Cómo Pedir Perdón a una Persona Querida en 9 Pasos

Aprender cómo pedir perdón a una persona querida es importante para volver a instaurar la confianza, devolverle seguridad a quien has ofendido y promover un nuevo compromiso en vuestra relación.

El perdón se ha comenzado a estudiar hace relativamente poco tiempo y la mayor parte de la investigación se ha centrado en la persona que perdona, ignorando en mayor medida al que ofende. La persona que pide perdón se enfrenta, en primer lugar, a perdonarse a sí mismo, siendo al mismo tiempo quien ofende y quien se otorga perdón a sí mismo.

cómo pedir perdón

¿Qué es el perdón?

Los autores y las investigaciones han tratado clarificar y definir el constructo del perdón sin llegar a un acuerdo.

Algunos autores lo definen bajo dimensiones positivas, como la capacidad de un ser humano de ser empático, reconciliarse, comprender y olvidar.

Por otra parte, distintos autores definen el perdón no desde lo positivo sino desde la ausencia de lo negativo (no hay rencor, la persona supera el odio, la rabia y la venganza).

El perdón a uno mismo ha sido definido por algunos autores (Cornish y Wade, 2015) como “un proceso donde la persona acepta la responsabilidad de haber hecho daño a otra, expresa remordimientos, se implica para restaurar el daño realizado a través de conductas reparadoras y alcanza un respeto propio, se acepta y su autocompadece”.

El perdón no ha sido considerado como algo relevante para el estudio desde hace pocos años.

Internacionalmente a partir de los años 90 empieza a considerarse, y no es hasta la década en la que nos encontramos, que se ha tenido en cuenta en nuestro país.

En el marco de la psicología positiva, que ha repuntado en los últimos años y donde se enfatizan las fortalezas personales, el perdón y sus componentes han recibido más atención.

Perdonar no es olvidar, dado que para poder hacerlo en ineludible la memoria de la ofensa. Además, reconciliarse el ofensor con la persona ofendida sólo tiene sentido cuando entre ambos ha tenido lugar un vínculo anterior.

Beneficios de perdonar

Perdonar tiene efectos positivos de carácter psicológico para la persona ofendida: le permite no vivir atormentada y anclada en la ofensa pasada, mejora su salud y recupera la paz interior.

La capacidad de perdonar depende de distintos factores como: la historia previa entre ambos, cómo se ha percibido la ofensa, cómo concibe la vida la persona que ha sido ofendida, su sistema de valores y qué actitud ha tomado el ofensor.

Cuando los sujetos son capaces de perdonar, todos los pensamientos, las emociones y las conductas hacia esa persona se tornan más positivos y ayudan a que se den cambios en sus motivaciones interpersonales.

Pedir perdón a otra persona requiere que hayamos reconocido el daño que hemos hecho, que nos hayamos arrepentido, que sintamos compasión de la persona a la que hemos ofendido y que lo solicitemos añadiendo una reparación en el vínculo.

El perdón se vincula al bienestar psicológico y de manera directa influye en la salud psíquica de las personas implicadas.

Cómo pedir perdón a una persona querida en 9 pasos

1. Acepta la responsabilidad de lo que has hecho

Para facilitar el perdón es importante que asumas la responsabilidad de tus actos.

A veces, cuando ofendemos a otra persona, intentamos exculparnos evitando la responsabilidad y culpamos a otros de aquello que hemos hecho.

A veces, justificamos a toda costa todo lo que hemos hecho e intentamos evitar las situaciones o personas que nos recuerdan aquello que hemos hecho. Todo esto perjudicaría al verdadero perdón.

Si realizamos esto, estamos poniendo trabas para aceptar la responsabilidad de lo que hemos hecho. Es una estrategia por la que externalizamos la responsabilidad del hecho cometido y neutralizamos la culpa que sentimos.

Sería un mecanismo por el que se niega la ofensa realizada y así se centra en la emoción.

Para poder pedir perdón a otra persona, es importante que pienses qué responsabilidad tienes tú en todo lo que ha sucedido.

2. No te condenes, ¡sigue adelante!

Después de haber aceptado la propia responsabilidad en lo sucedido, es momento de seguir hacia delante.

No es adecuado culpar a los demás y no aceptar la propia responsabilidad, pero tampoco es adecuado internalizar la culpa y actuar con vergüenza, culpa y autocastigo.

Aceptar la responsabilidad nos mueve a pedir perdón, pero emociones excesivamente negativas pueden paralizarnos y no actuar de manera adecuada.

