10 Consecuencias de la Violencia Contra Familiares, Hijos o Pareja

Las consecuencias de la violencia contra familiares, hijos o pareja están, a priori, estrechamente vinculadas con la convivencia en el hogar.

Del lat. Derivado de vis. “fuerza”, “poder”. Se conoce por violencia la coacción física o psíquica ejercida sobre una persona para viciar su voluntad y obligarla a ejecutar un acto determinado. (Psicogénero).

una familia rota es una consecuencia de la violencia

La violencia casi siempre se ejerce para someter intencionadamente a otra persona. Quien arremete pretende imponer su punto de vista al otro.

De este modo, la víctima de la violencia, a su vez, es anulada en gran medida dentro de su personalidad.

La violencia no solo incluye el insulto. Comprende otras formas de rebajar al otro a través de: control, vigilancia, cambios de humor, desaprobación constante, humillación intensa y continuada, amenazas, chantaje emocional, etc.

Uno de los casos de violencia llevado a cabo dentro de la familia o el hogar es la violencia contra la mujer, conocida actualmente como violencia de género.

Éste tipo de violencia es una forma de discriminación hacia la mujer, como su propio nombre indica, debido a su sexo o género.

Otro de los casos de violencia, es la ejercida contra los niños de la casa, la cual puede desencadenar graves problemas en el correcto desarrollo posterior de los más pequeños.

La violencia familiar engloba a cualquier acto o acción que pueda suponer un riesgo para la salud, física o psíquica, de algún miembro de la familia. Por lo general, el término suele utilizarse para evitar el riesgo sobre los más pequeños ya que éstos son los más vulnerables.

Es importante entender que la violencia familiar es un hecho social ya que los niños, hombres y mujeres que son maltratados pueden desplazar esa violencia hacia otros espacios de su alrededor en un futuro.

Es por ello que este tipo de violencia no entiende de raza, sexo o clase social ya que su amenaza puede afectar a cualquier ámbito de la sociedad. Para evitar que su riesgo se extienda a otros ámbitos, primordialmente a través de los hijos, es necesario entender las consecuencias que puede acarrear ésta.

Consecuencias de la violencia contra niños y mujeres

1- Normalización de la violencia

Una de las primeras causas de la violencia en los niños es que son testigos inmediatos de la misma.

Es decir, atender constantemente a episodios de violencia continuada en casa supone que puedan llegar a entender la violencia como una actitud normal en sus vidas. Creyendo, por tanto, que ésta es una pauta de relación lógica.

No obstante, los hijos no siempre van a ser conscientes de este tipo de violencia. Esto es observable cuando unos padres tienen una relación fría entre ellos y sin amor. La falta de afecto puede generar un vacío inconsciente que cause estragos la relación que tengan los menores con sus parejas o amigos.

2- Estrés y dolor de estómago

Tanto los niños y mujeres que sufren algún tipo de violencia en el hogar pueden desencadenar episodios de estrés, ansiedad o incluso depresión.

Curiosamente, vivir dentro de ambientes familiares con riesgo de amenaza hace que los niños también somaticen esta violencia en dolores de cabeza, dolor de estómago o malestar en general sin ningún tipo de explicación aparente.

3- Miedo a la soledad

Como consecuencia a los episodios de violencia vividos, los niños también generaran sensaciones o emociones relacionadas con el miedo a estar solos o incluso con el miedo a morir.

La ira, o la tensión también son consecuencias de la violencia vivida de forma continua. Vivir constantemente en un estado de alerta supone una alteración en el sistema nervioso y, a la larga, problemas relacionados con la salud del corazón.

4- Interiorización del machismo en las mujeres

Una de las graves consecuencias en la agresión hacia la mujer es que ésta asuma los roles sexistas que su agresor intenta inculcarle.

Peligrosamente, ser objeto de interiorización del sexismo y el machismo supone adoptar una actitud pasiva ante la violencia.

