La Teoría del Desarrollo Cognitivo del Niño (Jean Piaget)

La teoría de Piaget propone que el desarrollo cognitivo del niño ocurre en cuatro estadios generales o períodos universales y cualitativamente diferentes. Cada etapa surge cuando se produce un desequilibrio en la mente del niño y éste debe adaptarse aprendiendo a pensar de otra manera.

El método que utilizaba Piaget para averiguar cómo funcionaba el pensamiento de los niños se basaba en la observación y formulación de preguntas flexibles insistiendo en las respuestas. Por ejemplo, observó cómo un niño de cuatro años creía que, si se colocaban monedas o flores en una fila, éstas eran más numerosas que si se colocaban agrupadas en un conjunto. Muchos de los estudios iniciales que realizó los hizo con sus hijos.

desarrollo cognitivo del niño

La teoría de Piaget

Su teoría, una de las más ricas y elaboradas realizadas en el campo de la psicología, se enmarca dentro de los modelos cognoscitivos-evolutivos.

Dichos modelos están enraizados en los escritos que desarrolló Jean-Jaques Rousseau en el siglo XVIII. Desde aquí se sugería que el desarrollo humano se producía con poca o ninguna influencia del entorno aunque actualmente ponen más hincapié en lo ambiental. La idea principal es que un niño se comportará en base al desarrollo y organización de su conocimiento o inteligencia.

Piaget formula su teoría de las etapas cognoscitivas a partir de la consideración del desarrollo desde una perspectiva organicista, es decir, plantea que los niños realizan esfuerzos por intentar entender y actuar en su mundo. Esta teoría provocó una revolución cognoscitiva en aquella época.

Según este autor, el ser humano actúa cuando entra en contacto con el medio. Las acciones que realiza en éste se organizan en esquemas que coordinan acciones físicas y mentales.

Se produce una evolución desde los meros reflejos a esquemas sensoriomotores y posteriormente a estructuras operacionales, de carácter más intencional, consciente y generalizable.

Estas estructuras suponen una forma de organizar la realidad de manera activa mediante acciones o por medio de las funciones de las funciones de asimilación o acomodación a nuevas situaciones para buscar el equilibrio que responda a las exigencias del medio.

Las funciones y estructuras

El desarrollo humano podía describirse en términos de funciones y estructuras cognoscitivas, tratando de mostrar que los aspectos estructurales y funcionales de la mente estaban relacionados entre sí y que no existía estructura sin función ni había función sin estructura.

Además pensaba que el desarrollo cognoscitivo evolucionaba de manera progresiva desde etapas inferiores hasta el funcionamiento de estructuras mentales reversibles y formales.

  • Las funciones son procesos biológicos, innatos e iguales para todos, que permanecen invariables. Éstas tienen como función construir estructuras cognoscitivas internas.

Este autor pensaba que el niño cuando se relacionaba con su ambiente se va conformando en éste una imagen más precisa del mundo y desarrollan estrategias para manejarse. Este crecimiento lo realizan gracias a tres funciones: organización, adaptación y equilibración.

  • Organización: consistente en la tendencia de las personas en crear categorías para organizar la información, y que cualquier conocimiento nuevo debe encajarse dentro de este sistema. Por ejemplo, un recién nacido nace con un reflejo de succión que posteriormente será modificado adaptándose a la succión del pecho de su madre, a la de la botella o a la del pulgar.
  • Adaptación: consistente en la capacidad de los niños de manejar la nueva información con respecto a las cosas que ya saben. Dentro de ésta se dan dos procesos complementarios, la asimilación y la acomodación. La asimilación se da cuando el niño tiene que incorporar nueva información a las estructuras cognoscitivas previas. Es decir, se da una tendencia a comprender las experiencias nuevas en términos del conocimiento existente. Y la acomodación que se da cuando debe ajustar las estructuras cognoscitivas para que acepten la nueva información, es decir las estructuras cambian en respuesta a nuevas experiencias.

Por ejemplo, un bebé amamantado con biberón que empieza después a chupar un vaso muestra asimilación ya que utiliza un esquema previo para enfrentar una nueva situación. Por otro lado, cuando descubre que para chupar el vaso y beber agua tiene que mover la lengua y la boca para succionar, de otra manera, se está acomodando, es decir está modificando el esquema anterior.

