
¿Qué son las escuelas presocráticas?
Las escuelas presocráticas son las tradiciones filosóficas que se desarrollaron antes de Sócrates, aproximadamente en el siglo VI a.C. en Grecia. La primera escuela presocrática fue la escuela de Mileto, fundada por Tales de Mileto en el siglo VI a.C. Después, vinieron las escuelas pitagórica (fundada por Pitágoras), y la eleática (compuesta por Parménides y Zenón), entre muchas otras.
La filosofía presocrática surge del interés por la cosmología, lo que llamaban el principio y la sustancia del Universo, abarcando no solo el mundo natural, sino también la conformación de las sociedades, la religión y la ética. Se basaron en el pensamiento racional, en la observación de la naturaleza, sin recurrir a la religión o a las revelaciones de poetas o sabios. Buscaban explicar los principios fundamentales, esto es, el comienzo de la vida o el primer elemento de todas las cosas.
Sus escritos se han perdido casi por completo, y lo que quedan son testimonios de lo que dijeron, establecidos por escritores y filósofos que vivieron contemporáneamente, y de discusiones posteriores sobre la obra y el pensamiento de estos filósofos.
Escuelas presocráticas, representantes y características
Escuela de Mileto, o jónica
La escuela de Mileto fue fundada en la ciudad griega de Mileto, en las costas de Jonia (en Asia Menor o Anatolia). Sus principales representantes fueron Tales de Mileto, Anaxímenes y Anaximandro.
Estos filósofos defendían posturas contrarias a las sostenidas en la época sobre la manera como el mundo estaba organizado.
La creencia popular de esta época indicaba que el destino de los seres humanos era controlado por la voluntad de los dioses. Por tanto, todo evento que tuviese lugar en la Tierra era responsabilidad divina.
Los milesios comenzaron a cuestionar estas ideas desde un punto de vista racional, mediante la observación natural. Defendían que la naturaleza se compone de entidades que pueden ser observadas y que estas entidades son las responsables de los cambios que tienen lugar en la Tierra.
A la escuela de Mileto se le atribuyen las primeras observaciones científicas de la naturaleza. Los milesios empezaron a estudiar los fenómenos naturales y las estrellas, siendo capaces de predecir ciertos fenómenos celestes, como solsticios y eclipses. Fueron los primeros griegos en utilizar las estrellas como herramienta de navegación.
Por otra parte, Tales afirmaba que el principio o la primera causa de todo era el agua, porque podía asumir distintas formas, según el contexto (vapor, líquido o hielo). Sin embargo, Anaximandro rebatió esta premisa, diciendo que la primera causa iba más allá de la materia, una especie de fuerza cósmica que constantemente creaba, destruía y volvía a rehacer el Universo observable.
Escuela pitagórica
La escuela pitagórica fue fundada por uno de los filósofos más representativos de la Grecia clásica: Pitágoras de Samos.
Pitágoras vivió en el siglo VI a.C. y fundó la corriente pitagórica en la ciudad griega de Crotona. Esta ciudad era reconocida por ser profundamente religiosa, pero Pitágoras encontró allí a sus primeros discípulos.
Para los pitagóricos, el Universo debía ser entendido y estudiado como un todo o cosmos. La materia debía entenderse de manera independiente a su estructura y forma. De este modo, los pitagóricos fueron reconocidos por ser tanto idealistas como materialistas.
No obstante, con el tiempo, los pitagóricos comenzaron a tomar un corte principalmente idealista. Así, señalaban que el cuerpo es la materia física que se encarga de encarcelar a la psique.
Para Pitágoras, la idea de que hubiese vida después de la muerte era indiscutible. Pensaba que el alma podía ser eterna.
Los estudios de los pitagóricos permitieron desarrollar teorías matemáticas, como la de los números primos, pares e impares, y se afirma que sentaron las bases de las matemáticas como ciencia.
El teorema de Pitágoras sobre el valor de la hipotenusa de un triángulo y su planteamiento sobre el movimiento de traslación de la Tierra son ejemplos de conceptos vigentes.
Escuela eleática
La escuela de Elea, o eleática, fue fundada por los filósofos griegos Parménides y Zenón en la ciudad de Elea, Italia. Esta escuela influenció el pensamiento clásico de manera contundente durante los siglos VI y V a.C., teniendo su mayor apogeo durante esta época.
Quienes pertenecían a la escuela de Elea no eran partidarios de los planteamientos filosóficos materialistas de la escuela de Mileto, y se oponían abiertamente al planteamiento del “flujo universal” propuesto por Heráclito.
De acuerdo a los eleáticos, el Universo es en sí un todo inmutable, infinito a través del tiempo y del espacio, que no puede entenderse con los sentidos o conocimiento humano.
El Universo en sí mismo solo puede comprenderse mediante la reflexión filosófica, la cual permite llegar a la verdad única y última.
Los seguidores de la escuela de Elea consideraban que las observaciones sensoriales eran limitadas y desenfocadas, y evitaban que se tuviera una apreciación certera de la realidad.
De esta manera, se puede decir que toda la doctrina eleática planteada por Parménides era metafísica.
Heráclito
Heráclito de Éfeso, Heráclito el Oscuro o simplemente Heráclito, es considerado por algunos como un seguidor de la escuela de Elea. Sin embargo, su carácter siempre fue paradójico y sus cavilaciones enigmáticas, razón por la cual se le apodó el “Oscuro”.
Heráclito vivió en Éfeso durante los siglos VI y V a.C. Provenía de una familia aristocrática, pero decidió renunciar a todas sus pertenencias para vivir en soledad y dedicarse a la filosofía.
Se dice que fue el creador de un estilo filosófico presocrático único conocido como “aforismo”. Los aforismos son afirmaciones cortas que buscan definir o explicar un tema de forma clara y puntual.
Entre sus planteamientos está considerar el fuego como la materia de la que se originan todas las cosas del mundo.
Heráclito también señalaba que la razón debe ser reconocida como el único juez de la verdad, y los sentidos solo como testigos de la verdad, cuyos juicios son dudosos hasta que la razón los confirma.
Creía que el devenir del mundo se regía por el Logos (discurso, palabra), y que el cosmos era una transmutación del fuego. Asimismo, insistía en el cambio, en el flujo constante y cambiante de la vida, de allí su famosa frase: “Nadie se sumerge dos veces en el mismo río”.
Demócrito
Demócrito vivió entre los siglos V y IV a.C. Fue discípulo de Leucipo y maestro de Protágoras, y fundador del atomismo, una corriente filosófica de gran importancia, pues señalaba que el Universo estaba constituido por millones de pequeñísimas partículas invisibles, llamadas átomos. Se le considera el “padre clásico de la física”.
Si bien fue contemporáneo de Sócrates, muchos estudiosos lo colocan en el grupo de los presocráticos por su marcada tendencia a la temática física, en contraposición a Sócrates, que veía el mundo desde una óptica ético-política. En ese sentido, es presocrático por ser, precisamente, no socrático.
Referencias
- Bastidas, A.C. Escuelas Presocraticas. Recuperado de filosofia9610.blogspot.com.
- Kirk, G.S., Raven, J.E., Schofield, M. The Presocratic Philosophers: A Critical History with a Selcetion of Texts. Cambridge University Press.
- PRESOCRÁTICOS (VII): Heráclito de Éfeso. Recuperado de filosofiaamano.blogspot.com.
- Mozo, M.C. Características de la filosofía presocrática. Recuperado de elarlequindehielo.obolog.es.