¿Qué es el delirium tremens?

Delirium tremens significa “delirio tembloroso” y forma parte de los trastornos confusionales de la conciencia. Estos trastornos se caracterizan por presentar dos elementos fijos: Un grado variable de obnubilación (que implica una disminución del nivel de vigilancia y menor claridad de consciencia), y una actividad mental desordenada, fantástica o limitada.

El delirium es el estado confusional por excelencia, que en gran parte de las ocasiones incluye visiones de objetos, animales o personas. Pueden ser de muchos tipos, algunas de ellas especialmente grotescas y desagradables.

delirium tremens

Las visiones se presentan de manera confusa, con poca claridad de las imágenes y entremezcladas con la realidad; o se manifiestan claramente, gobernando el estado mental del paciente al completo.

En este segundo caso, la persona está sumergida completamente en las visiones, considerándolas reales, y respondiendo a sus contenidos, propiciándose un estado de agitación generalizado en el individuo.

El estado físico de un paciente con delirium suele estar altamente alterado. Presentan fiebre, deshidratación, cansancio, trastornos intestinales, taquicardia e hipotensión arterial, entre otros. La evolución de los síntomas físicos y psicológicos puede ir hacia una recuperación completa o hacia la muerte.

En el caso de que el trastorno termine con la recuperación del enfermo, solo quedarán en él vagos recuerdos fragmentados y confusos de lo ocurrido.

Relación con síndrome de abstinencia

El síndrome de abstinencia es el conjunto de síntomas que presentan las personas con adicción a sustancias después de un tiempo sin ingerir la droga.

En el caso de los bebedores, el síndrome de abstinencia aparece entre las 12 y 24 horas después de dejar de ingerir alcohol, y se presenta con los siguientes síntomas: temblores, debilidad, escalofríos, cefaleas, deshidratación y nauseas.

Cuando el síndrome de abstinencia es notablemente grave y agudo, entonces hablamos de delirium tremens.

Síntomas del delirium tremens

El delirium tremens es un cuadro confusional agudo causado por la privación alcohólica cuando la persona tiene una gran dependencia al alcohol, causada por la ingesta de grandes cantidades de alcohol durante un periodo de tiempo largo.

Un modo más sencillo de entender la definición de delirium tremens sería considerarlo como la máxima expresión del síndrome de abstinencia.

Los síntomas de este tipo de delirio son:

  • Nerviosismo
  • Inestabilidad física y emocional
  • Ansiedad
  • Fatiga extrema
  • Dolor de cabeza
  • Sudoración excesiva
  • Pérdida total de apetito
  • Irritabilidad
  • Excitación extrema
  • Pesadillas
  • Visiones
  • Alucinaciones
  • Temblores
  • Sacudidas y convulsiones, pudiendo llegar el enfermo incluso a la muerte

Diagnóstico

A la hora de tener en cuenta los criterios diagnósticos para el delirium tremens, es importante saber que el diagnóstico solo debe hacerse cuando los síntomas exceden los propios de los de un síndrome de abstinencia, con la suficiente gravedad como para desligarse de este síndrome.

Estos criterios diagnósticos serían:

  1. Alteración de la conciencia (p. ej., disminución de la capacidad de prestar atención al entorno) con reducción de la capacidad para centrar, mantener o dirigir la atención.
  2. Cambio en las funciones cognoscitivas (como deterioro de la memoria, desorientación, alteración del lenguaje) o presencia de una alteración perceptiva que no se explica por una demencia previa o en desarrollo.
  3. La alteración se presenta en un corto período de tiempo (habitualmente en he o días) y tiende a fluctuar a lo largo del día.
  4. Demostración, a través de la historia, de la exploración física y de las pruebas laboratorio, de que los síntomas de los Criterios A y B se presentan durante poco después de un síndrome de abstinencia.

Algunos consejos para las familias de personas con adicción al alcohol

Ser consciente del problema

El enfermo tenderá a ocultar su problema o a minimizarlo diciendo que “solo se toma x cervezas…”. A veces la propia familia intenta proteger al enfermo porque lo ve sufrir, pero esto solo dificulta el proceso de recuperación.

