Las 4 Hormonas del Estrés Principales

La principal hormona del estrés que modifican el funcionamiento física y mental es el cortisol. Por otra parte, hay otras hormonas como el glucagón, la prolactina, hormonas reproductivas como el estrógeno, la progesterona y la testosterona, y hormonas relacionadas con el crecimiento, que también se ven modificadas durante los estados de estrés.

El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que puede provenir de cualquier situación o pensamiento que cause sentimientos de ansiedad, nerviosismo o frustración.

hormonas del estrés

Cuando una persona padece estrés, no sólo experimenta cambios psicológicos, sino que sufre una serie de alteraciones y cambios físicos.

En este artículo hablaremos sobre cómo se realizan estos cambios físicos y te explicaremos el funcionamiento de las hormonas del estrés.

¿Qué es el estrés?

El estrés se considera un estado de tensión y ansiedad perlongado en el tiempo, que provoca una serie de alteraciones y una sensación de malestar en la persona que lo padece.

De este modo, Bruce McEwen definió en el año 2000 el estrés como una amenaza real o supuesta a la integridad fisiológica o psicológica de un individuo que resulta en una respuesta física o conductual.

Por su parte, en medicina el estrés es referido como una situación en la cual los niveles de glucocorticoides y catecolaminas en circulación se elevan.

Así pues, con las primeras aproximaciones al término de estrés, ya vemos dos cosas claras:

  1. Por una parte, el estrés es una alteración de origen psicológico que provoca una serie de modificaciones en el funcionamiento físico del cuerpo.

  2. En el estrés se ve implicado la actividad de distintas hormonas, las cuales provocan los cambios corporales de una forma directa.

Para entender bien los efectos del estrés, tenemos que tener en cuenta que cuando padecemos estos estados, nuestro cuerpo sufre una falta de armonía en la homeostasis.

Así pues, la homeostasis es un concepto básico para entender el estrés y su implicación hormonal.

Este concepto hace referencia a la idea de que el cuerpo posee un nivel ideal de oxigeno en sangre, acidez y temperatura corporal.

Trastorno de Estrés Postraumático

De este modo, estas variables físicas se mantienen es un estado óptimo a través de la homeostasis, la cual permite el correcto funcionamiento fisiológico de nuestro cuerpo.

Sin embargo, cuando aparece un estresor, es decir, un elemento del mundo externo que nos puede desestabilizar, nuestro cuerpo se aleja del balance homeostático y las variables de nuestro cuerpo se pueden modificar.

Así pues, ante la amenaza de padecer una agresión, nuestro cuerpo modifica el balance homeostático, y aumenta la irrigación sanguínea, la frecuencia cardíaca, la tensión muscular o la sudoración entre otros.

Pero ojo, este cambio no configura de por sí un estado de estrés, ya que nuestro cuerpo se activa más de lo normal en un momento de emergencia para ser capaz de responder de una forma más rápida y eficaz.

Si nuestro cuerpo tiene sus músculos más tensionados, sudamos con mayor facilidad y tenemos una frecuencia cardíaca más elevada, estaremos más preparados para realizar una respuesta conductual rápida que si nuestro cuerpo se encuentra en un estado relajado.

De este modo, el estrés aparece cuando la alteración del balance homeostático y los cambios corporales se producen de forma crónica, es decir, los tenemos siempre y no sólo ante situaciones específicas que motiven la activación del cuerpo.

Si padeces estrés sabrás bien a lo que me refiero, ya que notarás tu cuerpo activado y sensaciones físicas desagradable en todo momento.

Así pues, cuando padecemos estrés, nuestro cuerpo está en todo momento tan activado como si estuviéramos respondiendo ante una situación límite.

Además, la elevada activación que sufre nuestro cuerpo ante el estado de estrés, origina muchas alteraciones físicas, las cuales nos hacen más propensos a enfermar

Esto se explica porque, como hemos dicho, nuestro cuerpo deja de funcionar a través de un estado homeostático, y nuestros niveles de frecuencia cardíca, irrgación sanguínea, tensión muscular, etc. se ven alterados.

Y en gran parte, las responsables de que se produzcan estos cambios, son las hormonas que liberamos cuando estamos estresados.

Las hormonas son unas sustancias químicas que son liberadas por nuestro cerebro hacia todo el cuerpo. La alteración del funcionamiento de estas sustancias que se distribuyen por muchas regiones corporales, provoca de inmediato una serie de cambios físicos.

A continuación revisaremos qué hormonas se ven alteradas en los estado de estrés, cómo funcionan y qué efecto dañinos pueden originar sobre nuestro cuerpo.

