Hipomanía: síntomas, causas, tratamientos

La hipomanía es un término psicológico utilizado para describir un estado mental similar a la manía pero cuyos síntomas son menos pronunciados. Sus principales características son una elevación del estado de ánimo, desinhibición, y en la mayoría de los casos también una mayor facilidad para irritarse.

La principal diferencia entre la manía y la hipomanía es la gravedad de los síntomas experimentados. En el caso de la manía, la persona afectada tiene graves problemas para llevar a cabo una rutina normal. Por el contrario, la hipomanía puede llegar a ser bastante molesta, pero no impide ser funcional en el día a día.

Fuente: pixabay.com

La hipomanía es un poco diferente a la mayoría de trastornos mentales, en el sentido de que algunos de sus síntomas son positivos. Así, puede producir un aumento en la confianza, mayor energía, y una productividad más alta de lo normal.

Sin embargo, las personas con hipomanía también pueden sufrir algunas consecuencias negativas. La más problemática es que suelen llevar a cabo conductas de riesgo, debido a que se sienten invencibles.

Así, por ejemplo, pueden practicar sexo inseguro, apostar compulsivamente, o tener dificultades para cumplir en el puesto de trabajo.

Síntomas

La hipomanía tiende a presentarse en forma de episodios. Durante cierto tiempo, la persona tendrá una serie de síntomas asociados con este problema.

Para que se considere un verdadero ataque de hipomanía, debe durar al menos cuatro días; y el estado de ánimo alterado debe estar presente en todo momento durante este tiempo.

Por otra parte, la forma de actuar de la persona durante un episodio de hipomanía tiene que ser claramente diferente a la manera en que se comporta normalmente. Sin embargo, los cambios no pueden ser tan serios que le impidan llevar a cabo una vida normal.

A continuación veremos cuáles son los síntomas principales que aparecen durante un episodio de hipomanía. Es necesario tener en cuenta que no siempre estarán todos presentes; en general, los que surjan variarán en función de la persona y la ocasión.

Aumento de la autoestima

El principal indicio de que una persona puede estar sufriendo un episodio de hipomanía es que su confianza en sí misma aumente de forma apreciable. Cuando alguien está pasando por este proceso, tenderá a creerse invencible y mejor que los demás.

Esto puede llevar a los afectados a llevar a cabo conductas de riesgo, y a molestar a las personas con las que interactúe, debido a que tienden a mostrar grandes cantidades de arrogancia.

Sin embargo, una persona que no conociese previamente al individuo no notaría que su conducta fuera especialmente anormal, al contrario que en casos de manía.

Menor necesidad de sueño

Normalmente, una persona necesita dormir entre 7 y 9 horas para sentirse totalmente descansada. Sin embargo, durante un episodio de hipomanía, los afectados sienten que tan solo tienen que dormir durante aproximadamente 3 o 4 horas para recargar su energía.

No se sabe muy bien durante cuánto tiempo se puede mantener un patrón de sueño de este tipo, ya que los episodios de hipomanía no tienden a durar demasiado. Sin embargo, algunos expertos consideran que dormir tan poco tiempo puede ser perjudicial para la salud.

Aumento de la locuacidad

Uno de los efectos secundarios del aumento de la energía en las personas con hipomanía es que también crece su necesidad de hablar. Por lo tanto, tenderá a ser mucho más locuaz que de costumbre.

En algunos casos, este aumento de la necesidad de comunicarse se traducirá en una excesiva presión hacia otras personas para mantener una conversación a toda costa. Este rasgo tiende a ser de los más incómodos para quienes están cercanos al individuo afectado por este trastorno.

Pensamientos acelerados

El aumento de energía también se traduce en ocasiones en la experiencia subjetiva de los individuos de que su mente va más rápido de lo habitual.

Esto puede traducirse en un atropellamiento entre los pensamientos, la incapacidad para expresar todo lo que pasa por la cabeza, o cierto agobio debido a la velocidad de la actividad cerebral.

Este síntoma suele correlacionar también con el aumento de la locuacidad. La persona con hipomanía siente que tiene que hablar más y de manera más rápida para expresar todo lo que le pasa por la cabeza.

Tendencia a la distracción

Los afectados por este trastorno presentan una mayor dificultad de lo habitual para concentrarse en una sola tarea y mantenerse centrados en ella. Por lo general, cuando alguien tiene hipomanía, cualquier estímulo bastará para hacer que su atención cambie.

Esto suele causar bastantes problemas en las personas con hipomanía. Sin embargo, no deberían ser suficientes como para impedirles llevar a cabo su rutina habitual, ya que en este caso estaríamos hablando de manía completa.

Mayor número de acciones centradas en metas

Uno de los pocos beneficios de la hipomanía es que las personas afectadas por este trastorno tienden a concentrarse mucho mejor en sus metas y objetivos. Por ello, durante este periodo es posible que avancen significativamente en el camino para alcanzar lo que se proponen.

