Estrés: síntomas, causas, tipos, consecuencias, tratamientos

El estrés es un tipo de malestar psicológico que consiste en una sensación de agobio, presión y tensión. En dosis pequeñas, puede ser beneficioso, por ejemplo en campos como la práctica deportiva o el rendimiento académico. En cambio, si aparece en cantidades muy altas, puede llegar a provocar todo tipo de problemas físicos y mentales.

Diversos estudios sobre los efectos del estrés a largo plazo muestran que incrementa la probabilidad de sufrir infartos, ictus, úlceras, y problemas psicológicos como depresión y ansiedad. Por eso, en las últimas décadas el campo de la salud mental ha intentado entender este problema y encontrar la manera de solucionarlo.

Fuente: pixabay.com

La principal causa de la sensación de estrés es la creencia de que no se cuenta con los recursos necesarios para afrontar una situación determinada. Cuando una persona cree que tiene que llegar a unos estándares de los que no se siente capaz, este problema comienza a agravarse. Sin embargo, hay muchos otros factores que influyen en si aparece o no.

Por desgracia, parece que el número de personas que sufren de estrés va en aumento. En una encuesta realizada en el 2014 en Estados Unidos, casi el 50% de los que respondieron reportaron sentir estrés moderado o intenso. En este artículo veremos las claves de este problema psicológico, así como qué se puede hacer para combatirlo.

Síntomas

El estrés es un problema psicológico que puede manifestarse de muchas maneras; algunas de ellas, incluso, están relacionadas exclusivamente con nuestro cuerpo. En este apartado descubrirás algunos de los síntomas más comunes que provoca este estado de ánimo cuando se mantiene en el tiempo.

Es necesario tener en cuenta que muchos de estos síntomas se retroalimentan entre sí. Por ejemplo, la falta de sueño puede agravar la sensación de cansancio y fatiga o la irritabilidad. Debido a ello, normalmente es necesario realizar una intervención que se enfoque en diferentes ámbitos al mismo tiempo.

Estado de ánimo irritable

Quizás el síntoma más evidente del estrés es la dificultad para mantener el buen humor durante un periodo prolongado de tiempo. La persona que lo sufre tiende a estar enfadada, triste o molesta la mayor parte del tiempo; y cualquier pequeña desviación de lo que le gustaría que ocurriese puede provocar su ira.

Por desgracia, muchas veces la propia persona es incapaz de darse cuenta de que esto está ocurriendo. Sin embargo, los que están a su alrededor pueden percibir perfectamente que algo ha cambiado.

Dificultad para conciliar el sueño

Otro de los síntomas más comunes entre las personas estresadas es el insomnio. Debido a la excesiva tensión psicológica y física que tienen, estos individuos presentan grandes dificultades para dormir de un tirón. A menudo, se pasan mucho tiempo dando vueltas en la cama, y se despiertan varias veces por la noche.

Falta de energía

Muchas veces, los individuos que sufren de estrés sienten una extrema fatiga a lo largo del día, que les dificulta llevar a cabo sus tareas cotidianas. Aunque en parte esta falta de energía puede estar explicada por la falta de sueño, a menudo no es el único factor detrás de ella.

La mayoría de ocasiones, además, estas personas experimentan la fatiga como algo psicológico más que físico. Se suele hablar, por ejemplo, de la “niebla mental”: se trata de una gran dificultad para centrar los pensamientos en una sola tarea, debido a que se siente una especie de embotamiento generalizado.

Cambios en el apetito y el peso

Este síntoma afecta a cada persona de una manera distinta. Para algunos, el estrés aumenta las ganas de comer a todas horas y la necesidad de ingerir alimentos azucarados o altos en grasas. Para otros, el efecto es el contrario: pierden el apetito y les cuesta mucho realizar las comidas de forma normal.

Debido a ello, algunos individuos estresados tienden a ganar mucho peso de manera descontrolada, mientras que otros lo pierden de la misma forma. En general, cualquier cambio brusco en la composición corporal podría ser un síntoma de este problema.

Dolores crónicos y agudos

Los efectos de esta patología no son solo mentales, sino también físicos. Muchos estudios sugieren que el estrés (especialmente el crónico) puede provocar dolores de cabeza o fomentar su aparición. De hecho, algunas estadísticas muestran que hasta el 67% de las jaquecas podrían estar causadas por este problema psicológico.

