Fonofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La fonofobia se define como el miedo, el enfado o la ansiedad al oír ciertos sonidos que si bien no son fuertes, desencadenan emociones muy negativas. Algunos investigadores creen que se trata de un caso extremo de misofonía, la irritabilidad que aparece en algunas personas cuando escuchan ciertos ruidos comunes, como el masticar o el carraspeo de una persona.

La fonofobia es un miedo irracional a ciertos ruidos, que no necesariamente son ruidos fuertes. No se trata de una enfermedad auditiva: las personas con fonofobia tienen un trastorno de ansiedad.

fonofobia

Por ejemplo, si comienzas a sudar y tu corazón late aceleradamente cuando oyes a alguien mascar un chicle, o cuando los cubiertos hacen ruido al chocar con el plato, entontes tal vez tienes fonofobia.

Estudios sobre la fonofobia

La fonofobia fue reconocida como enfermedad hace poco tiempo. Muchos médicos aún la desconocen y por lo tanto, no pueden diagnosticarla adecuadamente. Por esta razón tal vez muchos te digan que tu problema no es “real”, que tu fobia es simplemente una sugestión, una mala pasada que te juega la mente.

Sin embargo, la fonofobia es un problema muy real y los investigadores lo han probado.
Un investigador de la Universidad de California en San Diego realizó un estudio muy interesante sobre esta enfermedad, colocando electrodos sobre la piel de personas con fonofobia.

Cuando sientes ansiedad, las glándulas sudoríparas de la piel aumentan su excreción y la conductividad eléctrica de la piel aumenta, gracias a los electrolitos presentes en el sudor.

A este grupo de personas con fonofobia se les colocaron electrodos sobre la piel para medir su conductividad y se les hizo escuchar una serie de sonidos. La conductividad de su piel aumentó, porque los sonidos realmente provocaban una respuesta fisiológica en sus cuerpos.

En conclusión, la fonofobia sí existe, no es una sugestión, pues el cuerpo realmente reacciona de cierta manera ante determinados estímulos sonoros en las personas que sufren esta enfermedad.

Síntomas

Estos son algunos de los síntomas más comunes al escuchar diversos tipos de sonidos:

  • Desagrado.
  • Enojo.
  • Irritabilidad.
  • Ansiedad.
  • Dolor.
  • Estrés.
  • Tienes taquicardia.
  • Te sudan las manos y…
  • Evitas los lugares concurridos y ruidosos.

Hiperacusia, misofonia y fonofobia: diferencias

silencio

Si te irrita el ruido que ciertas personas hacen al masticar, el tintineo de los cubiertos, las voces de determinadas personas o el ruido de una fotocopiadora, entonces tienes misofonia.

Si las emociones negativas que estos sonidos te provocan incluyen ansiedad extrema, sudoración en las manos, taquicardia y deseos de huir, entonces se trata de fongofobia.

Ambas afecciones se caracterizan por la baja tolerancia al sonido, al igual que la hiperacusia, aunque hay que señalar que la hiperacusia es una enfermedad totalmente distinta.

He aquí las diferencias:

Hiperacusia

La hiperacusia se da cuando te molestan o tienes miedo de los ruidos fuertes, como los fuegos artificiales o un globo al explotar por ejemplo.

Si tienes hiperacusia, al encender la TV o el home theatre bajarás primero el volumen al mínimo, luego encenderás el dispositivo y luego subirás el volumen, para evitar el ruido repentino.

Probablemente evitarás ir a fiestas donde habrá música a gran volumen, tambores o fuegos artificiales.

Cuando hay hiperacusia, es posible que exista una alteración en la percepción del sonido: las vías auditivas son más sensibles que las de otras personas, reaccionan exageradamente ante los ruidos fuertes y por eso éstos te irritan tanto.

Misofonia

En cambio, si tienes misofonia te molestan ciertos ruidos que en realidad no son necesariamente fuertes, agudos o graves, sino que puede ser un sonido cualquiera, como el ruido que se produce al chasquear la lengua, el murmullo del agua corriendo, el chisporrotear de una fogata, o casi cualquier otra cosa.

En los casos de misofonia o fonofobia no hay una hipersensibilidad en las vías auditivas, sólo hay una asociación de emociones negativas, que puede incluir ansiedad extrema y miedo, ante la presencia de determinados sonidos.

Es importante destacar que muchas personas con hiperacusia pueden desarrollar, secundariamente, misofonia o fonofobia, porque también comienzan a asociar los sonidos fuertes con emociones negativas, debido a la hipersensibilidad de sus vías auditivas.

Causas

Aún no se sabe exactamente por qué las vías auditivas de algunas personas son extremadamente sensibles ante los sonidos fuertes o por qué otras personas asocian emociones negativas y sienten ansiedad cuando escuchan determinados sonidos, aunque no tengan una sensibilidad especial en sus vías auditivas.

