Discusiones de Pareja Constantes: Cómo Pararlas en 10 Pasos

Las discusiones de pareja constantes y destructivas son como el tabaco o el alcohol: tóxicas, pero también adictivas, y cuando no las tienes te crean una especie de síndrome de abstinencia.

Estas discusiones tóxicas generan un gran malestar en la relación de pareja. Se genera un clima de tensiones que impiden la felicidad, la paz y la armonía. Una vez estás inmerso/a en ellas, es complicado saber pararlas, y aunque no te gusten y no quieras tenerlas, vuelven a producirse una y otra vez.

A veces se piensa que se tratan de discusiones sin importancia, que si luego la pareja se lleva bien no pasa nada. Sin embargo, estar constantemente así puede llevar a construir una relación tóxica. Para tener una relación de pareja feliz es necesario tener una comunicación eficaz, reglas y hábitos que permitan la convivencia. 

Cómo parar las discusiones de pareja en 10 pasos

Deja de jugar a juegos

Couple Or Marriage Angry And Sad After Argument

En las discusiones destructivas, uno de la pareja o ambos, busca o buscáis ganar la discusión, dar en su punto débil, dejar al otro desarmado, que el otro se sienta mal, para tú ganar poder y estar en una posición por encima del otro.

Después de cada discusión destructiva hazte las siguientes preguntas: ¿Te ha servido para ser más feliz?, ¿Te sientes mejor contigo mismo por haber ganado?, ¿Te sientes más seguro contigo mismo?

Puede que sí, pero es una FALSA sensación de felicidad/seguridad. No lo olvides. Te estás engañando a ti mismo.

Deja de jugar a este juego absurdo de conseguir el poder. El poder, la seguridad y la felicidad se consiguen de una forma muy diferente.

Analiza el motivo real de la discusión

Está claro que una discusión de “por qué no has fregado los platos”, “por qué me has contestado borde” o “por qué no has reservado restaurante si te dije que lo hicieras”, puede ser motivo para derivar en una discusión, pero no motivo de peso para derivar en una discusión destructiva.

Esto requiere de un análisis más profundo.

Si frecuentemente te encuentras con tu pareja envuelto en discusiones destructivas, está claro que uno de la pareja o ambos tiene o tenéis conflictos emocionales internos no resueltos.

Estos conflictos emocionales internos suelen tener que ver con vivencias del pasado. Ya sean experiencias en relaciones vividas como negativas, conflictos familiares y/o traumas de diferente índole.

Estos conflictos emocionales no resueltos son los que activan, en las discusiones, emociones negativas intensas y descontroladas.

La ira, rabia, rencor u odio se deben a experiencias vividas que no has gestionado adecuadamente. Son expresadas y desatadas en las discusiones con tu pareja convirtiéndose en destructivas.

La emoción sentida es tan fuerte que va dirigida a querer destruir a tu pareja y hacerle daño. Pasado un tiempo, cuando las aguas se calman, puedes reconocer que tu reacción ha sido exagerada y tu pretensión no era hacerle daño.

Sin embargo, esto no puede seguir así una vez tras otra, ya que la relación poco a poco se va deteriorando y se va instaurando un clima cada vez más negativo en la pareja.

Analiza qué hay detrás de cada discusión, ¿Es tan grave que no haya fregado los platos? ¿Qué es realmente lo que me ha dolido de todo esto?

Siéntate con tu pareja y ayudaros mutuamente a descubrir las razones reales que os llevan a ir al límite. Para ello tienes que adentrarte en tu mundo emocional.

Rompe tu muro emocional

teoría triangular del amor

Puede ser que, por estas experiencias vividas de las que hablaba, te hayas ido construyendo un muro emocional para no lidiar con esas emociones negativas y por tanto evitar así el sufrimiento.

Este muro o defensa que has construido te aporta una cierta seguridad en la relación con los demás, pero abre un abismo en tu relación íntima con tu pareja que dificulta la solución de conflictos.

Tu pareja está, entre otras cosas, para poder hablar sin miedo de todas tus inseguridades, miedos y debilidades. No te pongas a la defensiva, no es tu agresor sino tu aliado, sólo tienes que dejar que lo sea.

Por tanto, para poder analizar el por qué te has puesto tan furioso o rabioso, debes traspasar esa barrera emocional que te distancia de tus sentimientos y poder expresarlos con tu pareja.

No tengas miedo de entrar en contacto con tus emociones, si las escuchas con atención, te guiarán para que consigas un mayor bienestar.

Sé honesto contigo mismo

Es importante que seas capaz de reconocer tus errores en todo momento. Esto forma parte de la madurez emocional.

No caigas en el falso mito de que reconocer tus errores y pedir perdón implica rebajarte. Es justamente al contrario. Alcanzarás un nivel superior de madurez y armonía cuando seas capaz de hacerlo.

En realidad el poder, el respeto y la felicidad solo pueden conseguirse de una sola forma: con amor. El poder y el respeto impuesto, no es real; ya que el otro actúa como tú quieres por miedo.

En cambio, si tú ofreces amor a las personas y las haces sentir especiales, te eligen de forma incondicional.

Si eres tú quien suele reconocer los errores y en cambio tu pareja no lo hace, muéstrale el camino de cómo hacerlo. Le enseñarás una valiosa lección que le aportará paz interior.

Cómo tener una discusión constructiva

Cuando discutas con tu pareja, evita poner el foco de atención en el contraataque. El contraataque únicamente lleva a discusiones en escalada con peligro de que deriven a discusiones destructivas.

Una opción mejor es que busques internamente en qué te has equivocado tú para que tu pareja se sobresaltara.

