
La Divina Comedia es un largo poema escrito por el italiano Dante Alighieri, considerado fundamental no solo para la literatura italiana, sino para la universal. No se sabe con certeza la fecha en que lo escribió, pero sí se sabe que cada parte fue elaborada en épocas diferentes. Los expertos señalan que el Infierno pudo escribirlo entre 1304 y 1308, el Purgatorio, del 1307 al 1314, y el Paraíso, entre 1313 a 1321.
Dante llamó a su obra Commedia, pues según los cánones literarios no era una tragedia, ya que su final es feliz. Fue Bocaccio quien le puso el adjetivo de Divina, pues el libro en general la canta a la cristiandad, aunque también se presentan debates sobre el pecado, la virtud y la teología.
Hemos hecho una lista con las mejores frases de la Divina Comedia, obra de gran importancia en la transición del pensamiento medieval al renacentista, y estructurada en cantos (100 en total), donde el Infierno tiene 9 círculos, el Purgatorio 7 y el Paraíso 9 esferas, que giran, como los planetas, alrededor del Sol.
Las mejores frases de la Divina Comedia
-El demonio no es tan negro como es pintado.
-Cuanto más perfecto es algo, más dolor y placer siente.
-No hay aflicción más grande que recordar la felicidad en tiempos de miseria.
-Tú que aquí te encuentras, alma viva, aparta de estos otros ya difuntos.
-El amor me gobierna. Determina lo que pido.
-Con el vino florece la poesía en el corazón de los hombres.
-Debes aquí dejar todo recelo; debes dar muerte aquí a tu cobardía.
-Déjanos irnos, ya que la longitud de esta aventura lo demanda.
-No he muerto, y aun así he perdido el aliento de la vida.
-Entra, pero te advierto que aquel que mira hacia atrás se regresa.
-Provengo de un lugar al que anhelo regresar.
-Nunca nadie en esta tierra fue así de hábil para buscar el bien o correr del peligro.
-Pronto se aprende a amar a un corazón gentil.
-Existen aún tres conductas contrarias al cielo: la incontinencia, la malicia y la brutalidad.
-Siempre la confusión de las personas, principio fue del mal de la ciudad.
-No menos que saber, dudar me gusta más.
-Tras sus daños vendrá el llanto originado por el justo castigo.
-Aquellos bien atentos, son bien escuchados.
-La flecha del destino, cuando se espera, viaja lenta.
-Sé testigo de un poder cuya cabeza ha sido coronada con señales de victoria.
-A quien mucho se le da, mucho se espera de él.
-Tu alma es afligida por el miedo vil.
-Habla breve y claramente.
-Vence la pereza con ánimo que vence cualquier lucha, si con el cuerpo grave no lo impide.
-Sé tan firme como una torre, cuya cima permanece firme ante cualquier explosión.
-Si el mundo actual se va a la perdición, la causa se encuentra dentro de ti, y solo dentro de ti la podrás buscar.
-Era el tercer recinto, el de la lluvia eterna, maldecida, fría y densa: de regla y calidad no cambia nunca.
-¡Regocíjate, Florencia, viendo que eres grande, que el mar y la tierra agitan tus alas, y que tu nombre es ampliamente conocido en el infierno!
-¡Oh venganza divina, cuánto debes ser temida de todo aquel que lea cuanto a mis ojos fuera manifiesto!
-Amor, que al noble corazón se agarra, a este prendió de la bella persona que me quitaron; aún me ofende el modo.
-Solo se debe temer a aquellas cosas que pueden causar algún tipo de daño; mas a las otras no, pues mal no hacen.
-El mundo sensible nos enseña que las vueltas son tanto más veloces, cuanto del centro se hallan más lejanas.
-En el centro del Universo, en el punto más alejado de Dios, entre los hielos que envuelven las sombras, está Lucifer, emperador del reino del dolor.
-Ya había yo puesto mis ojos fijos en los suyos, y él se erguía como si despreciase con su pecho y su frente al infierno.
-La borrasca infernal, que nunca cesa, en su rapiña lleva a los espíritus […]. Cuando llegan delante de la ruina, allí los gritos, el llanto, el lamento; allí blasfeman del poder divino.
-Si a la maldad se agrega la ira, vendrán tras nosotros más crueles que perro que a la liebre aferra.
-Perdidos estamos, y solo hasta ese grado somos castigados, ya que sin esperanza vivimos en el deseo.
-Al cansancio guerra que dar tienes con el alma, que siempre es vencedora, que el cuerpo no lo hará que la contiene.
-Ve pues la excelsitud y la grandeza del eterno poder, puesto que tantos espejos hizo en que multiplicarse, permaneciendo en sí uno como antes.
-Esa fruta valiosa que todos los hombres buscan con ansias en diferentes ramas, le dará hoy paz a tu alma hambrienta.