Otro de los dolores más comunes entre las personas estresadas es el de espalda. Algunos investigadores creen que la causa de este aumento en el malestar físico tiene que ver con el cortisol, un neurotransmisor que se libera en la sangre en épocas de estrés.

También pueden aparecer problemas digestivos, dificultades para ir al baño, o catarros y gripes; y muchas otras dolencias se ven agravadas en épocas de mucho estrés. La causa más aceptada para esto es el debilitamiento del sistema inmune, aunque es muy posible que haya otros factores que intervengan en muchos casos.

Aparición de otras patologías psicológicas

Por último, el estrés crónico está muy relacionado con todo tipo de problemas mentales, pero especialmente con la depresión y con los trastornos de ansiedad (como la ansiedad generalizada o el trastorno obsesivo – compulsivo). Esto es especialmente cierto si se mantiene durante más de dos o tres meses.

Cuando una persona muestra síntomas de depresión o ansiedad en una época de mucha presión, estos problemas psicológicos podrían ser simplemente un efecto secundario del estrés que está sufriendo.

Causas

Como ya se ha comentado anteriormente, la principal causa del estrés parece ser la creencia de que no se cuenta con los recursos necesarios para enfrentarse a una situación determinada.

Cuando esto ocurre, la persona comienza a experimentar los primeros síntomas; y si no se resuelve el problema, estos tienden a agravarse con el tiempo.

Sin embargo, existen otros muchos factores que pueden hacer más o menos probable que aparezca un episodio de estrés. Por lo general, se suelen dividir en tres tipos: biológicos, psicológicos, y sociales.

Entre los biológicos, el más importante es la vulnerabilidad genética al estrés. Según parece, algunas personas son más propensas que otras a desarrollar esta patología, desde el momento en el que nacen. Sin embargo, en función de sus experiencias vitales y sus aprendizajes, pueden acabar padeciéndola o no.

Los factores psicológicos incluyen las estrategias de afrontamiento (la manera en la que el individuo se enfrenta a las dificultades), sus patrones de pensamiento, y sus capacidades de inteligencia emocional. Por suerte, todos ellos pueden ser cambiados con un poco de entrenamiento.

Por último, los factores sociales tienen que ver con el apoyo que recibe la persona de su entorno más cercano; el más importante es la relación que mantiene con su familia y amigos, y si estos le ayudan en las situaciones complicadas o no.

Tipos

Por lo general, se considera que existen tres tipos principales de estrés: agudo, episódico agudo, y crónico. A continuación veremos en qué se diferencian unos de otros.

Estrés agudo

Es el tipo de estrés más común. Se trata de una reacción inmediata del cuerpo a un reto, evento o situación, que activa al organismo y lo prepara para enfrentarse al problema. Algunas de las situaciones que lo provocan son una discusión, una mala noticia o una reunión tensa en el trabajo.

El estrés agudo no tiene por qué ser negativo. El mecanismo que lo provoca es el mismo que se activa, por ejemplo, en una montaña rusa o al ver una película de miedo.

Los estudios muestran que este tipo de reacción no tiene ningún efecto adverso en el cuerpo, y puede incluso ayudar al cerebro a prepararse para enfrentarse a situaciones complicadas.

Sin embargo, cuando ocurre debido a eventos muy traumáticos, sí que puede suponer un problema. Por ejemplo, las víctimas de un intento de asesinato o de un accidente de tráfico pueden desarrollar trastorno de estrés post – traumático, una patología que causa todo tipo de problemas en la vida de los afectados.

Estrés episódico agudo

Un pasó más allá del estrés agudo ocurre cuando estos episodios se producen de manera frecuente. Algunas personas parecen estar siempre sufriendo una crisis; por lo general se trata de individuos irritables, con ansiedad o con problemas para mantener la calma.

Cuando los episodios de estrés agudo se producen muy a menudo, pueden empezar a aparecer complicaciones a nivel de salud. Aunque no son tan peligrosas como en el tercer tipo, el estrés crónico, por lo general deberían comenzar a ser un motivo de preocupación.

