¿Sirve la fluoxetina para adelgazar?

La fluoxetina puede servir para adelgazar, según una postulación que ha surgido en los últimos años. Se trata de un fármaco que puede ocasionar una pérdida considerable de peso cuando se consume con regularidad.

Esta postulación ha creado bastante controversia a la hora de delimitar los efectos específicos de la fluoxetina y del uso adecuado de este medicamento.

efectos secundarios de la fluoxetina

Ante la nueva “moda” que ha destapado los efectos sobre el peso de la fluoxetina, muchas personas creen que este medicamento constituye un fármaco útil para perder peso.

Dejando de lado la utilidad de este fármaco para adelgazar, primero de todo tenemos que tener en cuenta qué es y para qué se confecciona la fluoxetina.

Para empezar, hay que dejar claro que la fluoextina no es un fármaco que se haya diseñado para adelgazar ni que se utilice para tales objetivos.

De este modo, la fluoxetina, también conocida como prozac, es un fármaco antidepresivo, por lo que está diseñado para tratar desórdenes del estado de ánimo.

Más específicamente, este psicofármaco consta de un antidepresivo de la clase inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS).

Este antidepresivo se diseño en 1974 y se utiliza desde el año 1987, por lo que es uno de los psicofármacos más antiguos que se utilizan en la actualidad.

¿Para qué se utiliza la fluoxetina?

La fluoextina constituye uno de los psicofármacos más utilizados y se emplea principalmente para tratar trastornos depresivos de carácter agudo, es decir, para tratar la depresión y alteraciones relacionadas.

Así mismo, es un medicamento eficaz para tratar otros trastornos mentales como las bulimias de tipo nervioso, los trastornos obsesivo-compulsivos o algunos trastorno bipolares.

Por otro lado, se puede utilizar la fluoxetina de forma ocasional para tratar problemas de alcoholismo, trastorno por déficit de atención, ciertos trastornos del sueño (sobretodo esos asociados a la narcolepsia), migrañas, trastorno de estrés postraumático, síndrome de tourette, tricotilomania, obesidad y algunas alteraciones sexuales.

Así pues, la fluoxetina es en su esencia un psicofármaco que permite realizar cambios en los mecanismos del cerebro que controlan el estado de ánimo y está diseñado para intervenir alteraciones psicopatológicas, especialmente esas que poseen componentes afectivos como la depresión.

Con esta breve aproximación a este psicofármaco, vemos claramente que la fluoxetina no es un medicamento que se utilice para adelgazar, ya que no está pensado, confeccionado, diseñado y comercializado para tales fines.

No obstante, este hecho no quita que este fármaco no pueda tener efectos en la regulación del peso corporal y pueda resultar eficaz para adelgazar.

Para poder salir de dudas y analizar con mayor claridad los la eficacia y la conveniencia de este fármaco para tales fines, necesitamos profundizar un poco más en todos los efectos que realiza la fluoxetina sobre el organismo y, más específicamente, cómo modula la pérdida de peso.

¿Cómo actúa la fluoxetina en el organismo?

La fluoxetina, como todos los medicamento, se consume con el objetivo de realizar modificaciones en el funcionamiento del organismo.

De este modo, las propiedades químicas que posee esta fármaco se ingieren para que cuando estas accedan al cuerpo puedan realizar cambios en los procesos químicos endógenos y conseguir una serie de efectos que permitan suplir las deficiencias o las desviaciones del organismo.

Además, hay que tener en cuenta que la fluoxetina es un psicofármaco, por lo que los efectos que se persiguen con el consumo de este fármaco se realizan en el cerebro.

Así pues, la fluoxetina realiza cambios principalmente en el funcionamiento cerebral, con el objetivo de realizar los cambios químicos pertinentes que consigan restablecer un funcionamiento óptimo de las regiones mentales.

Vamos pues a ver cómo se consume este psicofármaco y qué efectos realiza cuando accede al cerebro de las personas.

¿Qué modificaciones cerebrales realiza?

La fluoxetina se administra por vía oral y se absorbe por el tracto digestivo.

