Anfetaminas: Características y 10 Efectos Secundarios (Físicos y Mentales)

Las anfetaminas son un grupo de fármacos que derivan de la estructura original dextro-anfetamina. Esta composición fue sintetizada ya en 1887 y en 1933 se describieron sus efectos estimulantes. Se tratan de sustancias que realizan una acción estimulante sobre el sistema nervioso central.

Estas sustancias mantienen una dualidad constante ya que a pesar de ser popularmente conocidas como drogas ilegales y dañinas tanto para el componente físico como para el componente mental de las personas, también constituyen fármacos legales con propiedades beneficiosas.

efectos de las anfetaminas

La diferencia principal reside en la composición de la droga y en el consumo que se realiza, ya que los medicamentos anfetamínicos deben ingerirse bajo un estricto control médico.

A pesar de que se consuman como medicamento y no como droga de abuso, estas sustancias pueden producir una serie de efectos secundarios sobre el organismo.

Características de las anfetaminas

Actualmente, las composiciones de esta molécula se pueden realizar en dos sentidos: en el ámbito terapéutico y en ámbito de la drogadicción.

La misma sustancia se utiliza tanto para confeccionar fármacos con propiedades beneficiosas para el organismo como para confeccionar drogas de abuso.

Mientras que en el primer caso lo que se buscan son sustancias en las que predomine el efecto anoréxico sobre el estimulante del sistema nervioso central, en el segundo se busca una acción estimulante que se transforme en alucinógena.

En el ámbito terapéutico se utiliza la anfetamina para confeccionar medicamentos como el Fenproprex o el Clobenzorex que permiten aumentar la estimulación cerebral.

D-anfetamina

En cambio, en el ámbito de las drogas de abuso se utiliza la anfetamina para confeccionar sustancias adictivas como la metanfetamina (Speed) en las que el potencial estimulante es mucho mayor, se originan efecto alucinógenos y aparecen componentes claramente adictivos.

Por lo general, todos los fármacos anfetamínicos (de uso terapéutico y de uso recreacional) se administran por vía oral, desarrollando sus efectos en unos 30 minutos.

No obstante, en algunos casos, especialmente en las drogas de abuso, también se puede administrar la droga por vía parenteral (inyectada) hecho que permite un mayor efecto alucinógeno del compuesto.

La principal peculiaridad que presenta esta droga es que su distribución en el organismo es total, atraviesa fácilmente la barrera hematoncefálica y, a pesar de su tamaño molecular, entre muy fácilmente en el cerebro de las personas.

Normalmente, estas sustancias generan un efecto múltiple en el cerebro por lo que muchos neurotransmisores se ven involucrados con el consumo de anfetamina.

Mecanismo de acción de las anfetaminas.

Así pues, tanto la dopamina como la serotonina, la adrenalina o la noradrenalina ven modificado su funcionamiento cuando la anfetamina entra en el cerebro, por lo que los efectos que puede causar esta droga en la personas son muy variados.

Este hecho explica, en parte, que la misma sustancia pueda ser utilizada tanto como medida terapéutica como para uso adictivo y recreacional, ya que una acción controlada puede aportar beneficios cerebrales pero una acción excesivamente alta puede confeccionar una clara adicción y varias alteraciones psicológicas.

La anfetamina suele aumentar la liberación de dopamina en el cerebro, inhibir la recaptación de serotonina y alterar las acciones de la adrenalina y la noradrenalina.

¿Cuáles son los efectos de las anfetaminas?

Los efectos secundarios de las anfetaminas más frecuentes son: nerviosismo, dificultad para dormir, temor incontrolable, dolor de cabeza, cambios en el impulso sexual, sequedad de boca, estreñimiento o diarrea, pérdida del apetito, pérdida de peso y adicción.

Como hemos visto, las anfetaminas son sustancias estimulantes del sistema nervioso central, por lo que al consumir estas sustancias se suele producir un incremento de la actividad cerebral.

De este modo, mientras el consumo de otras drogas como el cannabis o el alcohol pueden inhibir o enlentecer algunas actividades del cerebro, la anfetamina se caracteriza principalmente por excitar y estimular esta región del cuerpo.

Este hecho se traduce con la aparición de síntomas tras el consumo de metanfetaminas, como el comportamiento agresivo y violento, el aumento de energía y actividad motora, la sensación de bienestar o el aumento de la seguridad y la confianza.

