Las 10 Enfermedades Neurológicas Más Frecuentes

Las enfermedades neurológicas son patologías que afectan a la integridad de nuestro sistema nervioso central y periférico. Es decir, van a causar diferentes daños y lesiones en el cerebro, la médula espinal, el conjunto de nervios craneales y periféricos, las raíces nerviosas del sistema nervioso autónomo y las uniones neuromusculares (Organización Mundial de la Salud, 2014).

Existen cientos de tipos de enfermedades de tipo neurológico y millones de personas en el mundo se ven afectadas por éstas(Organización Mundial de la Salud, 2014).

enfermedades neurológicas

A pesar de la amplia variedad de desórdenes neurológicos, existen algunas enfermedades que son más comunes actualmente (National Institutes of Health, 2016):

  • Patologías relacionadas con alteraciones genéticas como la distrofia muscular o la enfermedad de Huntington.
  • Problemas relacionados con el desarrollo del sistema nervioso, la espina bífida.
  • Enfermedades neurodegenerativas: Parkinson y enfermedad de Alzheimer.
  • Patologías relacionadas con accidentes cerebrovasculares.
  • Lesiones traumáticas a nivel encefálico o espinal.
  • Trastornos convulsivos, tales como la epilepsia.
  • Afecciones neoplásicas, tales como los tumores cerebrales.
  • Procesos infecciosos: meningitis.

Además, la Organización mundial de la salud (2014) también destaca alguna de las anteriores entre las patologías neurológicas más frecuentes: epilepsia, procesos demenciales, alteraciones relacionadas con el dolor de cabeza, esclerosis múltiple, infecciones neurológicas, trastornos asociados a la desnutrición, enfermedad de Parkinson, ictus, trastornos craneoencefálicos y dolor asociado a diferentes condiciones neurológicas

Diferentes estudios estadísticos señalan que (Organización Mundial de la Salud, 2014).:

  • Alrededor de 6,2 millones de personas mueren por causas derivadas de un accidente cerebrovascular.
  • Más de 50 millones de personas en todo el mundo padecen epilepsia.
  • Se ha estimado que en la población general existen aproximadamente 35,5 millones de personas con demencia: Enfermedades de Alzheimer la causa más común (60-70% de los casos).
  • A nivel mundial, la prevalencia de la migraña oscila en torno al 10%.

Enfermedades neurológicas frecuentes

1- Accidentes Cerebrovasculares: Ictus

El término accidente cerebrocascular (ACV) se refiere a una alteración del flujo sanguíneo cerebral. Dentro de los accidentes cerebrovasculares, podemos distinguir dos tipos de alteraciones: isquemias y hemorragias (Ropper&Samuels, 2009; Ardila &Otroski, 2012).

  • Hemorragia: derrame sanguíneo sobre áreas cerebrales, debidas principalmente a rupturas de aneurismas cerebrales.
  • Isquemia: la obstrucción del flujo sanguíneo, generalmente debido a accidentes trombóticos o embólicos.

Tras la afecciones coronarias y el cáncer, los accidentes cerebro vasculares son la causa más común de muerte en los países industrializados (Organización Mundial de la Salud, x). En España, en el año 2008 se registraron 420.064 personas con daño cerebral de tipo adquirido. En cuando a las causas, las que tienen una mayor presencia son: Ictus ( 53,36% en hombres y 46,64 en mujeres), y Anoxia (62,62% en hombres y 37,38% en mujeres) (FEDACE, 2013).

Este tipo de patologías, van a provocar una serie de secuelas que afectarán de forma significativa a la funcionalidad y calidad de vida del paciente: desde el desarrollo de un estado vegetativo o de mínima consciencia a déficits importantes en componentes sensorio motores, cognitivos o afectivos (Huertas-hoyas et al., 2015). Por otro lado, suelen aparecer déficits de tipo cognitivo como los problemas de atención, memoria y funciones ejecutivas (García-Molína et al., 2015).

Entre las secuelas más comunes de los accidentes cerebrovasculares se encuentra:

  • Parálisis y debilidad muscular: es frecuente que se desarrolle una parálisis severa en uno de los lados del cuerpo, generalmente la persona presenta series dificultades o incapacidad para articular movimientos tanto con la extremidad superior como con la inferior.
  • Dificultades o incapacidad para hablar: si el accidente cerebrovascular causa daños en áreas relacionadas con la producción motora del lenguaje o la compresión, podrán aparecer diversas alteraciones del lenguaje.
  • Cambios emocionales y alteraciones comportamentales: debido a las diferentes lesiones cerebrales, como al impacto de la nueva situación, podrán aparecer cambios relacionados con la irritabilidad, labilidad emocional, entre otros.

