativas no realistas, falta de igualdad en la relación, abusos, problemas económicos o falta de habilidades para resolver problemas.

El divorcio es un fenómeno creciente que cada vez se ve más presente en nuestra sociedad. De hecho, durante los últimos años se ha experimentado tanto una disminución gradual de matrimonios como un incremento de divorcios.

Divorce Concept. Couple Having Trouble In Their Marriage.

Diferentes estudios ponen de manifiesto cómo las separaciones y los divorcios han aumentado alrededor de un 25% durante el último lustro. Así mismo, los datos aportados desde Estados Unidos ponen de manifiesto cómo entre el 40 y el 60% de los matrimonios acaban en divorcio.

Estos datos muestran cómo las relaciones sentimentales son altamente complejas. Así mismo, se pone de manifiesto que cada vez resulta más complicado mantener los matrimonios y evitar los divorcios.

¿Por qué sucede esto? ¿A qué se debe esta tendencia que se está experimentando durante los últimos años? ¿Qué factores causan las separaciones?

Todas estas preguntas están adquiriendo una elevada relevancia en el estudio de las relaciones conyugales. Por este motivo, cada vez encontramos más investigaciones y más datos que tratan de dar respuesta a los motivos de separación.

Las 10 causas del divorcio más comunes

1- Falta de compromiso

La falta de compromiso es el factor que se ha mostrado más prevalente entre los divorcios y las separaciones.

Específicamente, un estudio reciente llevado a cabo en la ciudad de Utah mostró que el 73% de las personas que se habían divorciado apuntaban la falta de compromiso cómo la principal causa.

Si analizamos las características de las relaciones de pareja y los matrimonios, es evidente que el compromiso resulta un aspecto indispensable.

Sin voluntad de comprometerse es altamente complicado mantener ningún tipo de relación, y mucho menos una conyugal.

Así pues, se observa cómo muchas parejas deciden casarse sin estar lo suficientemente comprometidas. Este hecho se traduce de forma prácticamente automática en divorcio durante los años posteriores.

Hoy en día existe un elevado consenso en catalogar la falta de compromiso cómo la principal causa de divorcio. De este modo, se pone de manifiesto cómo las actitudes resultan más relevantes que los comportamientos aislados en el mantenimiento de un matrimonio.

2- Exceso de discusiones

La segunda causa que se ha asociado con las rupturas matrimoniales es el exceso de discusiones. Los datos apuntan que este factor es notablemente inferior a la falta de compromiso pero superior al resto.

Específicamente, el estudio comentado anteriormente puso de manifiesto cómo el 56% de los casos de divorcio argumentan el exceso de discusiones como causa de la separación.

Así mismo, el Doctor William H. Doherty comenta que cuando en el seno de una relación conyugal predominan las discusiones, las probabilidades de divorcio incrementan de forma muy elevada.

Si analizamos este factor, podemos ver cómo el exceso de discusiones puede ser más un síntomas que una causa en sí.

Es decir, el hecho de que un matrimonio discuta constantemente puede ser una muestra de que hay algo que no funciona correctamente. De hecho, son muchos los expertos que realizan este tipo de interpretación sobre este factor.

De este modo, el exceso de discusiones puede poner de manifiesto otro tipo de problemáticas como falta de coordinación, mala comunicación, incapacidad para solucionar problemas o intereses distintos dentro de la pareja.

No obstante, está claro que las discusiones son uno de los aspectos más delicados dentro del matrimonio. Esto no quiere decir que para que un matrimonio funcione no debe discutir nunca.

Las discusiones se consideran normales y necesarias en muchos casos. Sin embargo, estas deben ser productivas y controladas. Cuando las pareja pierde el control sobre las discusiones, la probabilidad de divorcio se hace muy elevada.

3- Infidelidad

Probablemente este es el factor que la gente más relaciona con los divorcios y las separaciones. Para muchas personas estos comportamientos resultan los más inadmisibles dentro de la pareja y los que pueden motivar con mayor facilidad una ruptura.

