Depresión reactiva: síntomas, tipos, causas, tratamientos y consecuencias

La depresión reactiva es un trastorno del estado de ánimo relacionado con la depresión mayor, pero que presenta algunas diferencias importantes con esta condición. La principal es que aparece tras sufrir un suceso vital doloroso o traumático, y tiende a desaparecer cuando la causa se soluciona.

A menudo, la depresión reactiva también es conocida como “trastorno de ajuste”. Una persona con este problema puede tener síntomas muy similares a los de alguien con depresión mayor, pero la gravedad de los mismos, las causas, las consecuencias y la manera de tratarlos serán distintas.

Fuente: pixabay.com

Las situaciones vitales que desencadenan episodios de depresión reactiva o situacional varían de persona a persona. Sin embargo, algunas de las más comunes son la pérdida de empleo, el divorcio, la muerte de un ser querido, sufrir un accidente, padecer una enfermedad grave o cualquier cambio importante en el estilo de vida.

A pesar de que no se trata de un problema tan grave como otras formas de depresión, este trastorno puede provocar grandes dificultades a quienes lo padecen. En este artículo te contamos cuáles son las principales características de la depresión reactiva, para que puedas aprender a reconocer sus síntomas y sepas qué hacer frente a ella.

Síntomas

depresión reactiva

Al igual que ocurre en el caso de otros trastornos psicológicos, los síntomas de la depresión reactiva pueden clasificarse en tres tipos: cognitivos, emocionales y conductuales. A continuación veremos cuáles son los más importantes de cada una de estas categorías.

Síntomas cognitivos

Gran parte de los síntomas de la depresión reactiva tienen que ver con la manera de pensar de la persona y sus funciones mentales.

Cuando alguien sufre este trastorno, por lo general alberga la creencia de que sus problemas no pueden resolverse y que su estado de ánimo, por lo tanto, va a seguir siendo muy negativo en el futuro.

Al mismo tiempo, debido a los cambios que produce la depresión en el cerebro, las personas con este trastorno tienen grandes dificultades para concentrarse y mantener su atención. Además, tienden a fijarse tan solo en lo malo que hay en su vida, algo que se conoce como sesgo de negatividad.

Debido a todo ello, las personas con este trastorno a menudo se sienten atrapadas y sin esperanza, y no dejan de preocuparse constantemente por lo que va a ocurrirles en el futuro y de pensar en sus problemas del pasado. Incluso, pueden aparecer pensamientos intrusivos sobre el evento traumático que han vivido.

En los casos más graves, es habitual que también aparezcan pensamientos de suicidio.

Síntomas emocionales

Al igual que en otros tipos de depresión, las personas con este trastorno sienten una tristeza constante y extremadamente fuerte la mayor parte del tiempo.

Esto les impide disfrutar de las actividades que normalmente les producirían placer, un síntoma que se conoce como “anhedonia“.

Por otro lado, debido a que la depresión reactiva está relacionada con una vivencia traumática, quienes la sufren también suelen sufrir episodios de ansiedad recurrentes.

Todo esto hace que se sientan abrumados por sus circunstancias, y en general también provoca que sus niveles de autoestima bajen de manera significativa.

Síntomas conductuales

Por último, las personas con depresión reactiva generalmente cambian su manera de comportarse de forma muy acusada.

Entre otras cosas, sus síntomas cognitivos y emocionales hacen que les sea muy difícil llevar a cabo sus tareas cotidianas, y cuando lo hacen su rendimiento en ellas tiende a bajar mucho.

Por otro lado, es habitual que aparezcan cambios en los patrones de sueño, ya sea en forma de insomnio o aumentando la cantidad de horas que estas personas duermen al día. Lo mismo ocurre con el apetito, que puede o bien disminuir de manera alarmante o aumentar en gran medida.

Además de esto, las personas con depresión reactiva generalmente evitan realizar tareas complejas y pasan la mayor parte de su tiempo llevando a cabo actividades poco demandantes, como ver la televisión, navegar por las redes sociales o jugar a videojuegos.

Por último, ciertas áreas de su vida, como el trabajo o las relaciones sociales, generalmente se ven afectadas muy negativamente por este trastorno. En los casos más graves de depresión reactiva, la persona puede acabar aislada de sus seres queridos y perder su empleo, lo que tenderá a agravar los síntomas.

