Epilepsia Nocturna: Síntomas, Causas y Tratamiento

La epilepsia nocturna frontal (ENF) aparece durante la noche, y se manifiesta por una activación autonómica y un comportamiento motor inusual.

Dentro de este tipo, se encuentra la epilepsia frontal nocturna autosómica dominante (ADNFLE), que es muy poco frecuente y se hereda entre familiares.

epilpesia nocturna

Se trata de la aparición de convulsiones durante la noche, cuando la persona está dormida, aunque algunas veces puede darse durante el día.

Estas convulsiones pueden durar de unos pocos segundos a minutos, y varían en gravedad de forma que algunas personas sólo tienen leves episodios, mientras que otras pueden sufrir movimientos bruscos y repentinos de los brazos y de las piernas, moviéndolas como si montara en bicicleta.

También puede emitir sonidos como gritos, gemidos o gruñidos, por lo que se puede creer que son pesadillas o terrores nocturnos y no una epilepsia.

Además, el afectado puede incluso levantarse de la cama y deambular por la casa, algo que se confunde con frecuencia con el sonambulismo.

La epilepsia nocturna comparte con otros tipos de epilepsia que, justo antes de ocurrir el ataque, se da un patrón de signos neurológicos llamado aura. Estos síntomas incluyen miedo, hiperventilación, escalofríos, hormigueo, mareos y sensación de caerse al vacío.

El porqué de las convulsiones todavía no se sabe con exactitud. Se cree que pueden ser más frecuentes cuando la persona está cansada o estresada, pero normalmente no tienen causas precipitadoras conocidas.

Este problema parece darse con frecuencia en la infancia, en torno a los 9 años. Aunque puede aparecer hasta la mitad de la edad adulta, etapa donde los episodios suelen ser menos frecuentes y más leves.

Por otro lado, estas personas no tienen ningún problema intelectual relacionado con la enfermedad, sin embargo, algunas han presentado también trastornos psiquiátricos como esquizofrenia, pero no se cree que se deba a la epilepsia en sí.

Prevalencia de la epilepsia nocturna

No se conoce con exactitud, pero en un estudio de Provini et al. (1991) se encontraron cifras interesantes sobre la epilepsia nocturna. Por ejemplo:

– Las convulsiones predominan en los hombres en una proporción de 7 frente a 3.

– La edad de inicio de los ataques nocturnos es variable, pero es mucho más frecuente en niños y adolescentes.

– Existe una recurrencia familiar en el 25% de los casos, mientras que en un 39% existen antecedentes familiares de parasomnias.

– Sobre un 13% de los casos presentó antecedentes como anoxia, convulsiones febriles o alteraciones cerebrales observadas mediante Resonancia Magnética.

Por otro lado, la epilepsia frontal nocturna autosómica dominante (ADNFLE) parece ser muy poco frecuente y su prevalencia ni siquiera se ha estimado con exactitud. Actualmente ha sido descrita en más de 100 familias en todo el mundo.

Causas

Parece deberse a cambios en la actividad eléctrica cerebral durante las diferentes etapas del sueño. Normalmente, se dan en las fases del sueño 1 y 2 que son las menos profundas.

Aunque parece actuar como círculo vicioso, ya que la falta de sueño que puede provocada por las convulsiones puede ser uno de los factores desencadenantes más habituales para que se den más ataques. Otros factores serían el estrés o la fiebre.

Sin embargo, la causa original de las convulsiones no se conoce todavía.

Por otro lado, la epilepsia frontal nocturna autosómica dominante (ADNFLE), es la primera epilepsia que se ha asociado con una causa genética. Concretamente, se ha encontrado en estos pacientes mutaciones en los genes CHRNA2, CHRNA4 y CHRNB2. Estos genes se encargan de codificar receptores nicotínicos neuronales.

