El Desarrollo del Lenguaje en Niños

El desarrollo del lenguaje en niños se ha convertido en un punto central en los estudios sobre desarrollo neurocognitivo. A pesar de ser una función compleja y presentar una adquisición lenta, el potencial lingüístico infantil se hace evidente desde etapas tempranas del desarrollo.

El lenguaje es un sistema que empleamos para interaccionar comunicativamente con otros a través del empleo de sonidos, símbolos y palabras. A través del el tratamos de expresar contenidos, significados, ideas o pensamientos (Jhonson y Hann, 2015).

desarrollo del lenguaje

Funciones y etapas del lenguaje

El lenguaje incluye tanto funciones primarias, tales como la percepción y el procesamiento del discurso y la producción o la producción lingüística, como funciones secundarias, tales como la lectura o la escritura (Jhonson y Hann, 2015).

Diferentes especialistas en el área lingüística sostienen que existe una clara relación entre el desarrollo de estas habilidades con las experiencias y habilidades tempranas de percepción del habla y el discurso a las que están expuesta los bebés desde el nacimiento, y además constituirán las bases para el desarrollo posterior de funciones lingüísticas complejas (Jhonson y Hann, 2015).

Desde el nacimiento hasta los tres meses de edad los bebés emplean el llanto como la principal forma de interacción comunicativa con sus cuidadores. Entre los 3 y 12 meses, empieza a desarrollarse la etapa de balbuceo, en la que comienzan a aparecer sonidos sencillos. Aproximadamente, alrededor de los 12 meses aparece la primera palabra con significado e intención comunicativa (Roselli et al., 2010).

En la etapa que comprende el período que va de los 12 a los 24 meses, los niños comienzan a producir sus primeras palabras referidas a la denominación de objetos, mientras que las frases comienzan a producirse alrededor de los 18 meses. A partir de este momento, estas frases comienzan a evolucionar de forma gradual adquiriendo una complejidad mayor para alcanzar una comunicación eficiente (Roselli et al., 2010).

Periodos críticos de aprendizaje

A pesar de que el dominio lingüístico está directamente relacionado con la maduración cerebral y con la adquisición de otro tipo de habilidades, como las de tipo motor, y que además se adquiere de una forma progresiva, diferentes estudios muestran como los bebés de tan sólo 6 meses de edad puede discriminar con éxito los sonidos del habla de discursos emitidos tanto en su idioma nativo como en otro diferente. Muestran de forma consistente como los bebés son capaces de detectar el espectro lingüístico de cualquier idioma.

En este área, la Dra. Patricia Khul, directora del Instituto de Cerebro y Ciencias del Aprendizaje de la Universidad de Washinton, ha jugado un papel importante en las investigaciones acerca del lenguaje y el desarrollo temprano del cerebro. Sus diferentes trabajos han mostrado las implicaciones de los períodos críticos en la adquisición del lenguaje, la educación bilingüe o el aprendizaje de la lectura.

Así, en su conferencia “The Linguístic genius of babies”, muestra extraordinarias evidencias acerca del modo en el que los bebés aprenden lengua, cómo “toman estadísticas” sobre los sonidos que será necesarios para la producción de su lengua.

niños hermanos

En su exposición comienza hablando acerca de los períodos críticos del Aprendizaje. Entendemos este concepto como un período temporal limitado, durante el cual los niños son capaces de incorporar a su repertorio cognitivo o conductual nuevos aprendizajes y habilidades. Es decir, se trata de un período sensible para el aprendizaje.

La existencia de este período crítico en el aprendizaje del idioma explica el hecho de que los niños y bebés son “genios” en el aprendizaje de una segunda lengua hasta aproximadamente los siete años de edad. Dese el nacimiento hasta aproximadamente la etapa entre los 3 y 7 años de edad, la capacidad de aprendizaje de una segunda lengua es máxima. Sin embargo, a partir de este momento comienza un descenso sistemático de esta habilidad.

La lengua materna o nativa se adquiere durante la etapa de la niñez, mientras que generalmente, la segunda lengua puede ser adquirida tanto en la niñez como en la edad adulta. Sin embargo, son los niños los que presentan mayores ventajas para su adquisición, debido a la gran plasticidad que presenta su cerebro en desarrollo que, en muchos casos, les permite la adquisición de una gran cantidad de información de tipo sencillo o complejo de manera inconsciente y sin apenas esfuerzo (Navarro-Romero, 2009).

Diferentes investigaciones señalan la pubertad como la etapa crítica a partir de la cual el aprendizaje de una segunda lengua se hace más complejo. Debido a esto, a los adultos les resultará más complicado alcanzar un nivel experto o nativo en una segunda lengua, como consecuencia de la reducción de las propiedades plásticas cerebrales. (Navarro-Romero, 2009).

El principal objetivo del laboratorio dirigido por la Dra. Khul es hallar un modelo general de adquisición de la lengua y los períodos críticos que tienen lugar en el desarrollo social, emocional y cognitivo. De este modo, han centrado sus investigaciones en el período crítico del dominio de los sonidos empleados en el idioma nativo.

bebe con coche de peluche

Se llevó acabo un experimento, en el que se emplearon diferentes sonidos de todos los idiomas en diferentes puntos del mundo. El bebé debía sentarse en el regazo de su madre y se sometía a una fase de entrenamiento en la que debía girar su cabeza discriminaba un cambio de sonido, por ejemplo: de “ah” a “ih”. Si discriminaban este cambio correctamente, la respuesta era reforzada con la aparición de un juguete.