Tipos

Los síntomas de la depresión reactiva son muy similares sin importar cuál sea el evento que la desencadene. Sin embargo, para comprender a fondo este trastorno, es necesario entender qué situaciones vitales pueden llegar a provocarlo.

Entre los desencadentantes más comunes de la depresión reactiva se encuentran los siguientes: divorcio o ruptura amorosa, pérdida de empleo, padecimiento de una enfermedad grave, muerte de un ser querido, ser la víctima de un crimen violento, tener un accidente, o sobrevivir a un desastre como un terremoto o un huracán.

Por otro lado, algunos expertos consideran que es posible sufrir un episodio de depresión reactiva incluso cuando no se sufre una situación vital extrema.

Así, existen casos en los que un nivel alto de estrés laboral o la falta de congruencia con las propias creencias y valores pueden ser suficientes para provocar este trastorno.

Causas

Prácticamente todos hemos sufrido en algún momento una situación complicada en nuestra vida. Sin embargo, no todo el mundo acaba desarrollando un trastorno psicológico como la depresión situacional. Por lo tanto, ¿qué lleva a algunas personas a padecer este problema mientras que el resto no lo sufren?

En esta sección examinaremos cuáles son las causas más comunes de la aparición de síntoams depresivos en presencia de un evento vital especialmente doloroso.

Inestabilidad emocional

Una de las causas que más explica las diferencias individuales en la aparición de trastornos del estado de ánimo es la inestabilidad emocional.

Quienes tienen este rasgo de personalidad (también conocido como neuroticismo) tienen sentimientos más fuertes, más difíciles de controlar, y que cambian de forma más rápida.

Además, estas personas suelen verse afectadas en mucha mayor medida por aquello que les sucede. Esto se contrapone a los que les ocurre a aquellos más estables emocionalmente, cuyo estado interno tiene más que ver con sus propias acciones que con su entorno.

El grado de inestabilidad emocional de una persona parece estar determinado en gran medida desde la infancia. Así, tanto factores genéticos como del desarrollo influyen en los niveles de neuroticismo que un individuo tendrá durante su vida adulta.

Sin embargo, es posible reducir el grado de inestabilidad emocional, y con ello las probabilidades de sufrir un trastorno del estado de ánimo como la depresión situacional. Una de las mejores maneras para conseguirlo es mediante terapia psicológica.

Falta de apoyo social

Uno de los factores que más determinan si una persona sufrirá o no un trastorno del estado de ánimo a lo largo de su vida es la presencia de una adecuada red de apoyo social.

Se ha descubierto que los individuos con relaciones sólidas con su familia, amigos y pareja tienen menos probabilidades de sufrir cualquier tipo de depresión.

En cuanto a la depresión reactiva, este factor es especialmente importante porque muchas de las situaciones que pueden desencadenarla están relacionadas de forma directa o indirecta con la pérdida de apoyo social.

Así, la muerte de un ser querido o una ruptura amorosa provocarían el fin de una relación importante para la persona.

Factores genéticos

Mediante estudios con familias, se ha descubierto que la mayoría de los trastornos psicológicos tienen un importante componente genético.

Cuando un pariente cercano ha sufrido depresión en algún momento de su vida, es mucho más probable que la persona acabe desarrollando también un trastorno de este tipo.

Sin embargo, esta vulnerabilidad genética no tiene por qué expresarse nunca en forma de depresión si no aparece ninguna condición vital que la desencadene.

Consecuencias

La depresión reactiva, a pesar de no ser considerada habitualmente tan grave como otros trastornos del estado de ánimo, puede provocar todo tipo de problemas serios en la vida de las personas que la padecen. A continuación veremos algunos de los más importantes.

Imposibilidad para realizar tareas cotidianas

Uno de los síntomas más comunes de la depresión situacional es la falta de motivación y de ganas de realizar cualquier actividad que suponga un esfuerzo.

Esto puede suponer la aparición de problemas en muchas áreas vitales distintas, como por ejemplo el empleo, la salud o la realización de tareas básicas como la higiene o el cuidado del hogar.

Así, si no reciben el tratamiento adecuado, muchas personas con depresión situacional pueden acabar perdiendo su trabajo debido a su bajo rendimiento; o pueden acabar viviendo en condiciones poco higiénicas ya que no le ven el sentido a ocuparse de su entorno. Por otro lado, su salud física también puede resentirse.

