37 Fábulas Cortas para Niños de Primaria (con Moraleja)

Te dejo un listado con 37 fábulas cortas para niños de primaria con sus moralejas. Con estos ejemplos podrás entretener y transmitir conceptos morales a través de sus animales carismáticos. Algunas son mexicanas, otras españolas, otras de Colombia, Argentina, Perú, Ecuador…

Las fábulas infantiles parecen una composición lírica que nunca pasarán de moda. Desde “la Cigarra y la hormiga” de Esopo, pasando por “la gallina de los huevos de oro” de María Samaniego hasta las más modernas del escritor colombiano Rafael Pombo, todas destacan su capacidad de educar y hacer reflexionar a través de las moralejas a los niños.

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Todos desde los más pequeños de la casa hasta los adultos, hemos pasado por lecturas de fábulas de manos de nuestros padres o abuelos, quedándose muchas de ellas impregnadas en nuestra memoria y la cual la hemos transmitido a nuestros más pequeños.

20 Fábulas infantiles cortas para niños

1- El niño y los dulces

Era 21 de Septiembre y todos los niños contentos después de un largo verano, regresaban a las escuelas. Al ser el primer día, la maestra llevó a clase un bote lleno de chucherías para dar la bienvenida al nuevo curso escolar. Uno de los alumnos salió el primero corriendo hacia los dulces.

Una vez que cogió todas las chuches que pudo,al intentar sacar la mano, el cuello del recipiente no le permitió hacerlo. El niño lloraba y lloraba amargamente, pero un amigo que estaba cerca le dijo: -Confórmate con coger solo la mitad y así podrás sacar la mano con los dulces.

Moraleja: no seas egoísta, avaricioso y escoge solo aquello que necesites. Como bien dice el dicho “quien mucho abarca, poco aprieta”.

Esta fábula enseña a los niños a no ser tan egoístas, una cualidad muy importante a la hora desarrollar su personalidad. En un mundo en donde la individualidad prevalece, es bueno desde pequeños que lo niños aprendan a compartir y a ser generosos con sus iguales.

2- La liebre y la tortuga

Una vez, una liebre se burlaba de las patas tan cortas y de la lentitud al caminar de una tortuga, sin embargo, esta no se quedó callada y se defendió lanzando una risa y diciéndole a la liebre: – Puede que seas muy veloz amiga liebre, pero, estoy más que segura de que podré ganarte una carrera.

La liebre, sorprendida por lo que le dijo la tortuga, aceptó el reto sin pensarlo dos veces, ya que ella estaba muy segura de que ganaría a la tortuga a ojos cerrados. Entonces, ambos propusieron a la zorra, que fuese ella quien señalase el camino y la meta.

Días después, llegó el esperado momento de la carrera, y al sonar la cuenta de tres, se inició la carrera de estos dos contendientes. La tortuga no dejaba de caminar y caminar, pero a su lento paso, avanzaba tranquilamente hacia la meta.

En cambio la liebre, corrió tan rápido que dejó muy atrás a la tortuga. Al darse la vuelta y ya no verla, la liebre vió seguro su éxito sobre la carrera y deicidió echarse una siesta.

Poco después, la liebre despertó y vió si por atrás seguía sin llegar la tortuga, pero al mirar hacia la meta, vió a la tortuga muy cerca de la final, y en un intento desesperado por correr lo más veloz que pudo, la tortuga llegó y ganó.

Moraleja: la enseñanza es que las metas se consiguen poco a poco, con trabajo y esfuerzo. Aunque a veces parezcamos lentos, el éxito llegará siempre.

También nos muestra que no tenemos que burlarnos de las personas por sus defectos físicos, ya que pueden ser mejores en otros aspectos.

Esta fábula tiene un gran valor educativo, ya que hacer las cosas bien hechas es importante en la educación y para ello es necesario ser pacientes.

3- La Pulga y el Hombre

Un hombre disfruta de un buen sueño cuando de repente comenzó a sentir picazón por todo el cuerpo.

Molesto por la situación, buscó por toda su cama para ver qué era lo que les estaba causando tanta molestia. Tras su búsqueda encontró a una minúscula pulga y le dijo las siguientes palabras:

– ¿Quién te crees que eres insignificante bicho, para estar picándome por todo mi cuerpo y no dejarme disfrutar de mi merecido descanso?

– Contestó la pulga: Discúlpeme señor, no fue mi intención molestarlo de ninguna manera; le pido por favor que me deje seguir viviendo, ya que por mi pequeño tamaño no creo que lo pueda molestar mucho. El hombre riéndose de las ocurrencias de la pulga, le dijo:

– Lo siento pequeña pulga, pero no puedo hacer otra cosa que acabar con tu vida para siempre, ya que no tengo ningún motivo para seguir aguantando tus picaduras, no importa si es grande o pequeño que pueda ser el prejuicio que me causes.

Moraleja: nos enseña a que todo aquel que le hace daño a otra persona, debe estar dispuesto a afrontar las consecuencias. Ya que cuando uno molesta, agrede u ofende a otros compañeros, debe saber que sus actos irán seguidos de unas consecuencias.

4- El conejo y el cerdo

Había una vez en un colegio un conejo muy presumido que todos los días llevaba sus zapatitos muy limpios, relucientes, brillantes.

En su misma clase también estaba el cerdito Peny, que tenía mucha envidia al conejo por sus zapatos.

Pero el cerdito al vivir en una charca de barro sabía que nunca conseguiría tener unos zapatos como los de su amigo conejo.

Todos los días limpiaba y limpiaba, pero nada seguían igual de sucios.

Un día jugando en el recreo tenía que hacer una carrera para ver quien era el más veloz. El cerdito asustado, no sabía que hacer, ya que sus zapatillas no eran como las de su amigo.

El día de la carrera, el cerdito Peny no se lo pensó, y salió corriendo a la par que el conejo.

Mientras corría, solo pensaba en ser el ganador y no rendirse nunca, tal y como le decía su madre.

Al llegar a la meta, todos se quedaron asombrados por la rapidez del cerdito Peny, no entendían como podía haberle ganado al conejo y sus superzapatillas.

