Función estética del lenguaje: características y ejemplo

La función estética del lenguaje es la propiedad que tiene este de atraer la atención hacia sí mismo, con lo cual adquiere un valor autónomo. En este sentido, la palabra es simultáneamente significado y expresión. Es decir, tiene una significación objetiva que es externa a ella y, al mismo tiempo, tiene un significado subjetivo, que supera al objetivo.

Por tanto, la palabra puede decir una cosa y simultáneamente mostrar otra completamente diferente. Esta función estética del lenguaje es ampliamente estudiada por una rama de la filosofía: la estética.

El término se deriva del antiguo término griego aistesis, que significa sensación o percepción, conocimiento adquirido a través de la experiencia sensorial.

Por otro lado, este uso particular del lenguaje es mucho más evidente en el campo de la literatura. En la poesía, por ejemplo, se utilizan de manera intensiva estructuras verbales literarias para transmitir una multiplicidad de significados. Entre ellos, se pueden mencionar color, sonido, emociones e imágenes del mundo material y concreto.

Para cumplir con esta función del lenguaje, se emplean una serie de recursos. Algunos de ellos son los símiles, asonancias, disonancias, fantasía, juegos de palabras y metáforas.

Estos no son de uso exclusivo de la literatura. El abanico de posibilidades donde se desarrolla esta función estética del lenguaje incluye películas, programas de televisión y el lenguaje cotidiano.

Características de la función estética del lenguaje

Énfasis en el valor expresivo

El lenguaje tiene varias funciones. Este puede ser usado para convencer (función apelativa), comunicar información del mundo concreto (función referencial), hacer referencia a aspectos propios del lenguaje (función metalingüistica), entre otros.

En el caso de la función estética del lenguaje, esta da prioridad al valor expresivo del lenguaje. Es decir, remite a su capacidad de expresar sentimientos o afectos que despiertan un objeto, una idea o un ser.

Esto significa que no deja de lado el valor significativo del lenguaje (su capacidad para hacer referencia al mundo exterior).

Preferencia de la forma sobre el contenido

Cuando se lee una novela o un poema, se está experimentando la función estética del lenguaje. En todos estos tipos de expresiones, el propósito perseguido es dar placer estético.

Esto se logra a través de las palabras mismas y de un arreglo consciente y deliberado que tiene un efecto agradable o enriquecedor.

Por esta razón, este propósito estético da preponderancia a la forma, más que al contenido. De este modo, es común, especialmente en contextos literarios, que se utilice el lenguaje figurativo, poético o lúdico.

Como ya se mencionó, entre los recursos usados para este propósito están los símiles, metáforas, ironía, simbolismo y analogías.

Por otro lado, al usar las palabras con propósitos artísticos, es frecuente que se seleccionen ciertas palabras y se redunden en ellas para asegurar que se consiga el efecto deseado.

Sujeta a normas culturales

La función estética del lenguaje está relacionada con el uso particular de ciertas estructuras lingüísticas. Sin embargo, las normas culturales son las que determinan en última instancia el predominio de esta función.

En general, el lenguaje se encuentra en una relación de interdependencia con la cultura de la sociedad. Este refleja las creencias, costumbres, valores y actividades de un grupo particular en un momento determinado. No es de extrañar que su función estética esté sujeta todo este transfondo cultural.

Presencia en todos los contextos lingüisticos

Aunque esta valoración de la función estética del lenguaje se evidencia de manera más manifiesta en la literatura, también se encuentra en la lengua coloquial. En esta última se percibe en forma de metáforas, juegos de palabras y otros recursos expresivos del habla cotidiana.

Ejemplos

La función estética del lenguaje se puede apreciar con mayor contundencia en la poesía. De hecho, función poética y estética se usan normalmente como sinónimos.

El objetivo del lenguaje poético es transmitir un significado, sentimiento o imagen profundo a la audiencia. Para crear este efecto, incluye a propósito imágenes y lenguaje figurado.

De este modo, con el fin de ilustrar esta función, a continuación se presentan dos poemas. Nótese como los autores, a través de una selección particular de palabras y de la forma de combinarlas, logran realzar la belleza del propio lenguaje a la vez que describen estados de ánimos propios.

A un joven atleta muerto

(A.E. Housman, traducción de Juan Bonilla)

“El día en que ganaste la carrera en tu pueblo
todos te paseamos por la plaza.
Hombres y niños corearon tu nombre
y a hombros te llevamos a tu casa.

Hoy todos los atletas recorremos la senda
y a hombros te traemos a tu casa.
En el umbral te depositaremos,
ciudadano de la ciudad más sosegada.

Muchacho astuto, te marchaste pronto
allá donde la gloria carece de importancia.
Sabías que el laurel que crece rápido
mucho antes que la rosa marchitaba.

Cerrados ya tus ojos por la Noche
no podrás ver a quien tu record bata.”

Las ovejas

Andrés Bello

“¿Líbranos de la fiera tiranía

de los humanos, Jove omnipotente

¡una oveja decía,

entregando el vellón a la tijera?

que en nuestra pobre gente

hace el pastor más daño

en la semana, que en el mes o el año

la garra de los tigres nos hiciera.

Vengan, padre común de los vivientes,

los veranos ardientes;

venga el invierno frío,

y danos por albergue el bosque umbrío,

dejándonos vivir independientes,

donde jamás oigamos la zampoña

aborrecida, que nos da la roña,

ni veamos armado

del maldito cayado

al hombre destructor que nos maltrata,

y nos trasquila, y ciento a ciento mata.

Suelta la liebre pace

de lo que gusta, y va donde le place,

sin zagal, sin redil y sin cencerro;

y las tristes ovejas ¡duro caso!

si hemos de dar un paso,

tenemos que pedir licencia al perro.

Viste y abriga al hombre nuestra lana;

el carnero es su vianda cuotidiana;

y cuando airado envías a la tierra,

por sus delitos, hambre, peste o guerra,

¿quién ha visto que corra sangre humana?

en tus altares? No: la oveja sola

para aplacar tu cólera se inmola…”

Referencias

  1. Dufrenne, M. (1973). The Phenomenology of Aesthetic Experience. Evanston: Northwestern University Press.
  2. Doane University. (s/f). Benefits of an Aesthetic Education. Tomado de doane.edu.
  3. Hoogland, C. (2004). An Aesthetics of Language. Tomado de citeseerx.ist.psu.edu.
  4. Austin Community College District. (s/f). Literary purpose. Tomado de austincc.edu.
  5. Llovet, J. (2005). Teoría literaria y literatura comparada. Barcelona: Ariel.
  6. León Mejía, A. B. (2002). Estrategias Para el Desarrollo de la Comunicación Profesional. México D. F.: Editorial Limusa.
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Magíster en Lingüística. Profesora titulada de inglés.

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