Enfermedad de Lyme: Sintomas, Causas y Tratamiento

La enfermedad de Lyme es una patología infecciosa causada por una bacteria llamada Borrelia burgorferi (National Institutes of Health, 2015) y transmitida por las garrapatas del genero Ixodes (Fernández, 2012).

Debido al amplio espectro clínico, la enfermedad de Lyme es conocida como “el último gran imitador”, por el amplio número de síntomas que puede provocar (Portillo et al., 2014).

Enfermedad de Lyme

La enfermedad de Lyme es la infección transmitida por garrapatas más frecuente en Europa, de hecho, también es la más frecuente en el hemisferio norte (Portillo et al., 2014).

Las manifiestaciones clínicas de la enfermedad de Lyme son muy variadas, con signos y síntomas dermatológicos, neurológicos, cardiovasculares y articulares, entre otros (Vázquez-López, 2015).

Concretamente, los síntomas típicos de esta enfermedad incluyen fiebre, fatiga, dolor de cabeza y una erupción cutánea denominada eritema migratorio (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

Además, en el curso clínico de la enfermedad de Lyme podemos distinguir tres etapas entre las que la infección puede expandirse por todo el organismo y si no es tratada, provocará una grave afectación multisistémica (National Institutes of Health, 2015).

La enfermedad de Lyme se diagnostica en base a los signos y síntomas físicos, la identificación de factores de riesgo y el empleo de algunas pruebas de laboratorio (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

Así, la mayor parte de los casos de enfermedad de Lyme son tratados con éxito a través del empleo de fármacos antibióticos, sin embargo, es importante tomar medidas para prevenirla (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

Características de la enfermedad de Lyme

El descubrimiento de la enfermedad de Lyme se remonta a 1975, reportada por primera vez en la ciudad de Old Lyme en Connecticut, de la que recibe su nombre (Healthline, 2015).

La enfermedad de Lyme es una patología multiorgánica producida por la espiroqueta Borrelia burgdorferitransmitida, en Europa, por la garrapata Ixodes ricinu (López-Hortas et al., 2008).

La espiroqueta Borrelia burgdoreferi, es un tipo de bacteria que suele vivir en ratones, ovejas, ciervos, cabras, vacas, u otros mamíferos y se transmite por la picadura de una garrapata (Lymedisease, 2016).

Las garrapatas son un tipo de insecto que se adhieren a la piel, especialmente en áreas húmedas y con una temperatura más elevada, como las axilas, cuero cabelludo o las ingles (National Institutes of Health, 2015).

Una vez se ha producido la picadura de la garrapata, estos insectos comienzan a succionar la sangre y pueden transmitir diversos tóxicos que van a producir algunas complicaciones médicas (National Institutes of Health, 2015).

En la mayor parte de los casos, las picaduras de garrapatas no suelen conllevar la transmisión de enfermedades, sin embargo, algunas portan bacterias que pueden llegar a causa diversas patologías, como la enfermedad de Lyme (National Institutes of Health, 2015).

Estadísticas

La enfermedad de Lyme es la patología transmitida por garrapatas más frecuente en Europa y noreste del pacífico, noreste y medio oeste de los Estados Unidos (Healthline, 2015).

En general, este tipo de patología se encuentra repartida por todo el mundo, sin embargo, sigue un patrón de zonas endémicas paralelo a la presencia del tipo de garrapata transmisora de la bacteria causante de la enfermedad de Lyme (Bonet Alvés et al., 2016).

En el caso de España, en los últimos años los casos de enfermedad de Lyme están aumentando en zonas específicas del norte del país, debido a un mayor contacto de la población con la naturaleza o de un incremento de la población de garrapatas (Vázquesz-López, 2015).

Concretamente, la mayoría de los casos de enfermedad de Lyme en España se diagnostican en la zona norte, en lugares como La Rioja, Navarra, Norte de Castilla y León, Asturias, Cantabria y País Vasco (Portillo et al., 2014).

Por otro lado, la enfermedad de Lyme puede afectar a personas de cualquier edad, sin embargo, suele ser más común entre los niños y los adultos mayores (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

Además, también existen algunas profesiones de riesgo como la de bombero o guardabosque que por su exposición a actividades en el aire libre, presentan una mayor probabilidad de exposición a las garrapatas del género Ixodes (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

En estados Unidos, los centros para el Control y Prevención de Enfermedades ha estimado que aproximadamente 300.000 personas son diagnosticadas cada año con enfermedad de Lyme (Lymedisease, 2016).

Signos y síntomas

La enfermedad de Lyme es una patología multiorgánica (López-Hortas et al., 2008) que puede producir manifestaciones cardíacas, neurológicas, cutáneas y reumatológicas (Alonso Fernández, 2011).

Todos los síntomas y signos médicos característicos de esta patología suelen seguir una evolución o curso clínico en fases: fase I (locaizada precoz); fase II (diseminada precoz) y fase III (diseminada tardía) (Vázquez-López et al., 2015).

Fase I: Localizada precoz

En la primera fase de la enfermedad de Lyme, se dice que la patología aún se encuentra localizada, ya que aún no se ha propagado por todo el cuerpo (National Institutes of Health, 2015).