Moraleja: da igual el zapato que lleves, el esfuerzo por conseguir una meta que te propongas no está en los zapatos sino en ti. Debes ser feliz con lo que tienes, sentirte a gusto contigo mismo y confiar en ti.

5- Familia de hormigas

Había una vez una familia de hormigas formada por la madre, el padre y su dos hijitas.

Pronto se acercaba el invierno, así que toda la familia salió en busca de comida ya que si no morirían.

Paseando por el prado, se encontraron con otra hormiga, pero esta no era de su misma especie, ya que era de color rojo y le faltaban dos patitas.

Angustiada, la hormiga roja les pidió ayuda para que la llevasen hasta su casa, ya que podría morir enterrada por la nieve.

La madre hormiga rotundamente dijo que no, ya que no pertenecía a su especie y si se enteraba el resto de hormigas negras podrían echarle del prado.

Así que la familia siguió su camino, pero una de las hijas no pudo aguantar y se dio la vuelta para ayudar a la hormiga roja, aun sabiendo que podrían echarla del prado para siempre.

Una vez llegaron las dos a la casa de las hormigas rojas, estas sorprendidas por la solidaridad de la hormiga negra, le regalaron toda la comida que tenían.

Gracias a esta recompensa, la familia de la hormiga negra pudo sobrevivir todo el invierno gracias a la familia de hormigas rojas.

Moraleja: hay que ayudar a los demás cuando lo necesiten, ya que algún día también nosotros podemos necesitar esa ayuda.

También nos enseña a que no hay que prejuzgar ni discriminar a otros por su raza o por su condición fisica, algo muy importante en la vida, ya que tenemos que educar a nuestros hijos en la tolerancia y el respeto a la diversidad.

6- El pájaro ruiseñor

Era un pájaro ruiseñor muy alegre y divertido. Siempre andaba cantando pero era muy muy despistado.

Una noche cenando con su madre, esta le dijo que no debía cantar hasta mas tarde ya que los cazadores pasarían a esa hora y si estos les oían podrían matarle.

A la mañana siguiente como todos los días, el pájaro comenzaba a cantar para así atraer a sus presas. Olvidando lo que le dijo su madre, los cazadores le oyeron y se pusieron a disparar.

Afortunadamente al pájaro le dio tiempo a esconderse, ya que oyó el canto de su madre avisando de que estaban los cazadores en la zona

Moraleja: hay que estar muy atentos y escuchar a nuestros padres cuando nos hablen, ya que un descuido nos puede salir caro.

7- El gato y el ratón

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Una vez, un gato muy hambriento vio entrar a su casa a un ratoncito. El felino, con muchas intenciones de agarrarlo y luego comérselo, se acercó a la ratonera para decirle:

– ¡Qué guapo y lindo estás ratoncito! Ven conmigo, pequeñito, ven… dijo con dulce voz el gato.

La mamá del ratoncito escuchó las intenciones que tenía el hábil gato y le advirtió a su hijo diciendo:

– No vayas hijito, tú no conoces los trucos de ese bribón.

El gato insistente le dijo nuevamente al ratón:

– Ven, pequeñito ven. ¡Mira este queso y estas nueces! ¡Todo eso será para ti!

El inocente ratoncito le preguntó de nuevo a su madre:

– ¿Voy mamá?… ¿voy?

– No hijito, ni se te ocurra ir, sé obediente, le dijo nuevamente su madre.

El gato nuevamente volvió a engañarlo diciendo:

– Ven, te daré este sabroso bizcocho y muchas cosas más…

– Puedo ir mamá, por favor te lo suplico – dijo el ratoncito.

– ¡Que no, tontuelo! No vayas. – Insistió la mamá ratona.

-No me hará nada mamá. Sólo quiero probar un pedacito… – dijo por última vez el ratoncito, y sin que su madre pudiera detenerlo, salió rápidamente de su agujero.

A los pocos instantes, se oyeron unos gritos que decían:

– ¡Socorro, mamá, socorro! ¡Me come el gato!

La mamá ratona no pudo hacer nada para salvar a su ratoncito que murió devorado por el gato.

Moraleja: esta fábula nos enseña que debemos obedecer a nuestros padres y respetar sus decisiones, ya que ellos siempre querrán lo mejor para nosotros y el no hacerles caso nos puede pasar factura como al ratoncito de la historia.

8- El ciervo y el cervatillo

Esta fábula trata sobre dos ciervos, uno joven y otro más mayor.

Ambos querían quedarse a vivir en el monte ya que tenia alimentos para todo el año, pero esto solo podía ser posible si ambos luchaban, ya que solo había provisiones para uno.

El cervatillo joven tenía muy claro que ganaría, ya que era más veloz y mas rápido que el ciervo anciano.

A la mañana siguiente cuando se encontraron para luchar, el ciervo anciano le propuso que se marchara, ya que sabía perfectamente que el iba a ser el ganador.

El cervatillo tozudo y enfadado se dispuso a luchar hasta que fue perdiendo poco a poco sus cuernos.

Sorprendido de que el ciervo anciano le ganara, preguntó:

-¿Como lo has hecho?, no puede ser, si yo soy más. joven y más veloz que tú.

A lo que respondió el anciano:

-mira mis cuernos y tendrás la respuesta.

El cervatillo sorprendido se dió cuenta de que los cuernos estaban intactos, eran mucho más fuertes y robustos que los suyos.

Moraleja: debemos respetar a las personas mayores, ya que el ser una persona mayor no quiere decir que sean patosos o lentos, sino todo lo contrario, ya que nos pueden enseñar muchas cosas que aún no sabemos.

9- El Mono y el Delfín

Había una vez un marinero que se comprometió a realizar un viaje muy largo. Para hacer más entretenida la travesía, se llevó con él a un mono para divertirse durante la larga travesía.

Cuando estaban cerca de la costa de Grecia, una muy ruidosa y violenta tempestad se levantó e hizo naufragar a la débil nave. Su tripulación, el marinero y su mono tuvieron que nadar para así poder salvar sus vidas.

Mientras tanto, el mono que luchaba contra las olas, fue visto por un delfín; el cual creyendo que era un hombre, fue a salvarlo deslizándose debajo él y transportándolo hacia la costa.

