¿Qué es el Efecto Placebo y Cómo Funciona?

El efecto placebo (ep) es un fenómeno psicológico que se da cuando un tratamiento produce un efecto beneficioso debido a la sugestión, no al efecto real del tratamiento. 

A lo largo de la historia del ser humano se han creado y aplicado múltiples y diferentes prácticas terapéuticas que incluían terapias inespecíficas como fármacos o drogas.

efecto placebo

Por ejemplo, podemos referirnos a la sangre de lagarto, el excremento de cocodrilo, diente de cerdo y numerosos brebajes que se utilizaban como remedios en Egipto. El objetivo de su administración, en general, era claro: disgustar al demonio que con seguridad se había introducido en el cuerpo de la persona doliente y conseguir echarle fuera del mismo.

Si nos remontamos en los tiempos parece que el primer descriptor de este efecto placebo fue Platón quien advirtió que “un remedio terapéutico sólo puede ser eficaz si antes de administrarse se somete al enfermo a un ensalmo, un discurso realmente persuasivo”.

Por otro lado fue Houston en 1938 quien afirmó que la historia de la medicina es en gran medida la historia del efecto placebo. Según este científico el médico ha contado con un aliado muy especial, la relación personal con el enfermo. Los agentes terapéuticos por medio de los cuales conseguían las curaciones eran sus propias personas.

¿Desde cuando se da el efecto placebo en la medicina moderna?

Hasta muy recientemente prácticamente todas las intervenciones terapéuticas que tenían repercusión en los pacientes eran consecuencia del efecto placebo. De hecho, a finales del siglo XIX sólo se conocían un número muy reducido de sustancias con unos efectos superiores al placebo. Por ejemplo, la quinina para tratar la malaria, el opio como analgésico, el cólquico para la gota, el nitrato de amilo para dilatar las arterias en personas con angina y la aspirina.

Es curioso que actualmente se sigan utilizando muchos procedimientos que no tienen un efecto específico sobre el malestar y la enfermedad. Todo ésto se ha originado debido a aspectos como:

  • La escasa información que poseen los médicos respecto a la acción específica, efectos secundarios, contraindicaciones… de muchos de los fármacos que administran.
  • Errores diagnósticos.
  • Errores de autoadministración de los medicamentos que cometen los pacientes.
  • Efectos variables de las drogas según el momento del ciclo biológico en el que se administran.

Además, alrededor de un 40 % de  los fármacos que compramos en las farmacias no tienen contrastada su eficacia en ensayos clínicos. De hecho, existe un abuso del consumo de fármacos en las sociedades industrializadas. 

Para demostrar la eficacia de cualquier fármaco se suele recurrir a estudios de doble ciego, en el que ni el paciente ni el clínico conocen si están administrando o tomando la sustancia eficaz o el preparado placebo. De esa manera, se controlan las variables que rodean al acto clínico  y que influyen de un modo importante en el resultado de cualquier terapia.

Existen algunos estudios realizados al respecto. Por ejemplo, uno realizado por Abramson, Jarvik, Levine, Kaufman e Hirch informan que al administrar un placebo como agua del grifo a 33 sujetos adultos que creían estar tomando LSD, entre el 25 y 60% de los participantes mostraron síntomas característicos de la reacción al ácido lisérgico.

Características del efecto placebo

A raíz de las investigaciones realizadas a lo largo de tiempo con respecto a este efecto se han observado las siguientes características.

características efecto placebo

Si hacemos referencia a términos cuantitativos se obtienen los siguientes datos interesantes:

  • El efecto placebo afecta entre un 0-70% de las personas, con una media de personas con respuestas a dicho efecto del 35%.
  • La mejoría de los síntomas o cantidad de alivio se distribuye entre el 20-70%, con una media del 50% de personas que la refieren aplicada sobre todo al dolor.

Esto se observa sobre todo con respecto al dolor, uno de los principales ámbitos de aplicación del placebo. Aunque también se aplica dentro del ámbito de la salud, como en el asma, la esclerosis múltiple, el resfriado común, la diabetes o a las úlceras.

Variables moduladoras del efecto placebo

En cuanto a la diversidad de variables que están detrás de los resultados de los placebos podemos hacer referencia a aquellas relacionadas con el profesional que lo administra, relacionadas con el paciente, relacionadas con la relación entre profesional y usuario, y aquellas relacionadas con el contexto y el marco cultural.

