Hipofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La hipofobia es el miedo irracional y persistente a los caballos. Conocida también como equinofobia, es un subtipo de fobia dentro de la categoría de zoofobias o fobias a los animales.

Aquellas personas que la padecen, experimentan un miedo extremo y ansiedad simplemente al pensar que hay caballos cerca de ellos. Es un tipo de fobia que puede interferir en la vida diaria de quienes la sufren, sobre todo de aquellas personas que se relacionan con este tipo de animales en su contexto más cercano.

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Causas de la hipofobia

Esta fobia está causada principalmente por una experiencia negativa o traumática con un caballo, normalmente durante la infancia. Muchas de las personas que la sufren, han sido golpeadas por un caballo o bien se han caído de uno, lo que provoca que los eviten durante un tiempo, potenciando de esta manera el miedo generado hacia ellos.

Otra posible causa puede ser el uso que los medios audiovisuales hacen de estos animales. Por ejemplo, hay películas en las que retratan a sementales negros como animales fieros, incluso diabólicos, con los ojos inyectados en sangre.

Además, noticias acerca de accidentes con caballos puede causar altos niveles de ansiedad en ciertas personas, lo que puede llevarles a desarrollar un miedo intenso y persistente a los caballos. Por ejemplo, el actor Christopher Reeve, famoso entre otras por la película Superman, se quedó paralítico tras caerse de un caballo.

Por último, este tipo de fobias suele heredarse entre miembros de una familia, es decir, si el padre o la madre tiene fobia a los caballos puede inconscientemente contagiarle su miedo a su hijo o hija. Factores de tipo genético como un déficit de adrenalina, también pueden predisponer este tipo de fobias.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer en cualquier momento que la persona con hipofobia está cerca de un caballo o simplemente piensa en ellos. Podemos dividirlos en síntomas físicos, mentales y emocionales.

Síntomas físicos

– Pulso acelerado

– Temblores

– Taquicardias

– Respiración entrecortada

– Problemas gastrointestinales: vómitos, náuseas, diarrea, etc.

– Dolor en el pecho

– Mareos

– Llantos y gritos

– Exceso de sudoración

– Dificultad para articular palabras

– Sequedad de boca

Síntomas mentales

– Pensamientos obsesivos. La persona que padece una fobia tiende a generar de manera inconsciente pensamientos relacionados con el objeto de su fobia. Este síntoma supone un malestar muy significativo en la vida diaria de la persona ya que ésta no puede dejar de pensar en lo mismo y, además, dicho pensamiento le produce elevados niveles de ansiedad.

– Miedo a perder el control o “volverse loco”. Es la sensación de pérdida de autocontrol y es común en situaciones en las que la persona que padece una fobia ve sobrepasada su capacidad de control sobre la misma y tiene, por tanto, la creencia de que no manejar dicha situación de manera adecuada.

– Miedo a desmayarse. Relacionada con el anterior síntoma, es la sensación de perder la consciencia como resultado de una situación que desborda los recursos de la persona, lo que es frecuente durante la exposición al estímulo fóbico.

– Imágenes negativas o “películas” relacionadas con caballos. Es la aparición de imágenes (fijas o en movimiento) mentales que guarden relación más o menos directa con el estímulo fóbico, en este caso, con los caballos. Este tipo de imágenes provocan un malestar significativo al fóbico que, en función de su gravedad, puede interferir en mayor o menor medida en su vida diaria.

– Desrealización. Es la alteración de la percepción o de la experiencia del individuo de forma que aquel se presenta como extraño o irreal. Este síntoma empieza a incrementarse lentamente con la ansiedad subyacente y posteriormente se manifiesta de forma abrupta, a menudo tras un ataque de pánico.

– Despersonalización. Es una alteración de la percepción o la experiencia de uno mismo de tal manera que uno se siente “separado” de los procesos mentales o cuerpo, como si uno fuese un observador externo a los mismos.

Síntomas emocionales

– Sentimientos de terror. La exposición al objeto fóbico, ya sea de forma real o imaginada, provoca en la persona sentimientos de miedo intenso que, en función de la gravedad de la fobia, puede llegar a generar un sentimiento de terror.

– Ansiedad. La sensación de ansiedad puede darse de varias formas. En primer lugar puede generarse de forma anticipada, es decir, el hecho de pensar en un futuro acercamiento con el estímulo fóbico genera en la persona un aumento de la actividad fisiológica provocada por la ansiedad.

Por otro lado, la exposición al estímulo fóbico también causa este tipo de síntoma, y su frecuencia y duración dependerá de la gravedad de la fobia. Finalmente, la ansiedad puede generarse al recordar eventos relacionados con el estímulo fóbico, bien sea situaciones en las que se haya estado expuesto directamente al objeto de la fobia, o imágenes mentales del mismo.

– Sentimientos de tristeza. La aparición de una fobia puede generar en la persona que la padece sentimientos de abatimiento, desgana o tristeza, que pueden interferir en su vida diaria.

