¿Qué es una Electromiografía?

La electromiografía (EMG) es un procedimiento para observar la actividad eléctrica de los músculos, en concreto de las neuronas motoras que los controlan.

En este procedimiento se insertan electrodos en forma de aguja en los músculos. Éstos tienen sensores que captan los impulsos eléctricos del músculo.

electromiografía

Normalmente se acompaña de un estudio de la conducción nerviosa, en el que se comprueba el funcionamiento de los nervios. Se realiza con electrodos pegados en la superficie de la piel.

Se sabe que el sistema nervioso transmite información a través de los nervios o neuronas motoras hacia los músculos. Éstas neuronas emiten unas descargas eléctricas o impulsos que hacen que los músculos se contraigan o se relajen. La frecuencia de éstos puede medirse en el rango de 1 a 100 impulsos por segundo.

Durante la electromiografía, un electrodo situado en el músculo emite una señal eléctrica suave mientras que los otros miden el tiempo que tarda dicha señal en llegar. Esto simula la actividad eléctrica natural que se envían desde los nervios a los músculos.

De esta forma, se puede observar la velocidad en la que los nervios son capaces de trasmitir señales eléctricas. Una velocidad anormal, sería señal de algún trastorno en los nervios o músculos.

A través de la electromiografía, las señales eléctricas se traducen en gráficos, valores numéricos o sonidos. Estos sirven de guía para que los profesionales sanitarios puedan realizar diagnósticos cuando existen síntomas como hormigueos, debilidad o entumecimiento de los músculos.

Esta técnica mide la actividad eléctrica de un músculo en etapa de reposo, de leve contracción, o bien, de contracción forzada. Generalmente, en individuos sanos, cuando el músculo está en reposo no se observan señales eléctricas.

A medida que se contrae el músculo con más fuerza, más fibras musculares se activan. Esto da lugar a más potenciales de acción (impulsos nerviosos). Los electrodos captan estos impulsos y los refleja en un monitor en forma de ondas.

La electromiografía ayuda a diagnosticar trastornos del sistema nervioso que involucran a los músculos. Este procedimiento ayuda a diferenciar entre verdadera debilidad, o la disminución del uso del músculo por dolor o falta de motivación.

Así, es posible detectar trastornos musculares como la distrofia muscular o la poliomiositis. También puede ayudar a identificar enfermedades que afectan la conexión entre nervios y músculos, como la miastenia gravis.

Asimismo, puede diagnosticar trastornos en los nervios periféricos como el síndrome del túnel carpiano o neuropatías periféricas; o en la raíz del nervio como la hernia de disco. Al igual que problemas que afecten a las neuronas motoras, como la esclerosis lateral amitrófica.

¿Para qué se realiza una electromiografía?

La electromiografía se realiza para encontrar problemas que afecten el tejido muscular, los nervios o los puntos de unión entre los nervios y los músculos.

Es recomendable la realización de esta prueba cuando el paciente presente síntomas como entumecimiento, debilidad muscular, estremecimiento, dolor en los músculos, calambres, espasmos involuntarios o tics, parálisis, etc.

Por tanto, este procedimiento sirve para dar con la causa de dichos síntomas, que pueden tener su origen en los músculos o en los nervios. El problema, además, puede originarse en la médula espinal o en el cerebro, pero la electromiografía no muestra enfermedades situadas en estas áreas.

Los estudios de conducción nerviosa que pueden hacer parte de la electromiografía, sirven para encontrar daños en el sistema nervioso periférico. Este sistema incluye nervios que se encuentran lejos del cerebro, así como otros más pequeños que se ramifican a partir de éstos.

Las enfermedades más comunes que se pueden diagnosticar con la electromiografía pueden ser:

Distrofia muscular de Duchenne: es una enfermedad que produce debilidad muscular y es hereditaria.

Neuropatía alcohólica: enfermedad en la que los nervios periféricos se deterioran por un consumo abusivo de alcohol.

– Neuropatía periférica: es aquella donde se dan hormigueos, calambres, dolor, entumecimiento… en ciertos nervios periféricos. Se debe a múltiples causas como lesiones, infecciones, diabetes, etc.