Con respecto al profesional, podemos hacer referencia a los siguientes aspectos:

Modo en el que el profesional interacciona con el paciente

Si es empático y confía en las propiedades curativas del tratamiento el efecto es mayor. Esto puede traducirse en que el profesional no atienda al reloj cuando está con el paciente, o que únicamente inicie una receta tras haber aclarado el diagnóstico. Además la comunicación no verbal es muy importante, si transmite escepticismo o inseguridad el efecto del placebo es mucho menor. Esto también se ha comprobado con el efecto de fármacos, por ejemplo con los tranquilizantes cuya efectividad puede caer desde un 10 a un 77%.

En 1992, Skrabanek y McCormick ilustran este efecto con la paradoja de Asher. Viene a decir que si un médico cree con firmeza en su tratamiento y lo defiende, los resultados que obtenga con el mismo serán mejores, sus pacientes se encontrarán mejor y acudirán más a su consulta. ¿Y donde está el fenómeno paradójico? Pues en que aquel que puede ser considerado como mejor profesional no necesariamente es el que más sabe sino el que cree saber y es capaz de persuadir de ello a los demás.

Variables relacionadas con el paciente

Con respecto al paciente, se ha visto que las personas con una alta necesidad de agradar, aquellas que muestran una baja autoestima, o aquellos que puntúan alto en locus de control externo (sitúan el control de fenómenos en aspectos externos) muestran una alta sensibilidad al EP.

En cuanto a variables como el sexo, la edad, la hipocondría, la dependencia o el neuroticismo, se ha visto que discriminan mejor a aquellas personas más susceptibles. La ansiedad como síntomas somáticos (taquicardia, nerviosismo, sudoración de las manos, la dificultad para dormir o la tendencia a la distracción) parece ser una variable facilitadora, ya que la administración del placebo puede ser suficiente para eliminarlos, al menos temporalmente.

En cuanto a la relación médico-paciente, es necesaria que se base en una comunicación clara, concisa y comprehensible. El objetivo es que el paciente siga correctamente las pautas del tratamiento prescrito y conozca lo que tiene que hacer, cuándo tiene que hacerlo, que sepa qué es lo que hace el medicamento y si cree que tiene de verdad esa propiedad farmacológica. Además, el paciente confía en el experto como alguien que conoce su problema y sabe qué es lo que debe hacer para obtener una mejoría.

Variables relacionadas con el contexto

El contexto es algo fundamental también. De esta manera, y aunque parezcan datos superfluos, la decoración de la consulta y los elementos que la formalidad médica conlleva como medicamentos, aparatos, libros, revistas y personal uniformado, contribuirán al efecto placebo. También influye el convencimiento de todo el personal clínico acerca de la efectividad del tratamiento.

Variables relacionadas con el placebo

En cuanto al placebo, influyen tanto el tamaño (pequeñas), como el color, el gusto (cuanto menos agradable sea el sabor mayor ep), la cantidad de placebo prescrito (dosis precisas por ejemplo, tome 2 vs tomer 2 ó 3 al día) y la prescripción en intervalos de tiempo fijos.

Los regímenes de tratamiento deben ser de tipo médico, es decir, que la prescripción de un medicamento tiene mayor poder que la prescripción de ejercicio físico o de una dieta. En general se ha visto que cuanto más se asemeja el placebo al medicamento, mayor será su efectividad.

Variables relacionadas con el marco cultural

En cuanto al marco cultural, el poder de la cultura occidental ha creado el marco idóneo para la proliferación del uso de los placebos.  

La confianza ciega en la medicalización de las enfermedades contribuye a que la mayoría de las personas tengan experiencias positivas con los medicamentos, aunque el efecto del medicamento no sea real. Por ejemplo, la gripe no mejora con los antibióticos, pero se insiste en su administración.

En cualquier caso el paciente actúa como un médico ingenuo y atribuye su cambio de estado a la droga, de modo que ésta aparece como eficaz cuando en realidad no lo ha sido. “Ayer me encontraba bajo de energía, me tomé unas vitaminas y enseguida me recuperé”. Esto se da también en el caso opuesto, es decir, si alguien ingiere un medicamento y no mejora, se asume que es debido a que se trataba de un preparado inadecuado y hay que cambiarlo hasta encontrar el bueno.

¿Qué explicaciones existen para el efecto placebo?

pastillas verdes

Aunque a lo largo del tiempo se han propuesto numerosas explicaciones al respecto, la mayoría coinciden en los cambios conductuales y las respuestas psicofisiológicas condicionadas que pueden observarse tras la administración del placebo.

En cuanto a los cambios conductuales, podemos mencionar la despreocupación del paciente de aquello que le produce el malestar. Al ingerir el placebo sitúa su confianza en el poder de alivio de éste y de esta manera se relaja, facilitando la realización de aquellas actividades cotidianas que pueden y suelen ser incompatibles con las sensaciones de dolor.

