Depresión Endógena: Síntomas, Causas, Tratamiento

La depresión endógena es un tipo de depresión que aparece sin necesidad de que haya un estímulo ambiental o circunstancial que provoque una alteración en la persona que se traduzca en un cuadro depresivo.

Es decir, a un hombre o mujer que experimenta depresión endógena no hace falta que las cosas le vayan mal, o tenga problemas o dificultades en su vida. Puede presentar el cuadro depresivo sin que haya una causa aparente.

depresión endógena

En este artículo hablaremos sobre este tipo de depresión, la cual suele presentarse con síntomas muy graves, pero que se puede tratar de forma eficaz con las intervenciones adecuadas.

Características de la depresión endógena

La depresión endógena hace referencia a lo que se conocía antiguamente como melancolía, un término que alude a un estado permanente de tristeza profunda e intensa.

Tal y como venimos remarcando, es una enfermedad que es producida por causas genéticas que provocan alteraciones metabólicas en el cerebro de la persona que la sufre.

De este modo, en estos tipos de depresiones no intervienen factores referentes a la forma de ser de la persona, de las cosas que vive, o de la gestión que hace de su vida y sus emociones.

Puede aparecer sin necesidad de que la persona haya sufrido vivencias traumáticas o haya creado una forma de ser depresiva.

mujer cabeza en rodillas

Por lo tanto, cuando empieza a manifestarse la enfermedad, la persona depresiva es incapaz de adecuar, como antes hiciera, su reacción emocional ante distintas situaciones de la vida, y se siente triste y decaído sin ser capaz de identificar el por qué.

Y es que los síntomas básicos de la melancolía endógena son la tristeza y la angustia. Sin embargo, tal y como hemos visto que sucede con todos los síndrome depresivos, estos dos síntomas no son los únicos.

Síntomas de la depresión endógena

1. Afectivos

niña con coleta triste

Los trastornos del afecto y del humor fueron ya considerados por Kraepelin, el Psiquiatra de referencia del siglo XIX, como fundamentales en las depresiones endógenas. Estos son:

a. Cualidad distinta de la tristeza habitual

Esta cualidad distinta del humor no es fácil de definir. De hecho, se considera que una persona con depresión endógena se siente vacía, anestesiada o indiferente.

De este modo, la tristeza experimentada en este tipo de depresiones hace referencia, por un lado, a una emoción nueva que no se ha vivenciado nunca , y por otro lado, a la incapacidad de expresarla.

De hecho, la persona con depresión melancólica suele definir esta cualidad distinta de la tristeza habitual como una fatiga internamente incontrolable, permanente, constante, sin alivio, inexplicable y extraña.

Por lo tanto, la persona con depresión endógena no interpreta sus sentimientos como tristeza o pena, sino como un estado que le provoca malestar y que le impide vivir adecuadamente.

b. Incapacidad de pensar

Como hemos dicho, la tristeza experimentada en las depresiones endógenas no es el típico sentimiento depresivo fácilmente identificable por el enfermo..

Se trata de un sentimiento mucho más extraño, que la persona que lo sufre no es capaz de interpretar y explicar con claridad.

Así pues, la descripción frecuente que realizan los pacientes depresivos endógenos de su estado de ánimo es la incapacidad de pensar, junto a la incapacidad para ver el futuro (o no notar el paso del tiempo).

c. Ansiedad e Irritabilidad

Otros síntomas importantes en esta enfermedad son la hostilidad, la irritabilidad y la ansiedad.

Estas emociones son secundarias al sentimiento de tristeza extraño e inexplicable que experimenta el enfermo.

Si nos ponemos en contexto podríamos imaginar lo siguiente:

Eres una persona sin alteraciones del estado de ánimo, te sueles sentir bien o incluso feliz, pero un día empiezas a experimentar una emoción nueva que te impide disfrutar de las cosas, experimentar sentimientos positivos y recordar lo que era la felicidad.

Además, sientes esta nueva emoción como algo que te fatiga constantemente, que no lo puedes controlar ni soportar, y que no sabes explicar de qué se trata, por qué la tienes y qué puedes hacer para dejar de tenerla.

Es de esperar, que esta emoción tan extraña que te hace estar mal y tener un estado de ánimo depresivo de forma constante, te ocasione sentimientos de rabia y ansiedad por estar así.

