Equinoterapia: historia, técnicas, beneficios y para qué esta indicada

La equinoterapia o hipoterapia es una terapia ocupacional, física y del lenguaje que utiliza caballos como principal herramienta. La idea básica del tratamiento es que el movimiento de estos animales puede servir como una estimulación motora y sensorial muy completa, lo que ayudaría a paliar los síntomas de ciertos trastornos.

Las mejoras conseguidas mediante el uso de la equinoterapia son sobre todo neurológicas y sensoriales. Por lo tanto, esta disciplina está especialmente indicada para ciertas discapacidades físicas e intelectuales, y para algunos trastornos psicológicos. Por ejemplo, se ha comprobado que es bastante efectiva para asistir a individuos paralizados o autistas.

Fuente: pixabay.com

A pesar de que a simple vista parece una disciplina poco seria, su efectividad ha sido comprobada una y otra vez por numerosos estudios. Hoy en día, se aplica en gran cantidad de países; y cada vez está consiguiendo un reconocimiento mayor dentro de la comunidad científica internacional.

En este artículo aprenderás cuáles son los aspectos más importantes de la equinoterapia, para qué problemas o trastornos es útil, y cómo se aplica habitualmente. Además, conocerás un poco de su historia, para poder entender cómo  ha llegado a desarrollarse esta disciplina.

Historia

En este apartado descubrirás cómo ha evolucionado el uso terapéutico de la monta a caballo a lo largo del tiempo.

Primeras menciones

Según parece, el uso de los caballos como elemento sanativo lleva presente en nuestra cultura desde la antigüedad. En el siglo V a.C., Hipócrates, un conocido médico griego, ya hablaba del poder curativo que podía tener montar para algunas personas con enfermedades físicas y mentales.

Tras la caída del Imperio Romano, el uso de estos animales a nivel médico cayó en desuso; pero en el siglo XVI vuelven a surgir algunas versiones primitivas de la idea.

En 1569, Merkurialis de Italia mencionó en su libro “El arte de la gimnasia” el valor terapéutico de la monta a caballo, aunque no profundizó demasiado en el tema.

Más adelante, en la Francia del siglo XVIII, un médico llamado Tissot vuelve a mencionar el uso de la monta a caballo como herramienta curativa. Este autor estudió más los efectos de esta técnica, describiendo cuáles eran los tipos más beneficiosos de movimiento, así como cuáles presentaban ciertos riesgos.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando esta disciplina comenzó a ser tomada en serio; y lo hizo de la mano de Liz Hartel, una medallista olímpica que en 1952 consiguió la plata en hípica y aprovechó su recién adquirida fama para contarle al mundo cómo la equitación la había ayudado a recuperarse de la polio.

Desarrollo de la disciplina

La equinoterapia tal y como se practica hoy en día fue desarrollada en los 60, cuando comenzó a utilizarse en Alemania, Suiza y Austria como manera de asistir a la tradicional fisioterapia.

El tratamiento se llevaba a cabo mediante la colaboración de un fisioterapeuta, un cuidador de caballos, y un caballo especialmente entrenado para la tarea.

En 1960, la hipoterapia fue introducida en Estados Unidos y Canadá con la formación de la Asociación Comunitaria de Monta para los Discapacitados (CARD). Más adelante, en 1969, se creó la Asociación Norteamericana de Monta para los Discapacitados (NARHA).

Por último, la introducción de esta disciplina en el continente norteamericano se completó con la fundación de Centro Cheff de Monta Terapéutica para los Discapacitados también en 1969 en Michigan.

Hoy en día, todavía continúa abierto, siendo el centro más antiguo de Estados Unidos en practicar la equinoterapia específicamente para gente con discapacidad.

Estandarización de la práctica

En un principio, los movimientos llevados a cabo por los caballos eran decididos en conjunto por el fisioterapeuta y el domador. Sin embargo, en los años 80 un grupo de terapeutas canadienses y estadounidenses viajaron a Alemania a aprender más sobre esta disciplina y conseguir crear una metodología estandarizada.

El desarrollo de la disciplina todavía tardó una década en completarse; no fue hasta 1992 cuando se fundó en Estados Unidos la Asociación de Hipoterapia Americana (AHA), que regula la práctica de esta terapia y sigue avanzando en el estudio de la misma.

