Disfemia: síntomas, tipos, causas, tratamientos

La disfemia o tartamudez es un trastorno del habla caracterizado por distintas alteraciones en la expresión de palabras. Algunas de las más comunes son la repetición o prolongación de sonidos, sílabas, palabras o frases. También podrían aparecer pausas o bloqueos, durante los que la persona se queda callada sin poder continuar hablando.

Para muchas de las personas que sufren disfemia, el principal problema es la repetición involuntaria de sonidos. Sin embargo, en muchos casos aparecen otros síntomas de carácter emocional o psicológico que pueden dificultar en gran medida la vida de los pacientes.

Fuente: pixabay.com

El término disfemia abarca un rango muy amplio de problemas del habla. Algunos de los pacientes tan solo tienen ligeras dificultades para hablar sin pararse; pero otros sufren verdaderos impedimentos a la hora de comunicarse de manera efectiva. Se cree que aproximadamente 70 millones de personas en todo el mundo sufren tartamudez.

En este artículo veremos las características más comunes de la disfemia, los tipos que existen, y cuáles son los síntomas que provoca en quienes la sufren. Además, estudiaremos la última evidencia sobre qué causa la tartamudez, así como algunos de los tratamientos más efectivos disponibles hoy en día.

Síntomas

Los síntomas de la disfemia pueden clasificarse principalmente en dos grupos: comportamientos primarios, y problemas emocionales. Además, también hay que tener en cuenta la variabilidad con la que se dan normalmente los síntomas. En este apartado veremos todos estos temas.

Comportamientos primarios

Los comportamientos primarios son los síntomas observables de la disfemia; es decir, aquellos que tienen que ver con la dificultad para producir lenguaje de la manera habitual.

Entre los más comunes se encuentran la repetición de algunos elementos del lenguaje, la aparición de bloqueos al hablar, o la prolongación de ciertos sonidos.

La principal diferencia entre una persona que padece disfemia con los fallos normales al hablar de un individuo sin este trastorno es la frecuencia con la que se producen estos errores.

Además de esto, los comportamientos primarios problemáticos pueden durar más, y la persona afectada normalmente tiene que realizar grandes esfuerzos para comunicarse.

Los comportamientos primarios de la disfemia pueden clasificarse en tres subgrupos: movimientos repetidos, posturas fijas, y comportamientos superfluos.

Movimientos repetidos

Este grupo de síntomas primarios de la disfemia tienen que ver con la producción repetida de uno o varios sonidos. Pueden darse tres tipos distintos, que variarán en frecuencia en función de cada persona.

El primero es la repetición de sílabas completas. El individuo con este síntoma repetirá varias veces una palabra monosílaba, o bien una sílaba que forme parte de una palabra más larga.

El segundo es la repetición de sílabas incompletas. En este caso, normalmente se repite un solo sonido, como una consonante que forma parte de una palabra más larga.

El tercero, la repetición de sílabas múltiples, implica producir múltiples veces grupos de sonidos más complejos, como por ejemplo una palabra completa o incluso varias seguidas.

Posturas fijas

El segundo tipo de síntomas primarios de la disfemia tiene que ver con el mantenimiento de un sonido durante un tiempo prolongado. En algunos casos, este síntoma también puede producirse al contrario, manteniendo el silencio entre palabras más tiempo de lo normal.

Las personas que presentan posturas fijas parecerán estar realizando un gran esfuerzo para producir el lenguaje de manera fluida, pero a menudo no lo consiguen.

Comportamientos superfluos

Por último, los comportamientos superfluos tienen que ver con ciertas conductas relacionadas con el lenguaje pero que no aportan nada al mensaje que se quiere transmitir. Estas pueden ser de dos tipos: verbales y no verbales.

Los comportamientos superfluos verbales tienen que ver con la producción de sonidos que no pertenecen a lo que se está comunicando. Por ejemplo, puede implicar el uso de interjecciones, palabras erróneas u otros elementos similares.

