
¿Qué es la comunicación pasiva?
La comunicación pasiva es un estilo de comunicación donde una persona evita expresar sus pensamientos, puntos de vista o necesidades para evitar conflictos. O por temor al rechazo. Normalmente, no se consideran aptos para dar juicios u opiniones.
Es una forma muy ineficaz y desadaptativa de comunicarse, ya que la persona no logra identificar ni satisfacer sus propias necesidades. A veces, se mezcla algo de agresión en la conducta pasiva, dando lugar a un estilo de comunicación pasivo-agresivo.
Algunas señales de la comunicación pasiva son no comunicar lo que se quiere, no defenderse si se es insultado, no establecer contacto visual, lenguaje no verbal cerrado o indecisión.
Características de la comunicación pasiva
– Comunicación suave. Los individuos que tienen una forma pasiva de comunicarse tienden a hablar de forma suave, como si se estuvieran disculpando. En ocasiones, las pocas veces que expresan su opinión, piden perdón de antemano o tratan de hacerlo, o dicen cosas como “Esto es una tontería, pero…”.
– No logran mantenerse firmes en sus opiniones. No logran sostener lo que piensan ante otra persona y permiten que los demás interfieran en sus derechos y opiniones.
– No expresan sus sentimientos. Tampoco suelen expresar sus sentimientos, puntos de vista y necesidades de forma espontánea.
– No establecen contacto visual. Tampoco suelen establecer contacto visual cuando hablan con alguien y adoptan un lenguaje corporal y posturas inapropiadas.
– Continuo estado de ansiedad o depresión. La comunicación pasiva también implica un estado continuo de ansiedad, ya que asumen que sus vidas están fuera de su control. Suelen estar deprimidas o sentirse enfermas, debido a que nunca expresan sus opiniones en voz alta.
– Son indecisos. Suelen mostrarse confundidos si se les da la oportunidad de elegir y tienden a delegar las decisiones a otros. Todo eso hace que estas personas se sientan enfadadas consigo mismas.
– No muestran enfado hacia los demás. Estas personas raramente muestran enfado o rabia hacia los demás. Al contrario, suelen permitir quejas, molestias y agresiones del resto de personas.
– Son pasivo-agresivos. En algunas ocasiones, estas agresiones se acumulan y dan lugar a una explosión de rabia desproporcionada respecto al incidente ocurrido (estilo pasivo-agresivo). Después de esta explosión, sin embargo, suelen sentir vergüenza, culpa y confusión, de modo que vuelven a la pasividad habitual.
– Experimentan resentimiento y confusión. Esta forma de comunicarse tiene un alto impacto en su vida. Aparte de la ansiedad y los síntomas depresivos que suelen sentir como resultado de no expresar sus emociones, tienden a experimentar resentimiento y confusión por ignorar sus propias necesidades.
– Tienden a ser inmaduras. También suelen ser incapaces de madurar del todo, ya que nunca llegan a enfrentarse a problemas reales. Un comunicador pasivo suele comportarse como si fuera débil e incapaz de cuidar de sí mismo.
Ejemplos de comunicación pasiva
- Una persona que no dice lo que quiere comer y simplemente acepta lo que los demás eligen.
- Alguien que sonríe y asiente, aunque no esté de acuerdo con la opinión del grupo.
- Un empleado que recibe una tarea extra, aunque ya esté sobrecargado, y no se queja ni pone límites.
- Una persona que evita expresar sus sentimientos para “no molestar” a los demás.
- Alguien que responde con frases vagas como “da igual” o “lo que quieras”, en lugar de expresar su preferencia.
¿Por qué el estilo pasivo no es una forma sana de comunicarse?
La comunicación pasiva suele hacer que la persona se guarde para sí todas sus opiniones e impide que exprese sus emociones. Este tipo de personas acumula todos los problemas que conlleva la falta de expresión de sentimientos.
Esto es peligroso, ya que puede dar lugar a un estallido de rabia, tras el cual se vuelve al estado original de pasividad. Este estallido suele acarrear sentimientos de culpa y vergüenza.
Además, la falta de exteriorización de emociones y sentimientos puede dar problemas de tipo somatomorfo: dolores que no tienen causas físicas.
¿Cómo llega a formarse la comunicación pasiva en una persona?
El estilo de comunicación pasivo es, normalmente, resultado de una autoestima baja. La autoestima se define como la visión que un individuo tiene de su propio valor. Las personas que exhiben comportamientos pasivos suelen pensar que no merece la pena expresar lo que sienten.
Normalmente, piensan que no merece la pena que la gente les preste atención o les cuide. No suelen reaccionar ni dejar salir sus emociones. Esto hace que se creen conflictos emocionales que hacen que su autoestima sea más baja aún, haciendo de esto un círculo vicioso.