-Es un espíritu divino que muestra el camino de arriba sin pedirlo, y él a sí mismo con su luz esconde.
-Cuando alguno de nuestros sentidos retiene una fuerte impresión de deleite o dolor, el alma se concentrará completamente en ello, descuidando cualquier otro impulso que tenga.
-La comedia debe ser recordada como una visión de progreso del alma humana hacia la perfección.
-La rígida justicia que me hiere se sirve del lugar en que pequé para que ponga en fuga más suspiros.
-Aquí no cruza nunca un alma justa, por lo cual, si Carón de ti se enoja, comprenderás qué cosa significa.
-No es el ruido mundano más que un soplo de viento, ahora de un lado, ahora del otro, y muda el nombre como cambia el rumbo.
-Amor, que a todo amado a amar le obliga, prendió por este en mí pasión tan fuerte que, como ves, aún no me abandona.
-¡Dichoso tú que de nuestras regiones, volvió a decir aquel que habló primero, para mejor morir sapiencia adquieres!
-Llegó aquel mal querer, que males busca con su sabiduría, y humo y viento movió con el poder de que es dotado.
-¿Quién eres tú que sientas cátedra para juzgar desde lejos a mil millas con la vista de un palmo corta?
-Por mí se va hasta la ciudad doliente, por mí se va al eterno sufrimiento, por mí se va a la gente condenada.
-Oh, codicia ciega, ignorante y egoísta, que estimula la corta vida mortal y se extiende por toda la eternidad.
-La fama es como la flor, que tan pronto brota, muere, y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata.
-El sol se va -siguió- y la tarde viene; no se detengan, aceleren el paso, mientras que el occidente no se adumbre.
-Cuando cualquiera de estas llaves falla y no da vueltas en la cerradura, dijo él, esta entrada no se abre.
-Abre la mente a lo que te manifiesto y aférralo adentro; que no se hace ciencia, sin retención de lo que se ha entendido.
-Y fui advertido acerca de esta tortura, el infierno de los pecados carnales, cuando la razón da paso al deseo.
-Tienen su muerte todas vuestras cosas, como vosotros; más se oculta alguna que dura mucho, y son cortas las vidas.
-Vamos, que larga ruta nos espera. Así me dijo, y así me hizo entrar al primer cerco que el abismo ciñe.
-¡No imites al cordero, que abandona la leche de su madre, y por simpleza, consigo mismo a su placer combate!
-Así bajé del círculo primero al segundo que menos lugar ciñe, y tanto más dolor, que al llanto mueve.
-Nuestros pies no se habían aún movido cuando noté que la pared aquella, que no daba derecho de subida, era de mármol blanco y adornada con relieves.
-El hombre debe, siempre que pueda, cerrar sus labios antes de decir una verdad que tenga visos de mentira; porque se expone a avergonzarse sin tener culpa.
-Es Homero el mayor de los poetas; el satírico Horacio viene luego; tercero, Ovidio; y último, Lucano.
-De cómo me quedé helado y atónito, no lo inquieras, lector, que no lo escribo, porque cualquier hablar poco sería.
-De ese punto depende el cielo y toda la naturaleza. Ve el círculo que está de él más cercano; y sabrás qué tan rápido se mueve por el amor ardiente que le impulsa.
-Según que nos afligen los deseos y los otros afectos, toma forma a sombra, y es la causa que te admira.
-Tan oscuro es el fondo, que no deja ver nada si no subes hasta el dorso del arco, en que la roca es más saliente.
-¡Oh, milicia de cielo que ahora miro, ruega por los que se hallan en la tierra detrás del mal ejemplo desviados!
-Antes de mí, no fue cosa creada sino lo eterno y duro eternamente. Todo el que aquí entre, deberá de abandonar toda esperanza.
-Tu espíritu es atacado por un miedo cobarde, que a menudo somete a los hombres a un peso que los disuade de las acciones honorables.
-Hermano, tu alto deseo ha de cumplirse allí en la última esfera, donde se cumplirán todos y el mío.
-La justicia en su pecho muchos guardan, y, prudentes, disparan tarde el arco; mas tu pueblo la tiene en plena boca.
-Aquel en quien bulle un pensamiento sobre otro pensamiento, se extravía, porque el fuego de uno ablanda al otro.
-La angustia de las gentes que están aquí en el rostro me ha pintado la lástima que tú piensas que es miedo.
-Mira la bestia por la cual me he vuelto: sabio famoso, de ella ponme a salvo, pues hace que me tiemblen pulso y venas.
-Que no te detenga el miedo, que por mucho que pudiese, no impedirá que bajes esta roca.
-Y mientras él, con un aliento cansado, ha escapado de las profundidades a la orilla, voltea hacia las aguas peligrosas y contempla.
