
¿Qué son los factores abióticos?
Los factores abióticos son los componentes físicos y químicos no vivos que conforman el espacio físico donde se desarrolla la vida en el ecosistema. Esto incluye el medio físico (suelo, agua y aire), y todos los componentes físico-químicos y factores relacionados, fuera de los seres vivos.
En este sentido, forman parte de los factores abióticos el clima y sus variables, así como las propiedades del suelo y del agua. El término abiótico surge en el marco del análisis del ecosistema, como contraposición a lo biótico (componentes vivos del ecosistema).
El estudio y caracterización del medio abiótico se realiza con relación al papel que cumplen para el sostenimiento de la vida, conformando el ecosistema. La composición particular de factores abióticos en un ecosistema determina las especies de organismos vivos que lo integran.
Los factores abióticos se pueden clasificar en factores sidéricos y ecogeográficos, vinculándose los primeros con la relación del planeta con el espacio exterior. Mientras que los ecogeográficos abarcan todos los factores propios de los medios planetarios (corteza, agua y aire).
Ejemplos de factores sidéricos son el Sol, la Luna, los meteoros y asteroides, la gravedad, los movimientos de rotación y traslación, y la presión atmosférica. Los ecogeográficos son factores meteorológicos como el viento, las precipitaciones y la temperatura, así como el suelo.
Características de los factores abióticos
– No vivos. La principal característica de los factores abióticos es su carencia de vida, es decir, no son sistemas autoprogramados, ni capaces de metabolizar. Su interacción con el resto de los componentes del planeta es pasiva.
– Relaciones complejas. Se caracterizan también por estar interrelacionados, formando un sistema complejo a nivel planetario e incluso universal. Su existencia y dinámica se rige por las leyes físicas y químicas, sin ninguna propiedad biológica, aunque influenciados por los componentes bióticos.
– Determinan los componentes bióticos. Dependiendo de la combinación específica de factores abióticos, expresados mediante magnitudes concretas de sus variables, existirá una determinada comunidad biótica.
Tipos de factores abióticos
Los factores abióticos del ecosistema planetario se pueden clasificar en dos grandes grupos:
- Factores sidéricos. Como planeta del sistema solar, los ecosistemas de la Tierra reciben la influencia de una serie de factores externos, entre ellos, las fuerzas gravitatorias que se establecen entre la Tierra, el Sol y la Luna. Igualmente, hay procesos influidos los movimientos de rotación y traslación que realiza la Tierra. Mientras que otros son más aleatorios, como el choque ocasional de meteoros y asteroides.
- La radiación solar. La fuente de energía fundamental de todo ecosistema terrestre es la radiación que emite el Sol y llega a la Tierra atravesando su atmósfera. Esta provee la energía para la mayor parte de los procesos terrestres, como la fotosíntesis o la regulación térmica del planeta. Un planeta a mayor o menor distancia del Sol que la actual, no hubiese permitido el desarrollo de la vida como la conocemos. Por otra parte, la conformación del planeta determina una incidencia diferencial de la radiación solar, dependiendo de la ubicación latitudinal de cada ecosistema.