Cuando estaban llegando al puerto, el delfín le preguntó al mono:

– Mono ¿eres ateniense (nacido en Atenas)?, y él mono por darse de muy presumido y mentiroso, le respondió:

– Sí, y tengo también parientes muy importantes viviendo allí –

El delfín le preguntó de nuevo si conocía el Pireo (el famoso puerto de Atenas). El mono creyendo entonces que se trataba de un hombre, le contestó que no solo lo conocía, sino que también era uno de sus mejores amigos.

El delfín indignado por tantas mentiras que el mono decía, dio media vuelta y lo devolvió a alta mar.

Moraleja: las propias mentiras del mentiroso son las que se encargan de revelar la verdad en un pequeño descuido. Las mentiras tienen las patas muy cortas, por tanto siempre saldrá a la luz la verdad.

10- El Astrónomo

En un país muy lejano, donde la ciencia es muy importante para sus habitantes, había un anciano astrónomo al que le gustaba realizar el mismo recorrido todas las noches para observar las estrellas.
Un día, uno de sus viejos colegas le dijo que había aparecido un extraño astro en el cielo, el anciano salió de la ciudad para poder verlo con sus propios ojos. Tan emocionado estaba el astrónomo mirando al cielo, que no se dio cuenta que a pocos pasos de él había un agujero. Cuando se cayó al agujero comenzó a gritar pidiendo ayuda.
Cerca del agujero pasaba un hombre, el cual se acercó hasta el agujero para ver lo que sucedía. Informado de lo que había ocurrido, le dijo al anciano:
-Te ayudaré a salir de ahí, pero ten mucho cuidado la próxima vez que salgas por un lugar que desconoces, tienes que estar muy atento por donde caminas ya que te puedes encontrar con cualquier cosa en el suelo.
Moraleja: antes de lanzarse a la aventura o ir por sitios desconocidos, hay que conocer muy bien el lugar por el que se transita y ser precavidos.

11- La Fábula del Asno, el Perro y el Lobo

Caminaban muy despacio y agotados por el sol un asno, con su carga de pan, y su amo seguido por su perro. Es así que llegaron a una pradera verde donde el amo cansado y agotado por la caminata realizada, echó a dormir bajo la sombra de un árbol.

El asno se fue a comer algo de pasto que había en la pradera cuando de pronto el perro, que también estaba muy cansado y hambriento, le dijo:

– Estimado asno, yo también tengo hambre, ¿Me darías un poco de pan que hay en la cesta que llevas encima por favor?

A lo que el asno le respondió:

– Mejor ¿Por qué no esperas un rato más hasta que despierte el Amo y te dé el mismo de comer?

El perro, al escuchar la respuesta del asno, se dirigió a otro lado de la pradera. Es entonces que, mientras que el asno seguía comiendo su pasto, apareció un hambriento lobo que se abalanzó de inmediato sobre el asno para devorarlo. Sorprendido, gritó ayuda al perro:

– ¡Socorro! ¡Sálvame amigo perro!

El perro, respondió:

-Mejor, ¿Por qué no esperas un poco más hasta que despierte el amo y te salve?

Moraleja: hay que ofrecer nuestra ayuda a los demás siempre y cuando la necesiten si no queremos que nos pase lo mismo que al asno. Hay que educar a nuestros hijos para que sean personas solidarias y compartan con el resto de sus iguales.

12- El Cuervo y los Pájaros

Un día el dios Júpiter citó a todos los pájaros a una reunión para elegir como Rey al más hermoso de todos. Los pájaros, muy halagados ante esta gran oportunidad, de inmediato fueron a las aguas del gran río para lavarse y acicalarse para estar presentables.

El cuervo, dándose cuenta de su fealdad, se le ocurrió un plan que consistía en recoger las plumas que los pájaros dejaban caer al acicalarse, para luego pegarlas a su cuerpo. Es así que el cuervo pasó varias horas colocándose las plumas para ser el más bello de los pájaros.

Entonces llegó el día esperado y todas las aves acudieron a la cita, entre ellos el cuervo, que destacó al instante por sus plumas multicolor. Júpiter al verlo, decidió coronar al cuervo por su gran belleza, pero los pájaros se sintieron muy indignados por haber elegido al cuervo.

Sin embargo, el cuervo pronto perdió sus plumas, sintiendose avergonzado ya que volvía a ser el mismo que era en realidad.

Moraleja: no tenemos que aparentar lo que no somos y no debemos por que sentirnos inferiores por nuestro físico o aptitudes, ya que cada persona es única y diferente, con sus virtudes y sus defectos.

Debemos querernos tal y como somos, ya que solo así nos querrán los demás.

13- El viejo perro cazador

Hace muchos años, vivía un viejo perro de caza, cuya avanzada edad le había hecho perder gran parte de las facultades, como ser más fuerte o veloz.

Un día, mientras se encontraba en una jornada de caza junto a su amo, se topó con un hermoso jabalí, al que quiso atrapar para su dueño. Poniendo en ello todo su empeño, consiguió morderle una oreja, pero como su boca ya no era la de siempre, el animal consiguió escaparse.

Al escuchar el escándalo, su amo corrió hacia el lugar, encontrando únicamente al viejo perro. Enfadado porque hubiera dejado escapar a la pieza, comenzó a regañarle muy duramente.

El pobre perro, que no se merecía semejante regañina, le dijo:

-Querido amo mío, no creas que he dejado escapar a ese hermoso animal por gusto. He intentado retenerlo, al igual que hacía cuando era joven, pero por mucho que lo deseemos ambos, mis facultades no volverán a ser las mismas. Así que, en lugar de enfadarte conmigo porque me he hecho viejo, alégrate por todos esos años en los que te ayudaba sin descanso.

Moraleja: nos viene a decir que debemos ser respetuosos con nuestros mayores, ya que hicieron lo posible porque nuestra familia tuviera una vida feliz.

14- El joven pastor y las ovejas

Esto era una tarde cálida de invierno, cuando un joven pastor que estaba cuidando a su ganado, gritó desde la cima del monte: ¡Que viene el lobo, labradores! Estos, abandonando sus labores, acuden prontamente, y hallan que es una broma solamente. Vuelve a clamar, y los labradores temen la desgracia. Segunda vez que los burla. ¡Linda gracia!