Así, como primer daño colateral, los hijos serán los primeros que reciban estos valores, los cuales podrán contrarrestarse a través de una educación, en otros ámbitos de la sociedad, basada en el respeto y la igualdad.

5- Falta de confianza

Uno de los primeros elementos que se intenta subsanar en caso de mujeres que han sido víctimas de violencia de género o niños, es la autoestima.

La autoestima, entendida como la valoración positiva que tiene el sujeto sobre sí mismo es primordial para poder salir de un caso de agresión constante ya que permite adoptar la confianza suficiente para poder huir del agresor.

En este sentido, lo primero es darse cuenta de que se es víctima de un caso de violencia, y a partir de ahí, buscar ayuda.

Así, la primera premisa es trabajar con la voluntad de las mujeres, libres de cualquier tipo de condicionamiento.

El apoyo psicológico no solo estará centrad en reforzar la confianza y la seguridad de la persona sino también en educar en valores de igualdad, obtención de la autonomía y modificación de las relaciones materno filiales distorsionadas por la situación de violencia.

6- Aislamiento

Como consecuencia de esta violencia, la mujer maltratada poco a poco se irá desplazando de sus círculos de amistades, bien por un sentimiento de culpabilidad, que mencionaremos después, o bien por miedo o temor a recibir nuevas agresiones.

En el caso de los niños, éstos pueden mostrar cierta distancia en su relación con los compañeros de clase, lo que le impide pedir ayuda y causarle un estado de ensimismamiento.

7- Falsa culpa

En algún momento de la violencia, la mujer puede sentirse culpable de haber producido en su compañero/a sentimental la situación de violencia que vive en su casa, y en sí la conducta del agresor.

Así, la víctima podrá llegar a pensar, tras un proceso de interiorización de roles machistas y sexistas, que ella merece los improperios de su pareja por haberlo dejado solo o haberse alejado para, por ejemplo, disfrutar un rato.

8- Violencia llama a violencia

Los niños que son partícipes de la violencia en su niñez muestran pautas de comportamientos agresivos en espacios como el patio del colegio o dentro de las aulas en general.

Así los niños que han observado cómo en su casa se reproducían patrones de comportamientos violentos, o en concreto cómo sus padres agredían a sus madres, podrán ejercer de agresores con sus parejas.

9- La violencia traspasa las fronteras del hogar

Una vez que se ha realizado forma más avanzadas de maltrato sobre los hijos y la pareja, el agresor intenta controlar las relaciones externas de éstos. Entre las que se incluyen las llamadas de teléfono por ejemplo con compañeros del trabajo o de la escuela.

Un caso paradigmático es el sabotaje de los encuentros familiares donde se humilla o se burla de la persona agredida.

Entre otros ejemplos se puede detectar esta violencia en el propio agresor al observar la irresponsabilidad que tiene éste para hacerse cargo de sus hijos.

10- Mantenimiento del patriarcado

Esta violencia sobre la mujer no solo tiene riesgos a nivel local, sino también a nivel global.

No asumir patrones de igualdad en el imaginario social, alimentado por los clichés y estereotipos que alimentan los medios de comunicación, supone dejar que el patriarcado o “gobierno de los padres”, mantenga su dominio y extorsión sobre la libertad de los hombres, mujeres y niños del futuro.

Violencia contra la mujer

El origen de la violencia contra la mujer dentro de la familia tiene su origen en el patriarcado. Históricamente, la autoridad y poder de las organizaciones patriarcales es ejercida por los varones sobre los hijos, la mujer y la familia en sí.

En el patriarcado, se produce un intento del control del cuerpo de la mujer y se oprime su fuerza productiva.

En este sentido, y para evitar que la violencia vaya a más, es importante que la mujer detecte las primeras etapas de la violencia por parte de su compañero/a sentimental. La cual se inicia con amenazas, rotura de objetos, ironías o burlas, para continuar con empujones y agarros, bofetadas, violación, fracturas y terminar en quemaduras, ahogamientos o incluso muerte.

