Craving: Tipos, Modelos y Tratamiento

El craving es una experiencia subjetiva que consiste en un deseo intenso o necesidad imperiosa de consumir determinada sustancia o llevar a cabo ciertas conductas adictivas.

“Craving” es un término anglosajón que se traduce al castellano como “ansia”, “querencia” o “apetencia”. Se refiere a unas ganas irresistibles, un pensamiento obsesivo o la búsqueda de alivio ante el síndrome de abstinencia.

craving

Funciona de incentivo motivacional para volver a consumir la droga, ya que se esperan efectos positivos.

A pesar de que es un concepto que surgió hace más de medio siglo, tiene numerosas definiciones. Sin embargo, la más usada se refiere al deseo de volver a experimentar los efectos de una droga o sustancia psicoactiva de la que se es adicto o se ha consumido anteriormente.

Desde este punto de vista, se considera como el principal causante de las recaídas en las personas adictas, después de episodios de abstinencia de la sustancia. Parece ser el elemento fundamental por el que se abandona el tratamiento de las adicciones.

El craving puede aparecer por una gran variedad de adicciones. Por ejemplo: con el tabaco, el alcohol, cafeína; drogas ilegales como la cocaína, la marihuana, el éxtasis. Además de otras adicciones como la adicción al juego, a las compras, a la comida (“food craving”) o al sexo, entre muchas otras.

Se ha observado que el craving o el deseo de consumir una sustancia, se incrementa cuando la persona se encuentra en situaciones relacionadas con ese consumo. Por ejemplo, en una persona adicta al alcohol, el craving puede aparecer fuertemente cuando entra en un bar.

El craving es una fase fundamental que los adictos deben aceptar y atravesar para poder superar su adicción. Por ello, los tratamientos enfocados al abandono de las adicciones están empezando a tener en cuenta el craving.

Así, es importante detectar, analizar, enfrentar y controlar la necesidad de consumir. Ya que, manejando estos aspectos, el craving irá desapareciendo, procurando que la persona no sufra recaídas.

Ciertos autores diferencian craving de impulso, indicando que el primero consiste en el deseo de alcanzar el estado psicológico producido por las drogas (o conductas adictivas). Mientras que el impulso se refiere al comportamiento de búsqueda o consumo de la sustancia. De ese modo, el objetivo del impulso sería reducir el estado de craving.

Parecer ser que el primer autor que habló de craving fue Wikler en 1948. Lo describía como una urgencia intensa de consumir opiáceos en la fase de abstinencia. Sin embargo, el craving, en sus inicios se utilizó más en la explicación de la dependencia al alcohol.

En 1955, la Organización Mundial de la Salud indicó que el craving se caracterizaba por las siguientes conductas: recaída, abuso de la droga, pérdida de control y consumo diario excesivo. Se propuso que el craving surgía de necesidades psicológicas y físicas, así como de la necesidad de interrumpir la abstinencia.

No obstante, hasta los años 90 no se investigó este fenómeno de manera rigurosa. Recientemente, cada vez existe más interés en el análisis del craving. Diversas ramas de la psicología han intentado explicar y tenerlo en cuenta para la investigación y tratamiento de las adicciones. Así, existen modelos desde la psicología cognitiva, la psicología conductual y la neurociencia que intentan explicar el mecanismo del craving.

Sin embargo, aún no se han logrado identificar de manera clara el funcionamiento exacto del craving, ya que este supone una experiencia subjetiva que varía en cada persona.

Tipos de craving

Algunos autores afirman la existencia de cuatro tipos diferentes de craving:

Respuesta a los síntomas de la abstinencia

Este tipo de craving es el que les ocurre a las personas que consumen la droga de forma muy frecuente. En estos casos, ya la sustancia no les produce tanta satisfacción como antes, sin embargo, cuando dejan de consumirla sienten un gran malestar.

Por tanto, el craving aparece como una necesidad para volver a sentirse bien y aliviar los síntomas de abstinencia. Por ejemplo, este es el tipo de craving que experimenta una persona adicta al tabaco cuando fuma para reducir su ansiedad.

Respuesta a la falta de placer

Esta clase de craving corresponde a los pacientes que quieren mejorar su estado de ánimo de manera rápida e intensa. Sería como una forma de automedicarse cuando estos se sienten tristes, aburridos o no son capaces de afrontar ciertas situaciones.

Respuesta condicionada a las señales relacionadas con la adicción

Las personas adictas han aprendido a relacionar estímulos que antes eran neutros con la recompensa o el refuerzo que produce el consumo o conducta adictiva. De esta forma, estos estímulos por separado podrían provocar craving automáticamente.