– Deseos de huir. Es la necesidad de no hacer frente a aquello que produce la fobia, y puede darse de dos maneras. La primera consiste en tratar de evitar la exposición al estímulo fóbico, y se conoce como evitación. La segunda, por otro lado, consiste en finalizar la exposición al estímulo fóbico, y se denomina escape.

– Otros sentimientos. Pueden aparecer sentimientos como la ira, la culpa o las ganas de dañar a alguien. Esto es debido a que la frustración que produce el miedo irracional inherente a la fobia, puede propiciar la aparición de emociones negativas que vuelquen dicha impotencia en los demás o en uno mismo. Por ejemplo, en el caso que la hipofobia, una respuesta a la misma puede ser la agresión a un caballo, o bien autolesionarse como consecuencia de la culpabilidad que puede llegar a producir la misma.

Tratamiento

Existen diversas opciones de tratamiento para aquellas personas que sufren hipofobia. La terapia cognitivo conductual (TCC), es una de las terapias más comunes para personas con este tipo de fobias. Este tipo de terapias se centra en los miedos y en por qué éstos existen. Su objetivo es cambiar y desafiar los procesos de pensamiento que mantienen el miedo.

Terapia de exposición

Un tipo de técnica muy usada para tratar este tipo de fobias es la llamada terapia de exposición, que se encuentra dentro del ámbito de las terapias cognitivo conductuales. Este tipo de tratamiento consiste en exponer al paciente al objeto o situación que teme.

Existen diversas variaciones en el suministro de tratamiento de exposición: auto-exposición, exposición asistida por el terapeuta, exposición de grupo y exposición con prevención de respuesta.

El tratamiento de exposición se puede llevar a cabo en situaciones reales (exposición en vivo) o se puede hacer a través de la imaginación, que se conoce como exposición imaginada.

Desensibilización sistemática

Otro tipo de terapia es la desensibilización sistemática. Este tipo de tratamiento se centra en el aclimatamiento progresivo de los pacientes a sus fobias. El primer paso consiste en pensar en caballos, así como en observar imágenes de ellos. Una vez que el paciente se sienta cómodo con dichas imágenes, se procede al contacto físico con el caballo, primero viéndolo, luego tocándolo y finalmente montando en él.

En ocasiones, es necesario usar medicación con este tipo de fobia, aunque la medicación solo hará que los síntomas cesen de manera temporal, no siendo por tanto efectivo a largo plazo.

La lectura y el aprendizaje acerca de los caballos, también puede ayudar a las personas con hipofobia en cuanto a que les puede permitir darse cuenta de que el miedo es irracional. Los caballos, al menos aquellos bien alimentados y domesticados, son inofensivos.

Las estadísticas muestran que normalmente no hacen daño a los humanos, lo que queda reflejado en el hecho de que no se requieren especiales medidas de seguridad a la hora de montar a caballo.

Además, películas como El hombre que susurraba a los caballos muestran cómo el protagonista de la misma se relaciona con los caballos de manera amable y tranquilizadora, lo que puede ayudar a los hipofóbicos a superar sus miedos.

Curiosidades

A continuación os mostraremos algunas curiosidades relacionadas con los caballos, ya que estos animales tienen cualidades que sorprenderán a más de uno:

  • Hay una ley británica que afirma que un inglés no puede vender un caballo a un escocés.
  • Los dientes de los caballos nunca paran de crecer.
  • El animal que identifica al estado Nueva Jersey es el caballo.
  • Beben aproximadamente 25 litros de agua al día (o más).
  • En una ocasión se trenzaron cintas en las colas de los caballos para mantenerlos a salvo de las brujas.
  • Los caballos no pueden vomitar ni eructar.
  • Se dice que los primeros en domesticar los caballos fueron las tribus mongoles, hace unos 5.000 años.
  • Julio César montaba un caballo de tres dedos. Esta situación resultó de una mutación genética poco frecuente que puede afectar los cascos delanteros.
  • Los caballos lloran la muerte de un compañero.
  • Son animales curiosos por instinto y sociables, no les gusta estar solos.
  • A Leonardo da Vinci le gustaba dibujar caballos.
  • El periodo de gestación de una yegua es de 11 meses y solo tienen un potrillo.
  • El cerebro de un caballo adulto pesa 600 gramos, aproximadamente la mitad de un humano.
  • El primer caballo clonado fue una yegua Haflinger en Italia, en 2003.
  • Les gusta el sabor dulce y rechazan generalmente lo amargo.
  • Hasta la década de 1960, los ponis en Dartmoor fueron utilizados para escoltar a los prisioneros de las cárceles locales mientras estaban fuera.
  • Tienen visión panorámica ”monocular” y solo distinguen los colores verde, amarillo y gris.
  • La carrera de carruajes fue el primer deporte olímpico en el año 680 a. C.
  • Utilizan su olfato para encontrar alimentos.
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