
San Pablo, conocido como Saulo de Tarso o Pablo de Tarso (ca. 5/10-ca. 58/64 d.C.) fue una de las más importantes figuras del cristianismo primitivo. Le apodaron “apóstol de los gentiles” y también “apóstol de las naciones” porque fue él quien se encargó, después de su conversión, de difundir los principios de la nueva religión y los mandamientos de Cristo.
Nació en Tarso, en la actual Turquía, y su lengua materna era el griego, aunque sus raíces eran judías. Esto es un dato relevante, porque precisamente haber escrito sus testimonios, epístolas y documentos en este idioma hizo que se propagaran con más facilidad las ideas cristianas. El griego, en aquella época, era como el inglés de ahora: prácticamente todo el mundo lo hablaba o lo entendía.
Hemos hecho una selección de las mejores frases de san Pablo, que escribió los primeros documentos canónicos cristianos (por ejemplo, la Primera epístola a los tesalonicenses) y por su extraordinaria labor difusora, y por haber fundado los primeros centros cristianos, es conocido como apóstol, aunque nunca perteneció al círculo de los 12 apóstoles.
Las mejores frases de san Pablo
-Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima.
-La modestia es la clave para el éxito.
-Sé fuerte en el Señor y en su gran poder. Ponte la armadura completa de Dios para que puedas defenderte contra las asechanzas del diablo.
-No le debemos nada a nadie, excepto el amarnos los unos a los otros.
-No hay nada que el amor no pueda enfrentar.
-Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles.
-Siempre sé agradecido.
-Cualquiera que destruya el templo de Dios será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo, y ese templo eres tú.
-Si alguno de ustedes parece ser sabio en este mundo, que se convierta en necio, para que sea sabio.
-La amabilidad de Dios tiene como propósito conducirnos al arrepentimiento.
-Morí para la ley para poder vivir para Dios.
-¡Cuidado con los perros, cuidado con los que obran el mal, cuidado con aquellos que mutilan la carne!
-Si es posible, vive en paz con todos. La medida en la que lo logres dependerá de ti.
-Sea lo que sea que hagas, hazlo con todo tu corazón.
-Tu cuerpo es un templo del Espíritu Santo que mora dentro de ti, el cual tienes gracias a Dios. No eres tuyo.
-Cada uno de ustedes controlará su propio cuerpo y vivirá en santidad y honor, no en una pasión lujuriosa como los paganos, que no conocen a Dios y sus caminos.
-Los ricos caerán en la tentación y los engaños, y se apoderarán de ellos codicias necias e hirientes, que ahogarán a los hombres en la destrucción y la perdición, ya que el amor al dinero es la fuente de todo mal.
-Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos y actuando como un hombre promedio.
-Aquel que siembre con mezquindad, también cosechará con mezquindad; y aquel que siembre generosamente, también cosechará generosamente.
-Cristo me mandó no a bautizar, sino a predicar el evangelio, pero no con sabiduría de palabras, para que la cruz de Cristo no tenga efecto alguno.
-Porque en otro tiempo fueron tinieblas; mas ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz.
-Porque para mí, vivir en Cristo y morir es ganar.
-Por lo tanto, si la carne hace tropezar a mi hermano, no comeré carne para siempre, y no causaré tropiezo a mi hermano.
-Predica la palabra, sé urgente tanto a tiempo como a destiempo, convence, reprende y exhorta, no falles al ser paciente y al enseñar la doctrina.
-La fe es la firme seguridad de lo que esperamos, la convicción de lo que no vemos.
-En estos tiempos de ignorancia, Dios ha pasado por alto, pero ahora ordena a todos los hombres arrepentirse, porque Él ha designado un día en el que juzgará al mundo […]. Él ha dado seguridad de esto a todos al resucitarlo de entre los muertos.
-No hago el bien que yo quisiera obrar, sino el mal que no quisiera hacer.
-Si en esta vida solo tenemos esperanza en Cristo, somos, de entre los hombres, los más lamentables.
-Todos han pecado y les ha quedado corta la gloria de Dios.
-Si alguno no quiere trabajar, que no coma.
-No vivo yo, sino Cristo quien vive en mí.
-El hombre que cree saber algo, no sabe aún lo que debe de saber.
-No hay poder que no venga de Dios.
-A los puros, todas las cosas les parecen puras.
-Nos regocijamos en nuestro sufrimiento porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia, la perseverancia produce carácter y el carácter, esperanza.
-Al principio, toda disciplina parece más dolorosa que placentera; después, a aquellos que han sido entrenados bajo su régimen, les dará el fruto pacífico de la rectitud.
-Si Dios con nosotros, ¿quién contra nosotros?
-Ausente en cuerpo, pero presente en espíritu.
-¿Y si algunos no creyeran? ¿Su incredulidad hará que la fe de Dios no tenga efecto? Dios no lo permita: Dios es auténtico, pero los hombres mentirosos.
-Dios es padre de todos, y está sobre todos, y actúa por medio de todos en todos.
-La esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo, el cual Él nos ha dado.
-No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor.
-La insensatez de Dios es más sabia que los hombres; y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres.
-Ya no existe más el judío o el griego; ya no existe más el esclavo o el libre; ya no existe más el hombre o la mujer, ya que todos somos uno en Cristo Jesús.
-En todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman.
-Dios es leal; no dejará que te tienten más allá de lo que puedes resistir. Pero cuando seas tentado, Él también te proveerá de una manera para que puedas soportarlo.
-No nos cansemos de hacer el bien, ya que en su debido momento cosecharemos si no desfallecemos.
-El que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
-Examínense para ver si poseen la fe; pruébense a sí mismos. ¿Acaso no pueden ver que Cristo Jesús está en ustedes?, ¿a menos que fallen la prueba?
-Para ser libres nos liberó Cristo. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud.
-Porque el que ha muerto ha sido liberado del pecado. Porque el pecado no tendrá dominio sobre ti, porque no estás bajo la ley, sino bajo la gracia.
-No se dejen engañar por las teorías de los filósofos y por las vanas sutilezas de las doctrinas mundanas.
-Si pudiera hablar todos los idiomas de la tierra y de los ángeles, pero no amara a los demás, no sería más que bronce que resuena y campana que toca.
-Caminamos con ayuda de la fe, no con ayuda de la vista.
-Ahora lo sé, en parte, pero después sabré tal como soy conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.