Miastenia gravis: es una enfermedad autoinmune caracterizada por debilidad muscular. Afecta principalmente a los párpados y a los músculos que ayudan a respirar, masticar y salivar.

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): que es una enfermedad neurológica degenerativa que afecta a las neuronas motoras del cerebro y de la médula espinal.

Síndrome de Guillain-Barré: enfermedad autoinmune en la que el organismo crea anticuerpos que atacan los nervios periféricos.

– Lesiones en el plexo braquial: el plexo braquial es una red de nervios ubicada en el hombro, que se ramifica al cuello y al brazo.

– Disfunción del nervio ciático: por la lesión o la presión del nervio ciático, que va desde la espalda hasta los pies pasando por las piernas. Esto puede causar dolor, debilidad, hormigueo o entumecimiento en las piernas.

– Polimiositis: es una enfermedad en la que los músculos se inflaman, produciendo una disminución de la fuerza.

Indicaciones antes de realizarla

Antes de la prueba, se le pedirá al paciente que lea y firme el formulario de consentimiento informado.

Es muy importante que el paciente informe al médico sobre medicamentos sin prescripción u otros fármacos que esté tomando, como anticoagulantes (por ejemplo, warfarina, clopidogrel o aspirina). Ya que esto podría alterar los resultados de la electromiografía.

Es fundamental que la persona que se vaya a realizar la prueba indique si tiene un marcapasos o desfibrilador automático implantable. El uso de estos aparatos es incompatible con la electromiografía.

También es necesario que el profesional sanitario conozca si el paciente tiene algún trastorno de coagulación que cause un sangrado prolongado, como puede ser la hemofilia.

Es posible que 2 o 3 horas antes de la prueba no pueda consumir bebidas con cafeína o cigarrillos.

¿Cómo se realiza?

Si se sospecha la existencia de algún problema en el funcionamiento de los músculos o nervios es recomendable la realización de una electromiografía.

Existen muchos trastornos distintos del sistema nervioso, y la electromiografía tiene que adaptarse al caso según el estado de salud del paciente.

La electromiografía suele realizarla un neurólogo, es decir, un médico especializado en trastornos cerebrales y nerviosos. Aunque también puede realizarla un técnico especialista. Puede realizarse de forma ambulatoria o como parte de un internamiento en el hospital.

La primera fase suele ser una prueba de la velocidad de conducción nerviosa. Ésta evalúa la corriente eléctrica que transmite un nervio hacia el músculo.

En primer lugar, se limpiará la piel con una solución antiséptica. Luego se colocarán varios electrodos en forma de parche que se sitúan justo encima del nervio, sobre la superficie de la piel. Además, se pone un electrodo de registro.

A continuación, se dan varios impulsos eléctricos en dicho nervio. El paciente experimentará una sensación de hormigueo o un calambre suave y breve, que puede resultar incómodo.

El tiempo que tarda el músculo en contraerse debido a esas descargas eléctricas es lo que se conoce como la velocidad de conducción.

Es habitual examinar los mismos nervios, pero en otro lado del cuerpo. Así, se pueden comparar los datos obtenidos en cada lado del cuerpo.

Las pruebas de conducción nerviosa pueden tener una duración de 15 minutos hasta 1 hora aproximadamente. Esto depende de la cantidad de nervios que se pretenda evaluar.

Normalmente esta prueba suele ir acompañada de la electromiografía en sí para tener resultados más exactos.

En la electromiografía, al igual que en la prueba anterior, la piel sobre las que se ponen los electrodos debe estar limpia para evitar cualquier interferencia.

Los electrodos en forma de aguja se posicionan en el músculo. Estas agujas son diferentes a las utilizadas para inyectar medicamentos, ya que son más pequeñas y sólidas, no como las agujas hipodérmicas, que son huecas. Al no inyectarse ningún medicamento, el malestar es mucho menor.

Estos están conectados por cables a un aparato de grabación. La actividad eléctrica se registra, en primer lugar, cuando el músculo está en reposo. Luego se pedirá al paciente que contraiga el músculo lentamente y de forma constante, para realizar otro registro.