Además, este tipo se hereda con un patrón autosómico dominante, lo que significa que una copia del gen alterado por uno de los padres ya es suficiente para aumentar el riesgo de transmitir la epilepsia. Sin embargo, existen otros casos en los que se da esporádicamente, ya que el afectado no tiene antecedentes familiares del trastorno.

Síntomas

Los síntomas de ataques epilépticos durante la noche incluyen…

– Movimientos motores bruscos, inusuales y repetitivos.

– Postura distónica, o contracciones musculares sostenidas que provocan que algunas partes del cuerpo del afectado se retuerzan o se mantengan tensas.

– Sacudidas, flexiones o vaivén incontrolados.

– Sonambulismo agitado.

– Características disquinéticas: movimientos involuntarios de las extremidades.

– Fuerte activación autonómica durante las convulsiones.

– En un estudio de la revista Brain, se afirma que este tipo de epilepsia constituye un espectro de fenómenos distintos, de diferente intensidad, pero que representan un continuo de la misma condición epiléptica.

– Durante el día, somnolencia inusual o dolor de cabeza.

– Babeo, vómitos o mojar la cama.

– Además, los ataques perturban el sueño, y acaban repercutiendo en la concentración y el rendimiento en el trabajo o escuela.

El tipo de convulsión más frecuente durante el sueño son las convulsiones parciales, es decir, las que son focales o localizadas en una parte concreta del cerebro.

Diagnóstico

Puede ser complicado diagnosticar esta condición ya que los ataques se producen cuando la persona duerme, y la persona puede no ser consciente de su propio problema. Además, es habitual que se confunda con otras condiciones como trastornos del sueño no relacionados con la epilepsia.

Según Thomas, King, Johnston y Smith (2010), si más del 90% de las convulsiones se dan durante el sueño, se dice que tiene convulsiones del sueño. Sin embargo, hay que señalar que entre un 7.5% y un 45% de epilépticos tienen algún tipo de convulsiones mientras duerme.

Para la ENF no hay criterios diagnósticos establecidos. Además, se hace complicado detectarla ya que, a través de un encefalograma puede que no aparezca ninguna anomalía.

Sin embargo, podemos sospechar de ENF si comienza a cualquier edad (pero sobre todo en la infancia) y dan ataques de breve duración durante el sueño caracterizados por un patrón motor estereotipado.

Las técnicas para detectarla son:

Resonancia magnética cerebral (RM) o tomografía computarizada (TC)

– Registro diario de la actividad convulsiva, para ello se puede utilizar una cámara para grabar a la persona afectada mientras duerme por las noches.

– En la actualidad, existe un reloj llamado Smart Monitor, que posee sensores para detectar las convulsiones epilépticas en quienes lo llevan. Además, se conecta con el móvil del usuario para poder avisar a los padres o cuidadores cuando el niño tiene un ataque epiléptico.

Esto puede ser más una medida de paliar los síntomas más que un instrumento diagnóstico, aunque puede ser útil para ver si a personas epilépticas los ataques le aparecen también por la noche.

– Para su diagnóstico diferencial, la mejor herramienta ha resultado ser el registro videopolisomnográficos (VPSG). No obstante, estos registros no están disponibles en todo el mundo y suelen ser caros.

De hecho, distinguir entre ENF y fenómenos motores durante el sueño no asociados a la epilepsia puede ser una ardua tarea, y si se utilizara este instrumento seguramente se diagnosticarían más casos de ENF de lo que se espera.

– Otro instrumento que puede ser útil para detectarla es la escala de epilepsia nocturna frontal y parasomnias.

Para evaluar de qué tipo de epilepsia se trata, los médicos tienen que examinar:

– Tipo de ataque que presenta.

– Edad en la que comenzaron las convulsiones.

– Si hay antecedentes familiares de epilepsia o trastornos del sueño.

– Otros problemas médicos.

Parece no haber diferencias en los hallazgos clínicos y neurofisiológicos entre la epilepsia nocturna del lóbulo frontal esporádica y la hereditaria.