Estrés crónico

El estrés crónico se caracteriza por una presencia constante de sentimientos de preocupación y agobio, así como por un mayor número e intensidad de los síntomas antes descritos. Puede estar causado por una situación vital muy complicada, o por problemas concretos que la persona es incapaz de afrontar.

Algunas de las causas más comunes del estrés crónico son los problemas laborales, los divorcios, la muerte de un ser querido o las dificultades financieras. Sin embargo, también puede aparecer por motivos menos concretos, como ocurre durante las crisis vitales.

Consecuencias

El estrés, especialmente el crónico, puede provocar todo tipo de problemas de salud, psicológicos y personales. Entre otras cosas, favorece la aparición de enfermedades como el cáncer o la psoriasis, aumenta la probabilidad de sufrir infartos, debilita el sistema inmunológico y puede causar un envejecimiento prematuro.

A nivel mental, la presencia de altos niveles de estrés durante mucho tiempo correlaciona con trastornos como la depresión o la ansiedad generalizada. En cuanto al estilo de vida, las dificultades que provoca pueden evitar que la persona cumpla sus objetivos o se desenvuelva de manera adecuada en su día a día.

Debido a ello, es necesario tratar lo antes posible los problemas de estrés, para evitar que las consecuencias se vuelvan extremadamente negativas y alcancen un punto crítico.

Tratamientos

Existen muchos enfoques que se pueden tomar a la hora de combatir el estrés crónico. Entre ellos, se incluyen los cambios en el estilo de vida, la medicación y la terapia psicológica.

Cambios en el estilo de vida

La manera a menudo más efectiva de combatir el estrés a corto plazo es eliminar las causas que lo provocan. Si por ejemplo la persona está en un ambiente laboral hostil, salir de él hará que su preocupación disminuya de manera inmediata.

Sin embargo, eliminar de raíz la causa del estrés no siempre es sencillo. En estos casos, existen otros cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a llevarlo mejor y a disminuir la intensidad de sus síntomas.

Algunos de los más útiles son el ejercicio físico, el seguimiento de una dieta saludable, y mantener patrones de sueño adecuados. También pueden ayudar la mejora de las relaciones sociales, o prácticas como la meditación o el yoga.

Medicación

Uno de los enfoques más utilizados (especialmente en países como Estados Unidos) para tratar el estrés es el uso de fármacos destinados a reducir la ansiedad.

Estos medicamentos eliminan los síntomas más agudos de los episodios de estrés, con lo que la persona puede enfrentarse a la situación que le preocupa de forma más efectiva.

Sin embargo, los psicofármacos a menudo tienen el problema de que son muy adictivos, y pueden traer graves problemas si se usan de forma descontrolada. Además, al tomar medicinas la persona puede sentirse tan bien que decida no resolver el problema de fondo, con lo que este no hará más que agravarse.

En general, los fármacos psicológicos deben utilizarse solo como un complemento a otros enfoques, y no como único remedio para el estrés.

Terapia psicológica

Por último, muchas de las personas que sufren de estrés constante pueden beneficiarse mucho de cambiar sus patrones de pensamiento y la manera en la que lo gestionan. Terapias como la cognitivo – conductual o la de aceptación y compromiso han mostrado ser muy efectivas en este sentido.

Así, cuando una persona muy estresada recibe terapia, normalmente es capaz de enfrentarse a lo que le preocupa de manera más eficaz, a la vez que disminuyen los síntomas más desagradables.

En combinación con un buen estilo de vida y en algunos casos medicación, es posible eliminar el estrés en la mayoría de ocasiones.

Referencias

  1. “Understanding and dealing with stress” en: Mountain State Centers for Independent Living. Recuperado en: 10 Octubre 2018 de Mountain State Centers for Independent Living: mtstcil.org.
  2. “11 Signs and Symptoms of Too Much Stress” en: Healthline. Recuperado en: 10 Octubre 2018 de Healthline: healthline.com.
  3. “Why stress happens and how to manage it” en: Medical News Today. Recuperado en: 10 Octubre 2018 de Medical News Today: medicalnewstoday.com.
  4. “Types of stress” en: Healthline. Recuperado en: 10 Octubre 2018 de Healthline: healthline.com.
  5. “Psychological stress” en: Wikipedia. Recuperado en: 10 Octubre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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