Crisis de Pareja: 10 Soluciones para Superarlas y Mejorarlas

Las crisis de pareja son normales, se pueden solucionar y superar, e incluso son necesarias si estas llevan a un entendimiento y una solución. Para que sean constructivas tienes que saber manejarlas, y a menudo es bastante costoso encontrar las herramientas para hacerlo.

Si te encuentras en una crisis de pareja y sientes que no encuentras la forma de salir de ella, ya que ambos habéis entrado en un círculo vicioso de discusiones sin destino, y se está adueñando de ti un sentimiento de desesperación, este artículo te puede ayudar a ver la salida a esta situación.

crisis de pareja

10 Soluciones para superar crisis de parejas

  1. Deja de pensar que tú eres la víctima y el otro el culpable

Los puntos 1 y 2 son los pasos fundamentales que tenéis que dar si queréis solucionar la crisis en la que os encontráis. Sin estos primeros pasos, es difícil que podáis lograr los siguientes.

La posición de víctima conlleva en sí misma una posición de pasividad, de no actuar, de no tratar de resolver el conflicto sino de regodearse en el sentimiento de dolor.

Además la victimización suele producir un mayor sentimiento de rabia por parte de la otra persona que le induce a pensar: “ahora se hace la víctima para que le vaya detrás” con lo que justamente produce el efecto contrario al deseado: “no lo va a conseguir”, entrando ambos en un juego de daños y prejuicios cada vez más difícil de manejar.

Como seguramente sabes no hay víctima y culpable sino que ambos sois víctimas y culpables a la vez.

  1. Deja de pensar que tú tienes la razón absoluta y el otro se victimiza

Si crees que encajas más con esta segunda opción, detente y reflexiona. Quizás debas bajar marchas.

Piensa que si tu pareja se sitúa en un rol de víctima constante, quizás sea porque de algún modo no se siente comprendida por ti. Quizás no le has transmitido suficiente empatía, afecto y apoyo emocional; y con su posición de víctima reclama esas carencias.

Siéntate hablar con tu pareja y pregúntale cómo se siente. Trata de entender su sentimiento sin juzgarlo.

  1. Identifica cuáles son los problemas de pareja

Para poder resolver los problemas de pareja, lo primero es que las dos partes queráis solucionar vuestros problemas. Una vez ambos estéis comprometidos a solucionar los conflictos, el siguiente paso es identificar cuáles son esos conflictos.

Tomaros un tiempo para pensar. Hacer una lista cada uno por separado enumerando los conflictos os puede ayudar a identificarlos. El siguiente paso será el de comentarlos conjuntamente.

Al ponerlos en común, es importante que tengas una actitud de escucha y de empatía hacia el otro, facilitando el intercambio de opiniones con la finalidad de llegar a un acuerdo mutuo que genere un cambio.

Al abordar la lista de problemas enumerados, hazlo de uno en uno y de forma secuencial.

  1. Pregúntate qué has hecho tú mal

El preguntarte qué he hecho yo mal ayuda a disminuir la rabia hacia lo que el otro ha hecho mal, ya que puedes empezar a entender por qué tu pareja ha actuado de esa forma tan desagradable para ti.

Esto ayuda a romper la dualidad de “el bueno y el malo” y a acercarte a la idea de que las cosas son relativas.

Lo podría haber hecho mejor? De qué manera? Si él/ella me lo hubiera hecho a mí, cómo me sentiría? Estas son las preguntas que te acercan a la resolución de los conflictos con tu pareja.

  1. Pedir perdón y ceder NO significa rebajarse

Curiosamente se ha establecido la idea de que ceder y pedir perdón al otro implica rebajarse y que el otro “gane la batalla”.

Esta idea es totalmente contraproducente para ti, y con las ideas que son contraproducentes lo mejor que podemos hacer es desecharlas.

No busques ganar la batalla, tener la razón, ser poseedor de la verdad. Esto no te lleva a conseguir paz interior y ser más feliz. De hecho si buscas ganar la batalla y tener la razón indica que no tienes paz interior. Entonces trabájate para poder tenerla.

¿Cómo?