Sin embargo, a pesar de que esta visión está ampliamente extendida en la sociedad actual, los datos muestran cómo, a la práctica, la infidelidad cae hasta la tercera posición en la lista de causas de divorcio.

La mayoría de estudios apuntan cómo este factor puede motivar entre un 50 y un 55% de todos los casos de divorcio. De este modo, a pesar de no ser la causa principal, su incidencia es muy relevante.

No obstante, el estudio de esta causa presenta una serie de discrepancias. En primer lugar, un estudio mostró que el 90% de la población americana afirmaba que la infidelidad es un acto moralmente inadmisible. De este modo, la actitud de la sociedad sobre este fenómeno parece estar bastante claro..

Así mismo, tal y cómo ya se ha comentado, la infidelidad puede originar más de la mitad de divorcios. Sin embargo, sólo un 2% de la población americana afirmaba haber sido infiel a su pareja.

Este hecho expone cómo la infidelidad resulta un comportamiento más individual que de pareja, por lo que está sujeto a variables altamente incontrolables.

4- Casarse demasiado joven

Hoy en día existe un elevado consenso en afirmar que el matrimonio constituye un tipo de relación compleja. En este sentido, se ha mostrado que casarse demasiado joven es un factor de riesgo para el divorcio.

Los datos muestran que en el 46% de las separaciones se indica este hecho cómo una de las principales causas. Así pues, los matrimonio que se efectúan en edades tempranas presentan mayores probabilidades de fracasar.

El hecho de que casarse demasiado joven sea una de las principales causas de divorcio reside en las condiciones sobre las que se establece la relación. De este modo, las parejas que no están bien asentadas y consolidadas antes de casarse podrían no estar lo suficientemente preparadas para el matrimonio.

Muchos expertos relacionan este factor con el nivel de compromiso y las actitudes respecto al matrimonio. Los matrimonios “precipitados” o efectuados en etapas iniciales de la relación pueden tener menos opciones de desarrollar un compromiso satisfactorio.

Del mismo modo, las personas jóvenes tendrían mayores probabilidades de no presentar la maduración personal necesaria para comprometerse al matrimonio y ser constantes en su relación.

5- Expectativas poco realistas

El matrimonio representa un cambio notable en la vida de las personas, ya que implica una modificación del estilo de vida.

De este modo, tal y cómo sucede ante cualquier cambio vital, las expectativas personales sobre la nueva situación resultan altamente relevantes.

Para poder adaptarse bien a una situación nueva es necesario que lo que se espera guarde una cierta relación con lo que se presencia. De lo contrario, será necesario un mayor esfuerzo adaptativo y una modificación de las expectativas.

Cuando esto no sucede, suele resultar muy complicado aceptar y estar a gusto con el cambio que se ha producido.

Esta situación se ve claramente reflejada en los divorcios, motivo por el cual poseer expectativas poco realistas se postula cómo una causa importante de divorcio.

En el estudio de Utah se connotó que el 45% de los cosos de divorcio postulaba este factor como causa importante de la separación.

Así pues, poseer expectativas idílicas y sobrevaloradas sobre la vida dentro del matrimonio puede poner en entredicho la relación. En estos casos, si los conyugues no consiguen adaptar sus expectativas a su comportamiento y al funcionamiento de la pareja, el matrimonio puede fracasar.

6- Falta de igualdad en la relación

El establecimiento de roles y papeles es uno de los factores principales que determina la calidad de las relaciones personales.

En el caso de las parejas y, sobretodo de los matrimonios, este elemento debe contar con unas características determinadas.

Independientemente de otras muchas variables que pueden ser importantes en cada caso, la igualdad suele ser un elemento común en la mayoría de matrimonios.

Establecer un matrimonio desigual, en el que uno de los conyugues posee un papel más importante que el otro en la relación, suele ser un factor negativo.

La concepción del matrimonio ha variado notablemente durante los últimos años. Las relaciones en las que uno de los miembros desarrolla un papel dominante y el otro un rol sumiso constituye una conceptualización poco aprobada en la actualidad.

