
¿Qué es la corteza prefrontal?
La corteza prefrontal, también conocida como córtex prefrontal, es una región del cerebro que se localiza en la parte anterior de los lóbulos frontales. Concretamente, se ubica delante de las áreas motora y premotora de la corteza frontal, resultando una región básica para la planificación de comportamientos cognitivamente elaborados.
Investigaciones recientes han relacionado la corteza prefrontal con actividades como la expresión de la personalidad, los procesos de toma de decisiones, y la adecuación del comportamiento social en cada momento.
Esta región del cerebro es una de las estructuras básicas que determina las cualidades del comportamiento humano, así como la ejecución de las actividades más complejas.
Características de la corteza prefrontal
– Funciones ejecutivas. Es el “centro de control” del cerebro. Participa en la toma de decisiones, panificación y organización, resolución de problemas y control de impulsos.
– Regulación emocional. Modula las emociones (trabaja con el sistema límbico), permite responder de manera adecuada en situaciones sociales y ayuda a controlar reacciones impulsivas o agresivas.
– Memoria de trabajo. Mantiene y manipula información a corto plazo, y es esencial para tareas como calcular mentalmente o seguir instrucciones.
– Conducta social. Interviene en el juicio moral y ético, permite entender normas sociales y ayuda a empatizar con otras personas.
– Desarrollo tardío. Es una de las últimas áreas del cerebro en madurar, pues su desarrollo continúa hasta aproximadamente los 25 años.
– Alta conectividad. Está muy conectada con otras áreas cerebrales (sensoriales, emocionales y motoras). Integra información para generar conductas complejas.
– Sensibilidad a daños. Lesiones en esta zona pueden causar cambios de personalidad, falta de control de impulsos o dificultades para planificar o tomar decisiones.

Anatomía de la corteza prefrontal
La corteza prefrontal ha sido definida a través de su citoarquitectura por la presencia de una capa granular que corresponde a la cuarta capa de la corteza cerebral.
En la actualidad, no está del todo claro quién fue el primero en utilizar este criterio de distinción de la corteza prefrontal. Muchos de los investigadores pioneros en la citoarquitectura cerebral restringieron el termino prefrontal a una región mucho más pequeña.
No obstante, en 1935, Carlyle Jacobsen empleó el término de corteza prefrontal para diferenciar las áreas prefrontales granulares de las áreas no granulares motora y premotora del lóbulo frontal.
En la terminología de las áreas de Brodmann, la corteza prefrontal incluye las áreas 8, 9, 10, 11, 44, 45, 46 y 47, por lo que resulta una región muy amplia con una gran cantidad de estructuras en su interior.

Por otro lado, la corteza prefrontal destaca por ser una zona de proyección de los núcleos del tálamo. En animales no primates (que no tienen corteza prefrontal), estas estructuras se proyectan hacia regiones diferentes. Concretamente, hacia las zonas anterior y ventral.
En la actualidad existen estudios que han mostrado que las proyecciones del núcleo mediodorsal del tálamo no están restringidas a la corteza prefrontal en los primates, sino que podrían viajar también hacia otras estructuras cerebrales.
Funciones de la corteza prefrontal
- Funciones ejecutivas. Planificar acciones y metas, organizar tareas, tomar decisiones, resolver problemas y anticipar consecuencias.
- Control de impulsos. Inhibe conductas inapropiadas, permite pensar antes de actuar y regula comportamientos automáticos.
- Memoria de trabajo. Mantiene información activa a corto plazo y permite manipular datos mentalmente (por ejemplo, hacer cálculos o seguir instrucciones).
- Regulación emocional. Controla y modula las emociones, ayuda a manejar el estrés y la frustración y evita reacciones exageradas.
- Conducta social. Permite adaptarse a normas sociales, facilita la empatía y la comprensión de otros, participa en el juicio moral y ético.
- Atención y concentración. Dirige la atención hacia objetivos específicos y ayuda a mantener el enfoque y evitar distracciones.
- Flexibilidad cognitiva. Permite cambiar de estrategia o pensamiento cuando es necesario. Facilita la adaptación a nuevas situaciones.
Corteza prefrontal y funciones ejecutivas
La expresión funciones ejecutivas señala la capacidad y la actividad que desarrolla la corteza prefrontal. Hacen referencia a la capacidad para representar la información que no se encuentra presente en el medio ambiente en un momento dado, así como a la creación de un “bloc de notas mental”.
Así pues, bajo el concepto de función ejecutiva de la corteza prefrontal se engloba la elaboración de respuestas cognitivas frente a problemas complejos o difíciles de solucionar.
Los estudios actuales apuntan a que en la corteza prefrontal se representan experiencias pasadas para aplicarlas al presente y, de esta forma, guiar la toma de decisiones.