Pero, ¿qué sucedió la tercera vez ? Que vino en realidad la hambrienta fiera. Entonces el joven pastor comenzó a llorar y gritar , pero los labradores esta vez no le creyeron y el lobo le devoró la manada.

Moraleja: debemos ser honestos con nosotros mismos y los demás. No vale mentir y engañar a las personas, ya que algún día no te creerán por haberles mentido. Hay que ser sinceros con los demás y con nosotros mismos, para así evitar malos entendidos.

15- El Perro y el Reflejo

Había una vez un perro, que estaba cruzando un lago. Al hacerlo, llevaba una presa bastante grande en su boca. Mientras lo cruzaba, se vio a si mismo en el reflejo del agua. Creyendo que era otro perro y viendo el enorme trozo de carne que llevaba, se lanzó a arrebatársela.

Decepcionado quedó cuando, por buscar quitarle la presa al reflejo, perdió la que el ya tenía. Y peor aún, no pudo obtener la que deseaba.

Moraleja: no hay que envidiar a los demás y debemos ser felices con lo que somos y con lo que tenemos, ya que como dice el dicho “la avaricia rompe el saco”. Tenemos que conformarnos con lo que tenemos, y no pedir o exigir más a nuestros padres, sino queremos que nos pase lo que al perro.

16- Las ranas y el pantano seco

Vivían dos ranas en un bello pantano, pero llegó el verano y se secó, por tanto la abandonaron para buscar otro con agua. Hallaron en su camino un profundo pozo repleto de agua, y al verlo, dijo una rana a la otra:

– Amiga, bajemos las dos a este pozo.

– Pero, y si también se secara el agua de este pozo, – repuso la compañera -, ¿Cómo crees que subiremos entonces?

Moraleja: Antes de emprender cualquier acción, analiza primero las consecuencias de ella. Ante un problema, debemos buscar otras alternativas y reflexionar sobre cuál es la opción buena antes de tomar una decisión de manera impulsiva que no sea la adecuada.

17- El labrador y la culebra

Al lado del hogar de un modesto labrador, una culebra había decidido instalar su nido. Un tarde, el pequeño hijo del labriego, pensando que era uno más de sus juguetes, agarró al animal de tan mala manera, que este le mordió en defensa propia. Una mordedura de la que no se pudo recuperar y que su padre quiso vengar cortándole la cola a la culebra.

Enterado de cómo habían sucedido los hechos, el labrador sintió tal culpa que fue en busca de la culebra para pedirle perdón y ofrecerle miel, agua, harina y sal, como muestra de su sincero arrepentimiento. A pesar de la nobleza de sus intenciones, la culebra no solo no le perdonó, sino que además se permitió el lujo de decirle:

– Agradezco que quieras venir a intentar remediar el error que cometiste conmigo, pero no hay ninguna posibilidad de que tú y yo podamos ser amigos. Mientras que a mí me falte la cola que tú me quitaste y a ti el hijo que mi veneno te ha arrebatado, seremos incapaces de estar en paz.

Moraleja: es imposible reconciliarse con algún amigo si uno de los dos no ha perdonado al otro. Con esta fábula aprendemos a que hay que saber pedir perdón y perdonar cuando tengamos algún debate o discusión con un compañero. De esta manera se resolverán tranquilamente y pacíficamente cualquier problema.

18- El lobo y el perro dormido

Disfrutaba un perro de un merecido descanso en la puerta de su casa, cuando de repente un veloz lobo se lanzó sobre él con claras intenciones de devorarlo. Para intentar librarse de tan negro destino, el perro le suplicó con todas sus fuerzas que lo escuchara, aunque solo fuera una sola vez, antes de que el lobo cumpliera sus deseos.

Entiendo que desees saciar tu hambre –comenzó diciendo el perro- pero de un saco de huesos como yo, tu estómago no tardará en volver a sentirse vacío; si en verdad deseas darte un buen festín, espera a que mis dueños celebren sus bodas y seguro que me encuentras mucho más apetecible.

Tan convincente era su argumento, que el lobo se marchó tan contento. Meses después, estaba el perro asomado a una ventana de la casa de su dueño, cuando volvió el lobo para reclamar lo que tanto tiempo había estado esperando. Molesto ante la insistencia, el perro contestó:

– ¡Lobo tonto, la próxima vez que aparezcas y yo esté durmiendo en el portal de mi dueño, no esperes a que se celebren las bodas de mis dueños!

Moraleja: viene a decirnos que si hemos sido capaces de salir airosos de algún tipo de peligro y si recordamos como lo hicimos, podremos hacerlo en otras ocasiones.

19- La zorra el oso y el león

Habiendo encontrado un león y un oso al mismo tiempo a un cervatillo, se retaron en combate a ver cual de los dos se quedaba con la presa.

Una zorra que por allí pasaba, viéndolos extenuados por la lucha y con el cervatillo al medio, se apoderó de este y corrió pasando tranquilamente entre ellos.

Y tanto el oso como el león, agotados y sin fuerzas para levantarse, murmuraron:

-¡Desdichados nosotros! ¡tanto esfuerzo y tanta lucha hicimos para que todo quedara para la zorra!

Moraleja: por ser egoístas y no querer compartir, podemos perderlo todo.

20- Las dos amiguitas

Era una vez 2 avestruces amiguitas que se hicieron tan pero tan amiguitas que no podían pasar un día sin la compañía de la otra, hasta que cierto día un pequeño desliz entre ambas puso a prueba su hermosa amistad:

– Hoy jugaremos a lo que yo quiera – le dijo uno de ellas a la otra.
A lo que la otra contesto:
– Te equivocas eso lo decidiré solo yo.

Y así con tales posturas, ambas se empecinaron en sus caprichos por muchas horas y sin llegar a un acuerdo. Luego de discutir por un largo rato, las dos avestruces amigas por fin entraron en razón y una de ella dijo:

-Dejemos los juegos por hoy y encontremos otra manera de llegar a un acuerdo.

Y diciendo estas palabras ambas acordaron alternarse diariamente y que cada una decidiese por un día entero que juegos jugar.

De esta manera no hubo más problemas y conflictos y conservaron una linda amistad hasta la muerte.