Estrés y sistema nervioso autónomo

Antes de revisar las hormonas, cabe destacar que la respuesta de estrés tiene mucho que ver con el sistema nervioso autónomo.

Así pues, en los estados de estrés, una parte de este sistema se activa (el sistema nerviosos simpático) y otro se inhibe (sistema parasimpático).

El sistema nerviosos simpático se activa durante el tiempo que nuestro cerebro considera una emergencia (en los casos de estrés de forma continua). Su activación aumenta la vigilancia, la motivación y la activación general.

Así mismo, este sistema activa las glándulas adrenales de la médula espinal, las cuales son las responsables de liberar las hormonas del estrés de las que hablaremos a continuación.

La otra mitad del sistema, el sistema nervioso parasimpático, se inhibe. Este sistema lleva a cabo funciones vegetativas que promueven el crecimiento y el almacenamiento de energía, por lo que al inhibirse el sistema, estas funciones dejan de realizarse y pueden verse en entredicho.

Estrés y cambios hormonales

La respuesta del estrés tiene como componente principal el sistema neuroendocrino, y en especial, el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal de este sistema.

Cómo hemos dicho, ante eventos estresantes (o interpretados como estresantes) el sistema nervioso simpático se activa, el cual provoca de inmediato la activación de las glándulas adrenales del sistema neuroendocrino que estamos comentando.

Esta activación estimula la liberación de vasopresina en el eje hipotálamo-hipofisario. La presencia de esta sustancias estimula a la hipófisis a que libere otra hormona, la corticotropina a la circulación general del cuerpo.

A su vez, la corticotropina actúa sobre la corteza de las glándulas adrenales induciendo la síntesis y la liberación de glucocorticoides, en particular cortisol.

Así pues, el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal se puede entender como una estructura que, ante la aparición de un evento estresante, produce una cascada de hormonas que concluye con una mayor liberación de glucocorticoides en el cuerpo.

De este modo, la principal hormona del estrés que modifican el funcionamiento corporal es el cortisol

No obstante, otras hormonas como el glucagón, la prolactina, hormonas reproductivas como el estrógeno, la progesterona y la testosterona, y hormonas relacionadas con el crecimiento, también se ven modificadas durante los estados de estrés.

Las principales hormonas del estrés

1. Cortisol

cortisol molécula

El cortisol es considerado la hormona del estrés por excelencia ya que el organismo la fabrica ante situaciones de emergencia para ayudarnos a enfrentarnos a los problemas y poder realizar una respuesta rápida y eficaz.

De este modo, cuando estamos estresados la liberación de cortisol se dispara.

En situaciones normales (sin estrés) las células de nuestro cuerpo utilizan el 90% de la energía en actividades metabólicas como reparación, renovación o formación de nuevos tejidos.

Sin embargo, como hemos comentado anteriormente, ante situaciones de estrés, nuestro cerebro envía mensajes a las glándulas adrenales para que estas liberen mayores cantidades de cortisol.

Esta hormona, es la responsable de liberar glucosa a la sangre para enviar mayores cantidades de energía a los músculos (para activar mejor nuestros tejidos), de este modo, cuando estamos estresados realizamos una mayor liberación de glucosa a través del cortisol.

¿Y en qué se traduce esto? pues como venimos comentando, en situaciones estresante puntuales, este hecho no tiene efectos negativos sobre nuestro organismo, ya que una vez superada la emergencia los niveles hormonales vuelven a la normalidad.

Sin embargo, cuando tenemos estrés de forma habitual, los niveles de cortisol se disparan de forma continua, por lo que gastamos mucha energía para liberar glucosa a la sangre, y las funciones de recuperación, renovación y creación de nuevos tejidos se paralizan.

De este modo, el estrés puede tener un efecto negativo sobre nuestra salud, ya que tendremos una desregulación hormonal.

Los primeros síntomas de poseer niveles elevados de cortisol durante un tiempo prologando son falta de sentido del humor, irritabilidad, sentimientos de ira, cansancio permanente, dolores de cabeza, palpitaciones, hipertensión , falta de apetito, problemas digestivos, y dolores o calambres musculares.

2. Glucagón

glucagón

El glucagón es una hormona que actúa en el metabolismo de los hidratos de carbono y que es sintetizada por las células del páncreas.

Su función principal consiste en permitir que el hígado libere la glucosa que tiene almacenada cuando nuestro cuerpo tiene niveles bajos de esta sustancia y necesita una mayor cantidad para funcionar adecuadamente.

De hecho, el papel del glucagón se podría considerar contrario a la insulina. Mientras la insulina disminuye los niveles de glucosa demasiado altos, el glucagón los aumenta cuando estos son demasiado bajos.

