Convulsiones Tónico Clónicas: Síntomas, Causas y Tratamiento

Las convulsiones tónico clónicas, anteriormente llamadas “crisis de gran mal”, consisten en un tipo de crisis generalizada. Es decir, es un desbalance en la actividad cerebral que involucra a los dos hemisferios del cerebro.

Esto da lugar a que las personas que lo sufren pierdan la conciencia y experimenten contracciones musculares muy fuertes. Ya que las señales eléctricas anormales provocan manifestaciones que afectan a los nervios, músculos o glándulas.

convulsiones tónico clónicas

La mayoría de las convulsiones clónico tónicas tienen causa desconocida o aparecen de forma espontánea (lo que se denomina idiopática). Aunque se producen frecuentemente en personas con epilepsia.

Por otro lado, también pueden ocurrir a partir de una fiebre alta, por un bajo nivel de azúcar en la sangre, o por cualquier lesión cerebral. El abuso de drogas o alcohol es un factor que hace más propensa a la persona a sufrir convulsiones tónico clónicas, sobre todo si tiene historia familiar de convulsiones.

Algunas personas pueden tener convulsiones tónico clónicas una vez en su vida, y no volver a experimentarlas. En cambio, en otras puede ser parte de una condición más grave que debe tratarse, como la epilepsia. En este caso, el paciente debe seguir ciertas recomendaciones y puede necesitar fármacos anticonvulsivos.

Fases y síntomas de las convulsiones tónico clónicas

Las convulsiones tónico clónicas se denominan así por las 2 fases que se presentan en su desarrollo (tónica y clónica). Sin embargo, previamente a éstas, puede aparecer otra etapa conocida como “aura”. A continuación, se explican cada una de ellas:

Fase del aura

En esta fase previa, la persona experimenta de manera repentina una sensación extraña. Suelen brotar sentimientos de tristeza, felicidad, ira o miedo sin motivo aparente. Que pueden hacer que la persona comience a gritar o a llorar involuntariamente.

De igual forma, se presentan alteraciones en los sentidos como alucinaciones visuales, táctiles, auditivas, gustativas u olfativas. Así como una sensación espacial distorsionada, viendo los objetos más grandes o pequeños de lo normal.

También pueden darse dificultades para hablar y sensación de irrealidad o desconexión con el entorno.

Otro signo muy típico del aura es el “déjà vu”, es decir, sentir como si ya hubiera vivido previamente una situación nueva. Al igual que el jamais vu, que significa una sensación de extrañeza ante una situación habitual.

Fase tónica

La fase tónica de las convulsiones tónico clónicas se caracteriza por una gran rigidez muscular y por pérdida de la conciencia. Esto dura en torno a unos 15 o 30 segundos, y no suele durar más de un minuto.

En esta etapa, la espalda y el cuello se arquean. Los músculos del pecho también se contraen, por lo que hay una gran dificultad para respirar. Esto provoca una sensación de atragantarse, y puede causar también que la piel de la cara y de los labios adquieran un tono azulado.

También puede producirse el “grito epiléptico”, que surge cuando el diafragma y las cuerdas vocales se contraen, expulsándose el aire de los pulmones hacia afuera.

Existe la creencia errónea de que la persona durante las convulsiones tónico clónicas podría “tragar su propia lengua”. Entonces se piensa que debería ponerse algo en su boca para evitarlo.

Sin embargo, tragar la lengua es algo imposible, y el intento de abrir la mandíbula cuando se está apretando fuertemente puede causar más daño que beneficio.

El verdadero motivo por el que puede colocarse en la boca un pañuelo u otro objeto que pueda morder, es para evitar que en la fase siguiente (fase clónica), se muerda su propia lengua o el carrillo dentario.

Fase clónica

La última etapa de las convulsiones tónico clónicas es la fase clónica. Se caracteriza por contracciones y espasmos musculares rápidos.

Los músculos de las piernas, de la cabeza y de los codos se flexionan y luego se relajan lentamente. La frecuencia de los espasmos al principio es muy elevada, pero a medida que pasa el tiempo va disminuyendo poco a poco.

A medida que pasa la crisis, la persona puede emitir suspiros profundos, según recupera poco a poco un ritmo de respiración normal.

La duración total de las convulsiones puede ser de 1 a 3 minutos. Si durara más de 5 minutos se trata de una emergencia médica y es necesaria una intervención sanitaria urgente.

Durante este periodo la persona no reacciona a estímulos, y es probable que permanezca inconsciente otros minutos. En dichos minutos se puede definir otra fase denominada “periodo postictal”. Durante ésta, el cerebro se encuentra muy activo intentando detener los impulsos neuronales para detener la crisis y volver a la normalidad.

Paulatinamente la persona irá despertando durante los 10 a 30 minutos siguientes. Posteriormente, ésta puede parecer somnolienta y confundida. También suele sentir una gran debilidad o cansancio, así como presentar dolores en la cabeza y músculos durante las siguientes 24 horas.

