Dislexia en Niños y Adultos: Síntomas, Causas, Tratamientos

La dislexia se trata de una dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico que se da en niños y adultos. Se caracteriza por una dificultad en la precisión/fluidez de reconocimiento de las palabras y por deficiencias en las habilidades de deletreo y decodificación.

Además, puede ocasionar otras consecuencias secundarias como problemas de comprensión o reducción de la experiencia lectora que pueden frenar la adquisición del vocabulario y la adquisición de otros conocimientos básicos (International Dyslexia Association, 2016).

dislexia en niños y adultos

Los términos trastorno del aprendizaje de la lectura y dislexia son sinónimos. En general, todos los niños aprenden a leer sin dificultades específicas; pero, aproximadamente el 25% pueden experimentar algún tipo de problema de adquisición en algún punto de su etapa escolar. Sin embargo, solo se le diagnostica dislexia a un grupo muy reducido (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

La características principal de la dislexia es la dificultad para aprender a leer, a pesar de esto, no todos los niños que tienen problemas para desarrollar este aprendizaje son diagnosticados con dislexia(Matute, Ardila y Roselli, 2010).

A pesar de que afecta a una parte importante de la población infantil y se considera una de las causas más alarmantes de fracaso escolar, no existe un acuerdo generalizado acerca de su etiología, mecanismos cognitivos implicados, e incluso sobre su caracterización categórica (Artigas-Pallarés, 2009).

Las tendencias científicas actuales sugieren que este trastorno tiene una evidente base neurobiológica y genética y que a nivel cognitivo, es consecuencia de un fallo en el procesamiento fonológico que realizamos de la información (López-Escribano, 2007).

¿Qué es la dislexia?

Ya a finales del siglo XIX se realizaron las primeras observaciones de personas en edad infantil que presentaban dificultades en el aprendizaje de la lectura (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Es en este período cuando se realizan también las primeras descripciones de pacientes que tras una lesión cerebral adquieren un trastorno de la lectura, al que se le denominó alexia (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Por otro lado, las investigaciones de Orton durante las primeras décadas del siglo pasado, destacaron la tendencia a las rotaciones e inversiones de símbolos, observadas en muchos de los niños con problemas de aprendizaje de la lectura. Además, señaló la prevalencia de la zurdera en estos niños o la existencia de una lateralidad mixta (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

En las décadas finales del siglo XX, aparece la primera definición de dislexia que otorga un estatus clínico, de la que se han derivado tres puntos esenciales Matute, Ardila y Roselli, 2010):

  • El contexto sociocultural y escolar no son responsables del trastorno específico de la lectura.
  • Existen dificultades en la esfera cognitiva que afectan al aprendizaje de la lectura.
  • El trastorno tiene un origen biológico.

De estas formas, todas estas características han sido precisadas en la definición actual de dislexia:

“La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje cuyo origen es neurobiológico. Se
caracteriza por dificultades en la precisión y/o fluidez en el reconocimiento de las palabras y pobres habilidades ortográficas y de decodificación. Estas dificultades típicamente resultan de un déficit en el componente fonológico del lenguaje que con frecuencia es inesperado en relación a otras habilidades cognitivas y a la instrucción escolar recibida. Dentro de las consecuencias secundarias se incluyen problemas en la comprensión lectora y una experiencia en la lectura reducida que limitan el crecimiento del vocabulario y el manejo de información” 
(International Dyslexia Association, 2016).

La dislexia afecta a los que lo padecen a lo largo de toda su vida; sin embargo, el impacto puede modificarse en las diferentes etapas. Puede dificultar la consecución de éxito académico y en formas graves, podrá requerir adaptaciones educativas especiales o servicios de apoyo adicional (International Dyslexia Association, 2016).

Por lo tanto, la dislexia es un tipo de trastorno que afecta específicamente a la capacidad lectora de una persona. Estos individuos suelen presentar un nivel de lectura más bajo de los esperado para su nivel de edad y de rendimiento intelectual general (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

A pesar de que se trata de un trastorno heterogéneo, las características comunes en todas las personas que padecen dislexia son (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015):

  • Dificultades en el procesamiento fonológico (manipulación de sonidos).
  • Deletreo.
  • Respuesta verbal/visual rápida.

¿Cuántas personas padecen dislexia?

El trastorno de aprendizaje de la lectura representa aproximadamente un 80% de los casos de personas con trastornos en el aprendizaje. Diferentes estudios han señalado que se trata del trastorno del aprendizaje que presenta mayor prevalencia (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

La asociación internacional de dislexia señala en los Estados Unidos de América aproximadamente un 13-14% de la población en edad escolar presenta alguna condición susceptible de educación especial. De estos, en torno a la mitad, se caracterizan por presentar trastornos del aprendizaje y además, el 85% presentan dificultades en el aprendizaje de la lectura y el lenguaje (International Dyslexia Association, 2016).