Con respecto al tratamiento, en los primeros momentos, todas las intervenciones se van a centrar en la preservación de la vida de la persona. En la fase post-aguda, se va a intervenir a nivel físico para tratar las consecuencias motoras, , como a nivel neuropsicológico para abordar las secuelas cognitivas: déficit de orientación, amnesia, déficit lingüístico, atencional , etc.

2- Trastornos craneoencefálicos

Ardila &Otroski (2012), proponen que los trastornos craneoenciefálicos (TCE) se producen como consecuencia de impacto de un golpe sobre el cráneo. Generalmente, este impacto se transmite tanto a las capas meníngeas como a las estructuras corticales.

Además, diferentes agentes externos pueden provocar el impacto: utilización de fórceps en el nacimiento, herida de bala, efecto de golpe contra golpe, extensión de un golpe mandibular, entre muchos otros.

Podemos encontrar traumatismos abiertos (TCA) en los que se produce una factura del cráneo y penetración o exposición del tejido cerebral y los traumatismos craneoencefálicos cerrados, en los que no se produce una fracturar del cráneo pero puede tener lugar graves lesiones del tejido cerebral debido al desarrollo de un edema, hipoxia, aumento de la presión intracraneal o procesos isquémicos.

En el caso de Europa, la incidencia estimada de los TCE se estima en 235 casos por cada 100.000 personas al año y también van a provocar, al igual que los accidentes cerebrovasculares importantes repercusiones a nivel funcional.

Dependiendo de la gravedad y extensión de lesión, los síntomas serán diferentes: es posible que tras el suceso traumático una persona no presente secuelas significativas, o que por el contrario desarrolle importantes déficits en áreas físicas, cognitivas y sociales.

Cuando la magnitud el impacto traumático es elevada , es posible que el paciente pierda la consciencia y desarrolle un estado de mínima consciencia o coma (Huertas-hoyas et al., 2015).

En cuanto al tratamiento, las medidas iniciales se centrará en el control de las constantes vitales tanto con abordajes farmacológicos como en algunos casos quirúrgicos. Tras la fase aguda, será esencial la intervención rehabilitadora, física y neuropsicológica, para promover tanto las capacidades residuales, como para la generación de estrategias compensatorias para las diferentes secuelas.

3- Epilepsia

La epilepsia se trata de un trastorno neurológico, que se caracteriza por la presencia de episodios recurrentes denominados crisis o ataques epilépticos (Fernández-Suárez, et al., 2015).

Aproximadamente unos 50 millones de personas padecen epilepsia en todo el mundo (Organización Mundial de la Salud, 2016). Actualmente, la prevalencia de la epilepsia se estima entre 4 y 10 casos por cada 1.000 habitantes Fernández-Suárez, et al., 2015).

Las crisis epilépticas se producen como resultado de una actividad neuronal inusual que, se altera provocando convulsiones o períodos de comportamiento y sensaciones inusuales y en ocasiones puede provocar la pérdida de la consciencia (Mayo Clinic., 2015).

Además, esta actividad anormal puede transmitirse desde su zona de origen hacia otras ubicaciones, por lo que el cerebro podrá verse gravemente afectado por la recurrencia de los episodios convulsivos. De esta forma, las crisis pueden tener importantes consecuencias y secuelas neurológicas (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Con respecto a la intervención terapéutica, se suelen emplear tratamientos farmacológicos para controlar la frecuencia de las convulsiones. El tratamiento farmacológico o a través de procedimientos quirúrgicos son efectivos en aproximadamente el 80% de los casos. En el caso de la población infantil es posible que los síntomas de la enfermedad desaparezcan con el desarrollo (Mayo Clinic., 2015).

4- Demencia y enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es una de las formas más frecuentes de demencia en personas que tienen una edad superior a los 65 años de edad (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

En Estados Unidos se ha estimado que aproximadamente unos 5 millones de personas de más de 65 años pueden padecer esta patologías (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer solo es una de las causas de la demencia. Se estima que a nivel mundial la demencia afecta aproximadamente a más de 47 millones de personas, de las que un 58% residen en países con unos ingresos medios o bajos. Se ha detectado que cada nuevo año se registran alrededor de 7,7 millones de nuevos casos (Organización Mundial de la Salud, 2015).

Diferentes investigaciones prevén que en el año 2030 el número de personas con demencia se encuentre en torno a los 73,6 millones y en el año 2050 aproximadamente en alrededor de 135,5 millones de personas (Organización Mundial de la Salud, 2015).

Esta patología, se caracteriza por la presentación de una serie de síntomas que van a afectar a la memoria, pensamiento y/o habilidades sociales, suficientemente graves para interferir de forma significativa con la vida cotidiana de la persona (Mayo Clinic, 2014).