Los primeros síntomas de la enfermedad suelen comenzar algunos días o semanas después de haber contraído la infección (Clinica Dam, 2016) y suelen incluir:

  • Erupción cutánea El eritema migratorio (EM), es un tipo de erupción cutánea en forma de “ojo de buey” que se suele aparecer en el lugar de la picadura como una mancha roja central rodeada por otra de color más pálida con los bordes definidos y enrojecidos. Este síntoma no produce dolor ni picor, aunque al tacto se muestra con une temperatura más elevada que otras áreas cutáneas. Es uno de los signos más tempranos de la enfermedad y es una señal de que las bacterias se encuentran en el torrente sanguíneo (Healthline, 2015).

Fase II: Diseminada precoz

En la segunda fase de la enfermedad de Lyme, la bacteria causante del proceso infeccioso ya han comenzado a propagarse por el organismo (National Institutes of Health, 2015).

Los signos y síntomas propios de esta fase pueden afectar a múltiples sistemas y suelen presentarse varias semanas después de la picadura.

Las complicaciones médicas características de esta fase suelen incluir uno o varios eritemas migratorios, manifestaciones neurológicas, cardíacas y/o articulares agudas (Portillo et al., 2014; Healthline, 2015):

  •  Manifestaciones dermatológicas: erupción cutánea (EM) en varias áreas, además del lugar de la picadura.
  •  Manifestaciones neurológicas: cefalea intensa, rigidez en el cuello, meningitis, entumecimiento, hormigueo, parálisis de Bell, entre otros.
  •  Manifestaciones cardíacas: miocarditis, bloqueo arterioventricular.
  •  Manifestaciones articulares: inflamación articular, artritis oligoarticular.

Además de los síntomas descritos anteriormente, es frecuente que en esta fase se presenten algunos síntomas similares a los propios de los procesos gripales (Healthline, 2015):

– Escalofríos.

– Temperatura corporal elevada.

– Fatiga y cansancio.

– Dolor muscular.

– Dolor de cabeza intenso.

– Inflamación de los ganglios linfáticos.

Fase III: Diseminada tardía

En la tercera fase de la enfermedad de Lyme, la bacteria causante del proceso infeccioso ya se ha expandido por todo el organismo (National Institutes of Health, 2015).

Generalmente, los afectados por la enfermedad de Lyme suelen alcanzar esta fase de la enfermedad cuando no se ha realizado ningún tipo de intervención terapéutica en las anteriores (Healthline, 2015).

Al igual que en la fase anterior, los signos y síntomas propios de esta fase pueden afectar a múltiples sistemas y pueden presentarse desde semanas a meses después de la picadura (Healthline, 2015).

El curso clínico de la tercera etapa de la enfermedad de Lyme se caracteriza principalmente por:

– Cefaleas severas

– Artritis recurrente.

– Alteración severa del ritmo cardiaco.

– Encefalopatía.

– Pérdida de memoria a corto plazo, dificultad de concentración, confusión mental.

– Entumecimiento de manos o pies.

De forma específica, en función de los sistemas afectados, los síntomas de la tercera fase de esta patología los podemos clasificar en (Portillo et al., 2014):

  • Manifestaciones dermatológicas: resolución lenta de los eritemas migratorio (EM) o presencia de acrodermatitis crónica atrófica -ACA- (erupción cutánea que lleva a una atrofia generalizada de la piel).
  • Manifestaciones neurológicas: polineuropatía sensorial, neuroborrelosis, encefalopatía, deterioro cognitivo, alteración de la producción de anticuerpos intratectales.
  •  Manifestaciones cardíacas: endocarditis y/o miocardiopatía dilatada.
  •  Manifestaciones articulares: artritis recurrente o persistente y/o artritis resistente al tratamiento.

Causas

La enfermedad de Lyme es una infección causada por la bacteria Borrelia burgdorferi y se transmite a los seres humanos a través de la picadura de una garrapata del género Ixodes (Lymedisease, 2016).

Las garrapatas del género Ixodes, suelen encontrarse en áreas con vegetación, esencialmente árboles y césped. Aunque se suele asociar a los territorios o áreas cálidas, pueden encontrarse en cualquier lugar del mundo (Lymedisease, 2016).

Cuando se produce la mordedura de una garrapata, las bacterias penetran en la piel hace el torrente sanguíneo y tras 36-48 horas los síntomas comienzan a presentarse (Mayo Clinic, 2016).

Diagnóstico

El diagnostico de la enfermedad de Lyme es complicado ya que suele presentar una afectación multisistémica con síntomas inespecíficos y que, a menudo se encuentran también en otras patologías (Mayo Clinic, 2016).

En los servicios médicos de urgencias, los especialistas además de obtener información acerca del historial médico, las últimas actividades realizadas y lugares visitados, tratan de detectar algunos de los síntomas característicos como el eritema migrans (Mayo Clinic, 2016).

Además, también se suelen emplear pruebas de laboratorio para confirmar la presencia de un proceso infeccioso (Mayo Clinic, 2016).

