5 Consecuencias Negativas del Embarazo en la Adolescencia

El embarazo en la adolescencia o a una temprana edad requiere de una intervención integral, que deje de lado el enfoque tradicional que mira al embarazo solo como un riesgo para la salud física de la adolescente y el bebé.

La adolescencia fue considerada por largo tiempo solo como un tránsito entre niñez y adultez, sin dedicarle mayor interés a los profundos cambios biológicos, psicológicos, sociales y emocionales que hacen de esta etapa una instancia que requiere que le dediquemos nuestra atención.

consecuencias de un embarazo en la adolescencia

En este artículo te explicaré las 5 consecuencias principales del embarazo en la adolescencia o a una temprana edad.

La madurez biológica, psicológica y social ha ido evolucionando, separándose progresivamente con el paso de los años. Biológicamente, se ha observado un marcado descenso en la edad de la menarquia o primera menstruación, lo que ha permitido que una adolescente pueda ser madre a edades tan tempranas como a los 11 años.

La madurez psicosocial, en cambio, ha tendido a desplazarse hacia la tercera década de vida, tomando en cuenta la compleja preparación por la que pasa un adolescente para llegar a alcanzar los límites del desarrollo físico y actuar de manera autónoma en sus relaciones afectivas, sociales y laborales.

En los últimos años ha ocurrido un incremento y una mayor precocidad del inicio de la actividad sexual juvenil, provocando un aumento de la incidencia del embarazo adolescente, considerado actualmente un factor de riesgo no solo desde el aspecto médico, sino también psicológico y social.

El embarazo irrumpe en la vida de los adolescentes en momentos en que todavía no alcanzan la madurez física y mental, a veces en circunstancias adversas, en medio de carencias nutricionales u otras enfermedades, y en un amiente familiar poco receptivo para aceptarlo y protegerlo.

En general, cuando se dan cifras sobre embarazo adolescente se utiliza información de hijos nacidos vivos de madres menores de 20 años. Estas estadísticas sobre mujeres embarazadas dejan de ser significativas si consideramos que solo incluyen los embarazos que llegan a término y con el hijo nacido vivo.

Los embarazos que no llegan a término por razones médicas o como consecuencia de un aborto no suelen establecerse en estadísticas, por lo tanto, se deja de lado los componentes emocionales y psicológicos que pueden afectar a la adolescente producto de ello.

Además, el tradicional enfoque mira el embarazo adolescente solo como un riesgo para la salud física de la futura madre. Estos puntos de vista son insuficientes para abordar la realidad actual del problema: los riesgos psicosociales asociados a consecuencias que afectan irremediablemente a la adolescente embarazada y a su entorno sociocultural, pudiendo comprometer el disfrute de una vida digna y hacerla profundamente infeliz.

En la actualidad, el embarazo adolescente requiere de una intervención integral, que deje de lado el enfoque tradicional que mira al embarazo solo como un riesgo para la salud física de la adolescente y el bebé, y que aborde la situación involucrando aspectos psicológicos, emocionales, familiares y sociales no solo vinculados a la futura madre, sino también a su entorno inmediato y al nuevo ser humano que está gestando.

En este contexto, los estudios hablan de una serie de posibles consecuencias psicoemocionales por las que pasan las adolescentes frente a un embarazo no deseado o no planificado:

1-Perjuicios en la salud psicológica

La salud emocional de la adolescente embarazada puede llegar a afectarse considerablemente, puesto que generalmente el embarazo se asume en condiciones difíciles y alejadas de una opción verdaderamente libre y responsable:

– Deprivación afectiva y maltrato por parte de su familia (así el embarazo se convierte en una opción para tener alguien que las quiera)

-Estrés, ansiedad.

– Fruto de una violación o incesto

– Presión por parte de su pareja

– Dejar al azar el quedar o no embarazada

– Dejar en su pareja la decisión de usar o no un método anticonceptivo

Estas posibilidades y otras, sumadas a la dificultad de adaptación frente a una situación nueva para la que no se siente preparada, puede terminar por afectar su salud psicológica.

El apoyo de su pareja, su familia y la sociedad, es crucial para que el impacto emocional sea mínimo.

2-Dejar los estudios 

Tanto el embarazo como la maternidad tempranas limitan o impiden las oportunidades de continuar sus estudios, y merman las expectativas de la nueva madre y su familia para el futuro.

En ocasiones puede existir un entorno de privaciones y escaso apoyo familiar, lo que repercute en una doble consecuencia: por un lado, la adolescente con menos apoyo familiar tiene un mayor riesgo de quedar embarazada, y por otro lado, la madre adolescente tiene menos posibilidades de alcanzar un nivel alto de escolaridad.

3-Dificultades en el ámbito profesional

El compromiso económico del embarazo temprano para la subsistencia de la propia adolescente y la de sus hijos o hijas; ya que la posibilidad de trabajo para una adolescente gestante o para la que ya fue madre es muy baja.

En este aspecto debemos incluir también las prácticas discriminatorias que existen aún contra las mujeres en el mercado laboral. En consecuencia, esto lleva a la madre adolescente a asumir una continua situación de dependencia.

En ocasiones, esta situación se ve agravada si convive con su pareja, también cesante, en la casa de la familia de origen de alguno de ellos, pudiendo gatillar situaciones de tensión, e incluso, de maltrato y violencia intrafamiliar.

4-Dificultades en relaciones sociales/de pareja

Sin ingresos propios, con escasa educación y pocas probabilidades de conseguirlos, las oportunidades sociales y personales se limitan significativamente para la adolescente madre.

Esto la lleva a tener pocas posibilidades de satisfacer las necesidades de sus hijos y de luchar por sus derechos en su relación de pareja o familia y frente al Estado, reduciendo sus oportunidades de desarrollo personal y social.

Por otra parte, a menudo se dan problemas de pareja o incluso rupturas.

5-Cambios súbitos en el plan de vida

Muchas veces, el proyecto de vida de la adolescente gestante se trunca o interrumpe.

El embarazo juvenil tiende a sacar a la joven madre de su entorno: pierden a su pareja o a su familia si hay rechazo de parte de alguno o de ambos, pierden su grupo de pares en la escuela, cambian sus espacios de recreación y su presencia en la comunidad. Se altera de manera súbita el proceso de vida, convirtiéndose en un hecho hostil.

Aunque admitamos que muchas adolescentes no tienen un proyecto de vida definido al quedar embarazadas, este embarazo no planificado, ni deseado, limita la construcción de ese proyecto vital.

Conclusiones

Frente a esto, la consideración oportuna de los factores que hemos mencionado se hace tan necesaria como la necesidad de facilitar el acceso a la información y a la atención en salud sexual y reproductiva responsable.

De igual manera lo es el actuar sobre las condiciones económicas, políticas y culturales que rodean el embarazo adolescente y eliminar las barreras que afectan psicosocialmente a muchas adolescentes que vivencian todo esto sin plena conciencia de la magnitud de lo que enfrentan, e incluso lo aceptan como factores inherentes a la condición de ser mujer.

¿Y tú qué consecuencias has observado del embarazo en la adolescencia o a una temprana edad?

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Licenciada en Literatura e Historia. Amante de la lectura, de la literatura, curiosa, amante del conocimiento y del aprendizaje continuo.

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