De forma general, a través de esta función, el córtex prefrontal sería la estructura cerebral que daría a las personas la capacidad de razonamiento y la habilidad para utilizar el conocimiento y la experiencia pasada para modular el comportamiento.
De forma más concreta, hay investigadores que describen este tipo de funciones como el modo en que el conocimiento representacional puede ser utilizado para guiar de forma inteligente los pensamientos, las acciones y las emociones.
Las funciones ejecutivas serían un proceso que daría lugar a la capacidad de inhibir pensamientos, conductas y sensaciones que se consideran inapropiados.
- Teorías de las funciones ejecutivas. En la actualidad, existen muchas teorías diversas que tratan de explicar el funcionamiento concreto de esta actividad desempañada por la corteza prefrontal. Una de ellas postula que la memoria de trabajo resultaría una parte fundamental del proceso de atención e inhibición comportamental. Concretamente, la memoria de trabajo permite retener la información nueva captada y mantenerla durante unos pocos segundos en la mente. La adaptación de dicha información con el conocimiento previo podría ser el proceso que diera lugar a las funciones ejecutivas y determinara la actividad de la corteza prefrontal. Por otro lado, la teoría del filtrado dinámico describe el papel de la corteza prefrontal en las funciones ejecutivas. En esta teoría se postula que la corteza prefrontal actuaría como un mecanismo de filtrado de alto nivel que favorecería las activaciones orientadas a metas e inhibiría las activaciones que pueden resultar irrelevantes. La teoría integrativa del funcionamiento del córtex prefrontal propone que el control cognitivo surge del manteamiento activo de patones de actividad en la corteza prefrontal, los cuales van dirigidos a crear representaciones de las metas a alcanzar y los medios necesarios para lograrlo.
Lesiones en la corteza prefrontal
El primer hallazgo acerca de las lesiones en la corteza prefrontal se realizó a través de la documentación del famoso caso de Phineas Gage, un obrero de ferrocarriles que, tras un accidente, experimentó una grave lesión en el lóbulo frontal del cerebro.
A pesar del daño cerebral padecido que involucró críticamente la corteza prefrontal, Phineas conservó sus capacidades memorísticas, el habla y las habilidades motoras. No obstante, sus rasgos de personalidad cambiaron radicalmente tras el accidente.
De hecho, el daño experimentado en la corteza prefrontal le convirtió en una persona irritable, impaciente y con elevados déficits de relación social e interpersonal.
Posteriormente, otros estudios realizados con pacientes afectados por daños prefrontales han mostrado que las personas son capaces de verbalizar correctamente cuales serían las conductas sociales más apropiadas bajo determinadas circunstancias.
A pesar de poder razonar correctamente el comportamiento a seguir, en la práctica presentan dificultades para ejecutar dichas conductas. De hecho, en la vida cotidiana tienden a llevar a cabo actos que conlleven una gratificación inmediata, aunque saben las consecuencias negativas que pueden comportar a largo plazo.
Trastornos asociados a la corteza prefrontal
Los datos recogidos sobre los efectos que producen los daños directos en la corteza prefrontal indican que esta región del cerebro no solo está relacionada con las habilidades para comprender las consecuencias a largo plazo, sino que involucra también la capacidad mental de demorar la gratificación inmediata.
Hoy en día existe abundante literatura encaminada a mejorar la comprensión del papel del córtex prefrontal en distintos trastornos neurológicos, tales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o el trastorno de déficit de atención con hiperactividad.
Estas tres psicopatologías se han relacionado con una cierta disfunción de la corteza cerebral, hecho que motivaría la aparición de alteraciones conductuales en las personas.
Asimismo, en la actualidad se han iniciado ensayos clínicos con farmacoterapia que han objetivado que ciertos medicamentos, como la guanfacina, mejoran la función de la corteza prefrontal.
Otras condiciones patológicas, como la depresión, las elevadas respuestas de estrés, las conductas y los intentos de suicidio, las sociopatías o las drogadicciones también podrían estar relacionadas con el funcionamiento de la corteza prefrontal.
No obstante, la evidencia científica acerca de estas hipótesis es limitada y se requiere una mayor investigación para determinar el papel de la corteza prefrontal en este tipo de alteraciones psicopatológicas.
Referencias
- Jódar, M. Neuropsicologia. Editorial UOC.
- Lapuente, R. Neuropsicología. Plaza edición.
- Junqué, C., Barroso, J. Neuropsicologia. Ed. Síntesis.
- Bryan Kolb, I., Whishaw, Q. Neuropsicología humana. Editorial Médica Panamericana.
- Jódar, M. Trastornos del lenguaje y la memoria. Editorial UOC.