Aún así, una excesiva obsesión por conseguir ciertos objetivos puede crearle mucha tensión mental a las personas que se encuentran en medio de un episodio hipomaníaco.

Aumento del hedonismo

Por último, las personas con hipomanía tenderán a verse involucradas en una gran cantidad de acciones o situaciones placenteras, incluso aunque estas conlleven riesgos para su bienestar. Este es, de hecho, el síntoma que más problemas suele traer a los afectados por este trastorno.

Así, por ejemplo, alguien en medio de un episodio hipomaníaco podría tener sexo en situaciones de riesgo, ingerir comida poco saludable, abusar de sustancias como drogas y alcohol, o apostar en exceso.

Causas

Los investigadores no han encontrado una sola causa que lleve a una persona a entrar en una fase de hipomanía. Por el contrario, en general suelen aparecer varios factores que afectan al individuo y le llevan a sufrir este trastorno del estado de ánimo.

Además, los síntomas de la hipomanía no aparecen en general de una sola vez, sino que se van desarrollando poco a poco. La única excepción a esto sería en las ocasiones en las que se dan episodios mixtos; es decir, momentos en los que la persona alterna entre un estado de ánimo hipomaníaco y otro depresivo de manera muy rápida.

Por lo general, se considera que hay tres tipos de factores que pueden influir en la aparición de un trastorno hipomaníaco: ambientales, genéticos y biológicos.

Entre los ambientales se suelen contar un alto nivel de estrés, la falta de sueño prolongada, la aparición de un cambio significativo en la vida (como una ruptura o el nacimiento de un hijo) o la aparición de condiciones vitales complicadas.

Por otro lado, si una persona sufre una situación de violencia, también aumentan las probabilidades de que surja este estado de ánimo alterado.

En cuanto a los factores genéticos, se ha comprobado que los trastornos del estado de ánimo suelen tener una cierta parte hereditaria. Se cree que puede tener que ver con una química cerebral alterada, que estaría presente desde el nacimiento.

Por último, el consumo de ciertos medicamentos, la aparición de algunas enfermedades, o el consumo de drogas o alcohol favorecen la aparición de este trastorno y otros similares.

Tratamientos

Por lo general, el enfoque para tratar la hipomanía tiene que centrarse en varios frentes. Entre otras cosas, los terapeutas tenderán a prescribir medicaciones psiquiátricas, psicoterapia, y ciertos cambios en el estilo de vida de la persona.

En algunas ocasiones también se pueden utilizar estos enfoques por separado del resto. Sin embargo, según muchas investigaciones es mucho más efectivo para el tratamiento de la hipomanía utilizar los tres tipos de intervención al mismo tiempo.

Tratamiento con psicofármacos

A nivel de medicamentos, las personas con hipomanía normalmente deben tomar estabilizadores del estado de ánimo, o bien antipsicóticos. Ambos pueden ser muy efectivos para disminuir la intensidad de los síntomas hipomaníacos.

Sin embargo, en muchas ocasiones los pacientes deberán probar con diferentes tipos de medicaciones hasta encontrar las que sean realmente efectivas para ellos.

Lo que funciona para algunos puede ser contraproducente para otros; por eso, los médicos deben ser capaces de cambiar su enfoque si el que usan no está funcionando.

Psicoterapia

Ciertas técnicas de algunas corrientes psicológicas, como la terapia cognitivo – conductual, pueden ser muy útiles para ayudar a los pacientes con hipomanía a gestionar los síntomas que sufren.

Estas incluirían todo tipo de herramientas que les servirían para tener menos problemas y mantener un estado de ánimo más estable en el momento en que sufran un episodio. Por lo general serán más efectivas si se usa también medicación, pero pueden ayudar mucho por su cuenta.

Cambios en el estilo de vida

La hipomanía no es un trastorno especialmente grave; por eso, en algunas ocasiones es suficiente con modificar ciertos aspectos del día a día para que los síntomas pasen a ser manejables.

Entre otras cosas, llevar una dieta saludable, hacer una rutina de ejercicio de forma frecuente y tener un patrón de sueño estable puede disminuir significativamente la intensidad de los episodios de hipomanía.

Referencias

  1. “Hypomanic episode symptoms” en: Psychcentral. Recuperado en: 16 Julio 2018 de Psychcentral: psychcentral.com.
  2. “What You Should Know About Mania vs. Hypomania” en: Healthline. Recuperado en: 16 Julio 2018 de Healthline: healthline.com.
  3. “La Manía y la Hipomanía, en qué consisten” en: Psicoactiva. Recuperado en: 16 Julio 2018 de Psicoactiva: psicoactiva.com.
  4. “Todo sobre la manía e hipomanía: Euforia, irritabilidad y excitabilidad” en: CogniFit. Recuperado en: 16 Julio 2018 de CogniFit: blog.cognifit.com.
  5. “Hypomania” en: Wikipedia. Recuperado en: 16 Julio 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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