Este hecho se pone de manifiesto en los datos sobre las causas de divorcio. En el 44% de los casos se postula la falta de igualdad en la relación como causa de la separación.

7- Inhabilidad para resolver conflictos

Creer que para que una relación sentimental funcione deben presentarse 0 conflictos suele ser una conceptualización errónea.

El estudio de las relaciones personales ha puesto de manifiesto que la aparición de conflictos entre dos o más individuos resulta un hecho prácticamente inevitable.

Poder estar de acuerdo en todo resulta una situación idílica pero muchas veces inalcanzable. En este sentido, la capacidad para resolver conflictos en pareja se erige como un factor prácticamente igual de importante que conseguir evitar discrepancias.

Así pues, la clave de toda pareja consiste en desarrollar reglas básicas para que cada miembro de la pareja se sienta respetado y escuchado. En muchos casos, esto se puede conseguir a través de los propios mecanismos de la relación.

No obstante, en los casos que esto no sucede resulta importante incorporar un tercer elemento. La terapia de pareja puede constituir una herramienta muy útil para aprender a resolver conflictos y desarrollar las habilidades necesarias para gestionar las situaciones complicadas.

Si no se pone remedio a estos problemas, las discusiones puede ir aumentando paulatinamente y se puede incrementar el riesgo de separación.

8- Abuso

El abuso en el matrimonio requiere una consideración especial. En este sentido, hay comportamientos que están claramente fuera de los límites morales del matrimonio.

Todas las personas tiene derecho a estar seguros física, emocional y sexualmente dentro del matrimonio y de cualquier otro tipo de relación personal.

Este hecho incluye tanto adultos como a niños, y tanto a conyugues como a hijos. No es el objetivo de este artículo examinar las características de este tipo de comportamientos pero sí poner de manifiesto su relación con los divorcios.

Desafortunadamente, los abusos son hoy en día un fenómeno relativamente común en los matrimonios. Así lo muestran los datos que ponen de manifiesto cómo un 29% de los divorcios podría estar causados por este factor.

Estos datos mostrados por el estudio nacional de Utah son demasiado elevados y exponen una clara problemática social y una dificultad importante de las relaciones conyugales actuales.

9- Falta de identidad individual

La intimidad y la proximidad de las relaciones matrimoniales puede provocar una pérdida de la identidad individual.

De este modo, la conexión y la sobreimplicación en la pareja puede ocasionar el desarrollo de una identidad común que destruye la identidad propia de cada uno de los individuos.

Este hecho se puede producir en mayor o menor medida y puede afectar en diferentes grados en la relación.

Sin embargo, en algunos casos la pérdida de identidad individual puede repercutir negativamente en la pareja y ocasionar conflictos. Así pues, en ocasiones este factor puede incrementar la probabilidad de divorcio.

En la otra cara de la moneda encontramos otra situación que también puede afectar negativamente al matrimonio. Esta situación trata del desarrollo de discrepancias importantes en las prioridades y los intereses individuales de cada uno de los cónyuges.

En estos casos, poseer necesidades y preferencias muy alejadas puede romper la estabilidad de la relación y ponerla en entredicho. De hecho, muchos terapeutas de pareja hacen especial hincapié en la importancia de mantener actitudes y prioridades comunes para el buen funcionamiento de las relaciones matrimoniales.

10- Problemas económicos

No suele ser habitual que los matrimonios fracasen debido a la falta de dinero o a dificultades económicas.

Sin embargo, sí que suele resultar un problema mucho más importante la falta de compatibilidad entre cónyuges en el ámbito financiero.

En este sentido, un matrimonio en el que los miembros presentan niveles de vida opuestos puede presentar mayores dificultades para funcionar correctamente.

De hecho, si un matrimonio con estas características no consigue gestionar adecuadamente sus diferencias, con el tiempo el conflicto puede llegar a tales alturas que el divorcio parezca ser la solución más lógica.

Referencias

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