Moraleja:hablando tranquilamente se puede llegar a un acuerdo, donde ambas personas salgan privilegiadas. Debemos educar a nuestros hijos en el diálogo y la comunicación para resolver los conflictos que le sucedan en la vida diaria, ya que es la mejor opción para llegar a una acuerdo.

21- El aceituno y la higuera

El aceituno ridiculizaba a la higuera porque, mientras él era verde todo el año, la higuera cambiaba sus hojas con las estaciones.

Un día una nevada cayó sobre ellos, y, estando el aceituno lleno de follaje, la nieve cayó sobre sus hojas y con su peso se quebraron sus ramas, despojándolo inmediatamente de su belleza y matando al árbol.

Pero al estar la higuera desnuda de hojas, la nieve cayó directamente a la tierra, y no la perjudicó en absoluto.

Moraleja: No debemos burlarnos de las cualidades ajenas, pues las nuestras pueden ser inferiores. Debemos ser respetuosos y tolerantes con el resto de personas.

22- El zorro y la cabra

Una vez un zorro estaba vagando por la oscuridad, cuando or desgracia cayó en un pozo. Intentó salir pero no podía. No tenía otra alternativa que permanecer allí hasta la mañana siguiente. Al día siguiente, una cabra llegó por allí, miró al pozo y vio al zorro. La cabra preguntó “¿qué estás haciendo ahí, señor zorro?”

El astuto zorro respondió:

“Vine aquí para beber agua. Es la mejor que he probado en mi vida. Ven y pruebala por ti misma. Sin pensar ni siquiera por un rato, la cabra saltó al pozo, apagó su sed y buscó una forma de salir. Pero al igual que el zorro, también fue incapaz de salir.

Entonces el zorro dijo:

“Tengo una idea. Ponte de pie sobre tus patas traseras. Subiré sobre tu cabeza y saldré. Entonces yo te ayudaré a salir también”.

La cabra era inocente e hizo lo que el zorro le dijo.

Mientras caminaba, el zorro dijo:

“Si hubieras sido lo suficientemente inteligente, nunca hubieras entrado sin ver cómo salir”.

Moraleja: Mira ante de saltar. No hagas algo ciegamente sin pensarlo antes.

23- El huevo de oro

Había una vez un rico comerciante de tela que vivía en un pueblo con su esposa y sus dos hijos. Tenían una gallina hermosa que ponía un huevo todos los días. No era un huevo normal, sino un huevo de oro. Sin embargo, el joven comerciante no estaba satisfecho con lo que solía obtener todos los días. 

Quería conseguir todos los huevos de oro de su gallina en muy poco tiempo. Por tanto, un día pensó y al fin concluyó en un plan. Decidió matar a la gallina y juntar todos los huevos.

Al día siguiente, cuando la gallina puso un huevo de oro, el hombre lo cogió, tomó un cuchillo afilado, cortó su cuello y cortó su cuerpo abierto. No había nada más que sangre por todas partes y ningún rastro de ningún huevo en absoluto. Estaba muy triste porque ahora no conseguiría ni siquiera un solo huevo.

Debido a su codicia, comenzó a ser más pobre y finalmente se convirtió en un mendigo. 

Moraleja: Si deseas más, puedes perder todo. Es necesario estar satisfecho con lo que uno tiene y actuar sin codicia.

24- El coyote y las uvas

Una tarde muy soleada, un coyote iba caminando y el estómago le rugía de hambre. De repente, nota en la cima de un árbol que hay un racimo de hermosas uvas moradas e intentó alcanzarlas apoyándose en sus patas traseras, pero no llegó.

Intentó alcanzarlas saltando, pero tampoco llegó; una y otra vez fallaba hasta que sus patas ya no podían más y entonces cayó al suelo extenuado.

Estando tumbado en el suelo, se pudo dar cuenta que dos pajarillos la estaban observando; levantándose, se sacudió el polvo y se marchó diciendo.

-Mejor paso de esas uvas, seguro están verdes-

Retomó así su camino, y en cuanto ya había ganado distancia, los pajarillos picotearon las uvas y éstas cayeron al suelo, donde se dieron un banquete.

Mirando de lejos, el coyote pensó:

-Tal vez si hubiese pedido ayuda, estaríamos comiendo los tres-.

Moraleja: A veces nuestro orgullo puede más que nuestro juicio, hasta el punto en que somos capaces de despreciar las cosas, sólo porque parecen inalcanzables.

25- La hormiga y la mariposa

Una hormiga trabajadora se encontraba reuniendo provisiones bajo el fuerte sol de verano a orillas del río. De pronto, el suelo bajo ella cedió, y la hormiga cayó al agua donde estaba siendo violentamente arrastrada.

Desesperada, la hormiga gritaba

-¡Ayuda, socorro, auxilio, me ahogo!-

En eso, una mariposa se da cuenta de la situación de la hormiga y rápidamente buscó una ramita, la agarró con sus patitas y se lanzó hacia donde estaba la hormiga; tendiéndole la rama y salvándola.

La hormiga muy feliz le dio las gracias y ambas siguieron su camino.

Al poco tiempo, un cazador furtivo se acerca por detrás de la mariposa con una red; en silencio se disponía a capturarla, pero justo cuando ya tenía la red sobre la cabeza de la mariposa ¡sintió un piquete muy doloroso en su pierna! Gritando soltó la red y la mariposa al darse cuenta, salió volando.

Mientras volaba, la mariposa desconcertada giró su cabeza para ver qué había herido al cazador, y se dio cuenta que era la hormiga a la que ese mismo día había salvado.

Moraleja: Haz el bien, sin mirar a quien. La vida es una cadena de favores.

26- El viento y el sol

Una vez, el viento y el sol tuvieron una discusión

-Yo soy el más fuerte, cuando yo paso, los árboles se mueven; hasta puedo derribarlos si quiero- dijo el viento.

-El más fuerte aquí soy yo, yo no derribo árboles, pero puedo hacerlos crecer- Le respondió el sol.

-Voy a demostrarte que soy el más fuerte ¿ves a ese hombre con chaqueta? Se la voy a quitar con mi soplido- dijo el viento.

Así, el viento sopló con todas sus fuerzas, pero mientras más fuerte soplaba, más fuerte el hombre se aferraba a su chaqueta, y el viento se cansó de soplar.