Los comportamientos superfluos no verbales, por el contrario, tienen que ver más con acciones corporales que con sonidos. Una persona con disfemia podría, por ejemplo, aclararse la garganta, mover la cabeza o chasquear los dedos constantemente mientras habla. Normalmente, estas conductas son un intento de romper un bloqueo en el habla.

Problemas emocionales

Al contrario de lo que ocurre en otros trastornos del lenguaje, las personas que padecen disfemia son perfectamente conscientes de sus problemas para hablar de forma fluida.

Por eso, en la mayoría de los casos la tartamudez acaba provocando todo tipo de síntomas relacionados con el bienestar cognitivo y emocional de los pacientes.

Algunos de los problemas emocionales más frecuentemente provocados por la disfemia a corto plazo son la vergüenza, la culpa, la frustración, el miedo o la ira. Las personas con este trastorno del habla suelen experimentar todos estos sentimientos de manera cíclica, pasando de unos a otros en función del momento.

Por otro lado, cuando estas emociones negativas están presentes, la tensión que producen podrían agravar los síntomas primarios de la disfemia. Por lo tanto, esto se convertiría en un círculo vicioso normalmente muy complicado de resolver.

A largo plazo, si no se trata, la tartamudez puede acabar provocando problemas emocionales más graves. Entre los más comunes, se encontrarían la baja autoestima, falta de confianza en uno mismo, ansiedad social, evitación de las relaciones con los demás, o incluso la depresión.

Variabilidad de los síntomas

Otro factor a tener en cuenta relacionado con los síntomas de la disfemia es que estos no se presentan siempre con la misma intensidad, incluso en el caso de personas que la padecen de forma severa.

Por lo general, parece que las situaciones de estrés empeoran las dificultades, mientras que aquellas en las que la persona se siente con confianza hacen que disminuyan.

Cuando el individuo está leyendo un texto en voz alta, hablando con niños, o cantando, por ejemplo, las dificultades pueden hacerse mucho menos pronunciadas o incluso desaparecer.

Por el contrario, cuando la persona tiene que enfrentarse a situaciones como realizar una llamada telefónica o hablar en público (algo que suelen temer por lo general estos individuos), los síntomas pueden llegar a hacerse tan graves que impidan por completo la comunicación.

Tipos

La tartamudez no siempre se presenta de la misma forma ni causa exactamente los mismos síntomas en personas diferentes. Normalmente, se suele clasificar la tartamudez dentro de tres posibles tipos: disfemia tónica, disfemia clónica, y disfemia mixta.

Disfemia tónica

La principal dificultad de las personas con disfemia tónica se da a la hora de comenzar a hablar. Cuando tienen que empezar un discurso o una conversación, pueden sufrir bloqueos, repeticiones de sonidos, o incluso espasmos musculares que les impiden llevar a cabo esta tarea correctamente.

Eso sí, una vez que han conseguido empezar a hablar, estos individuos no suelen tener grandes problemas para producir su discurso sin repeticiones ni bloqueos.

Disfemia clónica

Al contrario de lo que les ocurre a las personas con el tipo anterior de tartamudez, aquellos que presentan disfemia clónica apenas tienen problemas para comenzar a hablar; pero suelen tener graves dificultades para finalizar lo que quieren decir sin pararse o quedarse bloqueados en alguna parte de su discurso.

Disfemia mixta

Por último, las personas con disfemia mixta presentan problemas en los dos ámbitos. No solo tienen dificultades a la hora de comenzar a hablar, sino que además también presentan graves inconvenientes para mantener un discurso fluido y sin trabas.

De los tres tipos de disfemia que existen, la mixta es la que más suele afectar a la salud emocional de los pacientes, ya que es la que más les dificulta comunicarse con sus semejantes.

Causas

Los mecanismos exactos que provocan que una persona desarrolle disfemia no son conocidos a la perfección. Sin embargo, sí que sabemos que existen al menos tres tipos de factores: los que tienen que ver con un problema durante el desarrollo del individuo, los de tipo genético, y los que tienen que ver con factores neurogénicos.