La comunicación pasiva es, en muchas ocasiones, el resultado de emociones reprimidas desde una edad muy temprana en un ambiente donde la sumisión se valora de forma positiva.
Algunos padres recompensan la pasividad de los niños desde muy pequeños, ya sea a propósito o de forma inconsciente. Esta valoración positiva de los comportamientos sumisos se convierte lentamente en una autoestima muy baja del niño que, en consecuencia, se traduce en hábitos comportamentales.
El hábito de aceptar todo lo que digan los demás e intentar agradarlos a toda costa, cuando está arraigado profundamente, se convierte en una forma de comunicación pasiva en la que el individuo esconde siempre sus opiniones para evitar ser rechazados.
¿Cómo ve la sociedad a este tipo de personas?
A quienes se comunican de forma pasiva no se les da muy bien trabajar en grupo con otros compañeros. Es bastante frecuente que otros miembros del grupo comiencen a ejercer control sobre ellos y a expresar sentimientos de superioridad.
La persona afectada comenzará a sentirse frustrada y culpable debido a la continua supresión de sus puntos de vista. La gente tenderá a dar por hecho que siempre va a estar ahí a pesar de los continuos pisoteos y tratarán de conseguir sus objetivos a su costa.
En entornos laborales, estas personas pasivas suelen ser consideradas individuos que esquivan las responsabilidades y que no son proactivas en el trabajo.
Ventajas y desventajas de la comunicación pasiva
Ventajas
- Evitación de conflictos. Ya que estas personas se adaptan a los deseos de los demás, suelen evitar peleas y discusiones.
- Menos responsabilidad. También tienen menos responsabilidades, ya que delegan las decisiones en otras personas, y ni siquiera suelen formar parte de las decisiones grupales.
- Control sobre los demás. Como las personas que los rodean suelen sentir la necesidad de protegerlos, tienen sensación de control sobre ellos.
- Seguridad. Estas personas se sienten cómodas y seguras manteniendo y repitiendo un patrón comportamental familiar.
Desventajas
- Falta de respeto. Puede que las personas que rodean a los comunicadores pasivos tiendan a protegerlos, pero suelen perder todo respeto por ellos.
- Problemas emocionales y físicos. Reprimir e internalizar opiniones y emociones es muy destructivo. Existen muchas dolencias causadas por la represión de emociones negativas, como migrañas, ataques de asma, muchas enfermedades de la piel, úlceras, artritis, fatiga crónica e hipertensión.
- Problemas psicológicos. Estas personas también padecen una gran ansiedad, depresión e inhibición social.
Cómo tratar con personas que tienen comunicación pasiva
Las personas que se comportan de forma pasiva suelen tener una autoestima baja y suelen confiar poco en sí mismas. Comportándose de forma asertiva, se puede ayudar a que estas personas sientan que sus contribuciones son valoradas y, así, mejorar su autoestima y confianza. Es posible valorar las contribuciones de alguien sin estar de acuerdo con ellas necesariamente.
Aparte de ser asertivos con estas personas, habría que animarlas a que sean asertivas también, para que puedan comunicar sus ideas y emociones de forma libre y sin sentir presión.
Para animar a estas personas a ser asertivas, se pueden utilizar habilidades interpersonales básicas de escucha, reflexión, clarificación y preguntas.
- Animarlas a que hagan contribuciones. Animar a estas personas a que contribuyan con su opinión, a través de preguntas, interesándose por lo que dicen y haciendo que se unan a la discusión en situaciones grupales. Hacer preguntas es fundamental para lograr una comunicación exitosa, y la persona sentirá que los demás sienten interés por ella y lo que piense sobre el tema en cuestión. De esta forma, se muestra empatía y respeto por la otra persona y lo que tiene que decir y hace que aumente el aprecio que siente por sí misma.
- Escuchar. Escuchar atentamente lo que la persona tiene que decir antes de continuar con la conversación. Si es necesario, utilizar técnicas para aclarar su opinión antes de responder. Escuchar no es lo mismo que oír; requiere atención tanto a los mensajes verbales como a los no verbales, si se quiere entender del todo lo que la otra persona quiere expresar. Para que la persona que habla sepa que la escuchan de forma activa, es conveniente mantener contacto visual y una postura corporal adecuada. Con estas formas de lenguaje no verbal, aunque sean sutiles, se muestra interés por lo que la persona tiene que decir y la anima a expresarse.
- Fomentar otro estilo comunicativo. Animar a la persona a que sea más abierta a la hora de expresar en voz alta sus sentimientos, deseos e ideas. En discusiones o trabajos en grupo, es preferible no adquirir toda la responsabilidad a la hora de tomar decisiones que deberían hacerse de forma conjunta. Intentar implicar a todos para que hagan contribuciones a la hora de decidir. Si uno del grupo tiende a comportarse de forma pasiva en las decisiones grupales, se puede tomar un tiempo antes para discutir su punto de vista.