Estado de Shock: Síntomas, Tipos y Tratamiento

El estado de shock es una condición en la que no hay suficiente oxígeno en la sangre debido a que la presión arterial es muy baja.

Esto hace que los órganos y tejidos no tengan el oxígeno que necesitan, provocando que las células mueran y que se acumulen desechos.

mujer en estado de shock

Existen condiciones muy diferentes que pueden provocar la caída de la presión arterial que, como consecuencia, produzca un estado de shock.

Algunas de ellas son disminución del volumen sanguíneo, mal funcionamiento del sistema nervioso simpático, alteraciones hormonales, alergias, etc. Según sus causas, el estado de shock puede clasificarse en distintos subtipos.

La palabra shock se utiliza de forma diferente en el ámbito médico y en el público en general. Popularmente se utiliza para definir una reacción emocional intensa que surge frente a situaciones estresantes, como recibir una mala noticia.

En este caso, el estado de shock se refiere a una pérdida de oxígeno en sangre que da lugar a síntomas como incremento del ritmo cardíaco, confusión, o fatiga.

El shock es una emergencia médica que puede causar daños graves, e incluso la muerte. Por eso debe tratarse de inmediato.

¿Por qué se produce el estado de shock?

Es importante mencionar que para las células es fundamental disponer de oxígeno y glucosa. Esto les permite generar energía y hacer su trabajo correctamente.

El oxígeno entra al cuerpo a través de los pulmones. A partir de éstos el oxígeno llega a la sangre. En concreto, éste se almacena en los glóbulos rojos, uniéndose a las moléculas de hemoglobina. Los glóbulos rojos viajan por todo el cuerpo gracias al bombeo del corazón, llevando oxígeno a células y tejidos.

Sin embargo, si las células no tienen oxígeno, en vez de utilizar el metabolismo aeróbico (con oxígeno) utilizan el metabolismo anaeróbico (sin oxígeno). Este metabolismo crea ácido láctico como subproducto.

Esto provoca que se cambie el equilibrio ácido-base en la sangre. Es decir, ésta se vuelve más ácida, empezando a liberarse toxinas que van a afectar a los vasos sanguíneos.

Finalmente, el metabolismo anaeróbico produce que las células mueran, lo que perjudica a diferentes tejidos y órganos.

Etapas

Se conocen tres etapas en el estado de shock, cada una de las cuales posee síntomas diferentes.

Etapa I

En la etapa I (no progresiva), el cuerpo detecta el bajo flujo sanguíneo y pone en marcha ciertos mecanismos para contrarrestarlo.

Así, el corazón late más rápido, los vasos sanguíneos van reduciendo su diámetro y el riñón trata de retener fluidos. En esta etapa el shock no tiene tantos síntomas y un tratamiento rápido puede detenerlo.

Etapa II

En la etapa II (progresiva), los mecanismos anteriores fallan y comienzan a manifestarse síntomas identificables. Por ejemplo, el paciente empieza a sentirse confundido por la falta de oxígeno.

Etapa III

En la etapa III (irreversible) la baja presión afecta a los tejidos y órganos, el corazón empieza a dañarse y los riñones colapsan. En esta etapa surgen daños graves que podrían provocar la muerte.

Síntomas del estado de shock

Los síntomas más comunes del estado de shock son:

– Presión arterial baja.

– Piel fría y húmeda. Las manos y los pies pueden presentar un color pálido o azulado.

– El afectado puede respirar rápido y con dificultad.

– Aceleración del ritmo cardíaco.

– Náuseas.

– Vómitos.

– Reducción de la orina.

– Fatiga.

– Pupilas dilatadas.

– Sequedad en la boca.

– Mareos.

– Ansiedad.

– Irritabilidad.

– Confusión y somnolencia.

– Alteración del estado mental, con reducción del estado de alerta. Puede avanzar hasta la pérdida de conciencia.

Tipos

Existen diferentes tipos de estado de shock según la causa que lo produzca:

Hipovolémico

Se caracteriza por un bajo volumen de sangre en el cuerpo. Para un buen funcionamiento del organismo es necesario que existan suficientes glóbulos rojos. Asimismo, es necesario que haya agua suficiente en la sangre para que se puedan mover los fluidos por los vasos sanguíneos. De hecho, el 90% de la sangre es agua.

Cuando hay deshidratación, puede haber suficientes glóbulos rojos, aunque no hay bastante volumen de sangre. Esto hace que la presión sanguínea disminuya. Por tanto, si hay menos sangre para bombear, el corazón debe acelerar su ritmo para mantener la producción.

En las etapas avanzadas de este tipo de estado de shock, el paciente no puede reemplazar la cantidad de líquido perdido y el cuerpo no puede estabilizar la presión arterial.

También puede deberse a un sangrado interno (por ruptura de arteria o daño en un órgano) o externo (por ejemplo, por una herida profunda). Esto también se puede denominar shock hemorrágico.