Entonces fue el turno del sol, y este, lanzando todos sus rayos hacia el hombre, hizo que se quitara la chaqueta de tanto calor.

-Bien, tú ganas, pero debes admitir que yo hice mucho más ruido- dijo el viento al final.

Moraleja: cada persona tiene sus propias capacidades y a menudo vale más la maña que la feurza.

27- La cigarra y las hormigas

Una cigarra cantaba y disfrutaba durante el verano. Día a día se despertaba tarde y sólo se dedicaba a cantar, hasta que un día algo le llamó la atención.

Un grupo de hormigas pasaban por debajo de su rama cargando pesadas porciones de comida sobre su espalda, entonces la cigarra bajó de su rama y le preguntó a una.

-Amiga hormiga ¿por qué trabajas tanto?-

-El invierno se acerca, debemos guardas provisiones para poder pasar la helada- respondió la hormiga, a lo que la cigarra luego dijo.

-¡Bah! Trabajar tanto es para bobos, haz como yo, canta y disfruta del verano-

La pequeña hormiga sin decir más nada siguió su camino. En los siguientes días, la cigarra seguía cantando y muchas veces componía canciones que se burlaban de su amiguita la hormiga.

Pero un día, la cigarra despertó y ya no era verano, el invierno había llegado.

La helada era la peor de todas en muchos años, trató de abrigarse con hojas de su rama, pero no pudo. Hambrienta buscó comida, pero no encontró.

Entonces recordó que su amiguita hormiga había estado guardando provisiones durante el verano y se dirigió a su hormiguero, tocó la puerta y la hormiguita salió, entonces dijo.

-¡Hormiga, ayúdame; tengo hambre y tengo frío, dame refugio y comida!-

-¿pero qué estuviste haciendo todo el verano cigarra?- preguntó la hormiga.

-cantar y bailar- contestó la cigarra.

-¡Pues si eso hiciste en el verano, ahora baila en el invierno!-

Dijo la hormiga y cerró la puerta. Mientras, la cigarra arrepentida se alejaba reflexionando en la lección que había aprendido.

Moraleja: Si quieres disfrutar de la vida, primero debes trabajar duro.

28- El Halcón, el Cuervo y el Pastor

Lanzándose desde los cielos, un halcón cazó un corderito. Un cuervo la observó y tratando de imitarlo, se lanzó sobre un carnero.

Sin embargo, no pasó lo mismo que antes, y al desconocer las artes, el cuervo se enredó en la lana, donde sin importar que tan fuerte batía sus alas, no logró escapar.

Viendo el pastor lo que sucedía, tomó al cuervo entre sus manos, con su machete cortó sus alas, y a su casa lo llevó.

Fascinados sus hijos lo vieron, y curiosos del asunto a su padre preguntaron:

-¿Papá, qué ave es esta?

-Para mí es sólo un cuervo, pero él se cree halcón.

Moraleja: Es bueno y necesario aprender a conocer nuestros propios límites, incluso para superarlos; el primer paso es conocerlos.

29- El hijo y el padre

Un día, un joven iba por la calle de noche después de salir de su trabajo; apurado recorría los rincones solitarios de la ciudad pues esa noche su madre le había dicho que lo esperaba en casa con una deliciosa cena.

Faltando sólo unas cuadras para llegar, el joven ve a lo lejos la figura desgastada por la edad de alguien que aguardaba en la esquina de una acera para cruzar la calle mientras un semáforo estaba en verde.

Tonto viejo, ¿por qué no cruzas si no vienen carros? ¡Yo sí cruzaré, tengo un compromiso importante!- pensó el joven acelerando el paso.

Pero al llegar a la esquina de aquella acera se dio cuenta ¡ese hombre era su padre!

-¿papá?-

-hola hijo-

-¿Qué hace acá?-

-Voy para la casa, vamos tarde, tu mamá seguro se molesta-

-Papá, no vienen carros-

-sí ya veo-

-Papá aquí no hay policías-

-Pero es un barrio seguro, no hacen falta ni a estas horas de la noche-

-Papá no hay cámaras-

-No me había fijado, ¿eso es bueno o malo?-

-¡Papá nadie nos está viendo! ¡Vamos a cruzar que vamos tarde!-

-¡¿QUÉ?! ¡YO ME ESTOY VIENDO!-

Moraleja: Siempre podremos engañar a los demás, pero nunca podremos engañarnos a nosotros mismos. Una conciencia tranquila es la clave para vivir en paz con uno mismo.

30- El Zorro y los Gallos

Dos gallos luchaban para tomar el control del gallinero.

Después de una intensa pelea, uno de ellos salió derrotado, y no le quedó otra alternativa más que esconderse entre los matorrales.

El vencedor exhibiéndose orgulloso, se montó sobre uno de los postes de la cerca y comenzó a cantar a los cuatro vientos su victoria.

Fue entonces, cuando a su espalda, un zorro que esperaba paciente dio un salto hacia la verja y de un mordisco feroz cazó al gallo ganador.

Desde entonces, el otro gallo es el único macho en el gallinero.

Moraleja: La humildad es una virtud que muy pocos practican, pero que todos deberían dominar. A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle alguien que se los quita.

31- El amo del cisne

Algunas personas cuentan que los cisnes son hermosas aves capaces de entonar bellas y armónicas canciones justo antes de su muerte.

Sin saber esto, un día un hombre se hizo a un hermoso cisne. Éste no era sólo el más bello, sino el mejor cantante de todos. Por esta razón, el hombre pensó que el cisne podría deleitar a quienes visitaran su hogar con sus maravillosos cantos. De esta manera, el hombre buscaba generar envidia y admiración en sus allegados.

Una noche, el amo organizó una fiesta, sacando a al cisne para exhibirlo, como si se tratase de un valioso tesoro. El amo solicitó al cisne que entonara una bella canción para entretener al público. Ante esto, el cisne permaneció impávido, generando molestia e ira en el amo.

Los años pasaron y el amo siempre pensó que había malgastado su dinero en la bella ave. No obstante, una vez el cisne se sintió viejo y cansado, entonó una maravillosa melodía.

Al escuchar el canto de la melodía, el amo comprendió que el cisne estaba a punto de morir. Reflexionando sobre su comportamiento, el amo entendió su error al intentar apurar al animal a cantar cuando éste era joven.