O por ejemplo un niño que tiene asociado al concepto perro, todos aquellos perros grandes. Un día va por la calle y ve un mastín, que es un perro que no había visto nunca antes pero que encaja en su esquema de perro grande, entonces lo asimila. Sin embargo, otro día está en el parque y ve a un niño con un chihuahua, este perro es pequeño, entonces deberá modificar su esquema acomodándose.

  • La equilibración hace referencia a la lucha por alcanzar un balance estable entre asimilación y acomodación. La equilibración es el motor del crecimiento cognoscitivo. Cuando los niños no pueden manejar las nuevas experiencias en el contexto de las estructuras cognoscitivas previas sufren un estado de desequilibración. Ésta es restituida cuando se organizan nuevas pautas mentales y de conducta que integren la nueva experiencia.
  • Los esquemas son estructuras psicológicas que reflejan el conocimiento subyacente del niño y guía sus interacciones con el mundo. La naturaleza y organización de estos esquemas son los que definen la inteligencia del niño en cualquier momento dado.

Etapas del desarrollo cognitivo del niño

Piaget propuso que el desarrollo cognoscitivo del niño ocurría en cuatro estadios generales o períodos universales y cualitativamente diferentes. Cada etapa surge cuando se produce un desequilibrio en la mente del niño y éste debe adaptarse aprendiendo a pensar de otra manera. Las operaciones mentales evolucionan del aprendizaje basado en las actividades sensoriales y motrices simples hasta el pensamiento lógico abstracto.

Los estadios que propone Piaget por los que el niño desarrolla su conocimiento son los siguientes: período sensoriomotor, que se da de los 0 a los 2 años; período preoperacional, que se da de los 2 a los 7 años; período de operaciones concretas, que se da de los 7 a los 12 años y período de operaciones formales, que se da desde los 12 en adelante.

En el siguiente esquema aparecen las características fundamentales de estos períodos.

Presentación1.1

Período sensoriomotor

Los esquemas iniciales del niño son simples reflejos, y gradualmente unos desaparecen, otros permanecen inalterables y otros se combinan en unidades de acción más amplias y más flexibles.

En cuanto a las reacciones primarias, secundarias y terciarias, decir que las primeras suponen el perfeccionamiento de esquemas sensoriomotores basados en los reflejos primitivos que pasan de ser una actividad refleja a ser una actividad autogenerada de manera más consciente. Por ejemplo, el niño que se chupa el pulgar y lo repite porque le gusta la sensación.

Las reacciones secundarias obedecen a la repetición de las acciones que están reforzadas por eventos externos. Es decir, si un niño ha visto que al agitar un sonajero, éste hace ruido, volverá a agitarlo para volver a escucharlo, primero lo hará de manera lenta y dubitativa, pero acabará repitiéndolo con firmeza.

En las reacciones circulares terciarias el niño adquiere la capacidad de crear nuevas secuencias de conductas para tratar con situaciones nuevas. Es decir, el niño repite aquellas acciones que encuentra interesantes. Un ejemplo sería aquel niño que observa que cuando agita el sonajero éste suena de manera diferente a cuando lo coge y golpea el suelo.

Presentación1.1

Al final de este estadio el niño ya es capaz de tener representaciones mentales que le permiten liberarse de sus propias acciones. Y desarrollan la imitación diferida, que es aquella que se da aunque el modelo no esté presente.

Período preoperatorio

Este estadio se caracteriza porque el niño comienza a usar símbolos para representar el mundo de forma cognoscitiva. La función simbólica se manifiesta en la imitación, el juego simbólico, el dibujo y el lenguaje.

Los objetos y los acontecimientos son reemplazados por las palabras y los números. Además, las acciones que antes tenían que hacer físicamente pueden hacerse ahora mentalmente, por medio de símbolos internos.

El niño en este estadio no tiene aún la capacidad de resolver problemas simbólicos, y existen diversas lagunas y confusiones en sus intentos por comprender el mundo.

