¿Qué son las estrategias didácticas?

Las estrategias didácticas son técnicas que pueden aplicarse en enseñanzas laboriosas, como es el caso del inicio a la lectura comprensiva. Y  para su consecución se establece un objetivo prioritario y genérico como, por ejemplo, obtener autonomía en la lectura.

Surgen como una alternativa a la formación tradicional. Son algo novedoso en el día a día de las aulas de enseñanza, en la mayoría de los casos obligatoria (infantil, primaria y secundaria).

Actualmente, son muchos los maestros preocupados por utilizar metodologías novedosas que le faciliten el proceso de enseñanza – aprendizaje, pues los alumnos suelen desconectar rápidamente de la tarea.

¿Para qué se utilizan las estrategias didácticas?

Atendiendo a las demandas de la sociedad, los centros educativos deben tener entre sus principales metas solventar las problemáticas que la comunidad va generando. Por ello, debe formar a estudiantes competentes para aplicar lo aprendido dentro del aula en su vida cotidiana.

Se basan en las problemáticas referentes a la toma de decisiones, a la resolución de problemas, son los resultados que las estrategias didácticas que utilizan, o deben utilizar, los docentes dentro del aula.

Las estrategias son el eje principal de este nuevo método de enseñanza – aprendizaje donde las actividades son el principal pilar, pues es el camino a seguir para alcanzar los objetivos planteados.

No obstante, una misma estrategia puede ser modificada atendiendo al colectivo con el que se va a utilizar, pues debe tenerse en cuenta las distintas características del grupo con el que se está trabajando.

Por ello, es primordial saber que las estrategias tienen la capacidad de marcar el desarrollo del aprendizaje, realizando un conjunto de actividades dentro del aula que optimice el conocimiento, lo controle, lo regule y lo use de forma positiva, favoreciendo el  aprendizaje al alumno de las competencias que requiera la asignatura con la que se desea trabajar.

No existe un guion, una estructura rígida, específica, para llevar a cabo una estrategia didáctica concreta. Este procedimiento nace a partir de la elección de una asignatura y, una vez decidido, es necesario diferenciar las estrategias a utilizar en la materia, las técnicas de las que se puede disponer y los recursos que es posible que el maestro tenga a su alcance.

Por ello, es necesario tener claro que para establecer una estrategia didáctica, además de lo mencionado con anterioridad, se debe tener en cuenta el contenido, el nivel de aplicación, el contexto, atendiendo al camino a seguir: el inicio, el desarrollo y el fin de la estrategia. Es una tarea laboriosa y, sin embargo, muy beneficiosa.

Un ejemplo de estrategia didáctica: la lectura

Para definirlas con más exactitud es posible tomar como un ejemplo tipo a las estrategias didácticas utilizadas en la asignatura Lengua Castellana y Literatura.

Las estrategias basadas en la lectura son fundamentales para captar la comprensión lectora del texto. Asimismo, favorece otras habilidades y destrezas en el alumnado y en aquellos que son lectores, en general.

A través de este ejemplo debemos señalar que la lectura es un procedimiento donde entran en juego varias funciones cognitivas de la persona. La comprensión (a través de escuchar y leer) y la producción (mediante la escritura y el habla).

Por ello, es muy importante que el maestro tenga en juego todas estas funciones para obtener los resultados esperados tras utilizar la estrategia didáctica empleada.

En este caso, la lectura suscita en los estudiantes la posibilidad de interpretar, mostrar interés y se puede llegar a entender, su avance, como un objetivo diario. Por ello, plantearse alcanzar la lectura continuada como objetivo, favorece el replanteamiento, el enfrentamiento y la superación de problemáticas en otros contextos.

Asimismo, el beneficio más oportuno que se consigue es que el alumno aprenda a comunicarse eficazmente.

¿Cómo podemos llevarla a cabo en el aula?

Una estrategia basada en la lectura debe estar diseñada desde la organización y la planificación, estrictamente.

Para ello, se debe replantear las siguientes misiones:

– Comprender los objetivos, tanto explícitos como implícitos, que tiene la lectura.

– Adquirir los conocimientos previos antes de comenzar a realizar las estrategias didácticas.

-Enfocar la atención hacia lo realmente importante, dejando de lado lo menos relevante.

-Fomentar la relación entre la acción que se está realizando y el contenido de la actividad.

-Evaluar continuamente el alcance de los objetivos propuestos a corto plazo.

La estrategia didáctica, en este caso la lectura, requiere de un objeto/material, el libro, que necesita de la creatividad y del ingenio, a través de actividad dinámicas, de los estudiantes donde todos muestren su interés y se aporte en comunidad.

Proporcionar un aprendizaje significativo, a la vez que constructivo, da la posibilidad de obtener un mayor éxito tras el uso de las estrategias didácticas. Asimismo, la reflexión debe ser un gran aliado, pues su fomento proporciona grandes beneficios, más allá de los que se pretenden en un primer momento.

Además, se debe tener en cuenta qué es lo que el maestro pretende enseñar, pues no se trabajan igual unos que otros contenidos. Y, por supuesto, a partir de esta elección establecer los objetivos que se pretenden conseguir.

No obstante, el maestro debe estar íntimamente ligado al proceso pues debe evaluar cómo se están desarrollando los acontecimientos y debe atender a la diversidad existente en el grupo.