Moraleja: nada en la vida debe ser apurado. Todas las cosas llegan en el momento más oportuno.

32- El enfermo y el Doctor

En un hospital se encontraba internado un enfermo cuya salud decaía con el pasar de los días. Éste no veía mejoras en su estado.

Un día, el Doctor que le revisaba se encontraba dando sus habituales rondas. Al entrar en la habitación del paciente le preguntó a éste qué le aquejaba.

El enfermo sin dudarlo respondió que estaba sudando más de lo normal. Ante esto el Doctor dijo:

– Todo parece normal. Estás bien.

Al día siguiente, el Doctor volvió a visitar al paciente. Éste indicó que se encontraba más enfermo que el día anterior, y que tenía mucho frío. Ante esto el Doctor respondió:

– No pierdas la paciencia, todo está bien.

Pasaron algunos días y el Doctor volvió a visitar al enfermo. Éste, visiblemente desmejorado, volvió a indicar que se encontraba más enfermo y no conseguía conciliar el sueño. El Doctor respondió nuevamente:

– Estás bien.

Al retirarse el Doctor de la habitación, escuchó al enfermo decir a sus familiares:

– Creo que me voy a morir de estar bien, pero cada día estoy peor.

Ante esto, el Doctor sintió vergüenza y entendió que debía prestar más atención a las necesidades de sus pacientes.

Moraleja: hay profesiones que requieren de constancia y disciplina. Es importante preocuparse por otros y escuchar sus necesidades, para evitar jugar con sus vidas y bienestar.

33- El gato y el cascabel

En una casa de una gran urbe vivía un gato grande y consentido por sus dueños. Dicho gato tomaba toda la leche que gustaba, y sus amos le consentían y cuidaban, esforzándose por darle todo lo que quisiera.

El gato tenía una confortable cama para él solo, y pasaba sus días persiguiendo a un grupo de ratones que también vivían en la casa. Cada vez que uno de estos ratones se asomaba para tomar algo de alimento, el gato aparecía y ferozmente le cazaba.

Los ratones eran atosigados por el gato de tal manera que ya no podían salir de su ratonera para conseguir alimento.

Un día, los ratones se reunieron para buscar una solución a sus problemas. Tanto los niños como los jóvenes y los viejos deliberaron infructuosamente en busca de soluciones.

Hasta que un joven ratón propuso una alternativa que a todos gustó: ponerle un cascabel al gato para así saber cuándo merodeaba fuera de la ratonera.

Todos los ratones vitorearon y acordaron que ésta era la mejor alternativa. Hasta que uno de los ratones más viejos preguntó:

– ¿Quién se encargará de poner el cascabel en el gato?

Inmediatamente todos los ratones se desanimaron, puesto que no apareció ningún voluntario.

Se dice que hasta el día de hoy los ratones pasan las tardes deliberando quién se encargará de la temeraria labor, mientras que la comida continúa escaseando.

Moraleja: a veces las mejores soluciones vienen acompañadas de grandes sacrificios.

34- El adivino

En la plaza pública de un pueblo, un adivino se encargaba de leer la fortuna de quienes le pagaban por ello. De un momento a otro, uno de sus vecinos se acercó para contarle que la puerta de su casa había sido rota y que sus pertenencias habían sido robadas.

El adivino se paró de un brinco y corrió hacia su casa para ver qué había sucedido. Sorprendido al entrar en su morada vio que ésta se hallaba vacía.

Uno de los testigos del evento entonces preguntó:

– Tú, que siempre estás por ahí hablando del futuro de los otros, ¿por qué no predijiste el tuyo?

Ante esto, el adivino se quedó mudo.

Moraleja: el futuro no puede ser previsto. No hay que confiar en aquellos que dicen que pueden predecir lo que va a pasar con nuestras vidas.

35- El zapatero y el hombre rico

Existía hace muchos años un zapatero laborioso, cuya única labor y entretenimiento consistía en arreglar los zapatos que sus clientes le llevaban.

Tan feliz era el zapatero que a sus clientes cobraba poco o nada, ya que arreglaba los zapatos por placer. Esto hacía del zapatero un hombre pobre, sin embargo, cada vez que terminaba un encargo, lo entregaba sonriente y se iba a dormir plácidamente.

Era tal la felicidad del zapatero que pasaba las tardes cantando, cosa que molestaba a su vecino, un hombre rico.

Un día, el hombre rico, embargado por la duda, decidió abordar al zapatero. Se encaminó hacia su humilde residencia y parado en el sencillo pórtico preguntó:

– Dígame usted, buen hombre, ¿cuánto dinero produce al día? ¿es el dinero lo que causa so desbordante felicidad?

El zapatero respondió:

– Vecino, la verdad es que soy muy pobre. Con mi trabajo solo obtengo unas cuantas monedas que me ayudan a vivir con lo justo. No obstante, la riqueza no significa nada en mi vida.

– Eso me imaginé – Dijo el rico. Vengo a contribuir con su felicidad.

De esta manera, el hombre rico le entregó al zapatero un saco lleno de monedas de oro.

El zapatero no terminaba de creer lo que estaba sucediendo. Había dejado de ser pobre en segundos. Luego de agradecerle al rico, tomó el saco de monedas y lo guardó con recelo bajo su cama.

Este saco de monedas cambió la vida del zapatero. Al tener algo que cuidar con recelo, su sueño se volvió inestable y temía que pudiese entrar alguien a su hogar a robar el saco de monedas.

Al no dormir bien, el zapatero ya no tenía la misma energía para trabajar. Ya no cantaba de felicidad y su vida se volvió agotadora. Por esta razón, el zapatero decidió devolver al hombre rico el saco de monedas.

El hombre rico no daba crédito a la decisión del zapatero, por lo que le preguntó:

– ¿Acaso no disfruta usted de ser rico? ¿Por qué rechaza el dinero?

El zapatero pausadamente respondió:

– Vecino, antes de tener ese saco de monedas, yo era realmente feliz. Todos los días me levantaba cantando después de dormir plácidamente. Tenía energía y disfrutaba mi trabajo. Desde que recibí este saco de monedas, dejé de ser el mismo. Vivo preocupado por cuidar el saco y no tengo tranquilidad para disfrutar de la riqueza que se encuentra en él. Sin embargo, agradezco su gesto, pero prefiero vivir siendo pobre.