Algunos autores hablan de distinguir entre el “remordimiento” que nos ayuda, porque es beneficioso al ayudarnos a sentir arrepentimiento y humildad ante lo sucedido, y la “autocondenación”, que sería de aquello que estamos hablando.

El perdón que nace del “remordimiento” sería un perdón verdadero, pero el perdón que nace de la vergüenza daría lugar a la autocondenación.

La vergüenza, según algunos autores, nace del hecho de que una persona siente que es indigna o mala y por tanto no está preparada para el perdón, porque se centra en digerir el peso que le produce la vergüenza.

3. Perdónate a ti mismo

Muchas veces, cuando una persona ofende a otra, experimenta culpa y remordimiento por lo sucedido. Ello puede ayudarnos a motivar el cambio y a reparar la relación con esa persona.

Algunas investigaciones indican que el remordimiento puede expresar el valor que la persona que ha ofendido a otra da a su relación con ella.

Lo importante es reconocer lo pasado, experimentar las emociones que nos llevan al remordimiento y comportarse para hacer frente a lo sucedido enmendando aquello realizado.

En todo este proceso, debes recuperar la imagen de ti mismo como una buena persona que se ha equivocado, y por tanto, reconciliarte contigo mismo.

Es un afrontamiento que se centra en la resolución del problema y que nace para cambiar la situación que provocó todos los sentimientos negativos.

Nadie es totalmente bueno ni totalmente blanco, existen los grises. Y todos nos equivocamos. Debes ser tolerante con tus fallos y tus culpas y aceptar que puedes equivocarte.

4. Analiza y reconoce el daño que has realizado

Muchas veces no somos conscientes del daño que hemos realizado y del sufrimiento de la persona a quien hemos ofendido.

Necesitas reconocer también tus emociones, los sentimientos de decepción o de tristeza que tienes y los sentimientos que te llevaron a realizar la conducta.

Toma conciencia de tus emociones y de cuándo surgen y por qué, esto forma parte del autoconocimiento y de la inteligencia intrapersonal (la inteligencia emocional propia). Ser consciente es el primer paso para poder controlarlo.

Reconocer el daño hecho implica ofrecer a la persona una explicación, pero como decimos, no excusas ni justificaciones por lo que se ha hecho. Centra las explicaciones en ti mismo y en lo que falló.

Muchas veces decimos “es que me has puesto nerviosa”, “es que me sacas de mis casillas”. Este tipo de frases son “frases-tú”, donde culpabilizas a la otra persona de tu error. Esto implica que tu perdón no es sincero.

5. Compadécete y sé empático con la víctima

Este paso está estrechamente vinculado con el anterior. Cuando nosotros reconocemos que hemos dañado a la otra persona, nos acercamos a su postura y comprendemos y empatizamos con su dolor.

Perdonar no significa sólo acercarnos a la otra persona para disculparnos si realmente no hay un proceso interno profundo de empatía y comunicación con la otra persona.

No debes sólo reconocer que le has hecho daño sino ser consciente internamente, poniéndote en el lugar de la otra persona y llegando a sentir su dolor.

6. Piensa si estás realmente arrepentido y analiza tu conducta

Es importante que analices tu conducta y qué te llevó realmente a ofender a la otra persona. Muchas veces, incluso esa persona te lo preguntará cuando te acerques a disculparte.

Compartir con ella, cuando es necesario, las motivaciones que te llevaron a la conducta puede ayudar a avanzar en el perdón y en la reconciliación.

No debes confundirlo con excusas, sino únicamente como análisis de conducta, porque esto te llevará indudablemente a hacer mejor las cosas la próxima vez. Si uno no es consciente, no puede mejorar.

7. Establece un plan de acción

Establecer un plan de acción se dirige a dos cuestiones fundamentales y diferentes. En primer lugar, y a partir de la fase anterior, se desprende que, cuando uno ha analizado su conducta, está más preparado para saber qué falló.

El plan de acción se refiere a saber distinguir de qué otra manera podríamos haber actuado para no ofender a la persona. Se trata de trazar un plan sobre cómo se podría actuar en la siguiente ocasión.

Compartirlo con la víctima es un paso importante para pedir perdón y facilitar la reconciliación. Por ejemplo, puedes incluir en el plan aquello que ha fallado en ti o en las circunstancias y tratar de fortalecer tus debilidades para hacerlo mejor la próxima vez.

Es importante que las objetivos que te propongas sean concretos y alcanzables, por lo que debes operativizarlos. No hablamos de intenciones, sino de planes con acciones que puedas llevar a cabo.