A pesar de que el organismo suele absorber con mucha facilidad esta fármaco, la presencia de alimentos en el estómago retrasa su absorción. No obstante, no realiza cambios en la extensión de la sustancia, simplemente retrasa la aparición de sus efectos, es decir, el fármaco tarda más en llegar al cerebro.

Una vez absorbida, la fluoxetina es metabolizada por el hígado, se une en las proteínas del plasma, se distribuye por la sangre y llega al cerebro superando fácilmente la barrera hematoencefálica.

Cuando llega al cerebro, la fluoxetina empieza a realizar una serie de modificaciones en el funcionamiento cerebral.

Como hemos comentado anteriormente, la fluoxetina es un antidepresivo perteneciente a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

Esto quiere decir, que al entrar en el cerebro la acción principal que realiza consiste en inhibir la recaptación de la serotonina.

¿Qué es la serotonina?

La serotonina es una sustancia específica del cerebro que se encarga de realizar un gran número de acciones cerebrales.

Como la serotonina, existen muchas más sustancias distribuidas por todas las regiones cerebrales, y cada una de ellas realiza unas acciones determinadas.

Estas sustancias realizan sus acciones al transitar de una neurona a otra, es decir, distribuyéndose por distintas regiones cerebrales.

Este tránsito de sustancias entre las distintas neuronas del cerebro se realiza mediante unos receptores, los cuales son los encargados de transportar las sustancias de una neurona a otra.

Cuando la sustancia es transportada a través de los receptores, entran dentro de las neuronas a través de mecanismo de recaptación.

¿Qué efectos produce la fluoxetina sobre esta sustancia?

La acción que realiza la fluoxetina consiste en inhibir la recaptación de la serotonina, por lo que cuando esta sustancia es transportada hacia una neurona, no puede entrar en el interior celular ya que la fluoxetina lo impide.

Esto se traduce en que la serotonina se transporta igualmente pero no entran en el interior de la neurona, por lo que se queda más tiempo en el espacio intersináptico, es decir, en el espacio que hay entre neuronas.

Así pues, como el cerebro sigue transportando serotonina de una neurona a otra, estas sustancias se van acumulando en el espacio entre neuronas, por lo que realizan una mayor estimulación neuronal.

Ahora bien, ¿qué procesos mentales regula la serotonina y qué sucede cuando la fluoxetina incrementa la actividad de estas sustancias?

Pues bien, la serotonina es una sustancia inhibitoria muy importante del cerebro que realiza un gran número de actividades cerebrales, pero las principales son las siguientes:

  • Produce melatonina y regula el sueño.
  • Regula el hambre mediante la saciedad.
  • Equilibra el deseo sexual.
  • Controla la temperatura corporal.
  • Controla las sensaciones de bienestar.
  • Controlan la capacidad de concentración.
  • Regula la agresividad.
  • Regula el estado de relajación del cuerpo.
  • Regula el estado de ánimo.

Como vemos, la serotonina regula varios aspectos relacionados con el estado de ánimo, motivo por el cual la fluoxetina, al inhibir la recaptación de esta sustancia, resulta un psicofármaco adecuado para tratar la depresión y otras alteraciones afectivas.

No obstante, también vemos como la serotonina regula el hambre, hecho que indicaría que podría ser eficaz para aumentar la sensación de saciedad y ayudar en los procesos de adelgazamiento.

Fluoxetina para depresión

Ahora que hemos visto los efectos que realiza la fluoxetina sobre el funcionamiento cerebral, ya podemos empezar a detectar si esta fármaco es realmente adecuado para adelgazar o no.

No obstante, como se ha comentado anteriormente, los problemas de peso o las intervenciones para adelgazar no constituyen uno de los tratamientos por los que está indicado el consumo de fluoxetina.

Así pues, antes de centrarnos en el efecto que realiza este fármaco sobre el hambre y la pérdida de peso, revisaremos el efecto que realiza la fluoxetina para tratar esas alteraciones por las que sí está indicada: la depresión.

Los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina se empezaron a realizar para tratar la depresión en base a un descubrimiento científico muy relevante.

Así pues, se demostró cómo, en muchos casos de depresión, la alteración del estado de ánimo se relaciona directamente con niveles bajos de serotonina en el cerebro.