Este experimento mostró como los bebés son capaces de discriminar los sonidos de todos los idiomas, independientemente de su país de procedencia.

Los bebés se comportan como “Ciudadanos del mundo”, sin embargo los adultos no muestran esta capacidad, somos oyentes dependiente de la cultura, es decir, discriminamos los sonidos del idioma que dominamos.

De estos resultados derivó otra cuestión importante:

¿En qué momento dejamos de ser capaces de discriminar los sonidos de todos los idiomas y nos convertimos en oyentes culturalmente dependientes? .

Nos volemos oyentes dependiente de la cultura aproximadamente antes del primer año de vida.

bebe con cortacesped

Esta respuesta fue obtenida a través de un segundo experimento. Este se realizó con bebés residentes en Tokio y en EE.UU, midió los giros de cabeza de los bebés ante la escucha de los sonidos “ra” y “la”, relevantes en el idioma inglés pero no en el japonés.

Los resultados mostraron que, en el período de los 6 a los ochos meses las respuestas de los bebés son equivalentes, es decir, son capaces de discriminar los sonidos de forma independiente a su lugar de procedencia.

Sin embargo, dos meses después (10 meses de edad), los bebés estadounidenses muestran un incremento de sus repuestas ante estos sonidos y los japoneses un descenso. Esto nos puede indicar, que los bebés se están especializando en la escucha de sonidos relevantes del idioma que van a aprender.

La doctora Khul trata de explicar estos resultados de la siguiente manera: los bebés a medida que escuchan un discurso “Toman estadísticas”. Las estadísticas del inglés y del japonés son muy diferentes. El inglés tiene muchas R-L y la distribución del japonés es totalmente diferente. Donde hay un mayor grupo de sonidos intermedios. Por ello, los bebés a través de su estudio estadístico son capaces de detectar estas diferencias.

Los bebés analizan estas estadísticas y comienzan especializarse en los sonidos más relevantes. Absorben las estadísticas del idioma y eso cambia sus cerebros y los transforma en oyentes dependientes de la cultura.

A medida que las distribuciones se estabilizan, el aprendizaje se hace más lento. Los adultos, ya no absorbemos de forma inconsciente esas estadísticas.

Sin embargo, la Dra. Khul sostiene que en el caso de los bilingües , estos deben poseer dos grupos paralelos de estadísticas, que se alternan entre sí dependiendo del idioma del discurso. Esto se probó, a través de un nuevo experimento.

Cuando se hace la prueba en monolingües en niños japoneses y EE.UU con los sonidos del mandarín muestran el mismo patrón. Entre los 6-8 meses, son totalmente equivalentes. Dos meses después (10-12 meses). Los bebés taiwaneses progresan mientras que los EE.UU no. Sin embargo, si se expone a los bebes estadounidenses al mandarín durante 12 sesiones (durante el período crítico, hasta los 8 meses de edad) alcanzan el mismo nivel de discriminación de sonidos que los bebes de Taiwán (expuestos al mandarín durante 10 meses y medio). Esto demuestra que los bebés comienzan a extraer estadísticas el nuevo idioma al que están expuestos.

El papel de la interacción social

bebe con caracol

Además, también se trató de estudiar el papel de la interacción social en el aprendizaje de idioma.

Patricia Kuhl llevó a cabo dos experimentos para la importancia de esta interacción en la adquisición de una lengua (Navarro-Romero, 2009). En estos, los bebes se expusieron directamente a hablantes nativos empleando cuentos y juguetes y otro grupos, estuvo expuesto al idioma a través de un medio audiovisual, en este caso, películas. En el primero, Kuhl trabajó con un grupo de niños que, en un número determinado de sesiones, jugaban con hablantes nativos utilizando juguetes o cuentos. Navarro-Romero, 2009).

Los resultados mostraron que, el grupo de bebés expuestos al idioma a través de técnicas audiovisuales no mostró ningún aprendizaje. De esto se extra una clara conclusión: La interacción social directa es esencial para que los bebés absorban las estadísticas del idioma al que están expuestos.

En general, los resultados y las conclusiones expuestas por la Dra. Khul muestran como existe un período crítico de aprendizaje de la lengua. Desde el nacimiento hasta aproximadamente los tres años de edad, nuestra capacidad de asimilar una segunda lengua es máxima.

Esta conclusión tiene implicaciones importantes a nivel educativo para el aprendizaje de otras lenguas y para el establecimiento el momento idóneo de exposición a estas. Por otro lado, también señala la necesidad de la interacción comunicativa social directa para la incorporación de los aprendizajes de tipo lingüístico.

Bibliografía

  1. Jhonson, M. H., & de Hann, M. (2015). Languague. En M. H. Jhonson, & M. de Hann, Developmental Cognitive Neuroscience (Fourth Edition ed.,
    págs. 166-182). Wiley Blackwell.
  2. Khul, P. (2010). The linguistic genius of babies. Ted Talks.
  3. Navarro Romero, B. (2010). Adquisición de la Primera y Segunda Lengua en Aprendientes de Edad Infantil y Adulta. Revista Semestral de Iniciación a la Investigación en Filología, 2, 115-128.
  4. Roselli, Mónica; Matute, Esmeralda; Alfredo, Ardila;. (2010). Neuropsicología del Desarrollo Infantil. México: El Manual Moderno.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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