A la vez, existen multitud  de datos que indican que las recomendaciones verbales que acompañan a los productos placebo son fundamentales. A través del lenguaje se interviene en el comportamiento de las personas, siempre y cuando las sugerencias verbales describan comportamientos conocidos y posibles y tengan el tono emocional adecuado.

Con respecto a los cambios bioquímicos, se ha visto que el placebo provoca una respuesta condicionada psicofisiológica, en virtud de la que se incrementa la producción de endorfinas y encefalinas. Éstas tienen una importante función analgésica, y propiedades antidepresivas y neurolépticas, induciendo una mejora general del estado de ánimo.

Influencia del placebo en los tratamientos psicológicos

Rosenthal y Frank (1956) fueron en gran medida los responsables de la extensión del constructo placebo a los tratamiento psicológicos. Sugirieron que la psicoterapia podía compararse con un tratamiento placebo.

En palabras de Frank “la cifra de logros de una terapia está compuesta, de hecho, por un porcentaje de éxitos que habrían ocurrido igualmente si se hubiera aplicado otra forma de terapia”. Se consideraba que cualquier procedimiento con credibilidad,  y aplicado de una forma socialmente aceptable (Berstein y Neitzel, 1977), produciría probablemente una cierta mejoría, y ésta era la razón por la que debían controlarse estos efectos placebos.

Desde los planteamientos conductistas, el placebo se consideró como una variable que no era de interés en sí misma. Los efectos placebo mediatizados por las expectativas no encajaban en la visión del mundo conductista donde las cogniciones se consideraban una ficción, y el pensamiento quedaba fuera de las cadenas que vinculaban los acontecimientos con sus consecuencias dentro del mundo real. Con el surgimiento de los modelos cognitivo-conductuales empezó a plantearse que el placebo como variable cognitiva podría ser de interés (Kirsh, 1978).

En base al efecto placebo, los tratamientos  pueden tener éxito de dos maneras:

  • Directamente, a través de un mecanismo reductor de la ansiedad y el consecuente resultado de un estado bioquímico del medio interno que favorezca y posibilite la acción autocuradora del propio organismo.
  • Indirectamente, por medio de un incremento en las expectativas de eficacia del paciente, las cuales afectan al inicio y persistencia de sus comportamientos de afrontamiento del trastorno o enfermedad.

Con respecto a la comprobación de la eficacia de los tratamientos psicológicos, Hersen y Barlow concluyeron que las investigaciones deberían centrarse en la realización de series de replicaciones sistemáticas intrasujeto, de tal manera que fuera posible descubrir para un tratamiento concreto qué variables del paciente, terapeuta y situación son críticos para su éxito. Así se podrían construir grupos homogéneos de población en los que investigar posteriormente.

Conclusión

Tras hacer un recorrido desde el inicio del estudio del efecto placebo hasta la actualidad y la aplicación que se le da, podríamos llegar a inferir que en realidad, las terapias actuales no tienen por qué tener un mayor grado de efectividad que la fe en la curación o los rituales de las sociedades primitivas.

Sin embargo, bien es verdad que todo hay que contextualizarlo, y que lo que en una cultura puede verse como científico, en otras puede ser mágico o supersticioso.

El poder de la mente humana nos sigue sorprendiendo y sin duda aún quedan cosas por descubrir y que nos acercarán más a un grado de realidad que ahora consideramos impensable.

Os dejo aquí el enlace de un vídeo muy ilustrativo.

Bibliografía

  1. Critelli, J.W. y Neumann, K.F. (1984). Placebo: Análisis conceptual de un constructo en transición. North Texas State Universiy. American Psychologist, vol. 39, 1, págs. 32-39.
  2. Bayes, R. (1982). Análisis del efecto placebo. Quaderns de Psicología, vol, 1, pags. 161-183.
  3. Bayes, R. (1985). El efecto Placebo en los procesos de cambio terapéutico. II Jornadas de Psicología de Oviedo.
  4. Avia, M.D. Los efectos placebos en la psicología experimental y clínica. Universidad Complutense.
  5. Amigo Vázquez, I., Fernández Rodríguez, C. y Pérez Álvarez, M. (2009). Manual de psicología de la salud (3ª edición). Ediciones pirámide. Tema de portada, nº 35.
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Psicóloga y actual estudiante de máster. Me encanta practicar deporte y conocer lugares nuevos. Disfruto con mi profesión y espero seguir aprendiendo.

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