De este modo, la irritabilidad, la ansiedad e incluso la hostilidad que experimentan muchas personas con depresión endógena están justificadas por la dificultad de convivir con el nuevo y extraño sentimiento de tristeza.

d. Anhedonia

Finalmente, muchos autores consideran la incapacidad de experimentar placer con cualquier actividad como uno de los síntomas principales de las depresiones endógenas.

2. Cognitivos

chico moreno triste

Los enfermos de depresión endógena suelen manifestar inhibición y enlentecimiento del pensamiento. Les cuesta más pensar, recordar cosas y tienen muchas dificultades para concentrarse.

Del mismo modo, suelen tener el pensamiento centrado en su malestar, y les cuesta muchísimo pensar y hablar sobre otras cosas.

No obstante, el resto de funciones cognitivas quedan preservadas (la persona no se vuelve más tonta, solo más enlentecida), y el funcionamiento mental anterior se recupera cuando el estado depresivo mejora.

3. Motrices

mujer mayor sola

La depresión melancólica va acompañada siempre de inhibición o agitación, por lo que estos síntomas son principales en la enfermedad, ya que en otro tipos de depresión muchas veces no hay alteraciones en el movimiento.

Lo más frecuente es que la persona se muestre inhibida, le cueste andar y moverse, realice pasos cortos, arrastre los pies y tarde mucho en realizar acciones o responder preguntas.

4. Somáticos

Las personas con depresión endógena suelen sentirse fatigadas, encontrarse peor por la mañana, perder el apetito, tener sequedad de boca, padecer alteraciones digestivas, perder el interés por el sexo y tener problemas de equilibro.

Así mismo, suelen tener muchos problemas para conciliar el sueño y despertarse antes de lo habitual.

5. Conductuales

hombre con cabeza en rodillas

Finalmente, suelen ser frecuentes los llantos inmotivados, la disminución del rendimiento general, la tendencia al aislamiento y, en los caso más graves, los intentos de suicidio.

Curso y pronóstico

La edad típica de inicio de la enfermedad de sitúa entre los 30 y los 40 años, y entre los 40 y los 60 años.

La mitad de pacientes con un primer episodio depresivo presentan un segundo en los siguientes dos años. Cuando ya se ha tenido el segundo, las posibilidades de padecer un tercero aumentan hasta un 80-90%.

Así mismo, el 50% remiten la enfermedad a los 6 meses, el 80% a los dos años y el 90% a los 5. La tasa de cronicidad está situada entre el 15-25%, condicionada en gran parte por un mal abordaje terapéutico.

Tratamiento

Las depresiones endógenas suelen resolverse fácilmente si se realizan los tratamientos adecuados. No obstante, en pacientes de edad avanzada, la remisión del episodio depresivo suele dificultarse un poco más.

Así pues, el tratamiento de esta enfermedad es de vital importancia ya que, a pesar de tratarse de un trastorno mental severo, puede gestionarse adecuadamente si se administra un tratamiento oportuno.

Debido al origen endógeno de la enfermedad, el tratamiento suele ser puramente farmacológico, y la psicoterapia acostumbra a ser más prescindible que en otras enfermedades mentales.

El tratamiento de primera elección para esta enfermedad son los psicofármacos antidepresivos triciclicos como la imipramina, o los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (ISRN) como la duolxetina o la venlafaxina.

En caso de no remitir con estos fármacos, los cuales deben estar siempre bajo receta y seguimiento médico, se puede combinar el tratamiento con antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina o el citalompram.

En depresiones graves adquiere especial indicación la terapia electroconvulsiva (TEC), la cual, a pesar del impacto negativo y excéntrico que tiene actualmente en la sociedad, ha mostrado una eficacia muy elevada.

De hecho, la TEC ha evidenciado ser un tratamiento con intervalos de eficacia de entre el 80 y el 90% en depresiones con ideas delirantes o intención suicida grave, por lo que supera claramente la eficacia de los antidepresivos en estos casos.

Así pues, la depresión endógena es un síndrome depresivo grave e incontrolable para la persona que lo sufre, pero que afortunadamente se puede tratar de forma eficaz a través de psicofármacos o terapia electroconvulsiva.

Diferencias depresión endógena-depresión mayor

La depresión endógena es un síndrome depresivo que se caracteriza por tener su origen en la parte biológica o genética de la persona.

Sin embargo, no es el único tipo de depresión, ya que hay cuadros depresivos que aparecen como una reacción a distintos eventos estresantes que pueden suceder en la vida de una persona, y por lo tanto no tienen un origen biológico como la depresión endógena.

