¿Qué es la Hipersexualidad?

La hipersexualidad, trastorno hipersexual o ninfomanía está definida como un aumento excesivo en la actividad sexual de una persona conllevando consecuencias negativas sociales, emocionales y físicas. Habría que reseñar que comúnmente se vincula la hipersexualidad a la ninfomanía, concepto erróneo ya que la hipersexualidad engloba tanto a hombres como a mujeres, sustituyendo los anteriores conceptos de ninfomanía y satiriasis (o sátiro).

Películas como ‘Nymphomaniac’ (von Trier, Lars 2013) o novelas como ‘Diario de una ninfómana’ (Tasso, Valérie 2003) han promovido una concienciación en la sociedad en este tipo de adicciones al sexo y han ayudado a comprender qué sienten o sufren las personas que lo tienen.

hipersexualidad

Se calcula que alrededor del 6% de la población sufre algún tipo de trastorno sexual, de los cuales un 2% encajarían en la hipersexualidad. Sin embargo, son estudios débiles y que avisan de que la patología puede ir en aumento debido al desarrollo de plataformas de contenido sexual como las que encontramos en Internet.

Si nos basamos en un estudio de APA (Kafka, 2010), este recoge, en cuanto a la diferencia por género, que los pacientes masculinos con THS suponen 85-87% de los casos y en el de las mujeres un 13-15%.

A pesar de que las personas con trastornos impulsivos y de adicción sexual experimentaban pensamientos y comportamientos obsesivos, no fue reconocido por el DSM (Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) hasta su última edición, vigente desde 2013.

En este manual se recoge la hipersexualidad dentro del apartado de disfunciones sexuales, siendo denominado como Hipersexualidad o Trastorno Hipersexual (THS). Y lo caracteriza como el aumento de fantasías y su intensidad, excitación, impulsos y conductas sexuales no parafílicas, todo ello asociado a un componente de impulsivilidad.

Se debe no involucrar a los patrones de excitación sexual como puede ser el fetichismo, sadismo, exhibicionismo o voyeurismo, dentro de los comportamientos propios de una persona con adicción al sexo. Estos son reconocidos como un comportamiento sexual en los que el placer sexual se experimenta a través de una actividad o objeto sin suponer por ello ningún tipo de alteración sexual.

Causas de la hipersexualidad

No existe una comunión dentro de la comunidad científica de las posibles causas de este tipo de trastorno. Los razonamientos más considerados son los relacionados con experiencias traumáticas.

En muchos casos se da la circunstancia de traumas relacionados con abusos sexuales en la infancia de los adictos al sexo.

En otros casos, la ruptura o mala experiencia con una pareja sentimental provoca un sentimiento de fracaso que sirve como desencadenante de la alteración sexual del individuo.

La genética también suele ser considerado como una de las posibles causantes. En concreto, existen estudios que apuntan a que los portadores del gen DR D4 7G+ han sido infieles en un 50% de los casos, superando el 22% de los individuos que no lo portan.

La dependencia a sustancias adictivas como puede ser el alcohol o las drogas se asocia a la impulsividad que provoca el trastorno sexual.

Este tipo de conductas pueden promover además otro tipo de adicciones como puede ser ludopatía o alcoholismo.

Indicios y síntomas

Los estudios recogidos a lo largo de estos años han podido catalogar algunos de los indicios más comunes que puede experimentar una persona con hipersexualidad. Si tomamos los criterios de diagnóstico del DSM-V podemos enumerar los siguientes:

– Fantasías sexuales recurrentes e intensas y el tiempo consumido interfiriendo en otras obligaciones o metas no sexuales.

– Refugiarse en fantasías sexuales como respuesta a estados de disforia afectiva (depresión, aburrimiento, ansiedad) o situaciones estresantes.

– Esfuerzo para controlar esas fantasías sin éxito ninguno.

– No tener en cuenta el riesgo de daño físico o emocional propio o hacía otras personas promovido por conductas sexuales.

– Sensación de malestar personal, social u ocupacional asociado a las conductas sexuales.

Aunque existen muchos síntomas que directa o indirectamente pueden influir en determinar si una persona padece THS, las más visibles son la masturbación, adicción al cibersexo, consumo de pornografía o el sexo como escape emocional.

Aunque ninguna de estas actividades se puede catalogar como trastorno o comportamiento anormal, en las personas que sufren THS suponen una carga por todas las connotaciones negativas que les aporta a su vida diaria.

Masturbación

Masturbarte entre 5 y 15 veces diarias suele ser el indicador para valorar si tienes algún desorden sexual. Sin embargo, son las consecuencias de esta cantidad de relaciones íntimas las que determinan si eres adicto. La necesidad de estimular los genitales, la insatisfacción postmasturbación o reprimirte sexualmente por presión de la sociedad son algunos de los determinantes que pueden afectar a tus relaciones.

Cibersexo

La Universidad de Rochester elaboró una lista para determinar cuando el cibersexo se puede convertir en adicción. El aumento paulatino de consumo, esfuerzos infructuosos para controlar este consumo o muestras de irritabilidad por no mantenerse conectado, son algunos de los síntomas a tener en cuenta.

Consumo pornografía

En 2015, el portal pornografíco Pornhub subió cerca de 88.000 millones de videos de contenido sexual. Palabras como ‘fuck’, ‘love’, ‘ass’ o ‘sexy’ lideran el ranking de búsquedas en Google. Por lo tanto, vivimos en una sociedad consumidora de pornografía. Pero mientras la media mundial consume entre 10 y 12 minutos diarios en visualizar porno en internet, un adicto al sexo puede pasar entre 2 y 3 horas interfiriendo de manera negativa el funcionamiento de su vida cotidiana.