En el caso de la hiperacusia, se cree que la exposición crónica a ambientes ruidosos o una experiencia traumática asociada a ruidos fuertes puede causar la hipersensibilidad de las vías auditivas.

En el caso de la misofonia o fonofobia, el disparador puede ser un evento traumático que se ha asociado a un determinado sonido, por ejemplo cambiar de trabajo o de escuela y tener que almorzar en un ambiente ruidoso, mudarse y escuchar sonidos en un vecindario nuevo, etc.

La fonofobia también puede tener causas orgánicas. Una cirugía de cráneo, especialmente si es cerca del oído, la migraña, el autismo o ciertas enfermedades genéticas también pueden provocar fonofobia.

Consecuencias

Muchas personas sufren de hiperacusia, misofonia o fonofobia, y esto puede influir muy negativamente sobre sus vidas. La mayoría de las personas tratan de evitar los sonidos que les molestan, les irritan o les provocan ansiedad.

Pero piensa en lo siguiente:

Si tienes fonofobia y te irrita en extremo el sonido de los cubiertos al tintinear, entonces tendrás serios problemas para ir a un restaurante. Hay quienes detestan tanto el ruido al masticar (especialmente si lo hace un familiar o un amigo cercano) que ya no toleran compartir un almuerzo o una cena juntos.

Así, la baja tolerancia al sonido puede afectar tu vida familiar, tu trabajo y tu vida social. Incluso si tienes intolerancia moderada a ciertos sonidos posiblemente tendrás problemas para conducir tu coche en el centro de la ciudad, para ir al cine o al centro comercial.

Si te molestan los ruidos de la aspiradora, el secador de cabello o la podadora de césped, tu baja tolerancia a los sonidos no te dejará en paz ni siquiera en tu casa.

Diagnóstico

Estas enfermedades son parecidas entre sí y es difícil realizar un diagnóstico diferencial.
Es posible realizar una prueba exponiendo al paciente a diferentes sonidos, y comprobando su nivel de desagrado ante cada uno de ellos.

Los pacientes con hiperacusia típicamente muestran mayor incomodidad a mediad que los decibeles aumentan. Pero esto puede no suceder en los pacientes cono misofonia o fonofobia. Por lo tanto, es necesario combinar varias herramientas para llegar a un diagnóstico certero.

La realización de un audiograma y un profundo cuestionario al paciente, al que se debe solicitar una descripción detallada de sus síntomas, se pueden combinar con la prueba de tolerancia al sonido para determinar cuál de estas enfermedades sufre el paciente.

Tratamientos

La fonofobia y las demás afecciones que implican baja tolerancia al sonido aún no son muy conocidas y hay médicos que no saben cómo manejarlas. Tal vez ya consultaste y el médico te contestó que no había nada para hacer al respecto, o peor aún, que evites los sonidos que te molestan o te pongas tapones en los oídos.

Sin embargo, tienes que saber que evitar los ruidos que te irritan o te provocan ansiedad no va a solucionar tu problema. No pues ir por ahí evitando todo tipo de celebraciones, fiestas o manifestaciones.

¿Qué harás cuando tengas que concurrir a un almuerzo en un restaurante lleno? No puedes evitar las reuniones familiares por siempre.

Por otra parte, colocar tapones en tus oídos solo empeorará el problema. Si tus vías auditivas son muy sensibles, serán más sensibles aún si no reciben estímulos sonoros porque has tapado tus oídos.

Entonces, ¿cuál es la solución? Existen varios posibles tratamientos para la hiperacusia, la misofonia y la fonofobia, y son los siguientes:

Terapia de exposición gradual

La terapia de exposición será especialmente efectiva si tienes hiperacusia. Si tus oídos son sensibles a los ruidos fuertes, una solución puede ser comenzar a exponerlos a sonidos fuertes poco a poco, hasta que la hipersensibilidad desaparezca.

Al mismo tiempo, sería conveniente que estuvieras en un ambiente rico en sonidos todo el día y tal vez también durante la noche, pues esto también ayudará a disminuir la sensibilidad en tus vías auditivas.

Terapia cognitiva conductual

La terapia cognitiva conductual resultará especialmente efectiva si tienes misofonia. El terapeuta intentará brindarte herramientas que te ayuden a dominar la ansiedad y las emociones negativas cuando escuchas los sonidos que te irritan.

Por otro lado, tratará de cambiar esas emociones negativas por pensamientos positivos, que estén asociados a los sonidos que hoy resultan un estímulo desagradable para tus oídos.

Técnicas de relajación

Las técnicas de relajación que incluyen ejercicios de respiración y relajación muscular progresiva también pueden ser útiles en el control de los síntomas de cualquiera de estos desórdenes que implican una baja tolerancia a los sonidos.

Estas técnicas te ayudarán a controlar la ira, la frustración y la ansiedad que los sonidos te provocan.

Antes de comenzar cualquier tratamiento, lo mejor es realizar una consulta profesional.

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Licenciada en Laboratorio Clínico.

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