Desde entonces, la AHA ha establecido los estándares de la práctica de la equinoterapia que se siguen en casi todo el mundo. Además, también ha fijado el currículum educativo que deben seguir los nuevos hipoterapeutas antes de estar plenamente capacitados para ejercer esta disciplina.

Técnicas

Para llevar a cabo correctamente la práctica de hipoterapia, es necesario llevar a cabo cuatro fases igualmente importantes. Si una de ellas no se realiza adecuadamente, los resultados conseguidos no serán los deseados.

Estas fases son las siguientes: elección del caballo, elección de la manera de usarlo, elección de las posiciones terapéuticas, y corrección de las mismas.

A continuación veremos en qué consiste cada una de ellas, y cómo ayudan a la hora de conseguir los objetivos a corto y largo plazo que se pretenden alcanzar con la terapia.

Elección del caballo

Debido a que los efectos de la equinoterapia dependen de la habilidad del terapeuta de explotar el potencial del caballo como herramienta sanativa, es necesario que este examine cuidadosamente todos los aspectos que intervendrán en el proceso.

Por eso, no solo es necesario que conozca al paciente y desarrolle un plan de acción basado en sus necesidades; también tendrá que escoger al animal que mejor sirva a sus propósitos. Ayudado por un entrenador, tendrá que elegir un caballo capaz de realizar las funciones que se esperan de él, y supervisar o modificar su entrenamiento.

Esta elección vendrá determinada por el plan de tratamiento del paciente. Algunas de las características que es necesario tener en cuenta a la hora de seleccionar al animal son su altura y longitud, la anchura de su espalda, la manera en la que camina y el nivel de entrenamiento físico que posee.

Elección de la forma de uso del caballo

El movimiento rítmico y regular del caballo es la base para crear un efecto terapéutico en los pacientes. Durante una sesión de equinoterapia, el caballo previamente seleccionado lleva al cliente en su lomo de tal manera que influye en el movimiento de su médula mientras se está desplazando.

Existen varios tipos de movimiento que el caballo puede realizar, en función de cuáles sean los objetivos de la terapia. Cuál se lleve a cabo estará determinado por cuatro factores: la velocidad del paso, el terreno, la inclinación del mismo, y la dirección en la que se mueva el animal.

La velocidad de paso puede ser modificada por el terapeuta durante una sesión. Afecta principalmente a la amplitud de movimiento del caballo, y por tanto al tipo de estímulos que son transmitidos al paciente.

La superficie en la que el animal se mueva también afecta a los resultados de la sesión. Cuanto más duro sea el suelo, mayor será el impacto del movimiento en el paciente. Por lo tanto, cambiando el terreno es posible cambiar la intensidad de la terapia.

La inclinación del terreno también es capaz de afectar al tipo de estímulos que recibe el paciente. El caballo no se mueve igual cuesta abajo, cuesta arriba o en un terreno llano. Es fundamental que el terapeuta conozca los efectos de las irregularidades del terreno en la mejora del paciente.

Por último, la dirección del paso también afectará a los estímulos recibidos por el paciente. Una línea recta trabajará movimientos simétricos y regulares, mientras que los giros aumentan la intensidad de la terapia. Es trabajo del terapeuta elegir la configuración de estos factores que más ayude a cada cliente.

Elección de las posiciones

Una vez elegido el caballo y la forma en la que va a moverse, el siguiente paso es seleccionar en qué posición va a ir montado el paciente sobre el animal. El lomo del caballo se utiliza como una especie de tabla de equilibrios; y en función de los objetivos del cliente, tendrá que mantenerse en ella de una manera u otra.

Existen multitud de posiciones que pueden utilizarse en equinoterapia. Algunas de ellas están diseñadas para proporcionar una estimulación continua y suave; otras, por el contrario, tienen como objetivo suponerle un reto al paciente para conseguir mejorar sus habilidades motoras o incluso cognitivas.

Corrección de las posiciones

Por último, para sacarle el máximo partido a cada sesión de equinoterapia, el terapeuta debe ser capaz de detectar errores en las posiciones que adopta el cliente y corregirlas de alguna manera. Si no se hace esto, la práctica puede perder gran parte de sus beneficios o incluso acabar perjudicando a la persona.

Existen principalmente tres maneras de corregir la posición del paciente: mediante instrucciones verbales, utilizando ayudas a la posición (elementos que obliguen al paciente a mantener su cuerpo de determinada manera), o simplemente cambiando la manera en la que está colocado sobre el caballo de forma manual.