Sus causas más comunes son el sangrado gastrointestinal y el sangrado en el útero en mujeres. Por otro lado, es común este estado de shock en personas con cáncer.

Esto se debe a que tienen mayor riesgo de hemorragia, ya que su hígado no permite una coagulación adecuada. Las personas que toman medicamentos anticoagulantes también pueden sangrar en exceso.

Otras causas del shock hipovolémico pueden ser la deshidratación, quemaduras, golpes de calor, vómitos o diarrea crónicos que puedan generar una pérdida del volumen sanguíneo, así como una caída de la presión arterial.

También se asocia a enfermedades que producen un exceso de micción (orina). Algunas de ellas son la diabetes insípida y la diabetes mellitus. Esto se debe a que el aumento de azúcar en sangre de manera excesiva provoca que se segregue un exceso de agua en la orina.

La inflamación del páncreas, la insuficiencia renal o hemorragias graves en el cuerpo pueden dar lugar también a un shock hipovolémico.

Cardiogénico

Este se produce porque el corazón no puede bombear adecuadamente la sangre del cuerpo. Su origen se vincula a enfermedades cardiacas o infartos del corazón.

Neurogénico

Este tipo de estado de shock consiste en una disfunción del sistema nervioso simpático que disminuye la circulación de sangre por el organismo. Provoca que los vasos sanguíneos se ensanchen, ocasionando que la sangre se acumule y la presión arterial baje.

Séptico

Este se produce generalmente por cualquier tipo de bacterias, hongos, o virus (aunque en menor medida). Cuando estas infecciones no se tratan adecuadamente, dan lugar a la aparición de ciertas toxinas en el torrente sanguíneo.

Como consecuencia, puede darse un mal funcionamiento del músculo cardíaco. Así como un ensanchamiento del diámetro de los vasos sanguíneos, acompañado de hipotensión arterial grave.

Las toxinas pueden dañar los pulmones, o producir insuficiencia respiratoria aguda. También pueden ocasionar insuficiencia renal e insuficiencia hepática.

Anafiláctico

Es una reacción alérgica grave que genera una dilatación de los vasos sanguíneos, dando lugar a una bajada de la presión arterial.

Obstructivo

Este estado de shock se da por una obstrucción del flujo sanguíneo que puede deberse a un taponamiento cardíaco. Por ejemplo, compresión del corazón por la acumulación de líquido en el pericardio (un tejido que rodea el corazón). O bien, por embolia (coágulo de sangre en las arterias).

Endocrino

Un trastorno hormonal grave puede hacer que el corazón no funcione correctamente, dándose caídas de la presión arterial.

Tratamiento

Debe tenerse en cuenta que el estado de shock es una emergencia médica que necesita un tratamiento inmediato. Ante la presencia de los síntomas, debe contactar con los servicios de emergencia cuanto antes.

Los primeros auxilios son fundamentales para salvar la vida del paciente. Si la persona está consciente lo indicado es acostarla y mantenerla cómoda y caliente.

Se aconseja tomarle las piernas y elevarlas por encima del nivel del torso y la cabeza. Es importante no mover a la persona si se sospecha que tiene lesiones en la médula espinal o fracturas en las piernas.

Si el paciente tiene una hemorragia, puede intentar controlarse temporalmente mediante la presión con un paño limpio en la herida. Si el paño se empapa debe ponerse otro o reemplazarse. Es importante mantener la presión en el lugar de forma constante.

Aunque la persona tenga sed, se recomienda no darle bebidas ni comida. Lo mejor es mantener al paciente tranquilo y sin moverse.

El tratamiento del estado de shock varía según las causas subyacentes, es decir, del tipo de shock que la persona haya experimentado.

Así, en el shock hipovolémico, es posible que tenga que aumentarse el volumen de la sangre por medio de transfusiones sanguíneas.

Mientras que, en el shock cardiogénico, el tratamiento indicado es la aplicación de medicamentos que estrechen los vasos sanguíneos para que el corazón pueda bombear la sangre más fácilmente. También se puede impulsar el volumen de la sangre por medio de fluidos intravenosos.

El tratamiento del shock neurogénico consiste, principalmente, en la administración de líquidos en las venas y de medicamentos como los corticoesteroides.

Cuando se trata del shock séptico, puede ser necesario el tratamiento con antibióticos para detener la infección.

Por otro lado, el shock anafiláctico requiere la administración de medicamentos como antihistamínicos, corticoesteroides o adrenalina.

Cuando se presente un shock obstructivo, es necesario eliminar la obstrucción. Para ello se pueden aplicar medicamentos anticoagulantes para disolver coágulos en las arterias.

Finalmente, en el shock endocrino deben utilizarse fármacos para alcanzar un equilibrio hormonal. Por ejemplo, si se debe a hipotiroidismo, deben recetarse fármacos para tratarlo.

Referencias

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