Así mismo, el consumo de metanfetaminas suele disminuir el sueño y la fatiga, incrementar la velocidad de pensamiento y lenguaje, suprimir la sensación de apetito, aumentar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, e incrementar la temperatura corporal.

La anfetamina es una sustancia que se puede utilizar para confeccionar drogas de diseño que permite conseguir estos efectos placenteros y un incremento de energía y excitación.

No obstante, la anfetamina también tiene usos terapéuticos, ya que esta sustancia permite estimular el sistema nervioso central y mejorar el estado de vigilia, los procesos atencionales y la capacidad de concentración.

Así pues, el uso controlado y terapéutico de las anfetaminas permite incrementar las funciones cognitivas superiores (atención y memoria) y mejorar las funciones ejecutivas de la persona.

Así mismo, las anfetaminas en su uso terapéutico también realizan efectos reforzadores, ya que produce emociones placenteras y refuerza los sistemas implicados en la regulación de las respuesta emocionales específicas: reduce la impulsividad e incrementa el autocontrol.

Por otro lado, como estas sustancias disminuyen el apetito, el consumo de anfetaminas en cantidades muy controladas puede ser útil para tratar alteraciones alimenticias y sobrepeso.

No obstante, a pesar del uso controlado de estas sustancias, el consumo de anfetaminas puede originar efectos secundarios, por lo que el uso de este medicamentos debe ser muy cuidadoso.

10 efectos secundarios principales de las anfetaminas

1. Nerviosismo

La anfetamina produce una estimulación general del sistema nervioso central por lo que este aumento extra de excitación puede traducirse, en algunos casos, en sensaciones y sentimientos de nerviosismo.

Este es probablemente uno de los efectos secundarios más discutidos al emplear esta sustancia para tratar problemas de TDAH.

Los niños que sufren esta alteración psicológica padecen déficits de atención, por lo que el consumo de anfetaminas resulta muy adecuado para incrementar la capacidad de concentración de estos niños.

No obstante, la anfetamina también sobreexcita el organismo, por lo que puede aumentar la ansiedad y el nerviosismo de la persona, por lo que no resulta adecuado para niños con elevada hiperactividad.

2. Dificultad para quedarse o permanecer dormido

Otro de los efectos secundarios más típicos de las anfetaminas es la dificultad para conciliar y mantener el sueño.

El motivo que explica este efecto es el mismo que el anterior, es decir, la sobrestimulación que produce esta sustancias sobre el funcionamiento cerebral.

Consumir anfetamina implica que las funciones cerebrales se vean incrementadas y estén más excitadas de lo normal, por lo que si las dosis administradas no se adaptan a las características de la persona pueden producir insomnio con relativa facilidad.

En esos casos, la estimulación que se busca para incrementar los procesos atencionales y la capacidad de concentración hacen que el cerebro permanezca despierto cuando se tiene que relajar, por lo que conciliar el sueño resulta más complicado.

Del mismo modo, una vez se ha conciliado el sueño el cerebro puede continuar realizando una actividad excesiva por lo que los despertares precoces también pueden aparecer.

3. Temblor incontrolable de alguna parte de su cuerpo

A pesar de que el objetivo terapéutico de los medicamentos compuestos por anfetaminas sea controlar el efecto únicamente a ciertas regiones del cerebro resulta bastante complicado.

Como hemos visto, la anfetamina es una sustancia que se dispersa fácilmente por las regiones cerebrales, por lo que a pesar de que los mayores efectos los realice en las zonas donde se busca el efecto terapéutica, la anfetamina realiza efectos en otras partes del cerebro.

Mientras que resulta beneficioso para el incremento de la atención y la concentración que la anfetamina actúa en la corteza cerebral o en las estructuras superiores del cerebro, también puede realizar efectos, aunque menores, en regiones cerebrales inferiores.

Muchas de esas regiones conocidas como subcorticales, ya que se encuentran por debajo de la corteza, controlan los movimientos del cuerpo, por lo que si la anfetamina actúa en exceso en esas zonas del cerebro puede producir temblores en distintas partes del cuerpo.

4. Dolor de cabeza

Como toda sustancia que introducimos en nuestro cerebro, la anfetamina puede producir dolores de cabeza y molestias en esta región del cuerpo.

Por lo general, el uso inadecuado de anfetaminas, es decir, el consumo de metanfetaminas, produce de forma sistemática dolor de cabeza al cabo de unas hora del consumo (de la misma forma que lo puede provocar el alcohol u otras drogas).

Por lo que respecta los medicamentos anfetamínicos los dolores de cabeza suelen ser menos frecuentes y menos intensos pero también pueden aparecer en algunos casos.