Plantéatelo a la inversa: si tú eres capaz de ir a tu pareja, pedirle perdón por tus errores y tratar de solucionar vuestros problemas, indica un alto grado de madurez, de ser capaz de poner las cosas sobre la mesa de una forma sensata y cortar con el juego vicioso y absurdo en el que os encontrabais.

Si te paras a pensar, seguramente las personas con más paz interior que conoces son las que más facilidad tienen de pedir perdón y resolver los conflictos de forma sensata.

Así que deja atrás el falso mito de que ceder y pedir perdón es rebajarse y comienza a verlo como algo que te lleva a sentirte mejor contigo mismo/a, con los demás y a encontrar esa paz interior que buscas.

  1. Haz actividades con tu pareja y sal con los amigos

A menudo las crisis de pareja vienen marcadas por haber caído en la rutina. Una rutina basada en trabajar-llegar a casa-cenar-ver la televisión-dormir-trabajar…

La crisis de la rutina no llega de repente y de una forma inesperada, sino que ambos miembros de la pareja suelen darse cuenta de que cada vez llevan una vida más rutinaria.

Sin embargo, ninguno destapa este pequeño conflicto de fácil solución y, con el tiempo, se acaba convirtiendo en algo mucho más catastrófico y dramático.

Muchas veces la pareja no pone este tema sobre la mesa y la culpable de ello es “la comodidad y la conformidad”.

Cada miembro de la pareja piensa algo así: “Llevamos un tiempo que no salimos mucho ni hacemos cosas, pero bueno, veo que a él/ella no le importa mucho, ya vendrán tiempos más movidos”.

Con este pensamiento van pasando días, meses y años; y la comodidad y conformidad van ganando terreno desembocando en el aburrimiento, y los peor de todo: la pérdida de ilusión en la pareja.

Si te encuentras en que vuestra vida de pareja ha entrado en rutina páralo de inmediato. No dejes que el tiempo vaya pasando. Ya has dejado pasar demasiado tiempo.

Siéntate con tu pareja y explícale que desde hace un tiempo sientes que vuestra vida de pareja ha entrado en una rutina y que el objetivo de esta charla es recuperar la ilusión de la pareja haciendo cosas juntos.

Una buena manera de recuperar la ilusión de pareja después de un periodo de letargo es ir a ese sitio que solíais ir años atrás que tanto os gustaba y tan bien os hacía sentir; esa ciudad, ese restaurante, ese mirador, esa excursión… o bien hacer aquello que tantas veces habéis dicho de hacer pero que nunca hicisteis.

A parte de estos momentos a solas que tenéis que recuperar, también es importante hacer cosas con los amigos y conocer gente nueva.

Las relaciones sociales aportan mucha frescura y renovación a la pareja. Es importante no perderlo de vista y mantener una vida social activa.

  1. Revitaliza tus relaciones sexuales

Si crees que las relaciones sexuales con tu pareja han dejado de ser un deseo para convertirse en algo rutinario, cambia esta situación.

Pregúntate: ¿qué puedo hacer yo para mejorar la calidad de las relaciones sexuales? Y suprime los pensamientos de: “es el/ella que es muy pasivo”. Si habéis entrado en una rutina en la sexualidad es porque ambos habéis dejado que eso ocurra.

Rompe con la barrera del silencio y plantéale a tu pareja lo que sientes. Hablad abiertamente de vuestra sexualidad en pareja, de lo que os gusta, de lo que no os gusta.

También es positivo hablar abiertamente sobre el sexo con tus amigos, para que puedan aportarte nuevas ideas así como probar objetos sexuales que os aporten diversión y diversidad.

  1. Tus hijos NO son más importantes que tu pareja

A menudo ocurre que una pareja se convierten en padres y se dedican plenamente a sus hijos hasta tal punto de olvidar que, aunque tienen que enfrentarse a la difícil tarea de ser padres, la pareja tiene que seguir siendo pareja.

Claro está que tú, como padre, quieres que tus hijos sean felices, ayudarles en todo lo que necesiten y cuidarlos para que no les ocurra nada malo y sufran por ello.