Factores relacionados con el desarrollo

El tipo más común de tartamudez aparece durante la infancia de las personas cuando todavía están aprendiendo a hablar correctamente y desarrollando sus habilidades vocales.

Algunos científicos e investigadores creen que este tipo de disfemia se produce cuando las habilidades del niño no son suficientes para cumplir sus propias exigencias.

Existen muchos factores distintos que pueden provocar la aparición de la tartamudez en la infancia y su mantenimiento en la vida adulta. Ciertas corrientes de la psicología creen que este problema siempre tiene que ver con algún tipo de trauma que estaría en el fondo del asunto.

En cualquier caso, los factores del desarrollo suelen ir acompañados de otros, como por ejemplo una vulnerabilidad genética a este problema o la presencia de algún tipo de daño cerebral.

Factores genéticos

Los estudios de neuroimagen más recientes han descubierto que existen diferencias consistentes entre los cerebros de las personas con disfemia y los de quienes no padecen este trastorno. Esto podría indicar la presencia de ciertos factores de base que estarían relacionados con el problema.

Además, desde 2010 se han identificado al menos cuatro mutaciones de genes que parecen estar directamente asociados con la aparición de la tartamudez.

Sin embargo, tal y como ocurre en casi todos los trastornos de este tipo, la vulnerabilidad genética tiene que combinarse con un entorno determinado para provocar la disfemia.

Factores neurogénicos

Los factores neurogénicos son los más raros, y solo están presentes en un pequeño porcentaje de los casos de personas con disfemia. Tienen que ver con diversos tipos de daño cerebral, o dificultades para coordinar las partes del córtex relacionadas con la producción del habla.

Algunos de los factores neurogénicos más comunes son haber sufrido un ictus o un traumatismo craneoencefálico. En los casos en los que las principales causas son neurogénicas, la recuperación del paciente puede ser más complicada, pero todavía posible.

Tratamientos

El tratamiento aplicado en los casos de disfemia depende de varios factores, entre los que se encuentran el historial del paciente, su edad, y sus objetivos relacionados con el habla. Hoy en día no existe una cura universal para este problema, pero sí que hay varias técnicas que pueden producir una gran mejoría.

Terapia para niños

Cuando la disfemia aparece durante el desarrollo de un niño, el principal objetivo es conseguir que no se convierta en un problema durante la vida adulta.

A cortas edades, existen varias estrategias que pueden ayudar a los niños a mejorar su fluidez en el lenguaje a la vez que desarrollan actitudes positivas hacia la comunicación.

En estos casos, el tratamiento normalmente requiere enseñar a los padres cuál es la mejor manera de apoyar a sus hijos a la hora de desarrollar esta fluidez en el habla. Así, los padres tendrán que llevar a cabo algunas tareas que fomenten las posibilidades de que el problema desaparezca por sí solo.

Uno de los factores más importantes en la recuperación de los niños es la presencia de un entorno seguro que permita al niño hablar sin ser interrumpido. También es necesario que no se le corrija constantemente, sino que se le permita encontrar las palabras adecuadas por sí solo; y que se le asegure que no pasa nada por tener errores al hablar.

En la mayoría de los casos, con el suficiente apoyo de los padres y el tiempo necesario, la tartamudez acabará desapareciendo por sí sola.

Tratamientos para adultos

Pero, ¿qué pasa cuando la disfemia acaba trasladándose a la vida adulta? En estos casos, la solución suele ser mucho más complicada, y es posible que el problema no desaparezca nunca por completo. Sin embargo, sí que existen varios enfoque que pueden ayudar a paliar algunos de los síntomas.

Terapia

Muchas de las terapias actuales para adolescentes y adultos con disfemia tratan de ayudarles a minimizar el tartamudeo mientras hablan; por ejemplo, enseñándoles a hablar más despacio, a regular su respiración, o a pasar de respuestas monosilábicas a otras más complejas poco a poco.

Casi todas estas terapias, además, también intentan minimizar la ansiedad y el malestar que pueden sentir las personas con disfemia en ciertas situaciones sociales. Por último, la pertenencia a grupos de autoayuda puede ser muy beneficioso para los individuos con disfemia.

