8 Hábitos de Higiene Personal para Niños y Adultos

Mantener buenos hábitos de higiene personal es una de las mejores formas de prevenir enfermedades, evitar transmitirlas y mantener limpio y aseado el cuerpo externo.

La higiene, según el diccionario de la Real Academia Española, es la “parte de la medicina que tiene por objeto la conservación de la salud y la prevención de enfermedades”. Su segunda acepción hace referencia a la “limpieza o aseo”.

higiene personal

Etimológicamente, proviene del francés hygiène y éste a su vez del griego hygienós, adjetivo derivado de la palabra hygíeia que significa “salud”.

En este sentido, se podría definir la higiene personal como el aseo de uno mismo para prevenir enfermedades y mantener un buen estado de salud.

La limpieza y el aseo personales han estado presentes en la Historia del ser humano desde tiempos remotos. Los baños fueron una de las primeras formas de aseo personal que se conocen, datan entre los años 4.000 o 3.000 a.C y eran habituales entre algunas culturas como la egipcia, la griega, la babilonica, la india o la turca.

En Egipto, esta forma de aseo se combinaba con rituales religiosos. Los sacerdotes se bañaban hasta dos veces al día. El baño, también tenía un significado religioso para la cultura india, pues se pensaba que esta ceremonia servía para atraer a los buenos espíritus.

Según recoge Victoria Sherrow (2001), los arqueólogos han encontrado muestras de que en culturas como la mesopotámica o la babilonica, los habitantes ricos incorporaban una habitación a sus casas destinada exclusivamente para el baño. Los pobres también se bañaban, pero solían hacerlo en los canales y ríos.

Para el ritual del baño se usaban jabones hechos con grasa animal u otro tipo de aceites. Las culturas árabe y griega fueron incorporando fragancias y otro tipo de sustancias que dejaban un buen olor en el cuerpo.

Más tarde, con la cultura india, griega y romana se popularizarían los baños públicos, convirtiendo esta actividad en una forma de entretenimiento para la alta sociedad.

De esta cultura por el aseo personal se deduce que la higiene personal no siempre se ha utilizado para prevenir las enfermedades, sino que la limpieza del cuerpo tiene otros atributos culturales.

Los baños tenían un sentido místico, servía para sentirse bien con uno mismo. Era un acto social y a la vez íntimo, pues en algunas culturas se practicaba en una habitación independiente y en otras servía como excusa para socializarse. Por último, se buscaba el buen olor corporal, otorgándole a esta actividad un componente estético.

Este tipo de elementos presentes en la higiene personal siguen vigentes en la cultura actual. Por ejemplo, ir bien aseado es fundamental para conseguir un buen trabajo y para mantener unas buenas relaciones sociales.

Además, según un estudio de Paaschen y otros (2014), el uso de elementos de aseo personal como desodorantes o colonias puede mejorar la percepción de uno mismo, teniendo un efecto psicológico positivo.

No obstante, hay que tener cuidado con esto, ya que lo estético no siempre está relacionado con lo que es sano o bueno para nuestro cuerpo. A veces, un exceso de higiene también puede derivar en infecciones o enfermedades.

8 hábitos para mantener una buena higiene personal

1- Lávate las manos con frecuencia

Las manos son una de las fuentes principales a la hora de contraer y contagiar infecciones. Es muy importante tomar algunas medidas preventivas de higiene, realizando un correcto lavado de manos antes de comer o después de ir al baño. Este aseo debe aumentarse cuando estamos enfermos o cuando entramos en contacto con alguien enfermo.

Según la organización Globalhandwashing, más de un millón de niños mueren al año por enfermedades como la neumonía o la diarrea, enfermedades que se pueden prevenir con una buena higiene de las manos.

El lavado de las manos con jabón es una manera fácil de prevenir infecciones y un método barato y, en su mayoría, accesible para todo el mundo.

Es importante lavarse las manos de manera correcta. Os pongo como ejemplo el procedimiento que establece una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, la Organización de Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC).

Esta organización dice que hay varios momentos clave en lo que hay que lavarse las manos, además de los que cité arriba. Por ejemplo, al acariciar a algún animal, antes, durante y después de cocinar o al tocar la basura.

