Cómo Prevenir el Ciberbullying: 7 Consejos Efectivos

Prevenir el ciberbullying en niños y adolescentes es una de las acciones más importantes que se pueden realizar para evitar las consecuencias negativas que puede producir en la salud mental de los niños y adolescentes.

Las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC) han experimentado un gran avance en las últimas décadas y, como consecuencia, la sociedad en la que vivimos también se ha visto modificada.

cómo prevenir el ciberbullying

Las TIC han supuesto muchos beneficios para el conocimiento humano y para la divulgación de información.

No obstante, tampoco podemos negar que internet esté exento de perjuicios, entre los que podemos encontrar el bullying a través de la red.

¿Qué es el ciberbullying?

Desde que Olweus comenzó a estudiar la violencia entre iguales –más conocido como bullying-, en el año 1970, se comenzó a despertar la sensibilidad por parte de padres y educadores hacia la violencia que se produce entre los menores.

El concepto de bulying –o maltrato entre escolares- engloba no sólo la violencia física, sino también la psicológica, que se produce a través de insultos, amenazas, gritos, etc.

Por otro lado, se entiende por “ciberbullying un tipo concreto de acoso, que se produce entre menores en el mundo de las tecnologías interactivas, cuyas actuaciones pueden definirse como “conductas de chantaje, vejaciones o insultos de unos niños a otros”.

Aunque puede pensarse que el bullying y el ciberbullying son manifestaciones del mismo tipo de violencia, existen características que convierten al ciberbullying en un tipo de acoso especialmente peligroso.

Las características que lo convierten en un fenómeno particular son:

  • Ausencia de contacto cara a cara.

  • Mantenimiento de los mensajes o acciones agresivas durante más tiempo.

  • Existencia de una mayor audiencia –y más difícil de controlar-.

Por tanto, hablamos de un tipo de acoso cuyos efectos se producen en diferentes contextos –incluido el plano personal, interpersonal, intragrupal y contextual- y que genera dudas sobre su abordaje y tratamiento, debido al desconocimiento por parte de profesores, familiares y alumnos.

Además, hace unos años, antes del auge de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, cuando un niño era víctima del acoso escolar, podía llegar a casa y sentirse “a salvo”, puesto que sus agresores no podían invadir ese espacio.

Sin embargo, desde que estos comportamientos de acoso entre escolares también se manifiestan a través de internet, las víctimas se sienten desprotegidas incluso en su propia casa.

7 Estrategias para prevenir el ciberbullying

Para abordar este problema de forma adecuada y prevenir el ciberbullying, es necesario llevar a cabo una intervención multidisciplinar, en la que se trabaje desde el colegio –con agresores, víctimas y espectadores pasivos-, y desde la propia familia.

Además de este trabajo por parte de profesionales, existen algunas pautas específicas para poder prevenir el ciberbullying, como por ejemplo las siguientes:

1. Educar a chicos y chicas en hábitos de autoprotección

Muchos adolescentes confían datos personales, fotos íntimas u otro tipo de información con personas que pueden llegar a utilizarla en su contra.

Por ello, es importante que los chicos comiencen a diferenciar entre la información que deben y no deben aportar, que mantengan a salvo su intimidad y que no mantengan una relación por internet con personas que no conocen en persona.

Hay que hacerles ver que cuanta más información personal proporcionen a otras personas, más vulnerables son.

Otro aspecto a tener en cuenta es hacerles ver la importancia de actuar en las redes sociales igual que lo harían en la realidad.

De este modo, podrán comprender que, al igual que no hablan con un desconocido por la calle, tampoco deberían hacerlo a través de internet.

2. Frenar el acoso en las redes ante las primeras manifestaciones

El mantenimiento del ciberacoso puede explicarse por la actitud pasiva que suele presentar la víctima, puesto que no actúa para evitarlo o no acude a las personas adecuadas.

De este modo, los acosadores comienzan a percibir que nadie va a ponerles freno a sus manifestaciones de violencia, por lo que experimentan una sensación de control sobre la situación.

Lo recomendable en estos casos es que la víctima guarde las pruebas necesarias –fotos, comentarios, mensajes privados- y acudir a profesores u otras figuras de autoridad para tomen cartas en el asunto.