Pérdida de relaciones

Otra de las consecuencias más habituales entre las personas con depresión reactiva es la falta de motivación para ver a sus seres queridos y pasar tiempo con ellos.

Si esta situación se mantiene durante mucho tiempo, es común que sus relaciones se deterioren y sus familiares y amigos acaben dándoles de lado.

El problema es que, como hemos visto, tener un círculo social fuerte es fundamental para evitar la depresión; por lo que esta consecuencia puede acabar empeorando gravemente la situación en la que se encuentra el paciente.

Desarrollo de otros trastornos

A pesar de que la depresión reactiva es a menudo vista como un problema psicológico no demasiado grave, sus síntomas y las consecuencias que produce pueden acabar causando la aparición de otro más serio.

Así, es habitual que, si no reciben tratamiento, los individuos que la padecen terminen por desarrollar depresión mayor.

Sin embargo, este no es el único problema asociado con el trastorno de adaptación: algunos estudios también apuntan a que es bastante común la aparición de otras patologías como agorafobia, fobia social o ansiedad generalizada entre quienes sufren esta alteración psicológica.

Intentos de suicidio

Ya hemos visto que en los casos más graves de depresión situacional, los pacientes pueden acabar desarrollando ideaciones suicidas y pensamientos recurrentes sobre la muerte.

Cuando este problema no se trata, algunos de los que lo sufren en ocasiones incluso intentan quitarse la vida como una forma de escapar de sus síntomas.

Tratamientos

Por suerte, la depresión reactiva (al igual que muchos otros tipos de trastornos del estado de ánimo) pueden tratarse con una tasa muy alta de recuperación entre los pacientes que la sufren.

Existen varios enfoques que han mostrado ser muy efectivos en este sentido; a menudo se utilizan a la vez para conseguir los mejores resultados.

Cambios en el estilo de vida

En los casos más leves de depresión reactiva, puede ser suficiente con llevar a cabo varios cambios en la rutina de la persona para que esta empiece a experimentar una mejoría significativa en sus síntomas.

Así, variaciones en la dieta, el ejercicio y la rutina diaria son capaces de paliar muchos de los efectos de este trastorno.

Entre las recomendaciones más comunes en este sentido se encuentran la de dormir al menos ocho horas cada noche, comer lo más sano posible centrándose en alimentos naturales, hacer ejercicio al menos cada 48 horas, tomar el Sol para mejorar los niveles de vitamina D, y rodearse de un círculo social fuerte y que proporcione apoyo suficiente.

Es importante destacar que estos cambios no serán suficientes para acabar con los casos más graves de depresión reactiva; pero pueden ser muy efectivos para las versiones menos poderosas de este trastorno.

Terapia cognitivo – conductual

La terapia cognitivo – conductual es la más avalada por la ciencia, y la que más efectiva ha demostrado ser a la hora de tratar todo tipo de trastornos del estado de ánimo.

Su enfoque es doble: por un lado, se centra en cambiar las conductas problemáticas del individuo. Por el otro, trata de eliminar los pensamientos irracionales que agravan los síntomas.

Esta forma de terapia suele conseguir muy buenos resultados incluso en los casos más graves de depresión reactiva, aunque sus efectos tardan un tiempo en notarse.

Sin embargo, contar con la ayuda de un especialista en esta materia es fundamental para la recuperación de los pacientes con este trastorno.

Medicación

En algunos casos, es posible utilizar ciertos psicofármacos antidepresivos para paliar algunos de los síntomas más graves de esta patología. Existen varios tipos que se pueden utilizar, siendo los más frecuentes los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina.

Sin embargo, la mayoría de las veces la medicación tan solo se utiliza en conjunto con alguna forma de terapia, como una ayuda para conseguir que esta última funcione de manera más rápida y sea más efectiva.

Referencias

  1. “Situational depression” en: Health Line. Recuperado en: 01 Enero 2019 de Health Line: healthline.com.
  2. “What is situational depression” en: University Health News. Recuperado en: 01 Enero 2019 de University Health News: universityhealthnews.com.
  3. “What is adjustment disorder?” en: Web MD. Recuperado en: 01 Enero 2019 de Web MD: webmd.com.
  4. “Understanding situational depression” en: VeryWell Mind. Recuperado en: 01 Enero 2019 de VeryWell Mind: verywellmind.com.
  5. “Adjustment disorder” en: Wikipedia. Recuperado en: 01 Enero 2019 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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