Si la discusión va aumentando de intensidad, tómate un respiro, dile a tu pareja que necesitas un rato para pensar y que luego retomaréis el asunto.

Es importante que el asunto lo retomes y que no lo dejes pasar. Si lo dejas pasar y no habláis de lo ocurrido, se va acumulando poco a poco la rabia y el rencor, que en un momento u otro saldrá en forma de discusión destructiva.

Una vez te has relajado, comienza la charla expresando cuáles crees que han sido tus errores. De esta forma permites rebajar la posición defensiva en la que seguramente se encuentra tu pareja.

Seguidamente exprésale cómo te has sentido. Esta forma de enfocarlo es importante y te explico por qué en el siguiente paso.

Así como tú expresas cómo te has sentido, también debes tratar de averiguar y entender cómo se ha sentido tu pareja.

Una vez hayáis puesto los sentimientos en común, es importante que lleguéis a un acuerdo de qué hacer o cómo actuar la próxima vez para que no vuelva a repetirse.

Si tenéis dificultad para tener una charla relajada ya que cada vez que lo intentáis aumenta el tono de voz y la tensión, os aconsejo que vayáis a un lugar público. La presencia de otra gente hará que os controléis y podáis hablar de una forma más relajada.

Habla desde la emoción

Un profesor de la universidad me dijo un día algo que realmente me ha funcionado hasta el día de hoy:

Cuando estés en una discusión, habla siempre desde tu emoción: “me he sentido dolido porque …” en vez de “es que tú has hecho tal cosa para fastidiarme”.

Si tú hablas desde tus sentimientos, eso es algo que nadie puede rebatirte, ya que los sentimientos solo los sientes tú y nadie más. En cambio si tú haces interpretaciones de lo que el otro ha hecho, siempre lleva a desacuerdos sin solución.

Por tanto, no hagas interpretaciones acerca de lo que el otro ha dicho o hecho sino de cómo te has sentido tú. Esto ayudará a rebajar la intensidad de las discusiones y a que la otra persona pueda llegar a entenderte con mayor facilidad.

No evites las discusiones, aprende a discutir

A menudo ocurre que uno de la pareja trata de evitar los conflictos para no discutir.

Como dije al principio, es normal discutir y no solo normal sino que es útil y productivo si sigues estos pasos y logras llegar a un entendimiento y acuerdo mutuo.

De hecho, las parejas que no discuten nunca pueden tener un problema mayor. Normalmente se trata de una relación poco íntima, que se relacionan entre sí desde la superficie. Con lo cual eso les lleva a no haber motivos de discusión pero tampoco de intimidad.

Cuando hay algo que te molesta de tu pareja o no ves apropiado, no te lo guardes.

El peligro de guardarse lo que a uno le molesta del otro, es que llega un momento que la persona explota, y lo hace de forma incontrolada. Y eso es algo que debes corregir.

No se trata de evitar las discusiones sino de aprender a discutir.

Exprésale desde la calma y la serenidad cómo te sientes cuando él/ella se comporta de esa manera. Recuerda hablar siempre desde tu sentimiento. No juzgando su forma de actuar.

Si tu pareja se enfada y se enciende, entonces está claro que ahora el problema lo tiene él/ella que no es capaz de reconocer sus errores y de hablar desde el respeto. Con lo que debe volver al paso 2 y 3.

Celebra que habéis resuelto la discusión con éxito

Te has tomado un tiempo para pensar, te has sentado a hablar con tu pareja acerca de la discusión que habéis tenido, has entendido su sentimiento y él/ella el tuyo, has planteado cómo actuar la próxima vez para que no vuelva a ocurrir lo mismo.

Muy bien, lo lograste, pero no lo dejes ahí, celebra que os habéis reconciliado y que habéis llegado a un entendimiento.

Este gran esfuerzo y su final feliz deben ir acompañados de una recompensa.

Así que sal a cenar fuera, mirad una película abrazados o disfruta de un buen encuentro sexual que os ayude a reconectar.

Evita posibles recaídas

Como dije al principio de este artículo, las discusiones destructivas son como el tabaco o el alcohol, y como toda droga hay que prevenir las posibles recaídas.

Para ello, es importante que cuides la relación de pareja. No se trata sólo de intentar no tener discusiones destructivas sino también de generar un clima general de paz y amor dentro la pareja.

Este clima de paz y amor no aparece sólo, sino que requiere de tu esfuerzo y dedicación:

  • Exprésale frecuentemente a tu pareja lo que significa para ti.
  • Háblale con el mismo respeto que te gusta a ti que lo haga.
  • Ten de vez en cuando algún detalle hacia él/ella que le haga sonreír.
  • Exprésale de vez en cuando las cosas que te gustan de él/ella.

Si aplicas los tips que te he comentado y cuidas la relación en el día a día, las discusiones destructivas formarán parte del pasado.

Acude a terapia de pareja

Si tras poner en práctica de forma deliberada estos tips observas que las discusiones destructivas de pareja continúan, es el momento de plantearse la terapia de pareja.

Como he comentado anteriormente, las discusiones destructivas vienen dadas porque un miembro o ambos de la pareja tiene conflictos emocionales no resueltos.

No es fácil resolver por uno mismo los conflictos emocionales internos, ya que muchas veces uno no es consciente de ellos o bien sí es consciente pero no sabe cómo abordarlos ni gestionarlos.

En ese caso, te recomiendo que cuentes con la ayuda de un profesional para que te guíe en este proceso. Recuerda que estamos siempre para poder ayudarte.

¿Y tú qué haces para evitar las discusiones de pareja destructivas? Tu opinión ayudará a los lectores. ¡Gracias!

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Licenciada en Psicología y Máster Sanitario en Práctica Clínica

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