Causas

Las células nerviosas del cerebro (llamadas neuronas) se comunican entre sí mediante el envío de señales eléctricas y químicas. La ubicación de estas señales nos indica lo que el cerebro está haciendo; como pensar, oír, ver, sentir o controlar el movimiento de los músculos.

En las personas que tienen convulsiones, la actividad eléctrica del cerebro está anormalmente sincronizada. Durante las crisis, se vuelve mucho más intensa de lo normal.

Esto puede ocurrir en una zona aislada del cerebro o en su totalidad. Cuando sucede en todo el cerebro, se llama convulsión generalizada. En cambio, cuando aparece en una zona localizada se denominan crisis focales o parciales. Las convulsiones tónico clónicas son un tipo de convulsiones generalizadas.

En la mayoría de los casos, la causa de las convulsiones tónico clónicas es desconocida. Cuando sucede esto, se denominan convulsiones idiopáticas. Sin embargo, en otros casos, las convulsiones tónico clónicas pueden aparecer como consecuencia de otras condiciones.

No obstante, es importante señalar que es más probable que se sufran convulsiones si la persona tiene una predisposición genética a ellas. Cada uno de nosotros tenemos más o menos probabilidad de sufrir convulsiones. En algunas personas se desencadenan mucho más fácilmente, mientras que otras no las sufren en ningún momento de sus vidas.

Algunas condiciones que pueden desembocar la aparición de convulsiones tónico clónicas son:

– Problemas que afectan al cerebro: las convulsiones pueden ser consecuencia de traumatismos craneales, derrames cerebrales, tumores… Así como infecciones que impliquen al sistema nervioso central como la encefalitis, la meningitis o el absceso cerebral

– Graves desequilibrios de sustancias en la sangre, o alteraciones en el metabolismo. Por ejemplo, desajustes en los niveles de sodio, calcio, magnesio o glucosa (tener más o menos azúcar en sangre de lo normal, como ocurre en la diabetes.)

– Anomalías congénitas: por ejemplo, existen síndromes genéticos donde aparecen convulsiones tónico clónicas como la enfermedad de Batten. Otro síndrome hereditario que las presenta es la epilepsia mioclónica juvenil

También las facilitan malformaciones en los vasos sanguíneos que puedan causar un accidente cerebrovascular.

– Enfermedades como fiebre alta, presión arterial elevada (hipertensión), eclampsia (convulsiones o coma durante el embarazo), insuficiencia hepática, insuficiencia renal, lupus, entre otras.

– Reacciones a ciertos medicamentos y drogas. Por ejemplo, efectos secundarios de ciertos fármacos anestésicos, la penicilina, medicamentos contra el cáncer o para el asma. Al igual que pueden aparecer por sobredosis de drogas ilegales como la cocaína o las anfetaminas.

– Abstinencia de alcohol o drogas.

– Otras causas que facilitan las convulsiones tónico clónicas son la privación de sueño, la fiebre alta, las luces parpadeantes y los ruidos intermitentes.

Diagnóstico

Existen diversos pasos para realizar el diagnóstico de convulsiones tónico-clónicas:

– Historia médica: el médico tendrá una entrevista con el paciente sobre otras convulsiones anteriores o condiciones médicas previas. También pueden ser necesaria la información de las personas que estaban durante las convulsiones para describir lo que pasó.

Puede ser muy útil para el médico además saber lo que estaba haciendo la persona antes de tener las convulsiones. Esto le ayudará a saber el motivo que las desencadenó.

– Examen neurológico: consiste en ciertas pruebas para comprobar el equilibrio, los reflejos y la coordinación. También será necesario evaluar el tono muscular y la fuerza.

Este examen también incluye pruebas para detectar anormalidades en la memoria, atención, o funciones ejecutivas.

– Análisis de sangre: esta prueba es necesaria para encontrar otras causas médicas de las convulsiones. Por ejemplo, es recomendable si se sospecha de diabetes o de desniveles en ciertas sustancias presentes en el organismo.

Electroencefalograma (EEG) o Resonancia Magnética (RM). Se trata de escáneres que reflejan posibles anomalías en el funcionamiento del cerebro. Sirve para observar de forma detallada los patrones eléctricos del cerebro, así como para obtener imágenes de ciertas áreas del mismo.

También deben tenerse en cuenta otras circunstancias a la hora de diagnosticar al paciente. Por ejemplo:

– Que presente hiperventilación o desequilibrios de electrolitos (que son sustancias químicas del cuerpo como el calcio, el magnesio, el potasio o el sodio).

– Síndrome de QT largo (anormalidad en el potasio y sodio que llega al corazón, pudiendo provocar arritmias).

Apnea del sueño.

– Desmayos simples.

– Espasmos de sollozo o apnea emotiva. Esta última se refiere a episodios que ocurren en los niños donde se deja de respirar de manera repentina tras una emoción intensa.

