Disgrafía: Síntomas, Causas, Tratamientos

En término disgrafía se emplea cuando niños o ado tanto problemas en la caligrafía como en la ortografía (disortografía).

El aprendizaje de la lectura va a implicar una amplia variedad de conocimientos, habilidades y capacidades que en muchos casos van a resultar realmente complicadas de dominar por muchos niños que pueden presentar un trastorno de la expresión escrita (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

trastornos de la expresión escrita

Los trastornos de la expresión escrita forman parte de los trastornos específicos del aprendizaje y se refieren a la presencia de habilidades de escritura por debajo de lo esperado para la edad, nivel intelectual y curso escolar el niño (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

La expresión escrita implica un conjunto de habilidades motoras y de procesamiento de la información que pueden verse alteradas y por tanto, manifestarse con dificultades en la ortografía, la caligrafía, el espaciamiento, la composición, o la organización en el papel (Learning Disabilities Association of Ameria, 2016).

Todas las alteraciones de la expresión escrita van a inferir de forma significativa en el desempeño escolar y en todas aquellas actividades que requieren la escritura como herramienta fundamental(Matute, Roselli y Ardila, 2010).

Relación entre la expresión escrita y la disgrafia

Aunque la mayor parte de los niños no suelen presentar dificultades significativas en la escritura, cada vez se están detectando más problemas en la expresión escrita, muchos de los cuales pueden ser debido tanto al sistema educativo, ambienta familiar, nivel socioeconómico e incluso a factor neurobiológicos y genéticos (Ventura et al., 2011).

La escritura resulta una herramienta fundamental en la vida diaria, nos permite expresar ideas, conocimientos, a través de signos gráficos. Además, no es un proceso fácil de adquirir, hasta que alcanza un nivel de automatización óptimo requiere de una práctica continuada además de la disposición de diversos recursos cognitivos para responder de forma simultánea a todas las demandas que presenta esta habilidad (Ventura et al., 2011).

Para lograr una caligrafía legible, una ortografía sin errores o construir un texto con una estructura coherente, es esencial que dominemos varios subsistemas de la escritura (Matute, Roselli y Ardila, 2010):

  • El trazo gráfico.
  • La composición gráfica de la palabra y los aspectos ortográficos.
  • La separación entre palabras.
  • El acento ortográfico.
  • La puntuación.
  • La gramática.
  • La coherencia entre los textos.

Por otro lado, también existirán una serie de prerrequisitos cognitivos a la hora de abordar el aprendizaje de la escritura (Matute, Roselli y Ardila, 2010):

  • Lenguaje y metalenguaje: será necesario un nivel mínimo lingüístico para construir composiciones -habilidades fonológicas, aspectos semánticos, procesamiento de unidades-.
  • Memoria y atención: el control eficiente de los recursos atencionales nos facilitará la tarea de selección de los elementos importantes y por otro lado, la memoria operativa nos permitirá mantener el tópico del texto. Además, la memoria a largo plazo nos permitirá recuperar todo el conocimiento semántico referente a la construcción del lenguaje.
  • Lectura: la escritura y la lectura van a compartir procesos sin embargo, un niño buen lector no necesariamente va a ser también un buen escritor.
  • Funciones ejecutivas: serán esenciales para la planificación y organización del texto, para la selección de la estrategia de construcción adecuada
    y además, el manejo de forma simultánea de todos los subsistemas lingüísticos.
  • Variables afectivas: diferentes reportes clínicos ha relacionado variables como la ansiedad, la preocupación y la motivación con la escritura.

¿Qué es la disgrafia?

En la disgrafia vamos a poder observar diferentes deficiencias que van a provocar que las habilidades de escritura de un niño se sitúen sustancialmente por debajo de lo esperado.

Es frecuente observar dificultad para comprender texto escritos, errores gramaticales, errores de puntuación en la elaboración de grases, organización deficiente de los párrafos, errores de ortografía y una mala caligrafía.

Si atendemos a la características descritas en el Manual Diagnóstico y Estadístico de las enfermedades mentales (IV) los trastornos de la expresión escrita se caracterizan por:

A. Habilidades para escribir, evaluadas a través de pruebas normalizadas y administradas de forma individual, se sitúan significativamente por debajo de las esperadas para la edad cronológica del individuo, su coeficiente intelectual y la escolaridad propia de su edad.

