Las 51 Mejores Frases de Si decido quedarme

Te dejo las mejores frases de Si decido quedarme, película estadounidense publicada en 2014, cuyos personajes principales son Mia Hall y Adam. Es protagonizada por los actores Chloë Grace Moretz, Jamie Blackley y dirigida por R.J. Cutler.

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-A veces pienso que los funerales se parecen demasiado a la muerte en sí. Puedes tener tus deseos, tus planes, pero al final del día, está fuera de nuestro control. –Mia Hall.

-Una pequeña parte de mí se sentía como si estuviera cometiendo algún tipo de traición. Julliard estaba en Nueva York. Adam estaba aquí. –Mia Hall.

-¿Así es como se siente la muerte? ¿Como el más agradable, cálido y profundo sueño? Si así es la muerte, no me molestaría morir en lo absoluto. –Mia Hall.

-Partes del cerebro de mi padre están en el asfalto. Pero su pipa está en su bolsillo de mi pecho izquierdo. –Mia Hall.

-Esta todo en silencio ahora. Tan silencioso que puedes escuchar los sueños de otras personas. –Abuelo de Mia.

-La gente cree lo que quiere creer. –Kim.

-Tengo el presentimiento de que una vez que has vivido algo así, te vuelves un poco invencible. –Mia.

-Promételo. Prométeme que pasarás la víspera de año nuevo conmigo el siguiente año. –Adam.

-Si me sentía como pez fuera del agua en mi familia, me sentía como un pez en Marte en el círculo de Adam. –Mia Hall.

-Fíngelo hasta que lo consigas. –Mamá de Mia.

-Mis padres no están aquí. No me están tomando de la mano ni me están animando. –Mia Hall.

-El amor. Éste nunca muere. Nunca se va, nunca se desvanece, en tanto te aferres a este. El amor te puede hacer inmortal. –Mia Hall.

-Algunas veces tomas decisiones en la vida, y otras veces las decisiones te transforman en lo quien eres. ¿Acaso algo de esto te hace sentido? –Papa de Mia Hall.

-Vamos Mí. Estás rodeada de tu familia. –Henry.

-¿Estoy muerta? Llegó el punto en el que tengo que preguntarme esto a mí misma. –Mia Hall.

-Quería sonar bromista, pero terminé sonando amargada. –Mia Hall

-Sé que es tonto pero a veces me pregunto si mi papá se decepcionó de mí por no haberme convertido en una chica rocanrolera. –Mia Hall.

-De hecho preferiría irme con mi familia. –Mia Hall.

-Mi papá parecía entender que algo había pasado. Él había dejado de discutir y había obtenido su licencia de manejo. (…) Tiempo de crecer. –Mia Hall.

-Entendería si escoges el amor, el amor de Adam, sobre tu amor por la música. De cualquier manera ganarías. Y de cualquier manera perderías. ¿Qué te puedo decir? El amor es un desgraciado. –Mamá de Mia Hall.

-Por favor no te mueras. Puedo entender porque quisieras hacerlo, pero piensa en esto: si mueres habrá uno de esos momentos cursis (…) en la escuela, dónde todos te ponen flores, velas y notas. Sé que odiarías algo así. –Kim.

-La radio del auto sigue transmitiendo como si aquella tranquila mañana de febrero siguiera como antes. –Mia Hall.

-Me tomó por sorpresa lo mucho que quería ser besada por él, darme cuenta que pensaba en ello tan frecuentemente que había memorizado la forma exacta de sus labios. –Mia Hall.

-En los libros y en las películas, las historias siempre terminan con la pareja dándose finalmente su beso romántico. La parte de “felices por siempre” siempre se da por sentada. –Mia Hall.

-No me importa. Tan solo necesito un segundo para mostrarle que estaba aquí. Que alguien sigue aquí. –Adam.