-Quien pinta allí no tiene quien le guíe, sino que guía, y de aquel se origina la virtud que a los nidos da su forma.
-Oh, raza humana, nacida para volar en las alturas, ¿por qué caíste con tan solo un poco de viento?
-Y ahora vete, toscano, que deseo más que hablarte, llorar; así la mente nuestra conversación me ha obnubilado.
-Podremos ver allí lo que creemos, no demostrado, maas por sí evidente, cual la verdad primera en que cree el hombre.
-Allí el horrible Minos rechinaba. A la entrada examina los pecados; juzga y ordena según se relíe.
-El orgullo, la avaricia y la envidia son los lenguajes que el hombre conoce y presta atención, un bullicio de desesperación.
-Yo no me opongo, pues, siempre que un pedido es razonable, actuando se responde, y sin rezongos.
-¡Vamos!, sacude las sábanas de este perezoso, ya que permanecer cómodamente sentado o quedarse acostado en la cama no es manera alguna para ganar fama.
-Esta montaña es de aquel tipo que al escalarla al principio es más difícil; pero a medida que subimos, la inclinación se vuelve menos cruel.
-Oh, hermano, todos somos ciudadanos de una Ciudad auténtica; tú dices que viviese en Italia peregrina.
-Descendamos ahora al ciego mundo –dijo el poeta todo amortecido–: yo iré primero y tú vendrás detrás.
-Hay dos justos, mas nadie los escucha; son avaricia, soberbia y envidia, las tres antorchas que arden en los pechos.
-Querer y razón, en los mortales, por causas de ustedes conocidas, tienen las alas de diversas plumas.
-¡Oh, insensatos afanes de los mortales! ¡Qué débiles son las razones que nos inducen a no levantar nuestro vuelo de la tierra!
-Tanto honor tu fortuna te reserva, que la una parte y la otra tendrán hambre de ti; mas lejos pon del chivo el pasto.
-Mira cómo hizo pecho de su espalda: pues mucho quiso ver hacia adelante, mira hacia atrás y marcha reculando.
-En redondo seguimos nuestra ruta, hablando de otras cosas que no cuento; y al llegar a aquel sitio en que se baja encontramos a Pluto: el enemigo.
-A mitad del camino de mi vida, me encontré a mí mismo dentro de un bosque oscuro, ya que había perdido mi camino.
-El corazón me has puesto tan ansioso de echar a andar, con eso que me has dicho que he vuelto ya al propósito primero.
-Ustedes hacen un religioso de quien nació para ceñir espada, y un rey del que gusta de sermones; y así pues su ruta se extravía.
-Grueso granizo, y agua sucia y nieve descienden por el aire tenebroso; hiede la tierra cuando esto recibe.
-Faltan fuerzas a la alta fantasía; mas ya mi voluntad y mi deseo giraban como ruedas que impulsaba. Aquel que mueve el sol y las estrellas.
-Al cristianismo fueron anteriores, y a Dios debidamente no adoraron: a estos tales yo mismo pertenezco.
-Con el terror ciñendo mi cabeza dije: Maestro, ¿qué es lo que yo escucho, y quién son estos que el dolor abate?
-¡Oh, tú, concupiscencia que en tu seno los mortales ahogas, sin que puedan sacar los ojos fuera de tus ondas!
-El cielo te llama y gira en torno tuyo, mostrando sus bellezas inmortales, y pones en la tierra la mirada; y así te castiga quien todo conoce.
-El día en que el hombre le permita al verdadero amor aparecer, las cosas bien hechas serán confundidas y todo aquello que creíamos correcto y verdadero será revertido.
-¡Cuán cautos deberían ser los hombres junto a aquellos que no solo las obras, mas por dentro el pensar también conocen!
-Toma en cuenta tu origen. No fuiste creado para vivir como los salvajes, sino para seguir la virtud y el conocimiento.
-¿Eres Virgilio, pues, y aquella fuente de quien mana tal río de elocuencia? Eres tú mi modelo y mi maestro; el único eres tú de quien tomé el bello estilo que me ha dado honra.
-Hay detrás un demonio que nos abre, tan crudamente, al tajo de la espada, cada cual de esta fila sometiendo.
-Probarás cuán amargamente sabe el pan ajeno y cuán duro es subir y bajar las escaleras ajenas.
-Tras de largas disensiones ha de haber sangre, y el bando salvaje echará al otro con grandes ofensas; después será preciso que este caiga y el otro ascienda […].
-Considerar cuál es vuestra progenie: hechos no estáis para vivir como brutos, mas para conseguir virtud y ciencia.
-Se sabe cuán poco dura en la mujer la ardiente llama del amor, cuando la mirada y la mano no son capaces de avivarla de continuo.