A pesar de esto, se estima que entorno al 15-20% de la población en su conjunto, presentan algunos síntomas de dislexia, de los que no todos serán diagnosticados con esta condición (International Dyslexia Association, 2016).

A nivel general, se acepta que la dislexia presenta una prevalencia de entre un 5 a 17.5% y que se puede observar en diferentes países. A pesar de esto, las características específicas de una lengua y su sistema ortográfico pueden tener diferentes efectos sobre la presencia de este trastorno (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

En el caso de la población hispanohablante, se considera que la prevalencia de la dislexia puede ser menos debido a que el sistema lingüístico es bastante simple y regular (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Por otro lado, se ha observado que la dislexia se presenta con mayor frecuencia en niños que en niñas, con una relación de 1.5 a 1 (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

En cuanto a la edad, existen notables variaciones en las diferentes posturas teóricas. Por un lado la hipótesis de retraso considera el retraso en el desempeño lector desaparece conforme aumenta la edad y el nivel escolar, mientras que la hipótesis de déficit considera que este déficit lector se va a mantener a lo largo de toda la vida (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

La dislexia puede presentarse en personas de todos los orígenes e incluso niveles intelectuales (International Dyslexia Association, 2016). A pesar de esto, la prevalencia también puede verse afectada por el contacto infantil con textos escritos, el desarrollo de la consciencia metalingüística, el reconocimiento de letras o la habilidad de segmentación fonológica (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Causas de la dislexia

Los estudios en el área de los trastornos del aprendizaje muestran que la dislexia parece tener una base genética y ambiental compleja. En líneas generales, los factores genéticos pueden ser responsables de entre un 30-70% de la variabilidad de la capacidad lectora (Benitez-Burraco, 2007).

La historia familiar del trastorno se considera el factor de riesgo más importante. En concreto, un estudio ha mostrado que entre el 35-40% de los familiares de primer grado de niños con dislexia también se encuentran afectado por este trastorno. Además, casi el 30% de familias en las que se ha diagnosticado a alguno de sus miembros, presenta al menos otro miembro afectado (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Por otro lado, en cuanto al porcentaje de variabilidad que no corresponde al nivel genético, se han identificados algunos factores de origen exógenos, entre los que se encuentran: la presencia de complicaciones durante la gestación o el parto; el padecimiento de algún tipo de infección durante la esta embrionaria; las alteraciones hormonales, la epilepsia, entre otros (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Además, diferentes estudios estructurales y funcionales de neuroimagen han mostrado diferencias tanto en la forma de funcionamiento como de desarrollo cerebral de las personas con dislexia (International Dyslexia Association, 2016).

A través de diferentes tomografías por emisión de positrones (TEP) y de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMF) ha mostrado anormalidades corticales microscópicas que reducen la conectividad entre diferentes áreas de la corteza cerebral. Además, estas técnicas ubican la localización de las zonas cerebrales disfuncionales en dos áreas del hemisferio izquierdo: región parieto-temporal y la región temporo-occipital (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Además se encuentran mecanismos compensatorios relacionados con áreas cercanas al giro frontal inferior de los dos hemisferios, además de la región occipital-temporal derecha, relacionada con el reconocimiento de palabras (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

¿Cuáles son los efectos de la dislexia?

El impacto del trastorno específico de la lectura es diferente para cada persona y depende en gran medida de la gravedad y de las intervenciones específicas que se estén realizando Los principales problemas que presentan las personas con dislexia son dificultad para el reconocimiento de palabras, fluidez de lectura y en algunos casos dificultad en la ortografía y escritura (International Dyslexia Association, 2016).

En muchos casos, también puede presentar problemas en el lenguaje expresivo aunque se expusieran a buenos modelos de lenguaje en sus contextos familiares y escolares con anterioridad. Pueden aparecer dificultades para expresarse con claridad o para comprender la totalidad de los mensajes emitidos por otras personas (International Dyslexia Association, 2016).

Aunque en diversas ocasiones es complicado reconocer o identificar algunos de estos problemas de lenguaje, estos pueden desencadenar consecuencias importantes a nivel escolar, laboral o en las relaciones sociales. Además, también puede afectar a la propia imagen persona, muchos estudiantes llegan a sentirse menos capaces, subestimando tanto sus capacidades como sus habilidades potenciales (International Dyslexia Association, 2016).

¿A qué componentes cognitivos y lingüísticos afecta la dislexia?