El proceso adecuado para lavarse las manos según el CDC se divide en cuatro pasos:

  1. Mojarse las manos con agua limpia, ya sea templada o fría, cerrar el grifo y aplicar jabón.
  2. Frotar las manos con el jabón, haciendo espuma, juntando palma con palma y después en la parte trasera de la mano, así como entre los dedos y las uñas. Este proceso debe durar al menos 20 segundos.
  3. Enjuagar las manos bajo el agua del grifo.
  4. Secar las manos con una toalla de papel o bajo un secador.

La higiene de las manos no sólo es muy importante en la actividad diaria, sino que cada vez son más los protocolos y las políticas para extender una buena higiene de esta parte del cuerpo entre los profesionales sanitarios. Según la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization), miles de pacientes mueren al día por infecciones derivadas del tratamiento de los profesionales sanitarios.

Además del agua y el jabón, existe un desinfectante a base de alcohol que la piel absorbe sin necesidad de ser enjuagada. Estos desinfectantes son muy útiles para llevarlos a la calle o a algún sitio donde no hay un baño cerca. Sin embargo, el método más útil sigue siendo el tradicional, ya que esta sustancia no elimina todos los tipos de gérmenes.

2- Mantén tu piel limpia e hidratada

Para tener una buena higiene corporal es recomendable ducharse una vez al día. Aunque se suele creer que la ducha es el mejor remedio para mantener una buena higiene, hay que tomarla con cautela, pues hay algunos hábitos que pueden perjudicar la salud de nuestra piel.

Según la American Academy of Dermatology, los niños de 6 a 11 años no tienen por qué ducharse a diario, aunque sí un mínimo de una o dos veces a la semana y cuando suden o se ensucien por alguna actividad física o por nadar en algún sitio público.

Es a partir de la adolescencia cuando se establece el rito de una ducha diaria. Aunque esta actividad suele aportar muchos beneficios psicológicos, no lo es tanto para nuestra piel si no se usan los productos adecuados.

Un exceso de higiene, los componentes químicos de los productos o una temperatura del agua demasiado alta puede fomentar la aparición de afecciones de la piel como la piel seca o la dermatitis atópica.

Los productos limpiadores o los jabones neutros ayudan a mantener mejor el PH de la piel que el jabón. Lo importante, según la American Academy of Dermatology, es que los jabones que se usen no contengan alcohol o algún tipo de fragancia.

Tras la ducha, es muy importante secarse bien con una toalla y lavar esta frecuentemente para evitar la aparición de hongos por la humedad acumulada.

Por último, es muy importante mantener la piel hidratada con cremas o lociones, en el caso de quienes sufran de piel seca hasta dos ó tres veces al día.

Otros consejos que da la American Academy of Dermatology son el cuidado de la piel de los labios y de las manos, con el uso de vaselina y guantes respectivamente.

3- Lávate los dientes correctamente

La boca es una de las partes que más sensación de buena o mala higiene causa en los demás. Una boca mal cuidada puede derivar en la aparición de caries, pérdida de dientes, un mal aliento o en enfermedades como la periodontitis.

Es aconsejable cepillarse los dientes dos o tres veces al días, después de cada comida y especialmente por la mañana y antes de dormir, ya que durante la noche la actividad bacteriana es más prolongada. Este proceso debe darse pasados 20 o 30 minutos después de la ingestión de alimentos y debe durar unos tres minutos.

El doctor Bonner, recoge en The Oral Health Bible que es más eficaz un cepillo de dientes eléctrico que un cepillo de dientes manual.

Otro elemento que no hay que olvidar es el cepillado de la lengua, aquí también se acumulan bacterias.

4- Cuida bien tus pies

La limpieza y el cuidado diario de los pies es muy importante, especialmente para los diabéticos que, de esta forma, pueden prevenir la aparición de úlceras en los pies. Aunque quienes padezcan esta enfermedad deben contar siempre con un asesoramiento médico.

Algunos pasos para una limpieza correcta de los pies son:

  • Lavar los pies a diario con agua y jabón, incidiendo en el espacio que hay entre los dedos.
  • Secar bien los pies con una toalla, insistiendo de nuevo entre los dedos para evitar la aparición de grietas.
  • Hidratar de manera adecuada los pies, en este caso no aplicar la crema entre los dedos.
  • Usar zapatos cómodos y adecuados a la forma de nuestro pie.