El hombre rico se sorprendió y entendió que la riqueza material no es fuente de felicidad. También entendió que la felicidad se compone de pequeños detalles y cosas que muchas veces pasan desapercibidas.

Moraleja: aquello que realmente nos puede hacer felices no es el dinero o las posesiones materiales. La vida se compone de pequeños detalles y situaciones que nos pueden hacer felices, aun cuando no tenemos dinero.

36- El Toro y las Cabras

En una verde pradera vivían un toro y tres cabras. Estos animales habían crecido juntos y eran verdaderos amigos. Todos los días el toro y las cabras jugaban y disfrutaban de la pradera.

Era normal que estos cuatro amigos jugaran, sin embargo, para un perro viejo y vagabundo que rondaba por la misma pradera, esta escena resultaba extraña. Las experiencias de la vida del viejo perro le impedían entender cómo aquellas cuatro criaturas podían ser amigas y llevarse bien entre sí.

Un día, el perro confundido decidió acercarse al toro y preguntarle:

– Señor toro, ¿cómo es que un animal tan grande y fuerte como usted puede pasar los días jugando en la pradera con tres pequeñas cabras? ¿No ve usted que esto puede resultar extraño para los demás animales? Este juego puede afectar su reputación. Los demás animales van a pensar que usted es débil y por eso se relacionan con esas tres cabras.

El toro meditó sobre las palabras del perro, sin querer convertirse en el hazmerreír de los demás animales. Él quería que su fuerza no fuera subestimada. Por esta razón, decidió alejarse de las cabras, hasta que dejó de verlas.

El tiempo pasó, y el toro se sentía solo. Echaba en falta a sus amigas cabras, ya que para él ellas eran su única familia. Ya no tenía con quien jugar.

Al meditar sobre sus emociones, el toro entendió que había cometido un error grave. Se había dejado llevar por lo que otros pudieran pensar, en vez de hacer aquello que le nacía. De esta forma, se dirigió hacia sus amigas cabras y les pidió disculpas. Afortunadamente, hizo esto a tiempo y las cabras le perdonaron.

El toro y las cabras siguieron jugando todos los días y fueron felices en la pradera.

Moraleja: debemos hacer aquellos que nos nace y dicta nuestra conciencia y corazón, sin importar lo que otros puedan pensar sobre nuestras decisiones.

37- La mula vanidosa

Había dos mulas de carga que trabajaban para diferentes amos. La primera mula trabajaba para un campesino y se encargaba de llevar pesadas cargas de avena. La segunda mula trabajaba para el rey y su labor consistía en llevar cuantiosas sumas de monedas de oro.

La segunda mula era sumamente vanidosa y orgullosa de su carga. Por esta razón, caminaban altanera y haciendo ruido con las monedas que llevaba. Tanto ruido hizo un día que, unos ladrones se percataron de su presencia y le atacaron para robar su carga.

La mula se defendió con fuerza, hasta perder su carga y terminar gravemente herida. Al caer sobre el suelo adolorida y triste, preguntó a la primera mula:

– ¿Por qué me pasó esto? ¿por qué esos ladrones robaron mi carga?

Ante este cuestionamiento la otra mula respondió:

– A veces lo que parece un gran trabajo no lo es. Es mejor pasar desapercibido para no despertar la envidia de otros.

Moraleja: es mejor ser discreto que vanidoso cuando se tiene algo de gran valor. Muchas personas pueden sentirse envidiosas cuando se habla mucho de lo que se tiene.

38- El elefante y el león

En la selva todos los animales le rendían culto al león como su rey. Veían en él una figura fuerte, valiente, fiera y elegante. No les importaba que llevara muchos años gobernándoles.

Sin embargo, algo que todos los animales de la selva no conseguían entender era que, al lado del tenaz león siempre se encontraba un viejo y lento elefante. Cada animal de la selva ardía en deseos de estar al lado del mandatario en lugar del elefante.

El rencor y los celos de los animales fueron gradualmente creciendo. Un día todos los animales decidieron hacer una asamblea para que el león eligiese a un nuevo compañero.

Una vez inició la asamblea, la zorra tomó la palabra:

– Todos pensamos que nuestro rey es increíble, no obstante, coincidimos en que no tiene un buen criterio para escoger amigos. Si hubiese elegido a una compañera astuta, hábil y hermosa como yo, esta asamblea no tendría lugar ni sentido.

Después de la zorra continuó el oso:

– No me cabe en la cabeza cómo nuestro rey, un animal tan imponente, puede tener como amigo a un animal que carece de garras grandes y fuertes como las mías.

Ante los comentarios de los demás, el burro por su parte señaló:

– Yo entiendo perfectamente lo que está pasando. Nuestro rey eligió al elefante como su amigo porque tiene unas orejas grandes como las mías. No me eligió a mí primero porque no tuvo el placer de conocerme antes que al elefante.

Tal fue la preocupación de todos los animales por reconocer sus cualidades sobre las del elefante, que no consiguieron ponerse de acuerdo y jamás lograron entender que el león prefería al elefante por su humildad, sabiduría y modestia.

Moraleja: los valores como la humildad, el desinterés y la modestia pueden hacer que las cosas más valiosas de la vida vengan por sí solas. La envidia es una pésima consejera.

¿Qué son las fabulas?

Las fábulas son composiciones literarias breves, escrita en prosa o en verso, que terminan siempre con un mensaje de enseñanza o moraleja de carácter ético y moral.

Normalmente, los personajes son animales o cosas inanimadas que representan características humanas, y suelen tratar temas como costumbres de la sociedad, vicios humanos como la arrogancia, la mentira, es decir características universales de la naturaleza humana.

El uso de las fábulas dado su carácter instructivo ha traspasado las fronteras, y ha sido utilizado en casi todas las culturas, ya que es un medio de enseñanza didáctica y moral. Por eso, es bueno leerlas y enseñárselas a los niños para que estos diferencien entre lo malo y lo bueno que tiene la vida, a través de estos animalitos.

Se atribuye a Esopo, escritor griego del s. VI, la invención de este maravilloso género literario, considerado como uno de los más antiguos de la humanidad.

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