En ningún caso respondas a los insultos o actos provocadores, puesto que esto conlleva el agravamiento del problema –el agresor estará satisfecho por haberte provocado y no percibirá ningún castigo-.

Desde casa, es importante mostrarle una actitud abierta y comprensiva, que facilite la comunicación entre los distintos miembros de la familia.

3. No permitir que se produzca acoso en ninguna de sus manifestaciones

Es necesario activar en los individuos la disposición para actuar en función de unos contenidos éticos, de acuerdo con unos valores universales mínimos y en contra del acoso y la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.

Por tanto, hay que trabajar por conseguir que los menores no se conviertan en espectadores pasivos, tanto si presencian violencia real como a través de las redes, puesto que los agresores percibirán que nadie puede detenerlos.

Si conoces a alguien que se encuentre en esta situación, toma cartas en el asunto e informa a la autoridad competente –profesorado, familiares, etc.-, para que actúen de la mejor forma posible.

De este modo, la víctima recibirá más atención por parte de las personas que le rodean, en aquellos casos en los que tiene miedo a contar su situación.

Es importante que este problema se empiece a concebir como un tema que nos involucra a todos, tanto si somos víctimas, amigos o familiares de víctimas o espectadores.

4. Enseñar a los menores a utilizar contraseñas y claves de acceso seguras

Como hemos visto anteriormente, una forma de ciberbullying se produce cuando los agresores usurpan los perfiles de redes sociales de sus víctimas.

Por tanto, es necesario que los menores comprendan la importancia de ser cuidadosos con sus contraseñas.

Algunos consejos que se les deben dar son los siguientes:

  • No elegir contraseñas intuitivas, como fecha de cumpleaños, nombre y apellidos, etc. Lo recomendable es usar letras y números que no tengan un significado especial –o que sólo tengan significado para el propio usuario-.

  • No desvelar las contraseñas a nadie. Lo recomendable es que nadie tenga acceso a las claves y contraseñas, aunque se trate de amigos cercanos o personas de confianza.

  • Ser cuidadosos al iniciar sesión en un sitio público. Cuando se usan ordenadores a los que tienen acceso otras personas, hay que ser especialmente cautos para que la clave no se guarde automáticamente en el ordenador, así como asegurarse de que se ha cerrado sesión correctamente.

En caso contrario, si no se toman estas medidas de seguridad, el menor se expone a que otras personas puedan acceder a información privada, publiquen en su nombre, etc.

5. Aprender a actuar si un menor te dice que es víctima de ciberbullying

Lo primero que debes hacer, al conocer esta situación, es consolar al menor y mostrarle tu apoyo y comprensión.

Al haberse sentido desprotegido durante un cierto tiempo, el menor estará necesitado de apoyo emocional y sentimiento de seguridad.

Después, trata de extraer más información sobre el caso concreto –duración, frecuencia, tipo de acoso en las redes-, con el objetivo de evaluar su gravedad.

En el caso de que se trate de un acoso de larga duración, con amenazas constantes y llevadas a cabo por chicos que disponen de información personal de la víctima –como dirección personal, colegio al que asiste, videos o fotos comprometidas-, lo más adecuado es informar a la policía para que ofrezca protección e información.

Recuerda que, en todo momento, debes estar atento para que la víctima del ciberbullying se sienta protegida –y que esté realmente protegida-.

6. Hacer que la víctima deje de frecuentar las páginas en las que se le acosa

Para evitar que el acoso persista, a veces se aconseja que el menor deje de visitar aquellas páginas o redes sociales en las que es víctima de ciberbullying.

En el caso de las redes sociales, la víctima puede optar por crear otro perfil –con un nombre más difícil de encontrar- y eliminar el anterior, con el objetivo de que agregue sólo a las personas que realmente conoce y con las que quiere mantener el contacto.

Con respecto a los dispositivos móviles, en ocasiones resulta necesario cambiar de número, especialmente si los insultos, amenazas y otras manifestaciones de acoso se llevan a cabo a través de llamadas o mensajes.

De este modo, restringiendo el acceso de los acosadores –sobre todo si son anónimos- a la víctima, se evita que el ciberbullying persista.

7. Enseñar a valorar la parte positiva del uso de internet

A pesar de los peligros que conlleva el uso de internet, no debemos olvidarnos de sus ventajas y utilidades –adquisición de nuevos conocimientos, posibilidad de compartir aficiones, entre otros-.