También es aconsejable, evitar andar descalzo en lugares públicos como piscinas municipales o baños comunes, para evitar la aparición de hongos.

5- Tu higiene íntima debe ser adecuada

Mantener una buena higiene en las partes genitales, no sólo evita el mal olor, sino también infecciones por hongos, especialmente en el caso de las mujeres.

Además, una buena limpieza íntima es fundamental a la hora de mantener relaciones sexuales.

Tanto hombres como mujeres, deben cambiar frecuentemente de ropa interior y lavar su zona íntima a diario. La ropa más aconsejable es la de algodón.

En el caso de las mujeres, son frecuentes las candidiasis, por ello es muy importante el uso de jabones especiales.

La vagina no debe lavarse más de dos veces al día y debe ser secada, sin frotar, desde delante hacia atrás para evitar infecciones por bacterias como la Escherichia coli, presente en el ano y las heces.

Las medidas de higiene deben aumentarse durante la menstruación con un cambio frecuente de compresas o tampones. Tampoco es aconsejable abusar del uso de toallas sanitarias o protegeslip, pues propician las infecciones de orina y las candidiasis vaginales.

A su vez, los varones deben tener especial cuidado con la suciedad que se acumula en el glande.

6- Consigue un pelo sano, limpio y brillante

El cabello debe lavarse dos o tres veces en semana. También debe lavarse a diario en el caso de personas con el cuero cabelludo graso, o de aquellas que practican mucho deporte o sudan en exceso.

En el caso del cabello seco es aconsejable el uso de aceites y mascarillas para hidratar el pelo. Es aconsejable cortarse el pelo frecuentemente para asegurar un crecimiento fuerte y sano del cabello, evitando que este se vuelva quebradizo.

Hay que vigilar especialmente a los niños, para evitar el contagio de piojos o tratarlo a tiempo.

7- Usa ropa limpia

La ropa es como una capa más de piel que también acumula bacterias, tanto de nuestro cuerpo como del exterior.

Además de la ropa interior, que debe cambiarse a diario, es recomendable cambiar de ropa frecuentemente, especialmente después de la ducha.

Esto, además de hacerte sentir mejor, te previene de las infecciones causadas por las bacterias que pueda acumular la ropa. El cambio debe ser más frecuente en verano, ya que se suda más. Con respecto al sudor, es bueno que se trate de prendas transpirables, especialmente el calzado.

8- Presta atención a tu cuidado personal

Con cuidado personal me refiero a llevar las uñas bien cortadas, a la limpieza correcta después de ir al baño, y a la limpieza de la zona facial. 

A la hora de cortar las uñas, hay que tener en cuenta algunos consejos:

  • Cortar las uñas de los pies de forma recta, nunca redondeada para permitir que la nueva uña crezca bien.
  • No acercarse en exceso a la piel, de esta forma se evitan cortes innecesarios.

Al hablar de la limpieza de la cara, de nuevo hay que tener en cuenta el tipo de piel, si es sensible, seca o con acnéHoy en día existen muchos productos distintos para obtener una limpieza más completa de la zona facial.

Hay que tener especial cuidado con la nariz, que debe limpiarse frecuentemente, especialmente cuando hay presencia de mocos. La mejor forma de lavar la nariz es con la mezcla de agua y sal o con suero fisiológico.

Otra parte importante son los oídos, la forma más aconsejable son las gotas o acudir a un especialista si hay demasiada cera, pero nunca introducir bastoncillos.

Los ojos se limpian con las propias lágrimas, aunque existe una gran diversidad de colirios para combatir la sequedad de forma complementaria. En todo caso, nunca debe introducirse jabón en el órgano ocular. Si esto sucede de forma accidental, aclarar con abundante agua.

Por último, el afeitado y la depilación son dos elementos estéticos que repercuten en la sensación de higiene personal, aunque hay que tener especial cuidado con la depilación genital, ya que puede repercutir en enfermedades como el Virus del Papiloma Humano.

Referencias

  1. Smith, V. Clean: A History of Personal Hygiene and Purity, Oxford University Press.
  2. Sherrow, V. (2001) For Appearance’ Sake. The Historical Encyclopedia of Good Looks, Beauty and Grooming. Estados Unidos, Oryx Press.
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