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- La gravedad y las mareas. La relación entre la fuerza gravitatoria de la Tierra, la Luna y el Sol, determina procesos como las mareas, fundamentales para ecosistemas costeros. Por otra parte, la gravedad terrestre posibilita la existencia de la atmósfera que rodea al planeta. La composición específica de esta atmósfera y su evolución posibilitó a su vez la evolución de la vida sobre el planeta.
- La rotación terrestre. El movimiento de rotación que realiza la Tierra sobre su eje influye en el régimen de vientos y corrientes marinas. Esto es determinante para los procesos meteorológicos, y todos en conjunto para la vida en la Tierra. De igual forma, este movimiento establece la duración del día y la noche, definiendo el fotoperiodo, u horas de luz. Este proceso afecta la fotosíntesis y la floración en plantas, así como los hábitos de los seres vivos en general.
- Factores ecogeográficos. Los ecosistemas terrestres son una compleja matriz de factores abióticos conformando un biotopo o espacio vital. Esto incluye el suelo, el aire y el agua, y todos sus componentes físicos y químicos y procesos involucrados.
- Factores atmosféricos y meteorológicos. Entre los factores abióticos están los gases componentes de la atmósfera, así como las variables que los afectan, como la temperatura, presión atmosférica y vientos. Al igual que las precipitaciones, la humedad relativa y la concentración de partículas sólidas en suspensión.
- Factores edáficos. El suelo, o capa superficial de la litosfera, es base de sustentación de los ecosistemas terrestres, sirviendo de anclaje y nutrición a las plantas. Entre las variables que forman parte de los factores abióticos del suelo están su estructura, su textura, su composición química y contenido de agua.
- Factores geográficos. Desde el punto de vista geográfico, existe una serie de factores abióticos que influyen en la diversificación de ecosistemas. Entre ellos, la latitud, la longitud y la altitud que condicionan otras variables, como las meteorológicas y edáficas. Así, son notables las diferencias de las condiciones de los ecosistemas de la zona intertropical respecto a las templadas o polares, o de las diferencias entre los ecosistemas en valles y planicies en comparación con los de alta montaña.
- Factores geológicos. Debido a la interacción de la litosfera con las capas profundas del manto (astenosfera), suceden procesos geológicos que inciden en la vida. Estos factores abióticos se manifiestan mediante movimientos tectónicos, desplazamientos de las placas terrestres y erupciones volcánicas. Estos movimientos tectónicos a su vez determinan el relieve, afectan la temperatura, la composición del medio y otras variables. Por otra parte, la composición de la roca madre en la corteza terrestre es un factor abiótico importante en la formación del suelo.
- Factores hidrológicos. La mayor parte de la superficie de la Tierra está cubierta por agua, especialmente formando océanos, con una gran variedad de ecosistemas acuáticos. El agua como medio ambiente se conforma en un factor abiótico de primer orden, con sus componentes, variables y procesos característicos. A su vez, estos factores abióticos variarán si se trata de ecosistemas dulceacuícolas (factores limnológicos), marinos (factores oceanográficos) o áreas glaciares (factores glaciológicos). En cada caso, son determinantes las variaciones de salinidad, temperatura, profundidad, etc.

Ejemplos de factores abióticos

- Suelos. El suelo es un ejemplo de la variabilidad que puede alcanzar un factor abiótico incidiendo a su vez en la variabilidad de ecosistemas. Dependiendo de su estructura, textura, fertilidad, humedad y contenido de materia orgánica, el suelo ejerce un papel determinante en la vegetación dominante.
- Aridisoles. Los suelos áridos, de textura arenosa, permeabilidad alta y baja fertilidad, soportan escasa vegetación. De esta forma se conforma un paisaje semidesértico o desértico, con escasa biodiversidad.
- Suelos ácidos. Un suelo con alto contenido de iones de aluminio en solución se vuelve tóxico para la mayoría de la vegetación. En general, los suelos ácidos dificultan la nutrición vegetal, por lo que su cobertura vegetal es baja.
- Suelos fértiles. En contraparte, los suelos fértiles permiten el desarrollo de grandes cantidades de biomasa vegetal, sosteniendo ecosistemas con una gran cantidad de vida. Tal es el caso de los molisoles de las praderas o los podsoles de los bosques caducifolios.

- La variación ecosistémica y la altitud. Al ascender una montaña alta se observa un cambio gradual de vegetación desde la planicie hasta la cima. Esto es más marcado en las zonas tropicales y subtropicales, y tiene que ver con la disminución de la temperatura a mayor altitud. Adicionalmente, las plantas a grandes altitudes se exponen a vientos más fuertes, por lo que reducen su altura. Todo esto conforma un gradiente de ecosistemas a lo largo de la transecta altitudinal.
- La alta montaña de los Andes tropicales. En las altas montañas de los Andes tropicales se encuentran herbazales y selvas deciduas en la planicie del piedemonte. Al ir ascendiendo, se desarrollan selvas semideciduas, seguidas de selvas húmedas siempreverdes. Luego se presentan las selvas nubladas, que a su vez se dividen en franjas altitudinales con un dosel superior cada vez más bajo. Finalmente domina el arbustal alto, para luego dar paso al páramo arbustivo y herbáceo. En las cumbres más alta desaparece prácticamente toda vegetación, encontrándose musgos y líquenes. Aquí los factores abióticos determinantes son la altitud y la temperatura asociada, o la humedad disponible.
- La profundidad, la luz, la temperatura y la vida oceánica. En los ecosistemas oceánicos las variables más relevantes son la salinidad, la luz, la temperatura y la profundidad. Este último factor abiótico, junto con la latitud, determina el comportamiento de la temperatura y la luz en un gradiente vertical. En la medida que descendemos a las profundidades marinas disminuye la disponibilidad de luz y baja la temperatura. Es por ello que la mayor parte de la vida marina se desarrolla en los primeros 200 m de profundidad. Además, la temperatura superficial del agua también se ve afectada por otros factores, como las corrientes marinas profundas.
- El calentamiento global y los ecosistemas. Un ejemplo a nivel global del efecto de los factores abióticos en los ecosistemas es el fenómeno del calentamiento global. En este caso, la alteración humana del equilibrio atmosférico está trayendo como consecuencia el aumento de las temperaturas promedio del planeta. Esta situación impacta en toda una serie de factores abióticos a nivel planetario. Se altera la temperatura, regímenes de vientos, corrientes marinas, precipitaciones, modificando los ecosistemas y amenazando con la extinción de muchas especies, incluida la humana.
Factores abióticos del desierto