El análisis de los procesos neuropsicológicos implicados en el desarrollo de la dislexia, debemos hacer referencia a nivel de comorbilidad. En general, el trastorno de la lectura se asocia muy frecuentemente al trastorno del cálculo o expresión escrita. Por lo que compartirán características comunes y además pondrán relacionarse con problemas en el área socioemocional (desmoralización, baja autoestima, eficacia, etc.) (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Además, si hacemos referencia al diagnóstico etiológico, la dislexia puede aparecer asociada a enfermedades médicas, por lo que las dificultades cognitivas y lingüísticas se encontrarán asociadas al síndrome en cuestión (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Con relación a los componentes cognitivos implicados en la dislexia, se han propuesto un amplio número de teorías que involucran déficits en el procesamiento auditivo rápido, en el procesamiento visual, en la participación cerebelosa, déficit de automatización, déficit del sistema magnocelular, en el procesamiento de orden temporal o déficits motores. Sin embargo, actualmente la consciencia fonológica para ser el predictor más claro de las habilidades de lectura (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

Además, también existen otras funciones cognitivas y/o lingüísticas que se relacionan con el aprendizaje de la lectura: capacidad para decodificar estímulos visuales, velocidad de denominación, amplitud de vocabulario, capacidad de memoria operativa, capacidad de atención y concentración (Matute, Ardila y Roselli, 2010).

¿Cuándo se considera que un niño padece dislexia?

Los criterios diagnósticos recogidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales I-V, hacen referencia a las siguientes condiciones:

Criterio A: un rendimiento en lectura (esto es, precisión, velocidad o comprensión de la lectura evaluadas mediante pruebas normalizadas administradas individualmente) que se sitúa sustancialmente por debajo del esperado en función de la edad cronológica, del cociente de inteligencia y de la escolaridad propia de la edad del individuo. La lectura oral se caracteriza por distorsiones, sustituciones u omisiones; tanto la lectura oral como la silenciosa se caracterizan por lentitud y errores en la comprensión.

Criterio B: la alteración de la lectura interfiere significativamente el rendimiento académico o ciertas actividades de la vida cotidiana que requieren
habilidades para la lectura.

Criterio C: si está presente un déficit sensorial, las dificultades en lectura exceden de las habitualmente asociadas a él. Si hay una enfermedad neurológica o médica o un déficit sensorial, deben codificarse en el Eje III.

¿Es posible tratar la dislexia?

La dislexia es un tipo de trastorno que se va a presentar a lo largo de toda la vida de las personas que la padecen. Con una intervención eficiente, en muchos de los casos desarrollan un aprendizaje óptimo de la lectura y la escritura (International Dyslexia Association, 2016).

La identificación temprana y el tratamiento precoz es esencial para conseguir el control de los déficits y la adaptación exitosa a los diferentes niveles académicos.

En muchos casos se precisará la intervención de un terapeuta especializado que emplee diferentes estrategias multisensoriales para el trabajo con las dificultades lectoras. Es importante que la intervención se realice a través de un método sistemático que involucre varios sentidos (International Dyslexia Association, 2016).

Los estudiantes con dislexia a menudo requieren una retroalimentación repetida y una cantidad de practica elevada para desarrollar de forma correcta y eficaz las habilidades de reconocimiento de palabras (International Dyslexia Association, 2016).

Es frecuente que se apliquen modificaciones académicas para facilitar el éxito curricular. Los estudiantes con dislexia suelen requerir un tiempo mayor para completar las tareas o ayudas para tomar apuntes (International Dyslexia Association, 2016).

Referencias

  1. Artigas-Pallarés, J. (2009). Dislexia: enfermedad, trasntorno o algo distinto. Rev Neurol, 48(2), 63-39.
  2. Benítez-Burraco. (2007). Bases moleculares de dislexia. Rev Neurol, 45(8), 491-502.
  3. IDA. (2016). Dyslexia Basic. Obtenido de Internatinoal Dyslexia Association: http://eida.org/
  4. López-Escribano, C. (2007). Contribuciones de la neurociencia al diagnóstico y tratamiento educativo de la dislexia del desarrollo. Rev Neurol, 44
    (3), 173-180.
  5. Roselli, Mónica; Matute, Esmeralda; Alfredo, Ardila;. (2010). Neuropsicología del Desarrollo Infantil. México: El Manual Moderno.
  6. Soriano-Ferrer, M. (2004). Implicaciones educativas del déficit cognitivo de la dislexia evolutiva. Rev Neurol, 38(1), 47-52.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

2 Comentarios

  1. El artículo sobre las consecuencias del bullying en muy interesante, claro y preciso ¿podrían indicarme dónde encontrar las investigacíones que citan? Me gustaría leerlas. Gracias. Olga Barrientos

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