Aquí se puede situar el ejemplo que se mencionó anteriormente de la persona adicta al alcohol que intenta abandonar el consumo. Simplemente para esa persona mirar el bar desde fuera le produciría deseos de entrar y consumir alcohol. Esto es porque han vinculado el entorno de un bar con la ingesta de alcohol.

Respuesta a los deseos hedónicos

Este es el tipo de craving que se experimenta cuando se desea incrementar una sensación positiva. Esto sucede porque las personas han aprendido que ciertos comportamientos le producen una gran satisfacción si lo acompañan de la droga.

Por ejemplo, esto le puede ocurrir a las personas que han encontrado efectos positivos en combinar drogas y sexo. Entonces, puede suceder que cuando van a tener una relación sexual sientan craving por volver a tomar la sustancia en ese momento.

Por otro lado, hay autores que distinguen otros tipos de craving según el tiempo de abstinencia de la sustancia adictiva:

Uso reforzado

El deseo surgiría en la fase de consumo de la droga y desaparecería al abandonarlo.

Interoceptivo

Este es el craving que aparece un mes después de abandonar el consumo o conducta adictiva y aparece por síntomas físicos o pensamientos.

Encubierto

El deseo o querencia vuelve a resurgir sobre los dos meses después de haber dejado la sustancia. Se caracteriza por incomodidad y un autoconvencimiento o autoengaño de que ya no se desea la droga.

Condicionado a señales internas y externas

Este se mantiene hasta dos años tras dejar el consumo. El craving se desencadenaría por estímulos internos como pensamientos o sentimientos, y estímulos externos, como señales visuales, olfativas o auditivas del medio que recuerden a la droga.

Modelos explicativos del craving

Diversos autores han tratado de darle una explicación al fenómeno del craving desde perspectivas diferentes. Actualmente, suelen combinarse aspectos de los distintos modelos para lograr una explicación más exacta. Los tres principales modelos son: el modelo basado en el condicionamiento, modelo cognitivo y el modelo neuroadaptativo.

Modelo basado en el condicionamiento

Los modelos teóricos del condicionamiento se inspiran en el condicionamiento clásico y el operante de la psicología conductual. En términos generales, explica que la persona asocia el consumo como una recompensa mientras que relaciona la abstinencia como un castigo que debe evitar.

Además, este modelo también explica que las señales asociadas con la droga se van vinculando de manera repetida con el consumo de la sustancia. Así, se convierten en estímulos condicionados, lo que significa que estas señales por sí mismas provocan el deseo de tomar la sustancia (craving).

Hay distintos procesos de aprendizaje por los que un estímulo determinado puede ser condicionado. Por asociación de un estímulo neutro a la sustancia o conducta adictiva o bien la asociación de cierto refuerzo o recompensa del consumo que propician que acto de tomar la droga se repita.

Dentro de los modelos de condicionamiento del craving se encuentra el modelo basado en la evitación del síndrome de abstinencia.

Cuando las personas experimentan el síndrome de abstinencia, tienen sensaciones negativas que podrían aliviar con el consumo de la droga. Este malestar asociado a la abstinencia termina por vincularse al entorno en el que la persona está mientras lo sufre.

Por tal razón, se crea una conexión entre el malestar y el deseo de volver a consumir, y el ambiente en el que esa persona se encuentra. Entonces, en el futuro, cuando el adicto vuelva a encontrarse en ese entorno, volverá a experimentar craving con el objetivo de disminuir el posible síndrome de abstinencia.

Otros autores han desarrollado modelos basados en la búsqueda de efectos positivos relacionados con el consumo. Dicho modelo defiende que los síntomas positivos que se experimentan durante el consumo de la droga se convierten en una recompensa para seguir consumiéndola.

La expectativa de que la recompensa llegará cuando se tome la droga es lo que activaría el craving, así como un estado emocional encaminado a encontrar la sustancia.

Modelos cognitivos

Los modelos cognitivos se diferencian de los modelos de condicionamiento en que éstos consideran el craving un estado complejo que proviene de funciones mentales superiores. Estas van más allá de un simple condicionamiento.

Así, abarca varios conceptos como los recuerdos sobre la droga, las expectativas positivas del consumo de esta, problemas de concentración, atención centrada en ciertos estímulos, toma de decisiones sobre el consumo, o interpretaciones sobre las propias reacciones fisiológicas.

En este enfoque participa la creencia de la persona de su propia capacidad para luchar contra el deseo de volver a consumir.