5. Cambios en el impulso o capacidad sexual

Los impulsos, los deseos y los procesos sexuales tienen su inicio en el cerebro y en el funcionamiento de distintas regiones cerebrales.

Especialmente, se vincula la conducta sexual a la acción de la serotonina, una sustancia que está presente en múltiples partes del cerebro.

Como hemos visto, la anfetamina, modula la actividad de la serotonina inhibiendo la recaptación de este neurotransmisor del cerebro.

Así pues, mientras que la acción de la anfetamina trata de conseguir otros efectos mediante la modulación de la serotonina como el aumento del bienestar o la mejora de la capacidad atencional (funciones que también realiza este neurotransmisor), también puede provocar efectos negativos como las alteraciones sexuales.

6. Sensación de sequedad en la boca

Los efectos que produce la anfetamina no se limitan al componente mental, sino que también modifican el funcionamiento físico del organismo.

De este modo, cuando el cerebro se ve “sobrestimulado” por esta sustancia deja de realizar otras acciones como por ejemplo preparar al cuerpo para la ingesta.

Este hecho puede producir muchos síntomas pero uno de los más típicos es la sensación de sequedad en la boca, de una forma muy parecida a la que aparece cuando tenemos ansiedad.

7. Estreñimiento o diarrea

Otra alteración que puede producir el consumo de anfetamina son las desregulaciones digestivas.

De este modo puede aparecer estreñimiento, diarrea u otras afecciones de tipo digestivo.
Este hecho se explicaría porque del mismo modo que la anfetamina modula actividades cognitivas (como la capacidad de concentración) o psicológicas (como la sensación de bienestar), también modula partes del cerebro destinadas a realizar procesos de funcionamiento básicos como la digestión.

8. Pérdida del apetito

Como ya hemos visto al inicio del artículo, la pérdida de apetito es uno de los principales síntomas de las anfetaminas, hasta el punto que en algunas ocasiones se utilizan estas sustancias para tratar problemáticas relacionadas con la ingesta o el sobrepeso.

Este hecho, al igual que sucede con las alteraciones sexuales, se explica en mayor parte por la acción de la serotonina en nuestro organismo.

La anfetamina actúa principalmente en esta sustancia ya que está muy relacionada con los procesos atencionales y otras actividades cognitivas, por lo que permite aportar beneficios terapéuticos al fármaco.

No obstante, la serotonina realiza otras acciones como equilibrar el deseo sexual, regular el apetito mediante la saciedad o controlar la temperatura corporal.

De este modo, al consumir anfetaminas se ve alterada la función de este neurotransmisor y, a pesar de que los mayores efectos que realiza son beneficiosos, a menudo resulta complicado controlar estos efectos negativos que comentamos.

9. Pérdida de peso

Este síntoma va muy ligado al anterior ya que cuando la anfetamina produce pérdida de apetito de forma constante, la pérdida de peso llega progresivamente.

En esos casos es muy importante acudir al médico ya que, a no ser que se esté consumiendo el fármaco con el objetivo de perder peso, si se disminuye el apetito en exceso se debe restablecer la dosis y el tratamiento anfetamínico.

10. Adicción

Finalmente, el último síntoma que comentaremos es la capacidad adictiva que posee la anfetamina.

Aunque sea en pequeñas cantidades y a través de un consumo estrictamente vigilado por un médico, la anfetamina posee un elevado componente adictivo.

Esta acción la realiza principalmente a través de la dopamina, un neurotransmisor que se ve mucho más afectado en las anfetaminas de uso recreacional ya que, las composiciones de dichas drogas buscan producir una adicción en el consumidor.

En las anfetaminas de uso médico el componente adictivo está mucho más controlado y se intenta minimizar en vez de maximizar, sin embargo la dopamina sigue viéndose ligeramente alterada por lo que su consumo puede crear adicción.

Referencias

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2. Camí, J.; Laporte, J.; Gutierrez, R.; Laporte, J.R. (1977) Estudio de los preparados que contienen anfetaminas existentes en el mercado farmacéutico nacional. Med. Clin. (Barc.), 68: 57-62
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4. Sallés, J; Dierssen, M. (1995) Neurobiología del abuso de anfetaminas y sustancias derivadas. En Meana, J.J. y Barturen, F. (eds) «Psicoestimulantes: cocaína, anfetaminas y xantinas». Instituto Deusto de Drogodependencias. Bilbao. pp 4-85
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