Y por supuesto, comprometerse, si no de nada serviría y quedaría en agua de borrajas.

El plan de acción puede dirigirse también a la manera en la que pedirás perdón. Una vez has reconocido el hecho y has empatizado con la víctima, puedes escoger de qué manera puede ser adecuada pedirle disculpas, que será el próximo paso.

La manera más sincera es cara a cara, pero hay otras personas que como pasos intermedios se sienten más cómodas escribiendo una carta, por ejemplo, donde expresen todo lo anterior.

Puede ser una buena manera siempre y cuando acabes más tarde enfrentándote a la situación en persona y hablando con ella acerca de lo sucedido.

8. Pide perdón explícitamente

Aunque este paso sea el más visible y donde verbalizamos el perdón a la otra persona, no es por ello el más importante.

En la vida cotidiana suele considerarse que este es el único paso a tener en cuenta cuando pedimos perdón a otra persona. Nada más lejos de la realidad.

De hecho, si lo piensas detenidamente, muchas veces alguien ha venido a pedirnos perdón y le hemos dicho “siempre me estás pidiendo perdón por lo mismo”, o “te perdono, pero mañana volverás a hacerme lo mismo”.

Son claros ejemplos de que han fallado los pasos anteriores y de que demandar perdón no tiene un sentido verdadero si no tenemos en cuenta los pasos anteriores.

Muchas otras veces, cuando alguien nos ha pedido perdón, hemos pensado que su perdón “no había sonado verdadero”, y esto sucede por la misma cuestión. La persona se da cuenta de cuando es una demanda de disculpa genuina o no.

Este paso debe incluir pasos anteriores, donde comuniquemos a la persona lo que sentimos, lo que hemos pensado que vamos a realizar, etc. Y comunicárselo de manera verbal.

La otra persona debe comprender que tu demanda de perdón no es en vano y que está enmarcada en un plan y unos sentimientos profundos y comprometidos.

Muchas veces encontramos dificultades sobre cómo decirlo.

Puedes practicar antes lo que quieres decir si ello te hace sentirte más cómodo, pero ten claro que si tu demanda de perdón nace genuinamente y has realizado los pasos anteriores, no necesitarás practicarlo porque la persona se dará cuenta de que tu demanda es sincera.

A la hora de disculparte lo mejor es que elijas bien elijas el momento, y que sin prisa y de manera calmada expreses lo que te importa. No busques excusas ni el conflicto, no es el momento de hacer eso.

A la hora de pedir disculpas, es importante que comienzas disculpándote por lo sucedido, expresa después que estás arrepentido, centrándote en las emociones que te ha producido ofenderle.

Continúa con empatía, indicándole cómo debe sentirse y que comprendes que está enfadado por lo sucedido. Acaba ofreciendo una solución, un camino diferente.

9. Restituye el daño causado a través de conductas de reparación directas/indirectas

Es necesario restituir el daño que hemos producido en la persona. Y todo ello podemos realizarlo a través de conductas de reparación.

Además, estas conductas de reparación pueden ser unas buenas estrategias para controlar los sentimientos de culpa.

Muéstrate disponible hacia la otra persona, hacia tus demandas y ten en cuenta que debes recomponer la confianza.

¿Y tú, cómo actúas al pedir perdón?

Referencias

  1. Echeburúa, E. (2013). El valor psicológico del perdón en las víctimas y en los ofensores. Eguzkilore, 27, 65-72.
  2. Flores Portal, I. C. (2009). El perdón como potencial humano. Temát. Psicol., 5(1), 59-63.
  3. García Higuera, J. A. Perdonar y pedir perdón.
  4. Maganto, C., Garaigordobil, M. (2010). Evaluación del perdón: diferencias generacionales y diferencias de sexo. Revista Latinoamericana de Psicología, 42(3), 391-403.
  5. Prieto-Ursúa, M., Echegoyen, I. (2015). ¿Perdón a uno mismo, autoaceptación o restauración intrapersonal? Cuestiones abiertas en psicología del perdón. Papeles del Psicólogo, 36(3), 230-237.
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Licenciada en Psicología, Máster en Psicología Clínica, Máster en Psicología Infantil, Máster en Logopedia. Formación de posgrado en Trastornos de la Conducta Alimentaria, Mindfulness aplicado en la práctica clínica, Trastornos emocionales, Psicología educativa y Tercera edad.Actualmente trabaja en varias clínicas de la ciudad de Valencia, además de formar a padres y educadores en escuelas infantiles.

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