Falacia Ad Hominem: En Qué Consiste y Ejemplos

La falacia ad hominem o argumento ad hominem (contra la persona) describe una situación en la cual, en lugar de atacarse el argumento, se ataca a las persona a pesar de que el ataque personal es irrelevante para los efectos de analizar el argumento que hace la persona.

Por esta razón, al argumento ad hominem se le llama de diversas maneras: abuso personal, contra la persona, contra el hombre, falacia abusiva, ataques personales, insultos, condenar a la fuente y refutación por caricatura. Esta es una de la cientos de falacias que existen para manipular a otros de forma consciente o inconsciente.

Falacia ad hominem

Con el término falacia se describe a un tipo de error presente en un argumento o razonamiento. Ejemplos muy claros de falacias ad hominem los vemos a diario en declaraciones de prensa o en debates entre dirigentes políticos o candidatos que ocupan cargos de representación popular.

El argumento ad hominem casi siempre es un recurso que se emplea para atacar desesperadamente a otro cuando no se tiene un argumento mejor o más decente. Las falacias ad hominem tienes dos variantes: la ad hominem circumstantial y la ad hominem tu quoque.

¿En qué consiste la falacia ad hominem?

La falacia ad hominem es un término latino cuyo significado es “contra el hombre”. Tal como lo expresa el término literario, implica comentar acerca de un oponente o en su contra y desprestigiarlo para anular sus argumentos.

Por las razones que sea, de forma consciente o inconsciente, se cuestionan los argumentos del oponente atacando a la persona en vez de evaluar la validez o no de los argumentos que emplea.

Por lo general este tipo de argumentos es confundido con los insultos personales, pero en realidad no son iguales. Estos tienen una naturaleza distinta, aunque las diferencias sean muy sutiles.

Alguien que no esté familiarizado con los principios básicos de la argumentación lógica puede concluir profiriendo un insulto, o tal vez mencionar algún aspecto desagradable de otra persona con la que discute acerca de un tema.

Pero hay personas que conscientemente emplean la falacia ad hominem como un artificio para combatir un argumento y engañar al público.

Falacia ad hominem en política

Este tipo de falacia es comúnmente empleado de forma deliberada en la actividad política. Los  candidatos o líderes políticos emplean la falacia ad hominem con la intención de desacreditar a sus oponentes o derribar sus argumentos.

Ocurre incluso en los juicios orales y públicos que se realizan en los juzgados, donde los abogados apelan al descrédito del testigo para socavar su testimonio.

Al hacer un comentario de carácter personal contra otra persona, disminuye su credibilidad ante lo demás o al menos eso es lo que se intenta con esta clase de falacia.

Es probable que los ataques personales no sean suficientes para rebatir el argumento de un individuo. Sin embargo, pueden contribuir a minar la opinión, la crítica o el argumento de alguien si no se advierte a tiempo.

Clasificación

Las falacias se dividen por lo general en dos clases: las formales y las informales. Las falacias informales (inductivas) son muy frecuentes en la vida cotidiana, pues dependen del contenido (argumento) y del propósito del razonamiento.

El propósito de este tipo de falacias es convencer a una persona o grupo con información irrelevante. En estas se apela a las emociones y no a la lógica.

Los argumentos ad hominem pertenecen a las llamadas falacias informales y se clasifican en el subgrupo de las falacias de relevancia.

Además de las falacias ad hominem, en este mismo subgrupo se incluyen otras falacias como la argumentum ad verecundia o apelación a la autoridad, la falacia ad populum (apelación a la opinión popular) y la falacia bandwagon, que apela a los argumentos de moda o atractivos por su popularidad.

Variantes del argumento ad hominem

Ad hominem circumstantial

Se emplea para desacreditar a la persona apelando a su pasado y a sus convicciones o circunstancias. A pesar de ser un argumento de ataque más sutil, sigue siendo un ataque de naturaleza personal.

Ad hominem tu quoque (tú también)

Es una falacia o sofisma mediante el cual se desacredita a la persona al confrontarla con comentarios o acciones que ha dicho o hecho anteriormente.