Si bien es cierto, aunque los objetivos estén propuestos, durante el desarrollo de la misma, los docentes deben observar si se están cumpliendo y modificar todo lo necesario para utilizar a la estrategia correctamente.

            Finalmente, es importante reflexionar sobre las estrategias didácticas como aquellas que están enmarcadas ante un aprendizaje constructivista donde se deben plantear como innovadoras y llamativas, es decir, atractivas. Además, debe incluir los contenidos que el currículum dictamina que la asignatura cumpla.         

Beneficio del uso de estrategias didácticas

La posibilidad de introducir las estrategias didácticas como la lectura en el currículum, repercutirá positivamente en el entorno escolar, en el uso de los libros de los alumnos, fomento de buenas relaciones entre los propios alumnos y con sus familiares.

En el caso de nuestro ejemplo, la lectura es una tarea donde se involucran numerosos factores como, por ejemplo, la posibilidad de que interactúe todo el grupo y el mismo maestro, dentro de un lugar / contexto concreto como es el aula. Éste último es muy importante, pues debe fomentar la entrega a la tarea, en este caso a través de la luminosidad y la comodidad del propio mobiliario.

En cuanto al alumno, los beneficios que le supone son:

  • Se responsabiliza de sus acciones y tareas, pues está construyendo su aprendizaje.
  • Desarrollará su autonomía, pues el maestro será un mero orientador que proporcionará las indicaciones a realizar.
  • Ejercerá un papel activo en su aprendizaje, aprendiendo mientras comprende olvidando lo memorístico.

Por su parte, el maestro obtendrá / deberá realizar:

  • Deberá desarrollar el rol de “facilitador”.
  • Será quien guíe al alumno, dejando al margen su papel de mero evaluador.
  • Mostrará situaciones complejas que los alumnos deberán resolver y él será el apoyo para obtener los resultados esperados. Mostrándoles la posibilidad de enfocar este aprendizaje a su vida cotidiana.
  • Hacer que el alumno contraste lo aprendido en relación a los conocimientos previos.
  • Estimular a los alumnos a través de:
    • Instrucciones esclarecedoras.
    • Lenguaje acorde a la edad y situación de los estudiantes.
    • Establecer la meta como objetivo prioritario en cada acción.
    • Hacer participar a todos los integrantes para que reconozcan lo que se está aprendiendo.

¿Cómo puede perjudicar un mal uso de estrategias didácticas?

Al igual que cualquier procedimiento se pueden obtener malos resultados del uso de las estrategias didácticas. Veamos a continuación algunos de ellos:

  1. Memoria: La estrategia se basa en la capacidad del alumno por desenvolverse ante un problema, un suceso práctico. Por ello, de nada sirve que memorice las respuestas a las cuestiones.

El docente debe motivar en cuanto a la resolución de problemas y fomentar la reflexión.

  1. Escasa formación docente: Los alumnos tienen al docente como el espejo en el que se miran. Sin embargo, en ocasiones, este ejemplo no es del todo positivo, pues existen maestro con escasa formación, que se muestran como reflejo poco oportuno.

Un ejemplo de ello es el nivel de  competencia comunicativa que tenga el docente.

  1. Fomento de la copia: La posibilidad de copiar el mensaje de algún compañero, o la tarea de otros puede implicar a que el alumno no aprenda. Por ello, el maestro debe fomentar que todas las respuestas que se den pueden ser válidas y, por tanto, cada uno tiene la suya propia e individual.
  2. Insuficiencias en casa: Los factores económicos y sociales con los que se encuentra el alumno al llegar a su hogar pueden disminuir y alejar al estudiante del objetivo que la estrategia didáctica le ha propuesto.

En ocasiones, esta situación puede observarse cuando el alumno no dispone de los materiales oportunos como, por ejemplo, un ordenador. O dificultades afectivas, como no contar con el apoyo de sus padres, por ejemplo.

Conclusiones

Finalmente, debemos tomar en consideración que nos encontramos, tal y como hemos mencionado con anterioridad, ante una construcción del propio aprendizaje.

Las estrategias didácticas son llevadas a las aulas para fomentar la autonomía del estudiante, favoreciendo la construcción de su propio aprendizaje. Por ello, se debe fomentar el interés del alumno comenzando desde las emociones hasta llegar a involucrar a su propio contexto más cercano, es decir, a la familia.

Por ello, es posible verificar que toda estrategia debe ser modificada atendiendo a las características del alumno, sin lugar a dudas, el aprendizaje significativo con el que se trabaja esta metodología de enseñanza-aprendizaje justifica que la ejecución de las actividades parte del propio interés del alumno y se va modificando en base a éste.

Y finalmente, cabe destacar que la estrategia parte del conocimiento base del alumno. Es decir, los nuevos conocimientos van a girar en torno a lo que ya se sabe para ir construyendo, pues lo estamos alejando de su zona de confort.

Referencias

  1. ALONZO RIVERA, D. L. Y VALENCIA GUTIÉRREZ, M.C. (2016). Competencias y estrategias didácticas desde el enfoque socioformativo. Quderns digitals.net, 82 (1), 28 – 38.
  2. SOLÉ, M. (2007). Consideraciones didácticas para la aplicación de estrategias de lectura. Actualidades Investigativas en Educación, 3 (7), 1 – 15.
  3. ZABALZA BERAZA, M. A. (2000). Estrategias didácticas orientadas al aprendizaje. Revista española de pedagogía, 217 (1), 459 – 490.
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Graduada en Pedagogía.

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