Beneficios

La equinoterapia ha demostrado ser beneficiosa a la hora de tratar una gran cantidad de problemas distintos. Usando el movimiento de un caballo como principal herramienta, es posible mejorar aspectos de la vida de los pacientes como su control del cuerpo, su lenguaje, sus habilidades cognitivas o su equilibrio.

La base de la hipoterapia es la similitud que existe entre la pelvis humana y la de los caballos. Debido a este parecido, es posible utilizar el movimiento del animal para proporcionar un input sensorial al paciente, de tal manera que se le provee de estimulación física y cognitiva.

Los efectos favorables de la equinoterapia en aspectos como la coordinación, tono muscular, equilibrio postural, flexibilidad, resistencia, fuerza, corrección de patrones de movimiento anormales, o la manera de moverse de los pacientes han sido comprobados en multitud de estudios distintos.

Normalmente, se suelen clasificar los beneficios de la hipoterapia en cuatro grupos: conexión del core, conexión sensorial, comunicación, y creación de conexiones neuronales.

Sin embargo, existen otras áreas que pueden mejorar con esta técnica, como la cognitiva, la social, el aprendizaje o el desarrollo de comportamientos adaptativos.

Cambios concretos conseguidos con la hipoterapia

Normalización del tono muscular

El movimiento rítimico del lomo del caballo y el calor de su cuerpo afectan positivamente el tono muscular del paciente cuando este tiene problemas como hipertonia, hipotonia o espasticidad.

Diferenciación de movimientos

El movimiento tridimensional del caballo y la similaridad de sus pasos a los movimientos humanos fomenta la activación de las áreas cerebrales que ayudan a la persona a andar correctamente.

Mejora del control motor y la percepción corporal

La correcta interpretación de los inputs sensoriales es necesaria para controlar adecuadamente el movimiento. El caballo y su movimiento ofrecen estímulos táctiles, proprioceptivos, vestibulares, visuales, auditivos y emocionales. Esto ayuda a los pacientes a ser más conscientes de su propio cuerpo y sensaciones.

Mejora del equilibrio y la coordinación

Algunas de las posturas utilizadas en hipoterapia suponen un desafío para los pacientes y su sentido del equilibrio. Al utilizarlas, se puede conseguir una gran mejora en este área, lo que puede ayudar especialmente a personas con problemas para mantener una postura correcta o moverse adecuadamente.

Mejora de la empatía y las interacciones sociales

Al igual que ocurre en las terapias asistidas con animales, el uso de caballos puede ser muy beneficioso para pacientes que tengan problemas a nivel emocional para relacionarse con otros individuos.

En este sentido, por ejemplo, las personas con un trastorno del espectro autista suelen salir muy reforzadas de la hipoterapia.

¿Para qué está indicada?

La equinoterapia ha demostrado ser muy útil para ayudar con el tratamiento de todo tipo de condiciones, enfermedades y trastornos. Algunos de sus beneficios son especialmente útiles para problemas de tipo físico, mientras que otros ayudan más cuando las dificultades son esencialmente psicológicas.

A nivel físico, la equinoterapia puede utilizarse para asistir en la recuperación de casos de ictus o derrame, mejorar las condiciones de vida de paralíticos cerebrales, o paliar síntomas como rigidez de movimientos, espasmos o convulsiones presentes en todo tipo de trastornos diferentes.

En cuanto a sus beneficios psicológicos, estos hacen que la hipoterapia sea también muy útil para condiciones como el autismo o el síndrome de Asperger, pero también para problemas como dificultades de aprendizaje, retrasos en el desarrollo cognitivo, o incluso trastornos como la depresión o la ansiedad.

Referencias

  1. “History of Hippotherapy and AHA Inc” en: AHA Inc. Recuperado en: 05 Noviembre 2018 de AHA Inc: americanhippotherapyassociation.org.
  2. “What is hippotherapy? The indications and effectiveness of hippotherapy” en: National Center for Biotechnology Information. Recuperado en: 05 Noviembre 2018 de National Center for Biotechnology Information: ncbi.nlm.nih.gov.
  3. “What is hippotherapy?” en: Parents. Recuperado en: 05 Noviembre 2018 de Parents: parents.com.
  4. “Hippotherapy techniques” en: Education in Hippotherapy. Recuperado en: 05 Noviembre 2018 de Education in Hippotherapy: educationinhippotherapy.com.
  5. “Equine – assisted therapy” en: Wikipedia. Recuperado en: 05 Noviembre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here