Contexto Físico de la Comunicación: Características y Ejemplos

El contexto físico de la comunicación se refiere a cada uno de los elementos tangibles y perceptibles por medio de los sentidos que circundan a los hablantes al momento de entablar un hecho comunicativo. Estos elementos afectan de manera directa tanto al emisor como al receptor, facilitando o complicando la fluidez del mensaje.

La palabra contexto tiene su origen en el latín, viene del vocablo contextus, que significa “unión de varios elementos”. Entonces, puede decirse que el contexto físico de la comunicación es la unión de los distintos elementos que están presentes cuando dos interlocutores se comunican.

El contexto físico de la comunicación es uno de los cuatro contextos que componen el hecho comunicativo. Junto a este podemos conseguir al contexto semántico, referente a los significados de las palabras y sus correlaciones; el situacional, sujeto a las circunstancias; y el cultural, supeditado a las costumbres.

Para los emisores y receptores —en el continuo intercambio que implica la transmisión de un mensaje— cada factor presente en este espacio comunicativo cuenta. Las maneras comunes que usan los interlocutores en este ámbito para transmitir el mensaje son la forma oral y la no oral.

Hay que tener presente que no solo los interlocutores emiten ideas dentro del contexto físico de la comunicación. En el contexto hay componentes comunicativos que, si bien son estáticos, no cesan de emitir sus mensajes.

Estos componentes son elementos de tipo incidental, propios del lugar, tales como: señales de tránsito, carteles y vallas publicitarias en zonas abiertas; y carteleras, cuadros, afiches y señales en ambientes cerrados.

Características

Dinamismo

Cuando se habla de “dinamismo” del contexto se hace referencia a la serie de datos que constantemente están percibiendo los interlocutores del espacio que le rodea al momento de comunicarse.

Si bien parece que el contexto físico es inamovible, los elementos que le conforman transmiten informaciones que son percibidas por los interlocutores.

A su vez, esta serie de datos son asimilados según el contexto personal de los individuos, lo que compete a su crianza, condición educativa, social y demás aspectos.

Entonces, cuando vemos un acto comunicativo entre dos o más personas, no solo hay un intercambio entre ellas, sino entre ellas y este ente contextual que por esos instantes les contiene. Hay un movimiento, un flujo constante de información.

Puede contener ruido

Se llama “ruido” en el ámbito comunicacional a todo aquello que genere inconvenientes al momento en que dos personas intercambian mensajes. No solo se refiere al concepto conocido asociado a “sonido molesto”, sino a todo aquello que trunque, complique o ensucie el mensaje evitando que cumpla su función.

El ruido contextual en su apartado físico implica muchos aspectos de carácter subjetivo. Imaginemos un ambiente neutro: paredes blancas, dos sillas y una mesa, todo dispuesto para que la comunicación fluya. Sin embargo, uno de los interlocutores se distrae ante los colores claros porque las paredes de su casa tienen el mismo tono y efecto en él.

Algo tan superficial como eso puede cambiar el contexto y traer consigo el temido “ruido”. Si hay algo claro que deja este apartado es que, por más que se quiera, nunca habrá una comunicación cien por ciento carente de estímulos de este tipo.

Puede ser modificado

El contexto físico puede ser fácilmente cambiable. Se puede intervenir para lograr que sus componentes actúen como catalizadores en el hecho comunicativo y se evite la mayor cantidad posible de ruido.

Puede ser modificado visualmente por medio de pintura, cuadros, pancartas, cortinas; también pueden cambiarse sus texturas y formas (para generar sensaciones cómodas al roce) con alfombras, cojines, posa manos, copas.

El contexto también puede ser modificado sonoramente, al incluir sonidos de la naturaleza o música clásica. Todo lo mencionado anteriormente alude a lograr pasividad y calma en los sentidos, lo que teóricamente daría pie a las perfectas condiciones comunicativas.

Esta técnica de condicionamiento es usada por las grandes empresas en sus galpones y locales para convencer de manera indirecta a la clientela de que compre. 

Los colores, la música y la ubicación de los productos en los estantes contiene un mensaje claro dentro del contexto físico para persuadir a los clientes de invertir en sus productos.

Lo mismo ocurre en las escuelas y universidades. Los colores de las paredes responden a estudios sobre el aprendizaje, evitan que el alumno se disperse y propician un mejor ambiente de estudio.

Está sujeto a elementos mayores

Hay dos tipos básicos de contextos físicos: el abierto, al aire libre; y el cerrado, dentro de construcciones.