Los electrodos pueden ser movidos de lugar, ya sea para medir la actividad en varias partes del músculo o en diferentes músculos.

La actividad eléctrica se muestra en forma de ondas en un monitor. Asimismo, se emiten sonidos, e incluso puede haber un registro de vídeo de la prueba. Una electromiografía puede durar de 30 a 60 minutos.

Es posible que, si la electromiografía se realiza con agujas insertadas en el músculo, exista algo de incomodidad a la hora de insertar los electrodos. Puede ser que, tras la prueba, el músculo quede más sensible o se presenten algunos hematomas.

Si el paciente sintiera dolor después de la prueba, se recomienda poner hielo o compresas frías en la zona afectada. Durante unos 10 o 20 minutos es suficiente. También puede tomar un medicamento sin prescripción para el dolor como ibuprofeno, acetaminofén o naproxeno.

A pesar de lo anterior, la electromiografía es un procedimiento de bajo riesgo y se considera una técnica muy segura. Las complicaciones que se producen son raras y existe un riesgo muy pequeño de sangrado, infección o lesión del nervio donde se inserta el electrodo.

Otra posible complicación muy poco frecuente pero existente, es la que ocurre cuando se examinan los músculos de la pared torácica. Cuando se insertan agujas en esta área, el aire se puede filtrar entre los pulmones y dicha pared. Esto provocaría un colapso de pulmón (lo que se denomina neumotórax).

¿Cómo funciona?

Los equipos de electromiografía se componen de electrodos de registro y preamplificadores (que suelen ubicarse muy cerca del paciente con el objetivo de evitar interferencias eléctricas).

La actividad eléctrica recogida por los electrodos se visualiza en un osciloscopio. Es un monitor que traduce la actividad eléctrica en ondas. La forma y el tamaño de la onda ofrecen información sobre la capacidad del músculo para responder a la estimulación.

También incluyen amplificadores para observar con más detalle la actividad eléctrica. Así como un amplificador de audio para que pueda ser posible escuchar la actividad.

Otro componente, es un sistema de visualización que suele una pantalla de rayos catódicos (CRT). La actividad eléctrica también se puede representar en forma de sonidos. Además, tiene un sistema integrador y que promedia los datos para que éstos sean más fáciles de interpretar.

El método más típico es introducir un electrodo en forma de aguja a través de la piel hasta el músculo. Es posible que se le pida a la persona que contraiga o estire el músculo. Cada electrodo proporciona el nivel de actividad promedio del músculo evaluado. Por eso, es posible que se pueda necesitar colocar electrodos en varios lugares.

Resultados de la electromiografía

Como se ha mencionado, una electromiografía evalúa la actividad eléctrica de los músculos cuando están en reposo y cuando se están contrayendo. Mientras que la prueba de la velocidad de conducción nerviosa, mide la capacidad y la rapidez de los nervios para enviar las señales eléctricas.

Resultados normales

Cuando el electromiograma es normal, los resultados no muestran actividad eléctrica mientras el músculo se encuentra en reposo. Las ondas se muestran suaves cuando hay una contracción muscular.

En los estudios de conducción nerviosa normales, se puede observar que los nervios trasmiten impulsos eléctricos a los músculos o a lo largo de los nervios sensoriales a una velocidad normal. Se debe tener en cuenta que no todos los nervios tienen la misma velocidad, además que tal velocidad disminuye con la edad.

Resultados anormales

Por otro lado, una electromiografía anormal puede presentar una actividad eléctrica del músculo cuando está en reposo. Esto indicaría la posible existencia de daños o trastornos musculares, ya que los músculos están activos cuando no deberían. Un ejemplo de esto son problemas en el tono muscular.

En cambio, si el músculo se contrae y las ondas son anormales, esto puede ser un signo de patologías musculares o nerviosas. Por ejemplo, la neuropatía periférica.

En los estudios de conducción nerviosa con resultados anormales, la velocidad de los impulsos nerviosos es más lenta de lo normal. Las velocidades bajas indican una lesión en los nervios.

Referencias

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  6. Electromyography (EMG). (8 de febrero de 2016). Obtenido de Healthline: healthline.com.
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