B. El trastorno del criterio A interfiere significativamente en el rendimiento académico o en las actividades de la vida diaria que implican la realización de textos escritos (p. ej.: escribir grases gramaticalmente correctas y/o párrafos organizados).

C. Si existe un déficit sensorial, las dificultades de la capacidad para escribir exceden de las asociadas de forma habitual a éste.

¿Cuántos niños la padecen?

Actualmente no se conoce con exactitud la cantidad de niños que padecen este tipo de alteraciones; sin embargo, los especialistas de esta área estiman que la cifra puede ser paralela a la obtenida en los casos de trastorno de la lectura.

Diferentes estudios han mostrado una prevalencia que varía entorno al 1,3% para los problemas de caligrafía, del 3,7-4% problemas ortográficos y del 1-3% dificultades para escribir narraciones. Otros señalan que la frecuencia de estudiantes con dificultades oscilan entre el 6-22% (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

A pesar de estos, en una investigación más reciente realizada en EE.UU por la Universidad de Maryland (2002) se observó que aproximadamente entre un 3-10% de los niños escolarizados presentaban algún trastorno de la expresión escrita, presentaban problemas al deletrear; errores en la puntuación, gramática y además, una escritura deficiente (Ventura et al., 2011)

Patologías asociadas

No es extraño observar las alteraciones de la expresión escrita asociada a otros trastornos trastornos específicos del aprendizaje (Matute, Roselli y Ardila, 2010):

  • Trastorno del aprendizaje de la lectura.
  • Trastorno del cálculo o discalculia.
  • Déficit en el lenguaje.
  • Déficit perceptual.
  • Déficit en la motricidad.

Además también es posible observar las alteraciones de la expresión escrita en muchos niños afectados por el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o retraso en el rendimiento matemático. Por otro lado, también puede formar parte del Síndrome de Gesterman del desarrollo el trastorno de aprendizaje de tipo no verbal (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

Causas de la disgrafia

En general, al igual que en otros trastornos del aprendizaje podemos considerar que existe factores etiológicos tanto genéticos, neurobiológicos, perinatales como ambientales.

A nivel neurológico, las diferentes investigaciones han mostrado que no existe una sola región responsable de la escritura, sino que el desarrollo de esta actividad se consigue a través de una amplia red de regiones corticales.

De esta forma, en función de las diferentes etapas que conforman el acto de escribir podemos destacar la participación de diferentes áreas verbal (Matute, Roselli y Ardila, 2010):

  • Percepción y compresión del mensaje: corteza auditiva primaria bilateral, corteza temporal asociativa izquierda y áreas occipitales.
  • Transcodificación del mensaje: circunvolución angular y circunvolución supramarginal.
  • Acto motor: áreas sensoriales, corteza motora asociativa, hipocampo, zonas prefrontales.

Diversos autores sugieren que el origen de los trastornos de la expresión escrita puede encontrarse en una disfunción del hemisferio cerebral derecho. Sin embargo, otros asumen que subyace a alteraciones del lenguaje mediadas por el hemisferio izquierdo verbal (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

¿Desaparece la disgrafia en los adultos?

La Asociación Americana de Psiquiatría (2003) ha señalado que actualmente se tiene poca información acerca de la evolución a largo plazo de estas alteraciones.

Generalmente, suele persistir durante toda la etapa escolar primeria y secundaria y de forma esporádica se puede observar también en niños mayores o adultos (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

Desde una edad temprana pueden observarse alteraciones de la expresión escrita, generalmente en la caligrafía, mientras que en niños de más edad las deficiencias se relacionarán fundamentalmente con las habilidades de composición de textos y la expresión de ideas (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

Tipos de disgrafia

Podremos realizar clasificaciones de los trastornos de la expresión escrita en función del tipo de subsistema de escritura que se encuentre afectado o presente dificultades: digrafías motoras, disortografía, otros trastornos de la expresión escrita.

  • Disgrafías motoras: dificultades en los mecanismos motores involucrados en el trazo gráfico- prensión de lápiz, posición, postura del cuerpo, trazos, coordinación, organización espacial, movimientos rítmicos-.
  • Disortografía (disgrafía del desarrollo): dificultades en la adquisición de la ortografía –sustitución, omisión, intercambio de letras, sustitución de fonemas, etc.-
  • Otros trastornos de la expresión escrita: separación entre palabras, puntuación, gramática, coherencia de los textos.