No confundir con…

– Mioclono neonatal beningo del sueño: que puede parecer epilepsia porque consiste en movimientos involuntarios que se asemejan a las convulsiones, como hipo o sacudidas durante el sueño. Sin embargo, en un electroencefalograma (EEG) se vería que no hay cambios cerebrales típicos de la epilepsia.

– Parasomnias: son trastornos de comportamiento que se dan durante el sueño sin que se interrumpa totalmente éste. Abarcan la enuresis o “mojar la cama”, pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, síndrome de piernas inquietas, movimientos rítmicos del sueño o bruxismo.

– Trastornos psiquiátricos.

Sin embargo, en un estudio de Miano y Peraita-Adrados (2013) se encontró un porcentaje elevado de niños con epilepsia frontal nocturna, que no estaba diagnosticada previamente y que parecía relacionarse con otros trastornos del sueño, que podrían ser los desencadenantes de las crisis nocturnas.

En definitiva, no hay que confundir un problema con otro, pero es importante saber que pueden darse varias condiciones al mismo tiempo junto con la epilepsia nocturna.

Pronóstico

El pronóstico suele ser bueno; de forma que, cuando un niño tiene epilepsia, normalmente no sigue avanzando en la edad adulta.

Por otro lado, debe seguir el tratamiento ya que la epilepsia nocturna frontal no remite de forma espontánea.

Tratamiento

Los ataques epilépticos principalmente se controlan a través de medicación, principalmente fármacos anticonvulsivos o antiepilépticos.

Sin embargo, algunos de estos fármacos pueden tener efectos secundarios sobre el sueño provocando que la persona no descanse bien. Por eso es importante elegir adecuadamente el medicamento antiepiléptico que se va a recetar al paciente.

Los fármacos que no parecen alterar el sueño y ayudan a suprimir las convulsiones son: fenobarbital, fenitoína, carbamazepina, valproato, zonisamida, y oxcarbazepina (entre otros) (Carney & Greyer, 2005). La oxcarbazepina parece que es el que tiene menor cantidad efectos adversos sobre el sueño.

Por otro lado, se ha encontrado que la carbamazepina elimina por completo las convulsiones en un 20% de los casos aproximadamente, y da alivio importante en un 48% (que significa una reducción de las convulsiones al menos un 50%).

Referencias

  1. Autosomal dominant nocturnal frontal lobe epilepsy. (5 de julio de 2016). Obtenido de Genetics Home Reference.
  2. Carney, P.R. & Greyer, J.D. (2005). Clinical Sleep Disorders. Philadelphia: Lippincott, Williams, and Wilkins.
  3. Combi, R., Dalprà, L., Tenchini, M. L., & Ferini-Strambi, L. (2004). Autosomal dominant nocturnal frontal lobe epilepsy–a critical overview. Journal Of Neurology, 251(8), 923-934.
  4. Peraita Adrados, R. (2013). Epilepsia nocturna frontal infradiagnosticada en la infancia como un trastorno del sueño: estudio de una serie. Revista De Neurología, (5), 257.
  5. Provini, F., Plazzi, G., Tinuper, P., Vandi, S., Lugaresi, E., & Montagna, P. (n.d). Nocturnal frontal lobe epilepsy – A clinical and polygraphic overview of 100 consecutive cases. Brain, 1221017-1031.
  6. sleep and epilepsy. (s.f.). Recuperado el 8 de julio de 2016, de Epilepsy Society.
  7. Smart Monitor: el reloj que alerta sobre ataques epilépticos. (10 de febrero de 2015). Obtenido de Ingeniería Biomédica.
  8. Thomas, R., King, W., Johnston, J., & Smith, P. (n.d). Awake seizures after pure sleep-related epilepsy: a systematic review and implications for driving law. Journal Of Neurology Neurosurgery And Psychiatry, 81(2), 130-135.
  9. York Morris, S. (25 de septiembre de 2014). Identifying and Treating Nocturnal Seizures.

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