Las altas temperaturas y precipitaciones escasas son los principales factores abióticos en el desierto, lo que a su vez incide en las características edáficas. Se trata de suelos arenosos sometidos a alta radiación solar por la escasa cobertura vegetal y fuertes vientos.
Por otra parte, la variación de temperatura entre el día y la noche es extrema. En este contexto, los procesos erosivos son intensos y extensos, configurando el paisaje característico de grandes extensiones arenosas.
Factores abióticos de la selva tropical

En el ecosistema de selva tropical, los factores abióticos de latitud y altitud son fuertes condicionantes de sus características. Al estar ubicados en la zona tropical, estos ecosistemas presentan características particulares de régimen de precipitaciones y temperaturas.
En estos ecosistemas, la humedad alcanza altos niveles, temperaturas altas o relativamente bajas según la altitud, con pocas variaciones entre el día y la noche. Además, la disponibilidad de agua es alta y, por tanto, también la cobertura vegetal, lo cual permite suelos con mejor estructura y fertilidad.
Con relación a la radiación solar, la selva presenta una dualidad, ya que en el dosel superior se recibe con alta intensidad, pero no al interior de la vegetación. En el interior de la selva se desarrolla un gradiente de luz en descenso hasta el sotobosque.
Todo esto define el tipo de vida presente en estos ecosistemas, con abundantes trepadoras y epífitas, así como plantas de hojas grandes en el sotobosque. Mientras que los árboles del dosel superior presentan copas de hojas duras y pequeñas.
Factores abióticos del bosque templado

En la conformación de un ecosistema de bosque templado entra en juego el factor abiótico latitud, que a su vez determina el régimen estacional. Estos bosques están sometidos a un régimen de cuatro estaciones, con precipitaciones abundantes bien distribuidas y temperaturas moderadas, aunque pueden experimentar períodos de congelación nocturna.
La radiación solar no es tan intensa como en las zonas tropicales, pero es abundante la mayor parte del año. Los suelos son profundos y fértiles, pudiendo soportar una gran biomasa vegetal.
Factores abióticos de la tundra

En el bioma tundra los factores abióticos principales son la latitud, la temperatura, la humedad y la radiación solar. Al ubicarse al norte del planeta, en el círculo polar Ártico, la radiación solar es baja. De igual manera las temperaturas dominantes son bajas (hasta -50 °C), con largos inviernos y veranos cortos.
Las precipitaciones son bajas, pero la humedad es alta por la baja evapotranspiración, formándose pozos y pantanos, con un sustrato poco oxigenado. El suelo posee una capa subsuperficial congelada permanente, el permafrost, formada por restos semi descompuestos de musgos y líquenes.
Las temperaturas bajas y el sustrato no permiten soportar una vegetación alta y de gran biomasa, así que dominan los musgos y líquenes.
Factores abióticos de la sabana

En este caso también la latitud es un factor importante, al condicionar la radiación solar, la temperatura y la precipitación. Los procesos meteorológicos, como las variaciones de la Convergencia Intertropical, establecen un patrón biestacional marcado, con un periodo seco y otro lluvioso.
El otro factor determinante es el suelo, que en la mayoría de los casos es arenoso o areno arcilloso. El relieve plano o colinoso también es un factor abiótico que configura al ecosistema sabana, afectando a otros factores, como la escorrentía.
Finalmente, un factor abiótico determinante en la dinámica ecológica de las sabanas es el fuego. Los incendios periódicos inciden en las características de la vegetación, por ejemplo, las gramíneas dominantes están adaptadas para sobrevivir a la quema.