Independientemente de dónde se desarrolle el acto comunicativo, sea en un lugar abierto o en uno cerrado, ambos están sujetos a elementos que se escapan de las manos de los interlocutores y del contexto mismo. Podemos llamarlos “supraincidentes”.

Cuando ocurren estos supraincidentes pueden generar un ruido que mengüe el mensaje o que, por el contrario, lo anule por completo.

Por ejemplo, se puede ir a una alocución en un parque, con el cielo despejado y las aves cantando, todos atentos al evento y, de la nada, aparece una tormenta. Todos automáticamente salen huyendo.

Otro ejemplo puede ser estar en una sala cerrada, con proyector, aire acondicionado, micrófono y todo dispuesto cuando, de repente, se va la luz.

Ejemplos

Ejemplo 1

“El sindicalista estaba en la tarima, en la plaza de los trabajadores, emitiendo un comunicado a los obreros que se encontraban allí presentes. El día estaba despejado. La gente pasaba y miraba. Había un choque automovilístico en la esquina superior de la plaza, lo que provocó que los carros tocasen sus bocinas y muchos ciudadanos corrieran despavoridos. Sin embargo, nada evitó que el comunicado se diese. Los trabajadores, decididos, se acercaron más al síndico para escucharlo mejor”.

Recordemos que “contexto” significa “agrupación de elementos”. En este caso los elementos claros eran el buen clima, la gente pasando, la tarima y todos los avisos, fuentes, bancos y estatuas que puedan estar en una plaza.

El ruido fue provocado por la colisión de los carros, había un ruido “sonoro” —valga la redundancia— y otro referente a la conmoción que se generó entre la gente, conmoción generó movimiento y que pudo hacer perder, por instantes, la atención de los escuchas”.

Ejemplo 2

“Luis se encontraba dando su taller en el aula de clases. La luz era tenue para apreciar las imágenes del retroproyector. El joven hablaba por medio de un micrófono que permitía escucharle claramente.

Todos le prestaban atención salvo José, quien estaba entretenido jugando con su celular. Si bien esto incomodó un poco a Luis, el expositor decidió continuar sin tomarlo en cuenta. La exposición fue un éxito total”.

El contexto lo conforman: el aula, las sillas y mesas, el micrófono, la luz tenue, el retroproyector y los demás elementos propios del aula.

El ruido lo provocó José quien, al entretenerse con su juego, rompió el vínculo comunicativo.

Referencias

  1. Santos García, D. (2012). Fundamentos de la comunicación. México: Aliat. Recuperado de: aliat.org.mx
  2. El proceso de la comunicación. (S. f.). (n/a): Psicología UV. Recuperado de: teoriacomunicacion.zonalibre.org
  3. Contexto lingüístico. (2017). (n/a): wikipedia.org. Recuperado de: wikipedia.org
  4. 4. Gallego Uribe, S. (2006). Comunicación familiar: un mundo de construcciones simbólicas y relacionales. Colombia: Editorial Universidad de Caldas. Recuperado de: books.google.co.ve
  5. López Cáceres, H. (2018). El escenario físico en la comunicación. (n/a): Criteria. Recuperado de: blog.criteria.es
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Soy licenciado en educación mención lengua y literatura, de la Udone. He trabajado como profesor universitario en las cátedras de historia, literatura española y latinoamericana, además de música (armonía y ejecución de la guitarra). Trabajo como escritor, destacando en narraciones urbanas, novela y poesía. Entre mis libros destacan: "En la Boca de Los Caimanes", novela; "Transeúnte", cuentos urbanos; "Evocativos", poemario; "Cayena de Sal", poemario, "La casa en que estuve, el pueblo en que vivía", poemario; "La cama", poemario; "Roca de la Sal", poemario, "Del Hombre y Otras Heridas del Mundo", poemario; "Orilla Sagrada", poemario; "Suite del Refugio", composición musical para guitarra solista y "Aslyl", poemario. Aunado a esto, funjo como columnista del el diario "Sol de Margarita", en el que participo con el espacio "Transeúnte". Trabajo, además, como corrector de estilo. Destacan en esta labor los libros: "Sola Poeta I y II" (July Karina Rondón); "La vida por la piel" y "Relatos de otros mares" (Joaquina Doval); "Mi musa se fue con mi amante" (Elizabeth Vivas); “Huellas” (Gisela Trujillo); Hilos de locura (Luis Salazar), "Mi nombre es Jesús y vine a salvar tu alma", (Rafael Ríos). También escribo para la página Writing Tips Oasis, promocionando editoriales dedicadas a la publicación de libros en idioma español a nivel mundial.

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