Esta falacia apela a la coherencia que debe tener la persona en el tiempo, descartando por completo su argumento propiamente.

Función

Los antecedentes de un escritor juegan un papel decisivo a la hora de calificar su trabajo. De allí que un libro escrito sobre un determinado tema será percibido de forma diferente, dependiendo de los antecedentes del autor.

En este sentido, debe comprenderse que los rasgos y circunstancias en las que vive el escritor juegan un papel primordial en la forma de expresarse, en sus ideas y sentimientos, y hasta en la forma en la que construye sus argumentos.

Las consideraciones que se puedan hacer acerca del uso de esta falacia pueden explicar mejor ciertos argumentos y los motivos que subyacen detrás de ellos.

No obstante, tales apreciaciones nunca serán suficientes por sí mismas para calificar la opinión de una persona, así como tampoco serán suficientes para descartarlas por falsas o inválidas.

La falacia ad hominem suele sugestionar y hasta influenciar la mente del público. Y como ya se ha dicho, al ser un defecto argumental muchas veces es difícil detectarlo en nuestra vida diaria.

Puede o no ser verdad

Debe quedar claro que el ataque personal proferido contra un oponente puede ser o no verdad. Lo cierto es que, a pesar de su defecto, tiene un enorme poder de persuasión. Para combatirlo, hay que señalar dónde se halla la conexión falsa del argumento para manipular a la audiencia.

El problema es que al utilizarse el ad hominem se mancha la reputación de la persona, porque siempre quedará la duda sobre el argumento planteado.

Ejemplos

Ejemplo 1

“Llama la atención que favoreces la dieta vegetariana con el argumento de que es más sana, pero cómo te gusta comer un buen bistec a la parrilla, ¿no?”

En lugar de dirigir el argumento contra la dieta vegetariana, se ataca a la persona con un elemento de orden personal apelando a sus gustos alimenticios.

Ejemplo 2

“Para mi oponente está justificado subir el precio de la gasolina. Claro, es que él tiene auto y chófer, que se lo pagamos todos nosotros con los impuestos”.

El aumento o no de la gasolina forma parte de una política fiscal del gobierno con el objeto de balancear los gastos del Estado. Por lo tanto, es irrelevante si el oponente compra o no gasolina para los efectos financieros.

Ejemplo 3

A: “Todos los homicidas son criminales, pero un ladrón no es necesariamente un homicida; por lo tanto, no es un criminal”.

B: “Entonces, además de ladrón eres criminal, ahí te dejo tu pobre argumento”.

“A” quiere hacer la distinción entre un ladrón y un criminal para valorar el grado de peligrosidad de cada uno, pero “B” lo refuta atacándolo personalmente.

Ejemplo 4

Carlos: “La Tierra gira alrededor del Sol porque el Sol siempre sale por el oeste y siempre cae hacia el este”.

Daniela: “Tú no eres astrónomo, así que estás equivocado sobre el movimiento de la Tierra”.

En vez de establecer si el argumento empleado por Carlos es falso desmontando su contenido con otro argumento, Daniela lo ataca solo porque no es una autoridad en la materia, sin tomar en cuenta que para saber sobre un determinado tema no es necesario tener una profesión relacionada con dicho asunto.

Ejemplo 5

“Seguramente defiendes el matrimonio igualitario porque tal vez no has sido del todo honesto con nosotros en esta sala sobre tu propia sexualidad”.

El ataque va directo contra la persona y su orientación sexual, que puede ser LGTB o no, para rebatir su argumento en favor de ese tipo de matrimonio.

Referencias

  1. Argument ad hominem. Consultado el 10 de marzo de 2018 de sophisme.com
  2. The Nature of Fallacies. Consultado de philosophy.lander.edu
  3. Ad Hominem (Abusive). Consultado de logicallyfallacious.com
  4. Ad Hominem Examples. Consultado de examples.yourdictionary.com
  5. Ad Hominem. Consultado de literarydevices.net
  6. Falacia Ad Hominem. Consultado de iep.utm.edu
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