Medicación

Todavía no existe un tratamiento estandarizado con psicofármacos que se utilice para tratar la disfemia. Sin embargo, en algunos casos se han empleado con éxito medicamentos usados para otras enfermedades, como epilepsia, ansiedad o depresión.

Sin embargo, los psicofármacos a menudo tienen graves efectos secundarios y suelen ser muy adictivos. Por eso, su uso debería ser siempre considerado como la última opción, no como una solución rápida.

Referencias

  1. “Stuttering” en: American Speech – Language – Hearing Association. Recuperado en: 10 Noviembre 2018 de American Speech – Language – Hearing Association: asha.org.
  2. “Stuttering” en: National Insitute on Deafness and Other Communication Disorders. Recuperado en: 10 Noviembre 2018 de National Insitute on Deafness and Other Communication Disorders: nidcd.nih.gov.
  3. “Disfemia – tartamudez” en: Logopedia Sanchinarro. Recuperado en: 10 Noviembre 2018 de Logopedia Sanchinarro: logopediasanchinarro.es.
  4. “Tartamudez (disfemia)” en: Psicología y Mente. Recuperado en: 10 Noviembre 2018 de Psicología y Mente: psicologiaymente.com.
  5. “Stuttering” en: Wikipedia. Recuperado en: 10 Noviembre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

10 Comentarios

  1. hola buenas tardes, soy psicologa y sufro de disfemia tonica desde los 8 años. He estado en terapia psicológica y en tratamientos del lenguaje pero nada ha funcionado. Quisiera saber que otros tratamientos existen porque siento nada sirve y no quisiera seguir con este trastorno. Gracias

    • Hola Ana, yo desde muy temprana edad sufro de tartamudez y al entrar a la secundaria fue empeorando. No sabía que hacer, ni mi nombre podía decir y como nos hacían presentar a cada rato me daban ganas de llorar.

      Durante 3 años estuve leyendo en voz alta con un lapiz horizontalmente lo más atrás que podía en la boca; Hablaba de todo, aunque fuera sola, articulando exageradamente y lo que me caracteriza ahora es mi expresión, eso me ayuda a sacar las palabras (cuando hablo no hay segundo que no esté moviendo alguna parte de mi cuerpo). También anotaba las palabras, frases, lo que sea que sabía que no me salía decir y las practicaba. Además, expandí mi vocabulario para que cuando no me salga esa palabra pueda decirla de otra manera.

      Ahora ya estoy en mi último año de secundaria y a comparación de antes, mi progreso fue muy favorable. Cada vez que les menciono a mis compañeros o profesores que me tengan paciencia porque soy tartamuda, me dicen que no se me nota.

      Espero que te sirva de algo, besos 😀

  2. EL aporte de la señorita Daniela, esta como interesante; ya que yo también sufro de disfemia, voy a seguir el consejo de ella, espero que ojalá si me sirva…. gracias..

  3. En caso de que un niño ha adquirido la disfemia a los siete años. ¿cual seria la causa y como se podría tratar???. por que aun no entiendo como un niño que hablaba normal, de noche de la mañana adquiere esta dificultad. hay alguna explicación con base científica.

  4. Hola tengo disfemia desde siempre soy una persona mayor (59), y no he conseguido mejorar mi habla, he ido a una fonoaudiologa mucho tiempo cuando era más joven que me hacía repetir palabras, hablar frente a un espejo ó leer, pero sigo igual. Quisiera saber si existe algùn otro tratamiento.
    No entendì eso de “leer en voz alta con un làpiz horizontalmente lo más atrás que podía en la boca”, el comentario de Daniela Còrdoba.
    Por favor me lo podrìan explicar. Muchas gracias y espero vuestra respuesta.

      • Gracias por el consejo lo tendré muy en cuenta, pero sigo sin entender el comentario de Daniela Córdoba: “leer en voz alta con un làpiz horizontalmente lo más atrás que podía en la boca”.
        Por favor tengo interés en saberlo, me lo podrían explicar.
        Muevamente muchas gracias.

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