Buscar las razones para cambiar

No solo el enfermo tendrá que cambiar su conducta y hacer un gran esfuerzo para su recuperación, puesto que la familia también tendrá que cambiar patrones de conducta que propicien la recuperación. Entre todos se deben buscar las razones que hacen que el cambio a nivel personal y familiar sea necesario.

Los apoyos

Las personas adictas están enfermas y necesitan la ayuda de especialistas, familiares y amigos cercanos. Tienden a las recaídas, y es común que las familias hayan perdido la confianza en la persona adicta. Hay que tener paciencia.

Trabajar la confianza

Como ya hemos dicho, la pérdida de confianza por parte de las familias es más que común, provocada por las continuas promesas de cambio por parte del paciente adicto.

Cuando no confían en uno, la autoestima se resiente, y el sentimiento de soledad crece, fortaleciendo las conductas adictivas como medio de evasión. La confianza puede trabajarse:

  1. Desarrollando la comunicación dentro de la familia.
  2. Facilitando momentos para solicitar ayuda dentro de la familia.
  3. Buscando alternativas al alcohol en momentos difíciles juntos.
  4. Conociendo la familia los objetivos a corto plazo del enfermo, para ayudarle a cumplirlos.
  5. Desarrollando un plan para la consecución de objetivos, también conocido por la familia.
  6. Trabajando el respeto entre los propios miembros de la familia, sobretodo en el sentido enfermo-familia y familia-enfermo.

Reestablecer las responsabilidades

Es posible que a lo largo del tiempo los familiares hayan adoptado más responsabilidades de las que cabría esperar en una situación de normalidad.

Las responsabilidades deben reorganizarse y repartirse entre todos. Los familiares no deben evitar que la persona con adicción al alcohol se haga cargo de sus responsabilidades (hacerse cargo de los hijos, por ejemplo).

Aprovechar el tiempo libre

Los ratos vacíos no ayudan en momentos de abstinencia al alcohol, y pueden resultar verdaderamente duros.

Hacer actividades verdaderamente divertidas y entretenidas ayudarán a la mejoría de la persona con adicción. Es bueno que se compartan actividades con la familia.

El reforzamiento positivo

No es ningún secreto que las personas funcionamos mejor cuando nos sentimos valorados y queridos.

Es importante hacer saber a la persona con adicción las cosas que hace bien, en qué es competente y útil, además de mostrarle afecto para que se sienta querido. Las muestras de amor siempre son de utilidad, no importa el problema que haya.

Prestar atención a los cambios

Cualquier pequeño paso hacia la mejoría es un gran paso para la persona alcohólica, pues hay un gran esfuerzo detrás para conseguir ese pequeño logro.

También la familia hace un gran esfuerzo para ayudar a su familiar enfermo. La idea es tener presente esos cambios, de tal manera que sirvan como motivación para continuar con el tratamiento.

Las adicciones

Las adicciones a las drogas son un trastorno crónico, reincidente, en el que se dan conductas de búsqueda compulsiva de la droga, y el consumo se mantiene a pesar de las consecuencias negativas físicas, psicológicas y sociales que supone.

La Organización Mundial de la Salud y la American Psychological Association utilizan el término “adicción a sustancias” en vez de “adicción a las drogas”. Las personas con adicciones muestran una tolerancia a la droga (esto es, que cada vez les hace menos efecto), y comienzan a manifestar síntomas que evidencian su dependencia física a la sustancia.

Como cada vez el cuerpo de estas personas presenta mayor tolerancia a la sustancia, necesitan consumir una mayor cantidad de droga para poder obtener los mismos efectos que al comienzo de su consumo. Esto provoca un círculo vicioso, pues las cantidades de consumo cada vez son superiores, y con ello, la adicción cada vez es mayor.

Según el DSM-IV, debe presentarse un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia en cuestión, cumpliéndose al menos 4 de los 7 criterios siguientes:

  1. Tolerancia, definida por: (a) una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado (b) el efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado.
  2. Abstinencia, definida por (a) el síndrome de abstinencia característico para la sustancia o (b) se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
  3. La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades cada vez mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía.
  4. Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.
  5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (p. ej., visitar a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (p. ej., fumar un pitillo tras otro) o en la recuperación de los efectos de la sustancia.
  6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.
  7. Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia (p. ej., consumo de la cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).