Así pues, antes de ponernos a explicar detalladamente la depresión endógena, me gustaría hacer una revisión rápida sobre lo que es una depresión en sentido general, incluyendo tanto las depresiones endógenas como las “no endógenas”.

La depresión mayor es un trastorno del estado de ánimo organizado como un síndrome afectivo, y por lo tanto posee unas características específicas.

Normalmente, una depresión hace referencia a una alteración notable del estado de ánimo, la cual cursa con síntomas nucleares como la tristeza patológica, la pérdida de interés o la incapacidad para experimentar placer.

No obstante, en las depresiones aparecen otros síntomas tanto afectivos como cognitivos, somáticos y conductuales.

De hecho, para dictaminar que el estado de una persona hace referencia a un trastorno depresivo mayor, deben cumplirse los siguientes criterios:

  1. Se presencian cinco o más de los siguientes síntomas durante un período de dos semanas:

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día.

  • Pérdida de interés o de la capacidad de experimentar placer en todas o casi todas la actividades.

  • Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento del peso.

  • Insomnio o sueño excesivo (hipersomnia).

  • Agitación o enlentecimiento de los movimientos.

  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados.

  • Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse.

  • Pensamientos recurrentes de muerte, idea de suicidarse o tentativa de suicidio.

  1. Estos síntomas provocan malestar y deterioro tanto social como laboral en la persona.

  2. Los síntomas no se explican por la presencia de un duelo. Por ejemplo, los síntomas persisten durante más de 2 meses después de la pérdida de un ser querido.

Estos son los criterios que definen el trastorno depresivo mayor. Como se observa, la alteración del estado de ánimo y la tristeza patológica son las características esenciales.

Sin embargo, también debe haber otro tipo de síntomas: cognitivos (dificultad para concentrarse o pensamientos de muerte), somáticos (insomnio o pérdida de peso y apetito) y conductuales (agitación o enlentecimiento motor).

Esto nos indica que la depresión no es sinónimo de tristeza y que, por lo tanto, el hecho de estar triste o decaído no tiene por qué significar que se esté depresivo ni que se posea una patología mental.

De hecho, se considera que el síndrome depresivo aparece cuando una persona no tiene recursos suficientes para afrontar una situación determinada, y es incapaz de gestionar su tristeza, sus emociones y su actividad durante mucho tiempo.

Sin embargo, esto no siempre es así, y menos cuando hablamos de depresión endógena.

La depresión endógena surge del interior del individuo, no responde a eventos o situaciones del ambiente. Ni siquiera responde a la personalidad y a la forma de afrontar la vida que tenga la persona.

Dicho de otra forma: la depresión endógena puede aparecer en una persona vital y entusiasta, la cual no esté sufriendo un momento difícil en su vida (como un divorcio, un despido laboral o la muerte de algún familiar), y empiece a experimentar tristeza sin saber por qué.

Así pues, la depresión endógena se trata de un fenómeno altamente peculiar y muy incapacitante para la persona que lo sufre.

Referencias

  1. Barlow D. and Nathan, P. (2010) The Oxford Handbook of Clinical Psychology. Oxford University Press.
  2. Gastó C. Melancolía. En: Vallejo J, Gastó C. Trastornos afectivos: ansiedad y depresión. 2ª Edición. Masson. Barcelona, 2000.
  3. Kaplan and Sadock’s Synopsis of Psychiatry: Behavioral Sciences/Clinical Psychiatry, 10th Edition (2007) Lippincott Williams & Wilkins.
  4. Urretavizcaya M, Pérez-Solà V. Clínica de la depresión. En: Vallejo J, Leal C. Tratado de Psiquiatría. Volumen II. Ars Médica. Barcelona, 2010.
  5. Vallejo J, Urretavizcaya M, Menchón JM. Tratamiento agudo y prolongado de las depresiones. Tratamiento de las depresiones resistentes. En: Vallejo J, Leal C. Tratado de Psiquiatría. Volumen II. Ars Médica. Barcelona, 2010.
  6. Vallejo J. Clasificación de los trastornos afectivos. En: Vallejo J, Gastó C. Trastornos afectivos: ansiedad y depresión. 2ª Edición. Masson. Barcelona, 2000.
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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

2 Comentarios

  1. hola buenos días, me acabo de dar cuenta que tengo este tipo de depresión, si estoy en esta pagina es porque ya quiero ayudarme no se cono hacerlo y porque vivo así!!

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