A pesar de esta clasificación es muy frecuente encontrar agrupados los trastornos de la expresión escrita bajo el epígrafe genérico de disgrafía.

La Learning Disability Association of America define la disgrafía como la presencia de dificultades para escribir en niños cuando realizan trabajos escolares o actividades que requieran el empleo de la escritura. Afecta tanto a la capacidad de escritura como a la motricidad final (Learning Disabilities Association of Ameria, 2016).

Además, señala que es posible que un niño con disgrafía presente problemas específicos como : letra difícil de leer, inconsistencias en la distribución del espacio, mala planificación del espacio, ortografía deficiente y/o dificultad para componer un texto (Learning Disabilities Association of Ameria, 2016).

De esta forma, estos son algunos de los signos y síntomas que podemos identificar en la escritura (Learning Disabilities Association of Ameria, 2016):

  • Escritura ilegible o en cursiva.
  • Mezcla de diferentes trazos, minúsculas-mayúsculas, tamaños o formas irregulares y/o inclinación de las letras.
  • Palabras o letras inconclusas u omitidas.
  • Espacio poco uniforme entre las palabras y/o letras.
  • Posición anormal de la muñeca, cuerpo o papel.
  • Dificultad en la copia de letras, pre-visualización.
  • Escritura lenta y dificultosa.
  • Distribución del espacio en el papel.
  • Agarre inusual de lápiz.
  • Dificultad para tomar notas al dictado o escritura creativa.

Tratamientos para la disgrafia

Con una intervención temprana y adecuada es posible que la mayoría de los niños que padecen este tipo de alteraciones consigan una ejecución eficiente y funcional de su escritura.

En la intervención con este tipo de alteraciones podemos emplear diferentes estrategias:

  • Acomodación: proporcionar alternativas a la expresión escrita –evaluaciones orales-
  • Modificación: realizar cambios en las expectativas y tareas para evitar una pérdida de confianza y autoestima.
  • “Tratamiento”: es la intervención fundamental, proporcionar estrategias para mejorar las habilidades de escrituras y corrección de errores.

A pesar de que existen diferentes enfoques en la intervención de este trastorno, normalmente se intervienen a través de programas educativos. Estos suelen atender a las alteraciones específicas de la escritura que presenta el alumno, junto a las áreas cognitivas que puedan presentar un desempeño menor de lo esperado (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

Es frecuente que en el caso de los niños más pequeños se intervenga fundamentalmente en los aspectos motores y caligráficos, mientras que en los niños de mayor edad se suelen trabajar aspectos textuales que faciliten su desempeño académico (Matute, Roselli y Ardila, 2010).

Conclusiones

Los trastornos de la expresión escrita a menudo pasan desapercibidos o son subestimados en comparación con otro tipo de alteraciones. Es frecuente que asociemos muchos de síntomas de este trastorno a las dificultades o problemas cotidianos que pueden aparecer en el transcurso normal del aprendizaje de la escritura.

Desde etapas temprana de la vida de los niños debemos de prestar especial atención a todos los aspectos relacionados con la comunicación y el lenguaje ya que será la base fundamental del desarrollo tanto de otras habilidades cognitivas, como del desarrollo social y emocional.

Referencias

  1. DSF. (s.f.). What is Dysgraphia? Obtenido de SPELD Fundation: https://dsf.net.au/what-is-dysgraphia/
  2. LDA. (2016). Dysgraphia. Obtenido de Learning Disabilities Association of America:
    http://ldaamerica.org/types-of-learning-disabilities/dysgraphia/
  3. National Center for Learning Disabilities. (2016). What is Dysgraphia? Obtenido de LD online- The educator’s guide to learning disabilities and
    ADHD: http://www.ldonline.org/article/12770/
  4. Roselli, Mónica; Matute, Esmeralda; Alfredo, Ardila;. (2010). Neuropsicología del Desarrollo Infantil. México: El Manual Moderno.
  5. Ventura, M., Martí, Y., Pechoabierto, N., & Gil , J. (2011). Qué es y cómo afrontar el trastorno de la expresión escrita: orientaciones práticas.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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