La demencia se presenta con alteraciones en al menos dos funciones cerebrales: pérdida de memoria, deterioro del juicio o del lenguaje; dificultad para realizar actividades rutinarias como pagar facturas o perderse en lugares familiares (Mayo Clinic, 2014).

La Organización Mundial de la Salud (2015) señala que actualmente no existen ningún tratamiento específico para la demencia y la enfermedad de Alzheimer en concreto, o revertir su evolución progresiva.

A pesar de esto, existen diversas intervenciones terapéuticas que pueden reportar beneficios tanto a nivel sintomatológico como de calidad de vida para el paciente y sus cuidadores (Organización Mundial de la Salud, 2015).

5. Enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un tipo de trastorno degenerativo que afecta al sistema nervioso central y además se encuentra categorizada dentro de las alteraciones o trastornos del movimiento (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Los diferentes estudios estadísticos han señalado que la enfermedad de Parkinson afecta a una de cada 1.000 personas en todo el mundo, además, afecta de igual manera a hombres y mujeres (Federación Española de Parkinson, 2016).

Este tipo de patología es progresiva, por lo que los síntomas relacionados con el movimiento, temblores, rigidez en las extremidades, problemas de marcha, equilibrio, entre otros, van a empeorar con el progreso de la enfermedad (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Además de estas alteraciones del movimiento, se van a producir otros efectos: cambios emocionales, alteraciones en el habla y lenguaje, demencia y otras alteraciones cognitivas, entre otros (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

En la actualidad no existen un tratamiento curativo para la enfermedad de Parkinson, se suelen emplear diferentes intervenciones farmacológicas para el tratamiento sintomático (Federación Española de Parkinson, 2016).

6. Migraña

Las cefaleas y los dolores de cabeza son un tipo de patología muy recurrente en las consultas médicas. Algunos datos estadísticos nos han mostrado que aproximadamente un 47% de las personas adultas han sufrido al menos una cefalea en el último año (OMS, 2012).

La migraña se presenta como un tipo de dolor de cabeza recurrente de intensidad variable, desde moderado a muy intenso. Generalmente, provoca una sensación punzante y/p pulsátil y suele afectar a uno de los lados de la cabeza (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 20149.

Otro de los síntomas que van a provocar los ataques de migraña son: náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz, olores y/o ruido (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2014).

Si no se emplean ningún tipo de intervención farmacológica, los ataques suelen tener una duración de 4 a 72 horas. Sin embargo, existen diversos tratamientos preventivos y sintomáticos que pueden resultar muy efectivos(National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2014).

7- Esclerosis Múltiple

La EM es una enfermedad progresiva del sistema nervioso central (SNC) caracterizada por una lesión generalizada del cerebro y la médula espinal (Chiaravalloti, Nancy y DeLuca, 2008). Se clasifica dentro de las enfermedades desmielinizantes del SNC. Éstas se definen por una formación inadecuada de la mielina o por una afectación de los mecanismos moleculares para mantenerla (Bermejo-Velasco, et al., 2011).

Las investigaciones epidemiológicas a través de los estudios realizados acerca de la distribución y frecuencia de la enfermedad han permitido saber que la EM es la enfermedad neurológica crónica más frecuente en adultos jóvenes en Europa y Norte América (Fernández, 2000), La prevalencia de la enfermedad en España oscila entre 50-60 casos por cada 1000 habitantes (Fernández, 1990).

Entre los síntomas más característicos de la EM se incluye la debilidad motora, la ataxia, la espasticidad, la neuritis óptica, la diplopía, el dolor, la fatiga, la incontinencia de esfínteres, los trastornos sexuales y la disartria. No obstante, estos no son los únicos síntomas que pueden observarse en la enfermedad, pues también pueden aparecer ataques epilépticos, afasia, hemianopsia y disfagia (Junqué y Barroso, 2001).

Por otro lado la EM, también puede afectar a la esfera cognitiva, así los déficits más comunes en la EM, afectan a la evocación de la información, la memoria de trabajo, razonamiento abstracto y conceptual, la velocidad de procesamiento de la información, la atención sostenida y las habilidades visoespaciales (Peyser et al, 1990; Santiago-Rolanía et al, 2006).

Globalmente los objetivos terapéuticos en esta enfermedad serán, mejorar los episodios agudos, frenar la progresión en la enfermedad (mediante fármacos inmunomoduladores e inmunosupresores) y el tratamiento de los síntomas y complicaciones (Terré-Boliart y Orient-López, 2007).

Debido la complejidad sintomática que pueden presentar estos pacientes, el marco de tratamiento más adecuado será dentro de un equipo interdisciplinario (Terré-Boliart y Orient-López, 2007).

8- Tumores Cerebrales

Los tumores cerebrales y medulares son un tipo de patología que se caracteriza por la formación anormal de tejidos tanto en el encéfalo como en la médula espinal (National Institute of Cancer, 2015).