-Siempre me sentí como si proviniera de una familia diferente. No era como mí extrovertido e irónico padre, ni una chica dura como mi madre. Además había escogido tocar el violonchelo. –Mia Hall.

-No debería de importarme. No debería de tener que trabajar así de duro. Me doy cuenta ahora que morir es fácil. Vivir es difícil. –Mia Hall.

-Pero tú, quien estás aquí esta noche, eres la misma de quien estaba enamorado ayer, y la misma de quien estaré enamorado mañana. –Adam.

-Uno de mis senos estaba al descubierto. Apenada, miro hacia otro lado. –Mia Hall.

-¿Y qué? ¿Acaso soy como un experimento social para ti? –Mia Hall.

-Me acerco y ahora sé que no es Teddy quien está mintiendo ahí. Soy yo. –Mia Hall.

-Talvez fue porque éramos demasiado parecidos. –Mia Hall.

-Seguía asustada, pero de cierta manera me reconfortaba que el pánico escénico fue una rasgo que había heredado de mi padre. –Mia Hall.

-Ni aunque caiga aguanieve, ni aunque caiga media pulgada de nieve me convencerá de vestirme como leñador. –Papá de Mia Hall.

-No estoy escogiendo, pero me estoy quedando sin ganas de luchar. –Mia Hall.

-No hay que juzgar tan injustamente. Debe de ser desgarrador enterrar a tu propio hijo. –Mia Hall.

-Para mi primer recital, me dieron un violonchelo. Y para este, me dieron a ti. –Mia Hall.

-Perderme le va a doler, y será ese tipo de dolor que no se sentirá real al principio, y cuando lo haga, le quitará el aliento. –Mia Hall refiriéndose a Kim.

-A ella no le importaba que la gente la llamara perra. “Es tan solo otra palabra para decir feminista”, me dijo con orgullo. –Mia Hall refiriéndose a su mamá.

-Estoy obsesionado con la música y aun así no me transporta como a ti. –Adam.

-Así que toqué. E incluso si no lo parece, el violonchelo no sonaba nada mal con todas esas guitarras. De hecho, sonaba bastante impresionante. –Mia Hall.

-Novia es una palabra tan estúpida. No podía soportar llamarla de esa manera. Así que tuvimos que casarnos para poder llamarla esposa. –Papá de Mia.

-Nunca nadie me había dicho así antes, y aunque estaba automáticamente furiosa, en lo profundo de mi ser también estaba halagada que provocara suficientes sentimientos dignos de ese nombre. –Mia Hall.

-Solo quería decirte que entiendo si quieres irte. Está bien si nos necesitas dejar. Está bien si necesitas dejar de luchar. –Abuelo de Mia.

-No me importaba. Estaba emocionada por un bebé. Y sabía que el Carnegie Hall no se iba a ir a ningún lado. Llegaría a él algún día. –Mia Hall.

-No estoy seguro si este es un mundo al que siga perteneciendo. No estoy segura de querer despertar. –Mia Hall.

-Adam me había escogido a mí, y esto no lo entendía. ¿Por qué se había enamorado de mí? No tenía sentido. –Mia Hall.

-Papá estaba equivocado. Es cierto que no tienes el control sobre tu funeral, pero algunas veces si tienes la elección de morir. –Mia Hall.

-Yo dirigía las cosas. Todo mundo me estaba esperando. Yo decido. Ahora me doy cuenta. –Mia Hall.

– Tenía esta noción de que el amor lo puede todo. Para cuando Adam me había dejado del concierto (…), creo que ambos nos dimos cuenta que estábamos enamorados. –Mia Hall.

-Si decides quedarte, haré lo que quieras. Abandonaré la banda y me iré contigo a Nueva York. Pero si necesitas que me vaya. También haré eso. (…) Te dejaré ir. Si decides quedarte. –Adam.

-No tengas miedo, las mujeres podemos soportar el peor tipo de dolor. Te darás cuenta algún día. –Mamá de Mia.

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