-¿No me preguntas qué espíritus son estos que estás viendo? Quiero que sepas, antes de seguir, que no pecaron: y aunque tengan méritos, no basta, pues están sin el bautismo.
-Saber de alguno es bueno; de los demás será mejor que calle, que a tantos como son el tiempo es corto.
-Todos los otros que tú ves aquí, sembradores de escándalo y de cisma vivos fueron, y así son desgarrados.
-Esta mísera suerte tienen las tristes almas de esas gentes que vivieron sin gloria y sin infamia.
-Las almas están mezcladas con el coro infame de ángeles que no se rebelaron, no por lealtad a Dios, sino a ellos mismos.
-Vieja fama en el mundo llama ciegos, gente es avara, envidiosa y soberbia: líbrate siempre tú de sus costumbres.
-Todas las cosas guardan un orden entre ellas, y por lo tanto la forma hace que el universo se parezca a Dios.
-Si otras cosas les grita la codicia, ¡sean hombres, y no ovejas insensatas, para que no se burlen los judíos!
-Su propio recuerdo le da forma a un miedo. ¡La muerte puede ser apenas más amarga que este lugar!
-Cuando un alma feroz ha abandonado el cuerpo que ella misma ha desunido, Minos la manda a la séptima fosa.
-En la profundidad de tal pena la lengua se mueve en vano; el lenguaje de nuestra memoria y nuestros sentidos carece de un vocabulario propio para tal dolor.
-¡Mira cómo me desgarro! ¡Y mira qué tan maltrecho está Mahoma! Delante de mí Alí llorando marcha, rota la cara del cuello al copete.
-Soy el amor angélico, que esparzo la alta alegría que nace del vientre que fue el albergue de nuestro deseo; y así lo haré, reina del cielo, mientras sigas tras de tu hijo y hagas santa la esfera en que habitas.
-El día se marchaba, el aire oscuro a los seres que habitan en la tierra quitaba sus fatigas; y yo solo me disponía a sostener la guerra, contra el camino y contra el sufrimiento que sin errar evocará mi mente.
-El hombre que se queda dormido nunca encontrará su fama, y sus deseos y vida pasarán como un sueño, y los rastros de sus recuerdos se desvanecerán en el tiempo, como humo en el aire.
-Sin que lo hayas proferido, mejor he comprendido tu deseo que tú cualquiera cosa verdadera; porque la veo en el veraz espejo que hace de sí reflejo en otras cosas, mas las otras en él no se reflejan.
-Los grandes sabios dicen que muere y luego renace el fénix, al acercarse los cinco siglos: no pace en vida cebada ni hierba, sino incienso, lágrimas y amomo, y muere entre nardos y mirra.
-De almas desnudas vi muchos rebaños, todas llorando, llenas de miseria, y en varias posturas: unas gentes yacían boca arriba; encogidas algunas se sentaban, y otras andaban sin cesar.
-Hay leyes, pero ¿quién las administra? Nadie, pues su pastor acaso rumie, mas no tiene partida la pezuña; y la gente, que sabe que su guía solo tiende a aquel bien del que ella come […].
-No te aventures, hombre, a juzgar, como aquel que aprecia el trigo sembrado antes de haber madurado; que las zarzas he visto componerse cuando en invierno estaban ásperas y rígidas.
-Por tu bien, pienso y decido que vengas tras de mí, y seré tu guía, y he de llevarte por eterno lugar, donde oirás el aullar desesperado, y verás las antiguas sombras, gritando la segunda muerte.
-De entre todo lo que has visto desde que atravesamos esa puerta, cuyos umbrales a nadie se niegan, no has visto cosa más notoria que el presente río que apaga las llamas antes de tocarle.
-La salvación debe derivar del entendimiento, y el entendimiento procede de la experiencia abundante, la cual debe de ganarse mediante la disciplina de moldear nuestra atención absoluta.
-Solo a una mente, por la propia vergüenza o por la ajena turbada, será brusco lo que digas. Quita toda mentira y pon de manifiesto lo que has visto; y deja que se rasquen los sarnosos.
-Trepamos, él primero y yo después, hasta que una abertura redonda se abrió frente a nosotros y vi las cosas hermosas que alberga el cielo, y salimos para ver las estrellas una vez más.
-Rompió el profundo sueño de mi mente un gran trueno, de modo que como alguien que despierta a la fuerza, me repuse, la vista recobrada volví en torno […] quería saber en dónde estaba.
-La vida es “valle de lágrimas”, un periodo de pruebas y sufrimiento, una desagradable pero necesaria preparación para después de la muerte, donde el hombre puede esperar felicidad.
-Mujer que das fuerza a mi esperanza, y por mi salvación has soportado pisar el infierno, de tantas cosas que aquí he visto, tu poder y tu misericordia, la virtud y la gracia reconozco.