¿Por qué resulta eficaz la fluoxetina para la depresión?

Las personas con depresión suelen tener déficits en la producción de esta sustancia, por lo que el individuo no experimenta los principales efecto que realiza la serotonina en relación al estado de ánimo.

La serotonina (que incluso se conoce como la hormona de la felicidad) produce sensaciones de bienestar, satisfacción, optimismo y gratificación, por lo que tener niveles bajos de esta sustancia se pueden desarrollar episodios depresivos.

Como la fluoxetina inhibe la recaptación de la serotonina, este fármaco permite aumentar los niveles de serotonina en el cerebro y por lo tanto recuperar las sensaciones gratificantes de las que carece el deprimido.

Este hecho junto la realización de múltiples ensayos clínicos que han demostrado la eficacia de la fluoxetina para tratar las alteraciones del estado de ánimo le han convertido en un psicofármaco eficaz para intervenir en los casos de depresión.

Fluoxetina para adelgazar

La fluoxetina se ha postulado como un tratamiento eficaz para adelgazar ya que muchas personas, al consumir este fármaco para intervenir alteraciones mentales como la depresión o el trastorno obsesivo-compulsivo han experimentado una pérdida ponderal de peso.

Este hecho se explica principalmente porque, tal y como hemos visto anteriormente, la serotonina regula las sensaciones de hambre, por lo que al modificar el funcionamiento de esta sustancia a través de la fluoxetina se puede disminuir el apetito.

La serotonina es una sustancia inhibidora, por lo que respecto al hambre, su principal función consiste en enviar mensajes de saciedad cuando el organismo ya ha estado suficientemente nutrido.

Así pues, al consumir fluoxetina, esta regulación de la saciedad se ve alterada, por lo que el cerebro deja de regular las sensaciones de hambre a través de los mecanismos propios del organismo.

Esto se explica porque el cuerpo, cuando ha ingerido una cantidad suficiente de alimentos, empieza a producir serotonina para que el cerebro sepa que ya está saciado y que no necesita comer más.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando la serotonina no se produce a través de los mecanismos del cuerpo sino a través de un medicamento que impide su recaptación como la fluoxetina?

¿Por qué la  fluoxetina no está indicada como tratamiento para adelgazar?

Al consumir fluoexetina para adelgazar,  podemos empezar a tener sensaciones de saciedad cuando realmente no estamos saciados, es decir, cuando lo indica la serotonina producida por la fluoxetina y no cuando lo indica nuestro cuerpo.

Este hecho puede resultar peligroso ya que podemos empezar a tener patrones de alimentación desrealizados, ya que podemos no comer cuando realmente nuestro cuerpo carece de cierto nutrientes.

Así pues, se ha concluido que la fluoxetina puede resultar un fármaco eficaz para adelgazar ya que inhibe el hambre pero no constituye un medicamento adecuado para adelgazar.

De hecho, la pérdida de peso constituye uno de los efectos secundarios de la fluoxetina y se interpreta como un fenómeno nocivo que puede producir el consumo de este medicamento.

Así pues, se pretende que la inhibición de la recaptación de la serotonina que produce la fluoxetina sea selectiva para incrementar el estado de ánimo y la capacidad de relajación, y minimice los efectos secundarios sobre el hambre.

No obstante, las complejidades del cerebro humano no permite que este fármaco no tenga ningún efecto secundario, por lo que a menudo puede afectar a las sensaciones de apetito y saciedad.

De este modo, la fluoxetina no se puede considerar como un fármaco adecuado y eficaz para adelgazar principalmente porque los efectos que origina sobre el apetito no son ni deseados, ni controlados ni saludables para la persona.

Además, hay que tener en cuenta que este fármaco se utiliza para conseguir unos efectos específicos en cerebros que presentan una necesidades determinadas.

Así pues, pretender aumentar el estado de ánimo a través del incremento de serotonina en una persona que ya posee un estado de ánimo óptimo con unos niveles adecuados de serotonina en su cerebro puede resultar perjudicial.

Referencias

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  5. Preskorn , FEIGHNER JP., Stanga, CY, Ross R. (Eds) Antidepressants: Past, present and future. Springer-Verlag, 2004.
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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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