Si quieres que tus hijos o alumnos se beneficien de la parte positiva, enséñales a utilizarlo de forma responsable, visitando páginas de su interés y estableciendo horarios razonables –evitando su uso durante la noche o durante largos periodos de tiempo-.

También es importante que controles las páginas que frecuenta y la actividad que lleva a cabo –con el objetivo de detectar si tu hijo está siendo víctima o agresor de ciberbullying-.

¿A qué se debe el ciberbullying?

Entre las causas que explican el surgimiento de este nuevo tipo de acoso, podemos encontrar las siguientes:

  • Desarrollo y dominio de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC’s). Como ya hemos comentado anteriormente, uno de los aspectos negativos de las TIC’s es que algunas personas hacen un mal uso de ellas, utilizándolas con el objetivo de perjudicar a otros.

  • Acoso camuflado. Otro factor que explica este tipo de abuso es que los agresores mantienen su anonimato, se esconden detrás de la pantalla del ordenador y deshumanizan a la víctima (se toman a broma sus agresiones, puesto que no ven la reacción que provoca en la otra persona).

  • Impotencia de la víctima. Cuando el agresor no muestra su verdadera identidad, se crea en la víctima un sentimiento de impotencia y frustración, por lo que no puede defenderse ni encontrar a los agresores, en muchas ocasiones.

  • Desconocimiento sobre el método de actuación en ciberbullying. Muchos profesionales de la enseñanza y familiares de las víctimas de este tipo de acoso no saben cómo actuar para prevenir o parar el ciberbullying.

  • Desamparo legal del acoso en la red. Aunque es cierto que pueden eliminarse ciertos contenidos que aparecen en internet, este procedimiento se produce, en ocasiones, demasiado tarde. Además, eliminar cierto contenido ofensivo no asegura que no se volverá a producir (o puede que haya personas que han guardado esa información o fotos peyorativas en sus dispositivos móviles).

¿Cómo se manifiesta?

Existen diferentes formas en las que los agresores pueden llevar a cabo el ciberbullying, como por ejemplo las que se citan a continuación:

  • El agresor puede crear un perfil falso para ganar la confianza de la víctima –o para mantener su anonimato-, tras lo cual pueden comenzar los insultos, las amenazas, etc.

  • A través de mensajes privados, amenazan o insultan a la víctima. Por ejemplo, mensajes en los que se obliga a la víctima a hacer algo en contra de su voluntad bajo la amenaza de que publicarán fotos comprometidas o que le harán daño físico.

  • También pueden publicar información accesible a todos los contactos de la víctima y el agresor (por ejemplo, escribir insultos en su muro, o compartir fotos o vídeos en los que se muestra cómo le pegan a la víctima).

  • Otra forma de violencia se produce cuando se da de alta a la víctima –con foto incluida- en páginas webs donde se vota a la persona más fea, más gorda, etc.

  • Invadir las páginas que frecuenta la víctima y acosarlo repetidamente, de forma que la persona que sufre el acoso tenga una sensación de completo agobio.

  • Enviar o difundir rumores crueles sobre alguien que daña su reputación o la daña ante sus amigos.

  • Manipular materiales digitales: fotos, conversaciones grabadas, correos electrónicos, cambiarlos, trucarlos y modificarlos para ridiculizar y dañar a personas.

  • Robar contraseñas para suplantar su identidad.

Y tú, ¿qué otros consejos añadirías para prevenir el cyberbullying?

Referencias

  1. González, E. M. (2011). De padres que no educan y educadores que no son padres. Responsabilidad de padres y educadores ante las conductas de” ciberbullying'”. Revista de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro, (38), 9-20.
  2. Martínez, J. M. A. (2010). Éxito escolar y ciberbullying. Boletín de psicología, (98), 73-85.
  3. Martinez, J. M. A. (2009). Ciberbullying: Diferencias entre el alumnado de secundaria. Boletín de psicología, (96), 79-96.
  4. Prados, M. Á. H., & Fernández, I. M. S. (2007). Ciberbullying, un problema de acoso escolar/(Cyberbullying, a bullying problema). Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 10(1), 17.
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Licenciada en Psicología y Máster en Terapia de Conducta y Salud

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