Sexo como escape emocional

Los adictos al sexo sufren a menudo problemas de incomprensión que provoca sentimientos de tristeza, ansiedad o depresión. El sexo sirve para ellos una válvula de escape para aliviar estas sensaciones, pero también para combatir problemas laborales, baja autoestima o ruptura con la pareja.

Es recomendable mantener cautela a la hora de diagnosticar si una persona sufre algún trastorno de adicción sexual a pesar de cumplir los síntomas citados. La barrera para determinar qué es lo normal a la hora de masturbarte o consumir pornografía por ejemplo varía en función de las personas.

En el estudio de la APA (Kafka, 2010), se tomó una muestra de 401 individuos a los que se le diagnosticaron síntomas relacionados con el THS. Sin embargo tan solo 41 pacientes (10,2%) cumplían los requisitos para ser considerado hipersexual.

Consecuencias

Las consecuencias de ser adictos al sexo suelen ser bastante negativas y afectan de manera grave a los que la sufren. La adicción al sexo puede provocar un deterioro social en la persona que sufre.

Las rupturas de pareja, enfrentamientos familiares se producen constantemente debido a la actitud promiscua, dejadez en el aspecto físico y sobre todo en el descuido de las actividades sociales y familiares.

Los problemas económicos suele ser otra de las consecuencias más habituales en adictos al sexo. Dificultades en la vida laboral que le pueden llevar al despido, frecuentación de de locales de prostitución, clubes de streaptease o salas de masajes con servicios sexuales o continuos problemas legales derivados del acoso sexual son un ejemplo de ello.

La salud física se puede ver también mermada. Contraer enfermedades de transmisión sexual como sida o embarazos no deseados suelen ser algunos de los casos más frecuentes.

En un estudio llevado a cabo por la Universidad de California, con un muestreo de 200 personas con diagnostico derivado de alguna adicción al sexo, extrajeron que al menos el 17% había perdido su puesto de trabajo, el 39% había finalizado su relación sentimental y un 28% contrajo algún tipo de enfermedad sexual.

Los trastornos depresivos como son la baja autoestima y sufrimiento conllevan una soledad que se deriva de la pérdida de libertad. El sentimiento de culpa por la alteración sexual ha promovido casos extremos que han llevado al suicidio del individuo.

Tratamiento

En los últimos años las publicaciones e investigaciones sobre trastornos sexuales se han duplicado y han servido como instrumento de detección y tratamiento en personas aquejadas por la adicción al sexo.

Entre las medidas más valoradas por los especialistas podemos encontrar el uso terapéutico combinado con técnicas psicológicas y medicación.

Estas terapias se basan en el autocontrol, recondicionamiento, prevención de recaidas en la misma conducta, refuerzo de la autoestima, manejo del trauma causante o los factores que han contribuido a desarrollar el trastorno, terapia de pareja, concienciación de los límites en la conducta sexual, responsabilización de los actos o rehabilitación de la degradación.

Son terapias con unos pasos muy similares a las que se utilizan con personas dependientes de alcohol o drogas, en las que la gracias a la autoayuda, los pacientes podrán expresarse y compartir sentimientos.

En cuanto al uso de fármacos, los recursos más utilizados son los antidepresivos de tipo ISRS o tricíclicos, sobre todo en casos de depresión, estrés o ansiedad.

En cualquier caso, los profesionales deberán trabajar para encontrar la técnica más acorde al paciente teniendo en cuenta sus características y el historial del problema. El objetivo final es conseguir que el paciente vuelva a experimentar la intimidad sin sexualidad y la liberación de sentimientos de tristeza sin tener que recurrir al sexo para combatirlos.

Finalmente, la comunidad científica debe seguir trabajando para concretar unos sistemas de clasificación y terapias con las que poder prevenir y atacar a tiempo el trastorno sexual en personas que lo sufren y sobre todo para evitar posibles casos que no cumplan los requisitos de adicto sexual.

Bibliografía

1. Twohig, M. P.; Crosby, J. M. (2010). “Acceptance and Commitment Therapy as a Treatment for Problematic Internet Pornography Viewing”. Behavior Therapy 41 (3): 285–295.

2.Goodman, A. (2008). Neurobiology of addiction: An integrative review. Biochemical Pharmacology, 75, 266-322.

3. Laier, Christian. Diss.Universität Duisburg-Essen, Fakultät für Ingenieurwissenschaften »Ingenieurwissenschaften-Campus Duisburg» Abteilung Informatik und Angewandte Kognitionswissenschaft de 2012.

4. Reid RC, Carpenter BN, Hook JN, Garos S, Manning JC, Gilliland R, Cooper EB, McKittrick H, Davtian M, and Fong T. Report of findings in a DSM-5 Field Trial for hypersexual disorder. J Sex Med 2012;9:2868–2877.

5. Kafka MP. Hypersexual Disorder: A Proposed Diagnosis for DSM-V. Archives of Sexual Behavior, 2010; 39:377-400.

6. Adicciones sin sustancia: juego patológico, adicción a nuevas tecnologías, adicción al sexo; Verdura Vizcaíno, Ponce Alfaro, Rubio Valladolid; Publicado en Medicine. 2011; 10 :5810-6 – vol.10 número 86.

7. https://www.rochester.edu/ucc/help/info/addiction.html.

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Graduado en Periodismo. No soy titulado en ortopedia pero se hacer una férula, no soy dietista pero se cuantas calorías tienen los dátiles, no soy psicólogo pero seguro que en Lifeder me curaré de esta locura por el periodismo sanitario.

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