Modelo neuroadaptativo

Este modelo propone explicar el fenómeno de craving a través de la neuroanatomía y la neuroquímica del cerebro. Sus principales investigaciones se realizan en modelos animales y técnicas de neuroimagen.

Así, sostiene que el craving puede estar relacionado con ciertas áreas cerebrales y ciertos neurotransmisores.

Estos modelos intentan relacionar las características del craving con ciertos sistemas neuronales, por ejemplo, muchas de las drogas parecen activar el núcleo de accumbens, que se considera el centro de recompensa cerebral.

Esta estructura se conecta con la amígdala, una zona clave en el sistema límbico. Influye en las emociones, la regulación del estrés y el aprendizaje condicionado. Ademas, el núcleo de accumbens, posee conexiones con ciertas zonas de la corteza frontal.

En esta parte de nuestro cerebro se integra la información que proviene de nuestros sentidos, como estímulos visuales, auditivos y olfativos.

En concreto, en la zona prefrontal dorsolateral se localizan los recuerdos de recompensa del uso de drogas, así como la apetencia. De esta forma, las situaciones emparejadas con el uso de sustancias se pueden recordar con más atención, ya que el córtex prefrontal dorsolateral se volvería a activar por la información sensorial que llega de esas situaciones.

Por otro lado, la actividad de la corteza prefrontal dorsolateral está regulada por otra zona llamada corteza orbitofrontal. Gracias a esta área, es posible razonar y evaluar los riesgos y beneficios de tomar la droga. Así, si el córtex orbitfrontal está lesionado o alterado, producirá que la persona actúe de forma impulsiva.

Tratamiento del craving

Los modelos descritos y los estudios realizados acerca del craving están enfocados, principalmente, a desarrollar mejores tratamientos para eliminar la adicción. Específicamente, para prevenir recaídas durante la recuperación.

Las terapias cognitivo conductuales dotan a los pacientes de estrategias cognitivas para manejar el craving y las situaciones que lo provocan. Es decir, fortalecen a la persona para resistirse al deseo de volver a consumir.

Por ejemplo, en la terapia se tratan las creencias desadaptativas que promueven el consumo, se desarrollan técnicas de distracción, autoinstrucciones, técnica de imaginación, programación de tareas, y métodos para reducir la ansiedad de manera sana.

Uno de los métodos que se utilizan para controlar el craving es el método de detención del pensamiento. Sirve para que el paciente prevenga la cadena de pensamientos que producen las emociones negativas del craving.

Para ello, la persona tiene que verbalizar sus pensamientos relacionados con el craving que desea eliminar. Por ejemplo: “me voy a sentir mal si no tomo droga”. Mientras el paciente dice la frase el terapeuta debe interrumpir diciendo una palabra como “¡Alto!” o “¡Stop!”.

Este ejercicio se repetirá varias veces hasta que el paciente consiga hacerlo de manera automática sin ayuda del terapeuta. Además, se intenta sustituir el pensamiento negativo por un incompatible o distractor.

Por otro lado, se han encontrado fármacos que pueden reducir el craving. La mayoría recomendados para la dependencia al alcohol. Sin embargo, no se suele utilizar este método ya que su eficacia no está del todo demostrada. Parece ser mejor si se combinan con otras terapias como la cognitiva.

Algunos de los fármacos anticraving más utilizados son: el disulfiram, acamprosato y la naltrexona. Este último parece bloquear los efectos reforzantes de las drogas.

Referencias

  1. Castillo, I. I., & Bilbao, N. C. (2008). Craving: concepto, medición y terapéutica. Norte de Salud Mental, 7(32), 1.
  2. Chesa Vela, D., Elías Abadías, M., Fernández Vidal, E., Izquierdo Munuera, E., & Sitjas Carvacho, M. (2004). El craving, un componente esencial en la abstinencia. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, (89), 93-112.
  3. González Salazar, I. D. (2009). Estrategias cognitivo-conductuales para el manejo del craving. Revista de Toxicomanías, 57, 12-7.
  4. Sánchez Romero, C. (2013). Aplicación de estrategias didácticas en contextos desfavorecidos. Madrid: UNED.
  5. Sánchez-Hervás, E., Bou, N. M., Gurrea, R. D. O., Gradolí, V. T., & Gallús, E. M. (2001). Craving y adicción a drogas. Trastornos adictivos, 3(4), 237-243.
  6. Tiffany, S. (1999). Cognitive concepts of craving. Alcohol Research & Health, 23(3), 215-224.
COMPARTIR
Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Cursando Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here