Las estimaciones estadísticas calculan que pueden existir más de 359.000 personas en EE.UU que conviven con un diagnóstico de tumor en el SNC. Además, cada año se diagnostica más de 195.000 nuevos casos (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Existe una amplia variedad de tumores, por lo tanto los síntomas van a variar en función de la localización del tumor. Además, el tamaño y el ritmo de crecimiento también va a determinar el curso clínico de la sintomatología (Johns Hopkins Medicine, 2016).

Algunos de los síntomas más comunes que pueden aparecer son( Johns Hopkins Medicine, 2016):

  • Cefaleas o dolor de cabeza.
  • Episodios de convulsiones.
  • Dificultad para concentrarse o hablar.
  • Cambios en la personalidad.
  • Cambios comportamentales.
  • Debilidad o parálisis de una pate concreta del cuerpo o de un lado completo.
  • Pérdida de audición.
  • Pérdida de visión
  • Confusión y desorientación.
  • Olvidos y pérdida de memoria.

Los tratamientos de los tumores del sistema nervioso central van a depender de varios factores: tamaño, localización, síntomas, salud general y preferencias de tratamiento. Algunos de los tratamientos más empleados son:

  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia.

En algunos pacientes es posible el empleo combinado de estas terapias, mientras que en otros el empleo exclusivo de uno de ellos es beneficioso.

9- Distrofia muscular de Duchenne

La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad neuromuscular, se caracteriza por la presencia de una significativa debilidad muscular, que se desarrolla de forma generalizada y progresiva (Organización Mundial de la Salud, 2012).

Se trata del tipo de distrofia muscular más frecuente en los seres humanos (López-Hernández, 2009) y afecta a 1 de cada 3.500 niños en el mundo (Duchenne Parent Project, 2012). En su gran mayoría, la enfermedad afecta a los varones en las primeras etapas de su vida (Organización Mundial de la Salud, 2012).

Los síntomas comienzan típicamente durante la infancia. La debilidad y la pérdida de masa muscular ocasionan serias dificultades para la adquisición o el mantenimiento de la capacidad de caminar, respirar y/o tragar (Mayo Clinic, 2013).

Los efectos neuromusculares ofrecen un pronóstico crónico. En la mayor parte de los casos, las personas que padecen distrofia muscular de Duchenne fallecen en la adultez joven, debido al desarrollo de patologías secundarias como la insuficiencia cardíaca o las cardiomiopatías (Organización Mundial de la Salud, 2012).

10- Meningitis

La meningitis es un tipo de infección que afecta al cerebro y a la médula espinal que, está causada normalmente por agentes bacterianos o virales (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Este tipo de patología puede causar una inflamación significativa de las meninges, las membranas que rodean y protege el cerebro y la médula espinal (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

El desarrollo de esta inflamación, puede producir una variedad amplia de síntomas: fiebre, dolor de cabeza y cefalea, confusión, lesiones cerebrales, accidentes cerebrovasculares, convulsiones e incluso el fallecimiento del individuo (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

El tratamiento para este tipo de patología es farmacológico. Cuando existe la sospecha de la presencia de meningitis es fundamental que se realice una intervención médica inmediata y agresiva (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Referencias

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  3. FEP. (2016). Sober el Parkinson. Obtenido de Federación Española de Parkinson: http://www.fedesparkinson.org/
  4. Mayo Clinic. (2015). Epilepsy. Obtenido de Mayo Clinic: http://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/
  5. Neurosíntomas. (2016). ¿Me han dado el diagnóstico incorrecto? Obtenido de Síntomas Neurológicos Funcionales y Disociativos: http://www.neurosintomas.org/
  6. NIH. (2014). Headache: Hope Through Research. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: http://www.ninds.nih.gov/disorders/
  7. NIH. (2015). Alzheimer’s Dissease. Obtenido de Natinal Institute on Aging: https://www.nia.nih.gov/alzheimers
  8. NIH. (2015). Epilepsy – overview. Obtenido de MedlinePlus: https://www.nlm.nih.gov/
  9. NIH. (2015). Las demencias: Esperanza en la investigación. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: http://espanol.ninds.nih.gov/
  10. NIH. (2016). Meningitis and Encephalitis Fact Sheet. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: http://www.ninds.nih.gov/disorders/
  11. NIH. (2016). Neurologic Diseases. Obtenido de MedlinePlus: https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/neurologicdiseases.html
  12. NIH. (s.f.). The Epilepsies and Seizures: Hope Through Research. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: http://www.ninds.nih.gov/
  13. OMS. (2014). Neurological Disorders. Obtenido de Organización Mundial de la salud.
  14. OMS. (2016). Neurological Disorders: Public Health Challenges. Obtenido de World Health Organization: http://www.who.int/mental_health/neurology/
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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