Sin embargo, el dolor y el sufrimiento en la vida es inevitable, y tú no puedes tratar de evitar el sufrimiento de tu hijo porque es incontrolable e inevitable. Mejor opción es enseñarle a que aprenda a superar el dolor y el sufrimiento que inevitablemente la vida nos proporciona.

Esta, a veces, sobre implicación y protección con los hijos, puede llevarte a focalizar demasiado tu atención hacia ellos, dejando en un segundo plano a tu pareja y convirtiendo a tus hijos en el pilar fundamental de la familia.

Esta situación provoca consecuencias susceptibles de dañar el sistema familiar y por supuesto de la pareja.

En primer lugar, los hijos pasan a soportar una carga que no les corresponde: el de ser el pilar fundamental de la familia.

Por un lado, esto les agrada ya que sienten que son importantes dentro de la familia, pero por otro lado les supone una carga y un peso muy grande ya que les lleva a pensar que sin ellos la familia se desmonta y, claro está, que eso es de una gran responsabilidad.

En segundo lugar, a nivel de pareja se va avecinando un distanciamiento llegando al punto de poder sentirte incómodo cuando te encuentras a solas con tu pareja.

Con el paso de los años, coincidiendo con la marcha de los hijos del hogar, este distanciamiento de la pareja se puede hacer mucho más evidente.

Pero afortunadamente todo tiene solución, y si eres consciente de que este problema existe, sólo tienes que tratar de reconducirlo.

¿Cómo?

Deja de focalizarte en los hijos y focalízate en tu pareja. En un inicio es probable que tus hijos respondan con irritabilidad. Lógico, sienten que están perdiendo la importancia que tenían dentro de la familia.

A pesar de sus rabietas, sigue con el plan de darle más atención a tu pareja, porque tu pareja tiene que ser más importante que tu hijo.

A largo plazo les servirá para entender que sus padres son el pilar fundamental de la familia y se habrán quitado una gran responsabilidad de encima. Además de la satisfacción y la seguridad que les proporcionará el ver que sus padres se quieren y están unidos.

  1. Sé persistente y no tires la toalla

No basta con sentarte un día a hablar. La relación de pareja requiere de más esfuerzo y sobretodo si te encuentras en una crisis. Si de verdad quieres arreglar la situación con tu pareja lucha por ello.

El pensamiento de “es que él no hace nada para arreglarlo” y pasar a estar pasivo no te acerca a tu objetivo. Si realmente ves que tu pareja no se está involucrando pregúntale qué le ocurre.

Recuerda estar siempre en una posición activa, sin perder de vista tu objetivo y desmarcando cualquier posición de pasividad.

  1. Acude a terapia de pareja

Si tras poner en práctica de forma deliberada estos tips observas que no hay mejora, es el momento de plantearse la terapia de pareja.

Quizás tus problemas de pareja requieren de un análisis más profundo y necesitan la ayuda de un profesional que pueda dar con estas causas más profundas de las que quizás tú no seas consciente o no sepas cómo abordarlas.

Para ello, debes quitarte de la mente, si los tienes, esos prejuicios que a menudo siguen a la terapia de pareja: “Yo no necesito que nadie me diga cómo tengo que hacer las cosas”, “nadie mejor que yo puede entender cuál es el problema”, “ir al psicólogo es de débiles”, “no quiero contarle mis intimidades a alguien que no conozco”.

Si tienes un problema con tu pareja y no sabes cómo resolverlo está claro que sí necesitas ayuda. Así que quítate esos prejuicios y ve a por tu objetivo: recuperar la ilusión con tu pareja.

¿Y tú qué problemas tienes en tu crisis de pareja? ¿Qué has intentado para superarla? Tu opinión ayudará a los lectores. ¡Gracias!

Referencias

  1. http://www.webmd.com/sex-relationships/guide/
  2. http://www.madaboutmarriage.com/blog/
  3. http://psychcentral.com/lib/a-band-aid-for-a-marriage-in-crisis/.
  4. http://www.drphil.com/articles/article/132.
  5. http://www.drphil.com/articles/article/349.
  6. http://www.evatese.com/2014/06/13/getting-through-marriage-crisis/.

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