Distonías (contracción muscular continua por motivos neurológicos).

– También resulta necesario hacer un diagnóstico diferencial que permita descartar las convulsiones tónico-clónicas de otras condiciones, como pueden ser: convulsiones parciales complejas, estados confusionales, trastornos agudos de la memoria, mareos o vértigos, variantes de la migraña, narcolepsia , síncope, entre otros.

Pronóstico

Como se mencionó anteriormente, sufrir una única convulsión tónico clónica por un solo factor desencadenante no suele tener efectos a largo plazo. Sin embargo, si se produce un segundo ataque, el riesgo de que se produzca un tercero es del 80%. Normalmente los médicos consideran una segunda convulsión como un signo de epilepsia.

Las personas afectadas por convulsiones tónico clónicas pueden llevar una vida normal si son tratadas debidamente. Por ejemplo, controlando los desniveles eléctricos o químicos del cerebro u otras condiciones subyacentes, el problema puede desaparecer.

Pueden surgir ciertas complicaciones derivadas de las crisis tónico clónicas. Las más comunes son:

– Lesiones en la cabeza, en la lengua y en los labios.

– Fracturas vertebrales.

– Neumonía por aspiración.

– Arritmia cardiaca.

– Muerte súbita.

La tasa de muerte para las convulsiones es baja, pero puede ser mayor en epilepsias acompañadas de convulsiones tónico clónicas.

La incidencia de muerte súbita en personas con epilepsia es 24 veces mayor que en la población en general. En estos casos, existen ciertos factores de riesgo. Por ejemplo, la alta frecuencia de las convulsiones, una menor edad, problemas psicopatológicos o politerapia (uso de dos o más fármacos para el tratamiento de la epilepsia).

Cabe señalar que las personas afectadas por convulsiones deben evitar conducir vehículos. Así como evitar manipular equipos peligrosos, nadar solos o bañarse sin nadie en casa que pueda ayudarles.

Tratamiento

No hay un método de tratamiento único para las convulsiones tónico clónicas. Cada tratamiento debe adaptarse al paciente según su diagnóstico y sus síntomas.

Muchas de las personas son tratadas eficazmente a través de fármacos anticonvulsivos. Se empieza con una dosis baja que puede aumentarse progresivamente según las indicaciones médicas. Aunque algunos pacientes necesitan más de un medicamento para tratar las convulsiones.

Algunos de los medicamentos más utilizados son la carbamazepina, la fenitoína, la ocarbacepina, la lamotrigina, el fenobarbital y el lorazepam.

Debe tenerse en cuenta que algunos de estos medicamentos pueden tener interacciones con otros fármacos. Por ejemplo, con los anticonceptivos orales. Por ello, es importante conocer qué otras medicaciones sigue el paciente.

También existen otros tratamientos efectivos. Uno de ellos que está comenzando a utilizarse y que da muy buenos resultados es el neurofeedback. A través de esta técnica, se regula la actividad eléctrica cerebral con estímulos visuales y/o auditivos reforzantes.

De esta manera, cuando la persona tiene una actividad eléctrica cerebral más deseable, aparecen sonidos o vídeos que “premian” dicha actividad.

En casos graves que se resisten al tratamiento, puede ser necesaria la cirugía. Aunque las investigaciones indican que la cirugía es más recomendable para las convulsiones parciales, es decir, aquellas que afectan sólo a una parte del cerebro.

Otro método que ha tenido resultados positivos es la estimulación del nervio vago mediante la colocación de un dispositivo eléctrico que lo estimula automáticamente.

Por otro lado, para controlar las convulsiones se recomienda no consumir alcohol ni drogas. Además de seguir una dieta cetogénica, es decir, aquella alta en proteínas y grasas, y baja en hidratos de carbono.

La proporción de proteínas y grasas a carbohidratos debe ser de 4:1. Los estudios han demostrado que tiene eficacia de reducción de las convulsiones en un 50% de los pacientes.

La dieta cetogenética es utilizada generalmente para la epilepsia intratable, especialmente en los niños. Se prescribe con menos frecuencia en adultos, porque al ser una dieta muy restrictiva es difícil cumplirla.

Prevención de las convulsiones tónico clónicas

Ciertas acciones sencillas en la vida diaria pueden prevenir la aparición de las convulsiones tónico clónicas o sus complicaciones, por ejemplo:

– Tomar todas las precauciones necesarias para la conducción de vehículos. Esto es, la utilización de cascos en motocicletas, así como cinturones de seguridad y airbags.

– Manipular debidamente los alimentos para evitar infecciones parasitarias que pueden causar epilepsias.

– Reducir los factores de riesgo como el consumo de alcohol, drogas, o tabaco. Mantener una vida sana evitando el sedentarismo y controlando la presión arterial y el colesterol.

– Descansar de manera adecuada, ya que la privación de sueño y el estrés pueden desencadenar convulsiones.

Referencias

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