Factores que influyen en la dependencia a las sustancias

  1. Las propiedades químicas de la sustancia. En el caso del alcohol, es una droga psicoactiva que al principio provoca euforia, desinhibición, locuacidad e impulsividad.
  2. Los trastornos psiquiátricos y de la personalidad. Estos factores son los principales con condicionan el comienzo del abuso de sustancias hasta llegar a la dependencia. Rasgos como la búsqueda de riesgo o la novedad favorecen el consumo de sustancias adictivas. Las enfermedades psiquiátricas relacionadas con mayor incidencia de adicciones son la esquizofrenia, el TDAH, el trastorno bipolar y la depresión.
  3. Los factores genéticos. Los hombres con familiares alcohólicos tienen mayor predisposición al alcoholismo, incluso cuando han sido adoptados y criados por padres sin relación alguna con el alcoholismo. Además, por nacimiento, presentan una menor sensibilidad al alcohol, que no hace más que acrecentar las posibilidades de adicción al alcohol.
  4. Los factores sociales. Aunque es una realidad que se presentan adicciones en personas de cualquier nivel socioeconómico, lo cierto es que las personas en situaciones desfavorecidas y con riesgo de exclusión social tienen mayor riesgo de adicción.
  5. La aceptación social. El alcohol es una droga altamente aceptada socialmente, contribuyendo a la integración de las personas en situaciones sociales. Su aceptación hace que el acceso a dicha sustancia sea muy sencillo y recurrente.

La adicción al alcohol

Cuando el consumo de etanol (del alcohol) es en bajas dosis o al inicio de una intoxicación aguda por etanol, produce efectos estimulantes debido a la supresión de los sistemas centrales inhibitorios. Sin embargo, cuando los niveles de etanol en sangre van en aumento, se da sedación, dificultades o desaparición de la coordinación, ataxia y mala ejecución psicomotora.

La adicción al alcohol se relaciona con la dopamina y con la modificación de la actividad de los receptores de serotonina.

El alcohol tiene numerosos efectos secundarios en el cuerpo humano, entre los que podemos destacar los siguientes:

  • Afectación del cerebro y del sistema nervioso. Cada vez las funciones cerebrales están más afectadas. En primer lugar, estos cambios se manifiestan en la conducta, con continuos cambios de humor bruscos por parte del alcohólico, pero más tarde se verán afectados los pensamientos y el juicio.
  • Periodos de amnesia, alteraciones profundas en la memoria y la conciencia de diversa duración.
  • Aumenta la actividad cardíaca, provocando hipertensión, debilidad de los músculos cardíacos, y vasodilatación periférica.
  • Aumenta la producción de ácido gástrico, que a largo plazo conlleva úlceras y hemorragias.
  • Puede provocar esofagitis, pancreatitis, diabetes del tipo II, peritonitis, ictericia, problemas de riñones, entre otras enfermedades del aparato digestivo.
  • El alcohol aporta al cuerpo humano grandes cantidades de calorías, pero con escaso valor nutritivo. Esto provoca que se pierda el apetito, y a largo plazo desnutrición.
  • Inhibe la producción de glóbulos rojos y blancos en la sangre, que puede terminar en una anemia megaloblástica.
  • La falta de glóbulos blancos debilita el sistema inmunitario, propiciándose enfermedades víricas y bacterianas.
  • Disminuye notablemente la libido, y la actividad sexual, además de provocar disfunción eréctil e infertilidad.
  • Durante el embarazo, puede provocar el síndrome alcohólico fetal, caracterizado por un retraso generalizado en el crecimiento, alteración de los rasgos faciales, malformaciones cardíacas y malformación cerebral.

Referencias

  1. ADDICTIONS and RECOVERY (2016). What is Addiction? Recuperado 5 mayo 2016.
  2. Camí, J., Farré, M. (2003) Drug Addiction, The New England Journal of Medicine, 349.
  3. HealthLine (2016). lcohol Withdrawal Syndrome. Recuperado 5 mayo 2016.
  4. Medical Dictionary (2016). Alcoholism. Recuperado 5 mayo 2016.
  5. Medscape (2016). Delirium Tremens. Recuperado 5 mayo 2016.
  6. MNT (2016). Addiction: Causes, Symptoms and Treatments. Recuperado 5 mayo 2016.
  7. WebMD (2016). Alcohol Withdrawal. Recuperado 5 mayo 2016.

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