En este caso, la mujer que sufre violencia de género posee un conjunto de características psicosociales como:

  • Miedo
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Incomunicación
  • Autoestima cambiante
  • Incertidumbre
  • Desmotivación en general
  • Trastornos alimentarios
  • Poco poder en la toma de decisiones
  • Patrones de violencia en su infancia
  • Trastorno del sueño
  • Enfados frecuentes

Así pues, la violencia en el ámbito doméstico no suele comenzar de forma repentina. En esta línea, existen mecanismos del aumento progresivo de ésta.

Así, las tácticas de control del maltratador pueden cambiar de unos a otros y el progreso hacia la violencia de género suele ser muy lento, con lo que las señales de identificación se difuminan hasta hacer su reconocimiento muy complicado.

Al principio de la relación de pareja, los controles serán poco serios y estarán maquillados por buenas intenciones. No obstante, estas pautas casi siempre harán a la mujer en una víctima de la violencia de género.

Pirámide de la violencia de género

La violencia aumenta en una escala de forma prolongada por medio de tres etapas: escalada, cima y descenso. La primera escalada tiene lugar con la “gestación de la dependencia y el aislamiento”.

Existe una amplia gama de tácticas coercitivas por parte del agresor como hacerse con el control económico, persuadirte para que abandones el trabajo o distanciarte de quien puede prestarte apoyo. Un caso muy común es que el maltratador sugiera a su víctima que pasa mucho tiempo con sus amistades y poco con él.

Como consecuencia la mujer genera un falso sentimiento de culpa por abandonar a su hombre.

Tras esta primera subida en la pirámide de la violencia, llega el ascenso a la cima, o en su defecto, la llamada “afirmación contundente de dominio”.

Dicha fase consiste en crear una reacción intensa miedo en la víctima a través de una acción de fuerza muy establecida. Por lo general, suele ser algún tipo de agresión física o uso de amenazas graves o daño a algún tipo de objeto valor personal.

Inmediatamente después, el agresor entra en la tercera y última fase de la pirámide llamada “arrepentimiento”. En ella la persona agresora pide disculpas a su víctima, haciéndole regalos. Esta fase también es conocida como “luna de miel”.

No obstante, la tensión comenzará a hacerse patente al tiempo. No es posible decir con claridad el tiempo que transcurre entre cada etapa ya que sus duraciones son muy variables en cada persona y relación de maltrato.

Lo único seguro es que, en este círculo de violencia y maltrato, los ataques se sucederán cada vez con un ritmo más frecuente, siendo más peligrosos para la víctima.

Mediación familiar

La mediación permite a los padres llegar a un acuerdo en un clima de respeto, cooperación y solidaridad con los hijos, afectados más sensibles de esta violencia en el hogar.

Para ello, las parejas pueden pedir a un tercero que intervenga de manera neutral. El cual recibe el nombre de mediador familiar y cuyo fin es crear un espacio para el diálogo y el consenso entre ambas partes.

No obstante, cuando haya un miembro incapaz de asumir sus responsabilidades, la mediación no será aconsejable, y en muchos casos, inviable.

Así, en lugares como España las leyes del estado impiden la mediación en caso de situaciones de violencia.

En concreto, la ley 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en su art.44.5 “prohíbe la mediación familiar en los casos en que alguna de las partes del proceso civil sea víctima de los actos de violencia de género (…)”.

Referencias

  1. “Qué es la violencia de género?”, psicogenero.com.
  2. Ángeles Álvarez: “Guía para mujeres en situación de violencia de género”. Consejería para la Igualdad y Bienestar Social. Junta de Andalucía.
  3. Marta Fontenla: “¿Qué es el patriarcado?”. Mujeres en red. El Periódico Feminista, mujeresenred.net.
  4. “Ciclos y etapas de desarrollo de la violencia”. MuchasVidas Psicología, muchasvidas.com.
  5. “Informes: Efectos y consecuencias de la violencia y el maltrato doméstico a mujeres”, Mujeres para la salud, mujeresparalasalud.org.
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