El pensamiento sigue estando dominado por los aspectos perceptivos de los problemas, por la tendencia a focalizarse en un solo aspecto (centración), por su invariabilidad e incapacidad de realizar transformaciones y por el uso de un razonamiento transductivo (el niño va de lo particular a lo particular).

Período de operaciones concretas

La novedad fundamental que se produce en este estadio es la aparición del pensamiento operacional, basado en el uso de operaciones. Es decir, una acción internalizada (al contrario que en el sensoriomotor, que eran externas y observables), reversible, que se integra en una estructura de conjunto.

La comprensión de la reversibilidad es uno de los rasgos fundamentales de la operación. Está fundamentada en dos reglas: la inversión y la compensación.

La inversión garantiza que las transformaciones que se producen en una dirección también pueden realizarse en la dirección contraria. Y la compensación es la realización de una nueva operación que anula o compensa los efectos de una transformación.

En esta etapa, los niños son ya capaces de realizar operaciones mentales con la parte de conocimiento que poseen, es decir pueden realizar operaciones matemáticas como sumar, restar, ordenar e invertir, y así sucesivamente. Estas operaciones mentales permiten un tipo de resolución de problemas lógicos que no eran posibles durante el estadio preoperatorio.

Como ejemplos de operaciones lógico-matemáticas encontramos la conservación, las clasificaciones, las seriaciones y el concepto de número.

La conservación consiste en comprender que las relaciones cuantitativas entre dos elementos permanecen invariables y se conservan, a pesar de que se pueda producir en alguno de los elementos alguna transformación. Ejemplo: el niño aprende que una bola de plastilina sigue siendo igual en su forma redondeada como alargada. Y no por ser alargada es mayor que la forma redondeada.

Las clasificaciones hacen referencia a las relaciones semejantes que se dan entre los elementos que pertenecen a un grupo.

Las seriaciones, consisten en el orden de los elementos según sus dimensiones crecientes o decrecientes.

El concepto de número está basado en los dos anteriores. Se da cuando la persona comprende el que el número 4 incluye al 3, al 2 y al 1.

Período de operaciones formales

Aquí se incluyen todas aquellas operaciones que requieren un nivel de abstracción mayor, y que no requieren objetos concretos o materiales. Como ejemplos podemos hablar de la capacidad para tratar con acontecimientos o relaciones que únicamente son posibles por oposición a lo que realmente existe.

Las características de este pensamiento formal son las siguientes. El adolescente aprecia la diferencia entre el mundo real y el posible. Cuando se encuentra con un problema puede plantear multitud de soluciones posibles tratando de descubrir cuáles son las más adecuadas.

Además, aparece el pensamiento de carácter hipotético deductivo, éste consiste en el uso de una estrategia consistente en la formulación de un conjunto de explicaciones posibles y posteriormente el sometimiento de estas aprueba para comprobar si se dan.  Y por último, es capaz de integrar los dos tipos de reversibilidad que practicaba de modo aislado, la inversión y la compensación.

Críticas a la teoría de Piaget

Según algunos autores, Piaget subestimó las capacidades de infantes y niños pequeños  y algunos psicólogos cuestionaron sus etapas y aportaron pruebas de que el desarrollo cognoscitivo era más gradual y continuo.

Además, aseguran que, en realidad, los procesos cognoscitivos de los niños estarían vinculados con el contenido específico (en qué piensan), con el contexto del problema y con la información e ideas que una cultura considera importantes.

Ante dichas críticas Piaget reformuló sus postulados y aseguró que todos los sujetos normales llegan a las operaciones y estructuras formales,  entre los 11-12 y 14-15 años, y en todos los casos entre los 15-20 años.

Bibliografía

  1. Cárdenas Páez, A. (2011). Piaget: lenguaje, conocimiento y Educación. Revista Colombiana de Educación. N.60.
  2. Medina, A. (2000). El legado de Piaget. Educere Artículos.
  3. Papalia, D.E. (2009). Psicología del desarrollo. McGraw-Hill.
  4. Vasta, R., Haith, H.H. y Miller, S. (1996). Psicología Infantil. Barcelona. Ariel.
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Psicóloga y actual estudiante de máster. Me encanta practicar deporte y conocer lugares nuevos. Disfruto con mi profesión y espero seguir aprendiendo.

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