Cuando tenemos estrés, nuestro páncreas libera mayores cantidades de glucagón para proporcionar más energía a nuestro cuerpo, por lo que se desregula nuestro funcionamiento hormonal, siendo especialmente peligroso para esas personas que padecen diabetes.

3. Prolactina

prolactina

La prolactina es una hormona segregada por la glándula hipófisis anterior del cerebro que se encarga de realizar la estimulación de la secreción de leche de las mujeres durante el periodo de lactancia.

De este modo, cuando una mujer está en el periodo de lactancia, es capaz de producir leche a través de la liberación de estar hormona.

Sin embargo, en estos casos, padecer periodos de elevado estrés puede provocar hiperprolactinemia.

La hiperprolactinemia consiste en un aumento de prolactina en sangre que causa de forma inmediata una inhibición de la producción de la hormona hipotalámica, la cual se encarga de sintetizar los estrógenos, a través de distintos mecanismos.

De este modo, al incrementar los niveles de prolactina, se inhibe la hormona que sintetiza las hormonas sexuales femeninas, hecho que produce una falta de ovulación, disminución de estrógenos y consecuentes menstruales como falta de menstruación.

Así pues, a través de la prolactina, los niveles elevados de estrés pueden causar una desregulación del funcionamiento sexual en las mujeres y alterar el ciclo menstrual.

4. Hormonas sexuales

Con el estrés también se ve alterado el funcionamiento de tres hormonas sexuales: los estrógenos, la progesterona y la testosterona.

A. Estrógenos

Receptor de estrógeno alfa
Receptor de estrógeno alfa

Como hemos visto anteriormente, el estrés disminuye la síntesis de estrógenos, pudiendo alterar el funcionamiento sexual de la mujer.

Sin embargo, la relación entre estrógenos y estrés es bidireccional, es decir, el estrés puede reducir la creación de estrógenos pero a su vez, los estrógenos pueden constituir una hormona protectora del estrés.

Este hecho fue demostrado por la psicóloga de la Universidad de Princeton Tracey Shors, la cual realizó un experimento con un total de 44 ratas y comprobó su respuesta al estrés entre ratas hembras sin ningún tipo de modificación y ratas hembras a las que se les había extraído los ovarios.

B. Progesterona

progesterona

La progesterona es una hormona sintetizada en los ovarios que entre otras cosas, se encarga de regular el ciclo menstrual de las mujeres y controla la los efectos de los estrógenos para que estos no excedan su estimulación de crecimiento celular.

Experimentar estrés durante largos periodos de tiempo puede disminuir la producción de esta hormona, produciendo un desequilibrio de la progesterona que puede originar diversos síntomas como disminución de deseo sexual, cansancio excesivo, aumento de peso, dolor de cabeza o cambios de humor.

C. Testosterona

testosterona

Por su parte, la testosterona es la hormona sexual masculina, la cual permite el crecimiento del tejido reproductivo de los hombres. Así mismo, permite el crecimiento de características secundarias sexuales como el vello facial y corporal o las erecciones sexuales.

Cuando una persona padece estrés de forma habitual, los niveles de testosterona disminuyen, ya que el cuerpo opta por invertir su energía en la producción de otras hormonas como el cortisol.

De este modo, el estrés se convierte en una de la principales causas de problemas sexuales como la impotencia, la disfunción eréctil o la ausencia de deseo sexual.

Así mismo, la disminución de los niveles de esta hormona, también puede producir otros síntomas como cambios de humor frecuentes, sensaciones de fatiga constante e incapacidad para dormir y descansar adecuadamente.

Así pues, vemos como el estrés es un fenómeno que está estrechamente vinculado con el funcionamiento hormonal de las personas, de tal modo que estar sometido a épocas estresantes de forma permanente puede acarrear graves alteraciones tanto psicológicas como fisiológicas.

Referencias

  1. Biondi, M. y Picardi, A. (1999). Psychological stress and neuroendocrine function in humans: The last two decades of research. Psychotherapy and Psychosomatics, 68, 114–150.
  1. Axelrod, J. y Reisine, T. D. (1984). Stress hormones: Their interaction and regulation. Science, 224, 452–459.

  1. Claes, S.J. (2004). CRH, Stress, and Major Depression: A Psychobiological Interplay. Vitamins & Hormones (69): 117-150.

  1. Davidson, R. (2002). Anxiety and affective style: role of prefrontal cortex and amígdala. Biological Psychiatry (51,1): 68-80.

  1. McEwen, Bruce S.T (2000). The neurobiology of stress: from serendipity to clinical relevance. Brain Research, (886,1-2), 172-189.

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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