  •  Técnica ELISA (Enzyme-Linked InmmunoSorbet Assay): esta prueba se emplea para detectar la presencia de anticuerpos contra la bacteria infecciosa en la sangre. No suele ser efectiva en la etapa temprana de la enfermedad, ya que el organismo necesita de varios días a semanas para desarrollar los anticuerpos.
  •  Prueba de Western Blot: si la técnica ELISA ofrece un positivo en enfermedad de Lyme como resultado, se suele emplear la prueba de Western Blot para detectar la transferencia de anticuerpos de B. burgorferi a varias proteínas, confirmando así el diagnostico.

Tratamientos

La enfermedad de Lyme se trata de forma eficaz en las primeras etapas, a través de la prescripción de antibióticos orales (Healthline, 2015).

Generalmente, los fármacos bajo prescripción médica más empleados para tratar esta patología son (Healthline, 2015):

  •  Doxicilina: este tipo de antibiótico oral es el empleado en tratamiento de la enfermedad de Lyme en la población infantil con una edad superior a los ocho años y en la población adulta.
  • Ceforuxima y amoxicilina: ambos tipos de antibióticos orales se emplean para el tratamiento de la enfermedad de Lyme en la población infantil de corta edad, mujeres en fase de lactancia y adultos.

Además, también es posible que se requiera el empleo de otras medidas terapéuticas para el tratamiento de las complicaciones médicas secundarias como los síntomas neurológicos o las alteraciones cardíacas (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

Los pacientes tratados de esta forma, en las primeras etapas de la enfermedad de Lyme, suelen recuperarse de forma completa y rápida (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

Sin embargo, en un porcentaje reducido de casos, los síntomas de la enfermedad de Lyme suelen persistir más de 6 meses, persistiendo la patología y convirtiéndose en una condición médica crónica (Centers for Disease Control and Prevention, 2015).

Así, el tratamiento empleado se basa en los antibióticos intravenosos administrados entre 14 y 21 días (Healthline, 2015).

Tras el tratamiento, algunos de los síntomas, como el dolor articular o muscular, la fatiga etc., pueden seguir presentes, debido al desarrollo de una condición médica conocida como Síndrome de Lyme post-tratamiento (Mayo Clinic, 2016).

Las causas de estos síntomas continuos y persistentes se desconocen y, además, el tratamiento con antibióticos no suele funcionar (Mayo Clinic, 2016).

Por otro lado, algunas organizaciones sanitarias alertan sobre el empleo del Bismacine un fármaco inyectable empleado como medicina alternativa para la enfermedad de Lyme (Mayo Clinic, 2016).

El Bismacine, también conocido como cromatina, contiene altos niveles de bismuto (Mayo Clinic, 2016).

El bismuto es elemento químico del grupo de los metales que, se suele emplear de forma segura en algunos compuestos farmacológicos para el tratamiento de las úlceras del estómago, sin embargo, su uso inyectable no está aprobado para el tratamiento de la enfermedad de Lyme ya que puede provocar envenenamiento y conducir a un envenenamiento y el desarrollo de insuficiencia cardíaca y renal (Mayo Clinic, 2016).

Cuando tenemos la sospecha de padecer alguna patología o condición médica, es fundamental que acudamos a los servicios médicos de urgencias y que, los especialistas sanitarios diseñen la intervención terapéutica más adecuada.

Referencias

  1. Alonso Fernández, M. (2012). Enfermedad de Lyme. ¿Es tan infrecuente? Semergen. , 38 (2), 118-121.
  2. CDC. (2015). Lyme Disease. Obtenido de Centers for Disease Control and Prevention.
  3. Clinic, M. (2016). Lyme disease. Obtenido de Mayo Clinic.
  4. Clinica DAM. (2016). Enfermedad de Lyme. Obtenido de Clinica DAM.
  5. Healthline. (2015). What Is Lyme Disease? Obtenido de Healthline.
  6. López-Hortas, R., Castro-Torrado, R., Poblador-Holgín, D., & Calvo-Rivera, C. (2008). Enfermedad de Lyme: la gran imitadora. Semergen. 201-204.
  7. LymeDisease. (2016). About Lyme Disease. Obtenido de LymeDisease.org.
  8. NIH. (2015). Lyme disease. Obtenido de MedlinePlus.
  9. Portillo, A., Santibáñez, S., & Oteo, J. A. (2014). Enfermedad de Lyme. Enferm Infecc Microbiol Clin. , 32 (1), 37-42.
  10. Vázquez-López, M. E., Pego-Reigosa, R., Díez-Morrondo, C., Castro-Gago, M., Díaz, P., Fernández, G., y otros. (2015). Epidemiología de la enfermedad de Lyme en un área sanitaria del noroeste de España. Gac Sanit. , 29 (3), 213-216.
  11. Vázquez-López, M. E., Pérez-Pacín, R., Díez-Morrondo, C., Díaz, P., & Castro-Gago, M. (2015). Enfermedad de Lyme en edad. Anales de Pediatría.
COMPARTIR
Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here